Cómo organizar nuestro tiempo (I) – Dispositivos móviles

Iniciamos una serie de tres entradas sobre cómo podemos organizar nuestro tiempo, no solo en el ámbito profesional para ser más productivos, sino también en el personal, ya que al fin y al cabo organizar bien el tiempo es distribuir de manera eficiente e inteligente las 24h al día de las cuales disponemos, y en esas 24h entra todo. Romperemos el hielo con una reflexión sobre el uso que hacemos de los dispositivos móviles, esos tiranos adictivos de los que nos hemos convertido en esclavos, pero que en realidad podrían ser una herramienta utilísima si trabajaran para nosotros, y no a la inversa. 

Escoger el propio tiempo es ganar tiempo. (Sir Francis Bacon)

Tienen una opción en su iPhone (y su equivalente en Android) que es Ajustes – Tiempo de uso. Entren a consultar la información que allí aparece antes de seguir leyendo, en concreto en relación a “Los últimos 7 días”… Bien, quizá haya observado un tiempo de uso (no equivale al tiempo de conexión) de más de 5h de promedio, y en el resumen por aplicaciones seguramente Whatsapp lidera el ránking, con unas preocupantes 8h semanales, y sumando el tiempo consumido también en otras RRSS el número de horas probablemente se multiplica por 2… En cuanto al número de consultas diarias al dispositivo, en el peor de los casos quizá se encuentra en torno a las 120… ¿Se mueve usted en esas cifras o por encima? Mal vamos.

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Entre chatear y hablar, mejor hablar. Y si el asunto no es lo suficientemente importante como para llamar, igual tampoco lo es como para chatear…

Hace poco publicamos en Levante-EMV » Blogs » La opinión de Víctor nuestra entrada “10 reglas sencillas sobre el (buen) uso de su móvil“. Más allá de las “reglas” (en realidad son consejos) relacionadas con la seguridad y la educación, recogíamos unas cuantas relativas a la buena gestión del tiempo:

  • Gestione las visualizaciones. ¿Acaba de mirar el móvil? No lo vuelva a mirar hasta dentro de un buen rato. Es muy improbable que justo en ese intervalo pase algo tan relevante que no pueda esperar hasta entonces. ¿Le suena en este momento el “tono mensaje”? Ya lo leerá, que en ninguna ley dice que debamos contestar inmediatamente ni que debamos estar de guardia durante las 24h del día. ¿Es usted quien ha enviado el mensaje y espera, ansioso, la respuesta? Ya le responderán, caray. Y si es urgente, llame. ¿Cuántas veces al día diría que mira usted el móvil? Si, calculando grosso modo, no le salen menos de 100, es evidente que debe controlar ese enganche.
  • Gestione los tiempos. Tampoco es bueno, evidentemente, entrar pocas veces al día pero pasarse cada vez una hora de reloj haciendo una especie de zapping de aplicación en aplicación. No hace falta que revise en cada ocasión todas las RRSS, además de la mensajería instantánea, además del correo, y además de las Apps que más utilice. Una vez al día está bien. Un par a lo sumo. Ganará mucho tiempo para dedicarlo a otras actividades más productivas y saludables.
  • Deje el móvil en casa para hacer algunas cosas. Ya sé que esto parece impensable hoy en día, incluso poco recomendable porque siempre es conveniente llevar el móvil encima para solucionar una emergencia, pero también podemos pensar que hace 20 años hacíamos las mismas cosas, sin llevar un teléfono encima, y hemos sobrevivido sin ningún problema.
  • Día de desconexión de RRSS. ¿Enganchado a Facebook, Twitter o Instagram? Elija un día de la semana, tiene siete opciones, para aguantar durante 24h la tentación de entrar y ver las fotos o los comentarios de esos “amigos” que en realidad en muchos casos ni conoce. Lo más aconsejable sería desconectarse incluso una semana entera. Le aseguro que cuando regrese todo seguirá igual (o mejor).
  • Si está de viaje, no entre. Si esta regla le parece increíblemente dura, al menos no entre en RRSS. Las vacaciones son para desestresarse, y los viajes el punto álgido de las vacaciones. En tales circunstancias minimice su uso de Internet, aunque sí es comprensible alguna consulta al buscador o el uso del GPS o del Maps precisamente si está de excursión en otra ciudad o paraje. Y por supuesto puede utilizar el móvil para tomar fotos (¡pero no las suba inmediatamente a las RRSS!).
  • Silencie los grupos de Whatsapp (o incluso salga de alguno de ellos). Esta App es criminal. No deja de ser curioso que utilizáramos tan poco los SMS (que no eran gratutitos pero sí muy baratos) y tanto las aplicaciones de mensajería instantánea (totalmente gratuitas, con algún matiz). A lo mejor es que no tenemos tanta necesidad real de chatear a todas horas. Piense fríamente. No es tan importante ver “en tiempo real” el último meme sobre política o fútbol, ni mensajear a una persona que vemos cara a cara todos los días o que vamos a ver en 5 minutos, ni decir “buenos días” en todos los grupos nada más despertarnos, ni hablar constantemente de trivialidades. ¿Se aburre? Lea un libro.

A tiempo estamos de invertir esta mala (por excesiva y por ineficiente) gestión del tiempo que dedicamos al uso y abuso de nuestro dispositivo móvil. O dispositivos, que teniendo más de uno dudamos mucho de que el problema sea más leve. En definitiva, como dijimos en nuestras “10 reglas sencillas sobre el (buen) uso de su móvil“:

Puede que la peor adicción del siglo XXI sea la necesidad de conexión, y la droga más potente mirar constantemente el móvil. Pero está claro que no es sano, ni a corto ni mucho menos a largo plazo, ese enganche permanente. Ni siquiera por trabajo, donde se nos exige, cada vez más, esa hiperconectividad. A la postre muchas son las consecuencias perniciosas: desde alteraciones del sueño, fallos de concentración, ansiedad, y una absoluta pérdida de tiempo; hasta un atolondramiento general que a su vez puede tener diversos desenlaces, alguno de ellos terrible, como los casos, cada vez más frecuentes, de olvido de niños dentro de los coches por parte de sus padres.

En resumen: mire menos, y menos veces, su móvil. Póngalo mirando a la mesa (como castigado), en silencio, en modo avión o nocturno, guardado en un cajón o incluso déjelo en casa. No solo su rendimiento, sino también su salud, y puede que la de los suyos, están en juego.

Un último consejo, no tanto para evitar la pérdida de tiempo como otras pérdidas: no comparta su ubicación con los ladrones de casas, no es lo más inteligente que puede hacer a través de las RRSS; y si no es mucho pedir tampoco comparta ese plato tan bien presentado que se está comiendo, le prometo que no nos interesa. Simplemente coma. Buen provecho.

© Todos los derechos reservados. Nosoloaytos. Web oficial de Víctor Almonacid Lamelas 2018. Aviso legal.
 Sigue en:
  • Cómo organizar el tiempo (II) – Reuniones
  • Cómo organizar el tiempo (III) – Lo urgente y lo importante 
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