¿Los datos de los empleados públicos son públicos?

O dicho de una manera menos redundante: en esta entrada hablaremos de los datos de los empleados públicos y su publicidad. La cuestión no es baladí, habida cuenta de que al clásico conflicto, o más bien “juego de equilibrios”, entre transparencia y protección de datos, se incorpora el matiz de la condición de empleado público que ostentamos algunas personas (y que somos “ciudadanos cualificados” desde el punto de vista del Derecho público).

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Los funcionarios clave en el desarrollo del proceso electoral y la constitución de los nuevos Ayuntamientos

#EleccionesMunicipales2019. Estos días estamos celebrando en Valencia el curso sobre “El proceso electoral y la constitución de los nuevos Ayuntamientos” (ver noticia en medios) organizado por el Colegio de Secretarios, Interventores y Tesoreros de la Administración Local (COSITAL Valencia) y la Diputación de Valencia, y que tengo el honor de coordinar.

En el contexto del mismo, me gustaría compartir nuestras reflexiones que, en forma de artículo de opinión, fueron publicadas en el Diario Las Provincias en el día de ayer:

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Notificaciones electrónicas: la guía definitiva

La notificación electrónica o telemática (llamada así indistintamente, si bien estas dos palabras no son exactamente sinónimas) se puede definir como aquella efectuada por medios electrónicos y que pone fin a un procedimiento que también debe ser electrónico, bien porque el interesado está obligado a ello, bien porque así lo haya manifestado expresamente un interesado que no esté obligado por Ley o Reglamento a comunicarse con la Administración por medios electrónicos. Nos encontramos ya a mediados de 2019, de modo que parece un buen momento para repasar y compartir todo lo que sabemos sobre la práctica de las notificaciones electrónicas. Al fin y al cabo, en pocos años la inmensa mayoría de las notificaciones administrativas se realizará de esta forma.  Sigue leyendo

Gestionar el servicio público con el refranero popular

¿Cuántas veces nos da la sensación de que el problema que nos aflige, ese marrón (puntual o estructural) que tenemos en el Ayuntamiento, se resolvería con una simple dosis de sentido común? ¿Y por qué no la aplicamos? En el fondo no deja de ser un fenómeno interesante de estudiar (aunque encierre impotencia e incluso tristeza), la necesidad probablemente patológica que tenemos en lo público de aferrarnos a protocolos antediluvianos que, o bien nunca fueron demasiado eficaces, o bien lo fueron en su momento pero no resisten el avance de los tiempos. Pero cómo nos encanta tropezar una y otra vez con la misma piedra, sobre todo porque no hay (o no se exige) responsabilidad por una mala gestión, y porque pase lo que pase cada tres años cobramos un poco más por hacer lo mismo. Sigue leyendo

Acabar con la auto burocracia: una cuestión de liderazgo

Si creen que este circo o este otro merecían un premio a la gestión más patética de un servicio público, si pensaban que eran situaciones insuperables, a continuación van a ver cómo se puede rizar el rizo del despropósito hasta que nos obligan a decir basta. Yo digo “basta”. Stop burocracia, en este caso en la modalidad de auto burocracia, una de las peores por cierto. Vamos a tratar de explicarlo de forma esquemática: Sigue leyendo

Criterios para la identificación de los interesados en las notificaciones por medio de anuncios y publicaciones

Planteada la problemática en mi propia organización, y estudiada por nosotros mismos con la inestimable ayuda de los expertos de GOVERTIS, hemos podido resolverla, razón por la cual consideramos como siempre conveniente y útil compartir dicha solución con el resto de personas y organizaciones, ya que como siempre decimos las problemáticas se repiten pero no tenemos que inventar la rueda cada vez a la hora de afrontarlas.

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10 razones por las que dejarás de publicar fotos de tus hijos menores de edad

Nos encontramos en plenas fiestas de Pascua, uno de esos momentos del año en que se desatan las pasiones, nunca mejor dicho, y bombardeamos/abrumamos a todo el mundo con miles de fotos, en muchas de las cuales aparecen niños. Supongo que lo hacemos porque son muy monos (qué duda cabe) y queremos presumir de ellos en las redes sociales (en adelante RRSS). Mala idea. Esta no será la primera vez que lean o escuchen que no es en absoluto conveniente publicar en Internet fotos de menores (mal si son tus hijos, peor si no lo son, y mucho peor si son ellos mismos los que se autopublican), pero quizá esta sea la vez en la que, tras leer nuestros 10 argumentos, se le van a pasar las ganas de volver a hacerlo. Sigue leyendo