La necesidad de promover el cambio y la transformación en el sector público

“No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio”.

Charles Darwin

La pandemia lo ha revolucionado todo. Los resistentes al cambio, inasequibles al desaliento, manifiestan que tanta tecnología de golpe (tantos cambios de todo tipo en realidad) solo es causa de problemas y conflictos. Hay algo de verdad en lo que dicen. Es evidente que cuando por fin se mueven los proyectos se ponen de manifiesto problemas de todo tipo (no solo técnicos) que en tiempos de parálisis y mantenimiento de las inercias y el statu quo no sabemos ni que existen. El movimiento supone un avance, pero como nunca es un camino liso tropezamos con los obstáculos. Bienvenidos sean, porque eso quiere decir que nos movemos en la dirección correcta. En todo caso es un hecho que el confinamiento, aunque sea la consecuencia de una desgracia, ha sido no obstante positivo para el desarrollo de la administración electrónica. Lógicamente, en estado de confinamiento se potencian de forma espectacular las relaciones telemáticas, esto es, teletrabajo para los empleados y trámites telemáticos para los usuarios. Pero la premisa para que esto sea posible es la existencia de una administración electrónica que le dé soporte. Por eso este año se está impulsando más que nunca. Pero en realidad, el verdadero gran cambio producido en el último año es el cambio de ritmo. Los procesos de transformación “digitotal” han alcanzado, por las circunstancias, velocidad de crucero. Este es un ritmo vertiginoso al que no estamos acostumbrados en la Administración, y con el que evidentemente se sienten más cómodos los más adaptables. Los rígidos se tensionan, y de hecho podrían hasta romperse.

Y es que por un lado, es cierto que la inteligencia es el rasgo evolutivo diferenciador que ha permitido al ser humano erigirse como la especie dominante de este maltratado planeta. Paradójicamente, nos extinguiremos por falta de inteligencia. Y por falta de adaptabilidad. Sobre todo esta última. La adaptabilidad, definida como la capacidad de adaptación al entorno, es esa cualidad evolutiva que le falta al ser humano (sobre todo a algunos) y que le sobra a otras especies, como las cucarachas. Las cucarachas te pueden caer mal, pero con toda seguridad sobrevivirán a la raza humana.

La conclusión es que necesitamos personas inteligentes y adaptables, funciosapiens, personas que sobrevivan, al menos unos pocos siglos más, y por lo tanto en cuyas manos la Administración pueda sobrevivir también, manteniendo un nivel de servicio óptimo. La inteligencia humana, la genuina, nunca se verá amenazada por la inteligencia artificial. Por su parte, el funciosaurio, también llamado “numeradofoliadomatasellado” se extinguirá de una manera fulminante en los próximos años.

Innovar es cambiar, emprender es hacer. La actitud es importante, la aptitud capital. La visión también es fundamental, pero la clave es el momento en el que se pasa a la acción. Un optimista que procrastina nunca conseguirá absolutamente nada, a pesar de su buena actitud. “El pesimista ve el vaso medio vacío; el optimista medio lleno. El emprendedor va a buscar más agua”.

Las personas emprendedoras, inteligentes y adaptables son conscientes de la necesidad de implantar cambios. Porque el servicio público debe mejorar, y para mejorar debe cambiar. Pero esta es más o menos la reacción de una importante mayoría de la “masa social” cuando se plantean los tan necesarios cambios organizativos, funcionales y aptitudinales:

Fuente: elaboración propia. © Víctor Almonacid Lamelas 2021

No vamos a afirmar categóricamente que las personas que reaccionan como muestra la imagen a los distintos temas que se apuntan son poco inteligentes, más que nada por no ofender a los que se sientan aludidos (¿hay algo más absurdo que ofenderse por alusiones?), pero sí afirmamos con la boca grande que son muy poco adaptables.

Otro rasgo diferenciador de las personas inteligentes y adaptables es que no pierden el tiempo discutiendo por nimiedades, como en qué momento exacto entrará en vigor completamente la administración electrónica (debate que nace erróneo, porque la administración electrónica no es una Ley). Las personas inteligentes y adaptables tienen una visión práctica de las cosas. Entienden los conceptos rápidamente, y en este caso comprenden las bondades de esta nueva manera de funcionar de cara a un notable aumento de la transparencia, la agilidad, la eficacia, la eficiencia, etc…, y simplemente impulsan su implantación.

Otra cuestión. Las personas inteligentes y adaptables hubieran aprovechado la redacción de una supuesta norma de “medidas urgentes para la modernización de la Administración” para “modernizar” (sobre todo para simplificar) todos los procedimientos, y no sólo los de ejecución de ayudas europeas. ¿O es que alguien tiene algún tipo de interés en que todo lo demás continúe siendo igual de lento y burocrático?

Otra más. Las personas inteligentes y adaptables ven el teletrabajo con perspectiva. Pero las que no lo son lo ven exclusivamente como una medida coyuntural para afrontar una serie de problemas, graves problemas por cierto, que nos asolan en la actualidad. Curiosamente, y aunque desde hace un año (en realidad más) “nos crecen los enanos”, el teletrabajo no se suele ver como una solución definitiva. Y sin embargo, y pese a todo, en verdad ha llegado para quedarse.

Poco más hay que argumentar en favor del cambio. Lo verdaderamente complicado es gestionarlo. Y como “cada maestrillo tiene su librillo” podemos compartir un sencillo método, el “Acrónimo para la gestión del cambio en las organizaciones públicas“.

Por último, y aunque cada vez somos menos partidarios de las presentaciones (porque presentan, nunca mejor dicho, una visión muy reducida de la realidad y de la propia exposición, pese a que tengan calidad conceptual), podemos rematar la entrada con esta antigua presentación de mis también antiguas charlas sobre gestión del cambio. Mal asunto que siga de rabiosa actualidad.

Y recuerden:

«La administración electrónica es el uso de las TIC en las AAPP, combinado con cambios organizativos y nuevas aptitudes, con el fin de mejorar los servicios públicos y los procesos democráticos y reforzar el apoyo a las políticas públicas.»

(Comisión Europea)

© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. NOSOLOAYTOS. WEB OFICIAL DE VÍCTOR ALMONACID LAMELAS 2021. AVISO LEGAL.

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Chus dice:

    Buen análisis.
    Creo que la colaboración es también fundamental y ver qué hacer para promover más liderazgos y menos jefazos.
    Creo también imprescindibles estrategias para hacer amable la administración electrónica al ciudadano miedoso de las tecnologías y a los funcionarios reacios a su uso.

  2. Pablo dice:

    Gracias por compartir el enlace de ‘Automattic’

  3. Judit Costa dice:

    Me quedo, sobretodo, con dos imágenes que relaciono con lo que espero que será el antes i el después en el sector público: la primera es la de la del animal que representa el ritmo de los proyectos actuales y la segunda es la de los escalones que acaba en “¡Sí se puede!” (no explico más para no hacer “spoiler”). Muchas gracias por compartir, Victor Almonacid!

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