Antidepresivos versus motivación

El mundo es demasiado grande como para quedarse toda la vida en un mismo lugar

(Anónimo, probablemente fomentando la movilidad de empleados entre AAPP)

En un contexto ya post pandémico en el que parece claro que algunos niegan la posibilidad de mantener el teletrabajo, incluso en su modalidad híbrida o Smart Working, muchos empleados públicos encuentran un calvario en el mero hecho de tener que «ir a trabajar».

Real Decreto de 23 de agosto de 1924 por el que se aprueba el Reglamento de secretarios de ayuntamientos, interventores de fondos y empleados municipales en general. En su artículo 3 establecía que la obligación principal del Secretario (quien, por cierto, siempre era hombre por imperativo legal) era permanecer en su despacho. Desde ahí podía «vigilar» a los demás. Ha pasado un siglo y las cabezas de algunos siguen exactamente igual

La sociedad puede criticar, claro, como siempre, porque somos unos privilegiados y no tenemos derecho a quejarnos. También podemos asumir los hechos (que es tanto como asumir los datos) y reconocer que tenemos un problema para tratar de resolverlo por el bien de todos. Hablamos de mantener un nivel de servicio público óptimo. No creo que nadie sensato pueda estar en contra de esto.

Y no todo el mundo conoce, por cierto, la horrorosa etimología de la palabra «trabajar» o trabajo, que proviene del latín popular tripalliare, que significa atormentar, torturar con el tripallium, que era un cepo con tres puntas. Visto así, podríamos decir que, de alguna forma, la tortura continúa. No mejora la cosa si nos vamos a su sinónimo «laborar», que al igual que «labrar» procede del latín laborare, verbo que en origen significa sufrir esfuerzos y pasar penalidades, y que en un primer momento hacía referencia a un trabajo físico muy pesado. Por su parte, «negociar», que aunque no lo parezca también podría ser un sinónimo de trabajar, ya nos gusta más, porque aunque literalmente significa «negar el ocio» o negar el descanso (lo cual no es precisamente algo bueno), al menos no tiene esas horribles connotaciones de sufrimiento.

Curiosidades etimológicas a parte, lo cierto es que «Casi la mitad de los funcionarios toma antidepresivos o ansiolíticos a diario«. La fuente de la noticia cita un nuevo informe elaborado por el CSIF, coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Mental, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) confirma que casi la mitad de los trabajadores públicos consume ansiolíticosantidepresivos o somníferos. «La carga de trabajo, el escaso reconocimiento profesional y salarial y el mal clima laboral, principales causas del consumo de psicofármacos», explica el sindicato, que dibuja además el perfil de consumidora más habitual. En efecto, el perfil mayoritario es el de una mujer de entre 45 y 54 años, trabajadora de la sanidad pública o de un centro educativo, que consume ansiolíticos a diario por soportar un exceso de carga de trabajo o por pensar que carece del debido reconocimiento profesional. No obstante, el consumo diario de estos fármacos es casi generalizado en todos los ámbitos de la administración, aunque con especial incidencia en sanidad y educación. En este sentido, la unión sindical afirma que la pandemia golpeó la salud mental de los colectivos más expuestos al virus y exigen una legislación específica en riesgos psicosociales y más apoyo estatal contra estrés y ansiedad (La Información, 10/10/2022, con motivo del Día de la Salud Mental).

Analizar lo que ocurre dentro del colectivo de empleados públicos es complejo, y desde luego requiere un enfoque completo y fundamentalmente intrínseco, por lo que es difícil que un «no funcionario» sea capaz de entender algunos procesos. Obviamente, en un sector tan extenso como el del empleo público se diferencian infinidad de situaciones correspondientes a su vez con los distintos colectivos, siendo los mencionados empleados de sanidad y educación, a los que podríamos añadir las fuerzas y cuerpos de seguridad, los más afectados en este sentido. En cuanto al resto, tampoco se libran. Quizá el problema sea la permanencia, no entendida como «empleo fijo» sino como el desempeño longevo de un mismo puesto de trabajo. ¿Quién soportaría realizar la misma rutina durante tres o cuatro décadas? La desmotivación es lógicamente más frecuente en cometidos de larga duración. Es lo que antes llamábamos «quemarse» y que ahora recibe el nombre de burnout, también llamado síndrome de desgaste profesional. Existen soluciones, como la movilidad o la motivación, pero su teoría es más sencilla que su puesta en práctica.

Otra de las cuestiones clave, aunque políticamente incorrecta, es el debate de a quién seleccionamos para ser empleado público. Lo cierto es que en este país todo el mundo quiere ser funcionario, ya que parece que anhela disfrutar de unas condiciones de trabajo supuestamente paradisíacas, pero luego cuando algunos lo consiguen muestran un alto grado de insatisfacción. Ergo no todo el mundo quiere realmente ser funcionario. Por tanto, uno de los problemas puede ser sin duda el sistema de selección. Este es un tema del que hemos hablado en diversas ocasiones, si bien nos remitimos en este momento a la entrada «Procesos selectivos del talento«, que remataba diciendo:

«En resumen, no deja de sorprenderme cómo la defensa de un sistema híbrido, que combine los conocimientos teóricos con las habilidades blandas, solivianta por igual tanto a los que directamente quieren dejar de estudiar como a los que defienden a muerte la memorización de mamotretos pero sin embargo frivolizan con términos muy serios como «aptitudinal» o «relacional», como si fueran cuestiones ridículas. Pero en realidad son esenciales.»

«¿Cómo captar #Talento para la Administracion?» es precisamente el título de nuestro artículo correspondiente a la sección #LaNuevaAdministración de la Revista Tecnología y Sentido Común#TYSC19 de mayo de este 2022. Accede al mismo así como al resto del número de la Revista completamente gratis en este enlace.

Pero el talento no está ni mucho menos a salvo de esa insatisfacción. Más bien al contrario, ya que sus altas expectativas de desarrollo profesional tienen muchas posibilidades de frustrarse si no se encuentran en el entorno adecuado. Y es que en la Administración se da con frecuencia el síndrome de Procusto.

Envidias, rutina, estrés, acoso, techos de cristal, todo tipo de agravios comparativos (en ocasiones curiosamente disfrazados de igualdad), son los ingredientes para elaborar y acabar saboreando un desagradable cóctel de toxicidad. Añadan la insufrible burocracia interna, absolutamente desesperante y en no pocas ocasiones superior a la que se impone (de manera ilegal, por cierto) al sufrido contribuyente. Se requiere mucha resiliencia para gestionar todas estas situaciones día sí y día también.

Y puede ser peor. En determinados colectivos existen preocupantes índices de suicidio. Este es un tema que debía mencionar pero del que ni siquiera me atrevo a hablar.

Buscando soluciones, cosa nada fácil, sabemos que una de las claves, desde luego no la única, es la mencionada motivación, entendida en el sentido que apunta la R.A.E. (tercera acepción): «Conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona.«. Aquí dimos algunos consejos para (auto)motivarnos. Si además de encontrar esa inspiración para el día a día (o quizá solo recordarla o «mantenerla viva») somos capaces de ir desarrollando esas nuevas aptitudes o habilidades blandas de las que algunos llevamos hablando décadas, y de paso ponemos en marcha los mecanismos adecuados para ser más felices en el trabajo (o en el negocio), tales como un desempeño híbrido con varios días de teletrabajo y medición por objetivos, o como la puesta en marcha, de una vez, de los distintos sistemas de movilidad profesional, podremos volver a sonreír. El servicio público lo necesita.

© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. NOSOLOAYTOS. WEB OFICIAL DE VÍCTOR ALMONACID LAMELAS 2022. AVISO LEGAL.

Un comentario Agrega el tuyo

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s