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Especial Reyes: frases de superhéroes aplicables a la gestión pública

Estos días pertenecen a los niños, no a los que por total inmadurez son incapaces de llegar a pactos para formar Gobiernos, sino a los niños de verdad. Esto, sumado al hecho de que NosoloAytos no sólo es Aytos, y a nuestra afición por las grandes frases, las grandes reflexiones, demostrada en  30 pensamientos de grandes sabios aplicables a la moderna gestión pública y 30 pensamientos de grandes sabias aplicables a la moderna gestión pública, nos lleva, estando tan próximo el día de Reyes, a reunir las gotas de sabiduría de los héroes y superhéroes más eruditos de la ficción. Son consejos para la vida, pero qué duda cabe de que, como en las anteriores entradas que hemos citado, resultan asimismo de aplicación a la gestión pública, o si quieren al empleado público de forma particular. Les dejo con diez pensamientos plenos de erudición y sentido común… Más uno de regalo (de Reyes). Lee el resto de esta entrada

Zeus y los problemas (internos) en las organizaciones

No se agobie. En el fondo es divertido resolver problemas. Estamos gestionado un proyecto y de repente… algo sale mal. Siempre pasa algo. No es culpa de nadie, o quizá de todos, pero en una muy pequeña parte para que nadie se sienta culpable. Sin embargo siempre hay un obstáculo, o dos, o diez. Se habla de problemas económicos, jurídicos, técnicos. Siempre falta dinero, o medios, o formación, o ganas… Se habla, cómo no, de problemas personales, o mejor dicho: “entre las personas”, básicamente falta de feeling, que por cierto muchas veces es falta de comunicación… Pero tras estudiar la teoría de las organizaciones y dudo de todo lo anterior. Empiezo a creer que las causas reales son otras. Sin embargo interesa dar con el origen de los problemas porque este sería el punto de partida para dar con las soluciones ¿Realmente por qué hay problemas dentro de las organizaciones, mayormente las públicas? He llegado a la conclusión de que es por pura mala suerte, no le de más vueltas… O sí, porque ¿de dónde viene la mala suerte?

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El “Equipo A” y la administración local

En 1972, cuatro de los mejores hombres del ejército americano que formaban un comando, fueron encarcelados por un delito «que no habían cometido»: el coronel John Hannibal Smith (George Peppard), el sargento Bosco A. (en España M.A.) Baracus (Mr.T), el capitán H.M. Loco Aullador Murdock (Dwight Schultz) y el teniente Templeton Face (en España Fénix) Peck (Dirk Benedict). No tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos. Hoy, todavía buscados por el Gobierno, sobreviven como soldados de fortuna. Si usted tiene algún problema y si se los encuentra, quizá pueda contratarlos… Ellos son: EL EQUIPO A.

Admito que me emociono al recordar estas famosas frases -y supongo que a los “jóvenes cuarentones” de mi generación les ocurre lo mismo-, así que creo que misión conseguida (y es que me encanta que los planes salgan bien) en cuanto al objetivo de evocar aquella mítica serie y revivirla en las mentes de los que la siguieron con entusiasmo. Dicho esto, que nadie se haga ilusiones (estoy pensando en el lector mayoritario de este blog, el directivo público “funcionario”) creyendo que el Secretario, o el Interventor, o el Tesorero, o el TAG, o el Jefe de un servicio… es Hannibal porque manda. Si se trata de repartir roles, y considerando específicamente a los Secretarios y/o Interventores, qué duda cabe de que el Alcade es Hannibal… y nosotros Fénix…

Aquello eran series (y no moría nadie)

Aquello eran series (y no moría nadie)

Pero no por guapos, sino por eficientes. Si lo piensan, la clave del éxito del fantástico Equipo A la tiene siempre el animoso rubio. Hannibal es tremendamente inteligente, pero sus ideas son mucho más perfectas en la teoría que realistas, y aunque luego “los planes siempre salen bien” es gracias a Fénix. A ningún fan de la serie escapan los méritos del resto, pues los cuatro son francamente extraordinarios, pero en mi opinión nadie era tan decisivo y fiable como Fénix, pues M.A, un toro, es no obstante demasiado impulsivo y temperamental,  mientras que Murdock tiene un gran talento pero está como una regadera. Seguro que en nuestras organizaciones todos tenemos a gente así. Pueden ser muy válidos, como los M.A y Murdock originales, pero necesitan a alguien cerca que los vaya templando (Templeton Peck, valga la cacofonía). Volviendo a Hannibal, que es quien manda y decide, se trata sin duda de un jefe mucho más eficaz que eficiente, pues de repente concibe un plan con todas las posibilidades de triunfar pero para el que necesita cinco camiones de basura, quince AK-47 del ejército soviético, veinte maniquíes que pasen por humanos, y 2.000 kg de nata montada. Se lo pide a Fénix y ante el inciso de éste (“necesito al menos 5.000 dólares para conseguir todo eso”), su coronel le replica que solo se gaste 300, porque ha aceptado esta misión de forma totalmente altruista, sin cobrar, y que además lo quiere para dentro de 17 minutos… Fénix, desafiando las leyes de la lógica (por ejemplo habla idiomas que ni siquiera ha estudiado), lo consigue! Y por tanto el Equipo A (tras los oportunos mamporros) también lo consigue, una vez más… Todo eso con el coronel Decker, que es Montoro, respirándoles en la nuca. Cualquier descuido de nuestros héroes puede acabar con sus huesos en la cárcel militar. Al final del capítulo, los cuatro miembros del equipo se disponen a partir en su famosa furgoneta comentando la misión que, aunque exitosa, se ha saldado con un tiro de bala en el hombro de M.A (con su robusta naturaleza se solía curar en 5 minutos) y con 750 dólares de pérdidas (curiosamente Fénix es quien lleva la contabilidad). Ante esas tímidas quejas Hannibal se ríe y se fuma un puro.

Somos, por tanto, Fénix, el que hace posibles cosas a priori imposibles. La única diferencia con el verdadero Fénix es que no ligamos nada, y ya tiene mérito si aún le caemos bien a alguien con el papel de “poli malo” (eso sería otra película) que últimamente nos ha tocado desempeñar. No es como para volverse loco como dicen medio en broma (y medio en serio) algunos, pero sí como para pedir cierta empatía y comprensión a un sistema (Ministerio, Alcaldes, otros cargos públicos, resto de compañeros…) que, por utilizar un término administrativo, no nos acaba de “justipreciar” en relación a nuestra importancia dentro de dicho sistema.

P.D.: Ánimo Javier

2015

No, no han leído mal. A pesar de que acabamos de estrenar 2014 el título de la entrada es “2015”.

Y podría ser, también podría ser que no, que en 1985, hace ni más ni tampoco menos que treinta años, dos poderosos masones tuvieran la siguiente conversación:

– Lo más importante es el poder, y la clave del poder es el control.

– Es muy posible, pero ¿cómo podremos controlarlos a todos?

– Si los intentamos controlar por la fuerza se rebelarán. Lo hemos visto muchas veces en la Historia. El control que está llamado al éxito es el autocontrol.

– ¿Y cómo vamos a conseguir que ellos mismos se autocontrolen para nosotros?

– Dándoles dispositivos electrónicos conectados con una única red central de control, a cuyas bases de datos tengamos acceso.

– ¿Pero los aceptarán? Caso de aceptarlos, ¿los mantendrán en lugar de destruirlos en medio minuto?

– La sociedad de hoy en día es el producto de un siglo de guerras y penurias. Es avispada y un tanto desconfiada, pero en unas tres décadas la tecnología habrá explotado y ocupará el lugar de las mentes, que involucionarán. Crearemos y pondremos a su alcance dispositivos de control, y no solo los aceptarán sino que pagarán por ellos, y pagarán también por su mantenimiento, porque serán adictivos. Los considerarán lo más importante de sus vidas y siempre anhelarán uno mejor, al que dedicarán más y más tiempo para comunicar y ampliar la información personal de nos servirá para controlarlos.

– ¿Pero cómo es posible? ¿Y realmente cómo los controlaremos?

– Estos dispositivos nos permitirán conocer su posición geográfica en todo momento. Podremos disponer de sus presencias o ausencias como mejor nos convenga. Conoceremos sus agendas, sus rutinas, y los datos de sus amigos. Las personas se someterán totalmente a sus dispositivos. Les harán sus confesiones, incluso por escrito, dejando siempre rastro y fehaciencia de ello. Les ofrecerán fotos íntimas (incluso vídeos), códigos secretos, datos bancarios y económicos, secretos familiares y profesionales, amores prohibidos, vicios inconfesables… Les ofrecerán, en definitiva, el poder para destruirlos y nosotros utilizaremos ese poder.

– Y entonces dominaremos el mundo.

– Exacto.

Ya casi estamos en el futuro de “Regreso al futuro”, ¿preocupante?