El liderazgo inspirador: 50 soft skills que te encantaría que tuviera tu «jefe»

«El arte de la comunicación es el lenguaje del liderazgo.»

(James Humes)

Mucho hemos hablado sobre liderazgo en el presente blog. No podía ser de otra manera, ya que aunque también es importante explicar el qué y el porqué de la transformación organizativa, la clave en realidad es el cómo, y ese cómo pasa siempre por el liderazgo. Como bien explica la física, ningún objeto se pone en movimiento sin impulso.

Se suele diferenciar entre jefe y líder. Simon Sinek hila aún más fino, porque apunta que hay líderes y hay personas que lideran. Los líderes tienen una posición de poder o de autoridad, pero los que lideran nos inspiran. Ya sean individuos u organizaciones, seguimos a los que lideran, no porque tengamos que hacerlo sino porque queremos hacerlo. Consideramos que ese liderazgo inspirador es el modelo más válido en la Administración.

Cada uno de nosotros somos diferentes como individuos. Lo importante no es ser el líder, sino que exista ese liderazgo, el cual a su vez puede ser personal o, aún mejor, colegiado. No todos pueden ser líderes, o incluso «el mismo tipo de líder», y lo verdaderamente importante es que cada uno sepa asumir su rol en el equipo. Precisamente «el líder más líder» es la persona que asigna roles, incluidos los de co-líder. Hoy en día para organizar estos equipos de liderazgo, que es tanto como decir «de impulso de los proyectos», hay que olvidarse de la jerarquía. Se deben optimizar las capacidades presentes en la toda plantilla, no solo en los «grupos A», yendo a la búsqueda del talento, porque lo hay, y mucho, pero en bastantes ocasiones se trata de talento oculto. Las organizaciones deben ser horizontales, no verticales. Hasta los niños superdotados se aburren en el colegio si no les estimula la tarea. Y hablando de superdotados: Einstein dijo que no puedes juzgar a un pez por su capacidad de trepar un árbol. En consecuencia se debe pedir a cada uno aquello que puede dar, lo que mejor sabe hacer, incluso atendiendo a sus preferencias, ¿por qué no? ¿Por la RPT? De esta manera se consigue involucrar a las personas. La gestión de los procesos de cambio no es otra cosa que la gestión de las personas. No se lideran proyectos, se lideran equipos compuestos de seres humanos. Hay que humanizar la administración, tanto de puertas hacia afuera (la transparencia “de verdad” debería robustecer nuestra ética personal/profesional; nuestros principios y valores) como desde luego internamente: debemos eliminar la burocracia interna, trabajar en equipos multidisciplinares (y no por departamentos), hacer mejores a los demás, tratarlos bien, motivarlos…

Se habla mucho de seleccionar talento, de medir las habilidades blandas ya en los procesos selectivos. Bien, es sabido que estoy de acuerdo con matices. Sin embargo parece que a veces se nos olvidan los que ya están dentro de la Administración. Los compañeros y compañeras que están trabajando y gestionando de la mejor manera posible la complejidad del día a día. Muchos de ellos poseen un buen número de capacidades tales como la resiliencia, la empatía, la comunicación o la motivación. En realidad, la lista de soft skills es interminable:

Fuente: en la propia imagen

Pero estamos hablando de liderazgo. A continuación compartiremos el que para nosotros sería el listado definitivo de (50) habilidades blandas y competencias deseables en un buen o una buena líder. ¿Cuántas tienes?

1. Tiene y motiva a otros a tener buena actitud

No se puede estar siempre protestando por todo, y peor cuando se hace simplemente porque nos enfrentamos a algo nuevo. En la Administración muchas veces se prefiere lo malo conocido a lo bueno por conocer (literalmente).

2. Lidera toda la organización, no solo un departamento

3. No habla de la teoría, sino de su experiencia

4. Actúa

5. Perspectiva

La perspectiva, por cierto, es la prima hermana de la empatía.

6. Se conoce a sí mismo

Un buen líder conoce sus fortalezas y debilidades. Tiene confianza pero nunca se sobrevalora, porque sabe lo que es significa.

7. No es pavo (es pato)

¿Ser o parecer? Evidentemente, ser.

8. Confía en sí mismo

9. Simplifica

Menos es más. Las esculturas son obras de arte que se realizan eliminando los elementos sobrantes.

10. Actúa con inteligencia

11. Muestra sus sentimientos

12. Tiene o ha tenido buenos referentes

13. Determinación

14. Es el último en abandonar el barco

15. Tiene en cuenta el interés general, no el suyo

16. Es un buen comunicador

17. Verifica los datos

Y lo hace desde la fuente más fiable y objetiva posible. No trabaja en base a rumores u opiniones poco contrastadas.

18. Ha conocido el fracaso, y por eso tiene éxito

19. Planifica, pero dentro de la estrategia

No trabaja «a salto de mata», sino que cada acción tiene sentido dentro de la visión y la estrategia general. Los sucesos inesperados suponen la incorporación de elementos de corrección/adaptación, pero no pueden cambiar los objetivos a largo plazo ni la esencia de la gestión.

20. No peca de pesimismo, pero tampoco de falso optimismo. Es práctico

No debe confundirse tener una buena actitud con ver el mundo de color de rosa. Los contratiempos forman parte de la vida, por lo que dramatizar tampoco sirve. Hay que reforzar los puntos fuertes, pulir los menos fuertes y extirpar los tumores. Hay pensar pero también hay que avanzar. Siempre debemos seguir.

21. Favorece la innovación

Una persona innovadora nunca va a sentirse incómoda ni mucho menos perseguida en una organización bien liderada.

22. Es confiable

23. Es humilde

Ser el líder es un rol como cualquier otro. El liderazgo no te sitúa por encima de nadie. El líder es una persona normal, como no puede ser de otra manera.

24. Solo hace promesas que puede cumplir

25. Siempre lo intenta

El intento con pocas posibilidades está por encima de cualquier no intento. La inactividad no es una opción si el fin realmente vale la pena.

26. No permite que la gente talentosa se desgaste arreglando los entuertos de los que tienen menos talento pero mucho más tiempo

En una organización de jefes, las personas con talento lo pasan mal: tienen más trabajo y este es muy poco estimulante. No se les permite crear, solo «arreglar».

27. Es agradecido

28. No es un chapucero

Hay que hacer las cosas bien, incluso si hay consecuencias por hacerlas menos bien. La imagen inferior podría ilustrar igualmente la falta de ética, ya que el abuso de la contratación menor representa muy bien la nueva corruptela administrativa, pero cuando se hacen las cosas mal hechas y ni siquiera el promotor de la barbaridad puede argumentar que el fin justifica los medios (observen que desastre de camino), cabe preguntarse por qué cobra esa persona a fin de mes. Un buen líder debe huir del perfeccionismo, porque a menudo es paralizador, pero el resultado de su gestión no puede ser una chapuza, aunque la haya gestionado rápidamente.

29. Piensa en el usuario final (ciudadanía)

Aunque el liderazgo es un aspecto interno de las organizaciones, un buen líder no puede olvidar ni por un instante que el servicio público está orientado hacia el exterior. Precisamente, la mejora organizativa y funcional permitirá mejorar asimismo la calidad de los servicios. En la imagen adjunta se puede apreciar muy claramente la diferencia entre cliente y usuario. La Administración debería huir del clientelismo (trabajar para los que conocemos) y orientarse hacia el consumidor final de sus servicios (la generalidad de las personas). Los clientes nos buscan, por lo que es fácil escuchar su voz. Pero para saber lo que necesitan los usuarios debemos acudir a los datos y practicar la escucha activa, entre otras técnicas.

30. Toma la iniciativa

Un buen líder es el que se ofrece voluntario para hacer las cosas que nadie más quiere hacer (por ejemplo liderar).

31. Sabe desconectar

32. Es buena persona

33. No ve fantasmas que no existen

Esta es otra manifestación del realismo. La cultura organizativa suele estar repleta de mitos y leyendas, alimentados por rumores que distan mucho de ser hechos demostrados. Este ruido ambiental dificulta la gestión, y en el peor de los casos puede llegar a boicotearla.

34. Paciencia

Un clásico. La paciencia tiene muchas dimensiones. Una de ellas implica dejar que determinadas batallas las gane el tiempo, ahorrando así un gasto de energía inútil, porque la Historia ha demostrado muchas veces que determinadas innovaciones generan demasiada resistencia al principio, pero más tarde poco a poco se van aceptando. No es nada fácil, por cierto, ceder en tu ímpetu cuando tienes el absoluto convencimiento de que defiendes lo correcto y la corriente que se impone es manifiestamente errónea, pero el tiempo efectivamente pone las cosas en su sitio. Llámenle karma.

35. Busca la realización personal

36. Habilidad para negociar

Siempre o casi siempre existe una solución del tipo win win. Un líder se centra más en los aspectos que le unen con la otra parte y da menos importancia a los que les separan.

37. Modelo de trabajo orientado a las personas

38. Adaptabilidad

Esta es una habilidad tan importante que la podríamos llamar adaptahabilidad. En tiempos de pandemia, post pandemia y otros acontecimientos de gran impacto se convierte en imprescindible.

39. No cae en la obsolescencia

40. Maneja todos los puntos de vista (amplitud de miras)

41. Capacidad ilimitada de aprendizaje

42. Piensa (por sí mismo)

43. Pasión

44. Humor

45. Capacidad crítica (constructiva)

46. Va de cara

Un buen líder es un buen compañero. Si comunica de forma asertiva, puede ser que alguna vez no tenga más remedio que informar de asuntos incómodos, pero nunca lo hará de forma parcial, sesgada o por la espalda.

47. No es un tocanarices (aplíquese a cualquier parte del cuerpo)

Siguiendo con la reflexión anterior, el líder no omite la información poco agradable o de otra forma negativa, pero la comunica de manera totalmente objetiva. Evita el dramatismo y por supuesto evita hurgar en la herida de nadie. Un buen líder no hace sangre de una situación desfavorable, ni disfruta tocando las narices a nadie. Por otra parte, ya hemos dicho que un buen líder favorece la innovación, por lo que jamás interferirá en la iniciativa de un compañero. No la boicoteará, y en el mayor porcentaje de casos le ayudará a impulsarla.

48. Nunca se ahoga; flota

Y si es necesario, nada.

49. Odia la burocracia

La burocracia, en su peor acepción, representa un modelo administrativo obsoleto que se identifica con muchas de las malas prácticas que tratamos de superar.

50. Juega en equipo

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