Personal directivo versus personal eventual: a vueltas con los dedazos en los altos cargos

“El mundo recompensa antes las apariencias de mérito que al mérito mismo”. (François de La Rochefoucauld, 1613-1680)

Este es un artículo políticamente incorrecto, que en lugar de titularse “Personal directivo versus personal eventual”, podría trasladar la dicotomía a: “Directivos públicos versus personal eventual”, o incluso “Directivos públicos preparados versus incompetentes”. Empezamos así de fuerte porque pretendemos poner el foco sobre un problema que también es fuerte: la politización de las instituciones públicas. No somos los únicos ni los primeros que denuncian esta perversión del sistema, pero queremos ayudar a agitar las conciencias y sobre todo sumar en pos de la mejora institucional de este país. Sigue leyendo

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Memoria de gestión (y memoria) de mi etapa en el Consell Insular d’Eivissa

El tiempo pasa muy deprisa y ya ha finalizado mi etapa como Secretario General en el Consell Insular d’Eivissa. El objeto principal de la presente entrada es hacer pública la Memoria de gestión del proceso de modernización y mejora organizativa y funcional que hemos llevado a cabo en dicha institución durante los últimos 15 meses (y cuyas fases finales, aunque por supuesto diseñadas, quedan pendientes de ejecución). Pensamos que es un documento que puede resultar útil. Una Memoria de gestión, por cierto, que es lo que entendemos que deben hacer los profesionales y los responsables públicos que se supone que rinden cuentas. No es correcto, en nuestra opinión, pasar por las instituciones, ocupar altos cargos durante un tiempo, y finalmente abandonarlos sin explicar qué es lo que hemos hecho (con mejor o peor fortuna) durante la etapa de nuestra gestión.

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Hacia una organización eficiente: no es “trabajar mucho”, es “trabajar bien”

Un capataz contrata a un operario para que pinte las líneas de la carretera.
El primer día el operario pinta 10 km, y el capataz queda bastante contento.
El segundo dia el operario pinta 5 km, y el jefe no dice nada.
El tercer día el trabajador pinta únicamente 2 km, y el jefe frunce el ceño, aunque tampoco dice nada.
El cuarto día sólo pinta la cantidad ridícula de 10 metros, y por fin el capataz, visiblemente enojado, le pregunta:
– ¿Cómo es posible que el primer dia pinte 10 kilómetros y hoy solo diez metros?
– Pues es lógico -contesta el operario-, puesto que cada día el bote de pintura me queda más lejos”

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La automatización de los procesos burocráticos en las AAPP

A estas alturas ya hemos definido Administración electrónica de muchas maneras, todas ciertas. Siempre nos han gustado más aquellas que tienen más que ver con las personas (ya saben: cambios organizativos, nuevas aptitudes…) que con la tecnología. Sin abandonar esa idea, hoy podemos aportar una nueva definición: Administración electrónica es automatización. Administración electrónica es, también, eficiencia. Sigue leyendo

10 medidas para reducir el déficit de un Ayuntamiento

Vaya por delante que el servicio público no siempre se puede valorar en términos de coste, sino en términos de valor añadido y calidad, de modo que los servicios relacionados con la sanidad y los propios servicios sociales ecajan “regular” con los tan manidos principios de economía y eficiencia, e incluso con los más recientes sostenibilidad, racionalidad y estabilidad presupuestaria, y con conceptos artificiales como coste efectivo. Dicho lo cual, obviamente la prestación de un servicio social o asistencial en ningún modo justifica el despilfarro público, por lo que de algún modo, deberá seguir siendo eficiente, sostenible y racional. Pero debemos asumir que la Administración presta (y debe prestar) servicios que jamás prestaría una empresa privada, porque son de muy dudoso lucro. Sigue leyendo

Un buen directivo consigue el éxito con lo que tiene

Se puede matizar la analogía, pero no me negarán que un directivo público desempeña un rol similar al del entrenador en deportes de equipo, por ejemplo el baloncesto. Lo decimos porque siempre nos quejamos, muchas veces con razón, de la falta de medios – humanos, materiales, económicos, técnicos- para la consecución de los objetivos, pero hay lo que hay, tenemos lo que tenemos, y las limitaciones no se pueden convertir en impedimentos, salvo que las queramos utilizar como pretexto para eludir nuestra responsabilidad. Sigue leyendo