Fin del estado de alarma: ¿debemos mantener las sesiones telemáticas de los órganos colegiados?

El domingo 9 de mayo finaliza el estado de alarma, la vacunación avanza a buen ritmo, llega el buen tiempo… Todas parecen buenas noticias. Aún recordamos perfectamente la etapa conocida como “desescalada”, y las famosas fases 0, 1, 2, 3 y “nueva normalidad”. Durante esos meses de principios de verano de 2020, la normativa COVID fue relajando, poco a poco, las medidas de restricción, si bien se mantenía el teletrabajo como preferente, un buen indicador por analogía de la conveniencia de mantener las sesiones telemáticas.

De todas las sesiones orgánicas locales, las del Pleno son, obviamente, las más concurridas. Una vez visto que, de cara a la posible organización del Pleno presencial, resultaba extremadamente complicado asegurar el cumplimiento de las nuevas normas sociales de la desescalada; y atendida la duración media de las sesiones ordinarias y las propias dimensiones del salón de Plenos, se antojaba francamente difícil garantizar la norma de la “distancia interpersonal” tanto desde el punto de vista de la mesa de regidores como de las butacas del (posible) público. Tampoco parecía demasiado cómodo ni salubre mantener colocadas las mascarillas durante varias horas, a pesar del calor y de la dificultad que suponía para la persona que estuviera en el uso de la palabra. Hubo que considerar, al fin, que en todo caso la mejor medida preventiva, muy por encima de las mascarillas o la distancia de seguridad, seguía siendo el confinamiento casero. Una circunstancia que no todo el mundo entendió es que cuando el confinamiento dejó de ser obligatorio pasó a ser simplemente “conveniente”.

Todo ello debía contrastarse con el entonces nuevo art. 46.3 de la LBRL en la parte que establece: “En todo caso, cuando concurran situaciones excepcionales de fuerza mayor, de grave riesgo colectivo, o catástrofes públicas que impidan o dificulten de manera desproporcionada el normal funcionamiento del régimen presencial de las sesiones de los órganos colegiados de las Entidades Locales, estos podrán, apreciada la concurrencia de la situación descrita por el Alcalde o Presidente o quien válidamente les sustituya al efecto de la convocatoria de acuerdo con la normativa vigente, constituirse, celebrar sesiones y adoptar acuerdos a distancia por medios electrónicos y telemáticos…”.

Así, visto que la celebración de una sesión plenaria presencial seguía suponiendo y probablemente todavía supone a día de hoy, un grave riesgo colectivo; y visto que, por desgracia, la COVID-19 no está controlada por encontrarnos aún lejos de la llamada “inmunidad de rebaño”, afectando esta circunstancia sin duda “al normal funcionamiento del régimen presencial de las sesiones de los órganos colegiados”, el sentido común aconseja mantener al menos las sesiones plenarias en el formato telemático, probablemente durante lo que queda de 2021.

Téngase en cuenta además que, evidentemente, la finalización del estado de alarma supone la finalización jurídica de los efectos de mayor parte de la “normativa COVID”, pero no supone en absoluto el fin de la pandemia, debe ponderarse en cada caso la interpretación de esa “nueva normalidad” o recta final de la crisis COVID, pues del mismo modo que puede ser razonable aprovechar este buen tiempo para permitir las reuniones de grupos no demasiado numerosos al aire libre (dando así vida a la hostelería), no parece conveniente celebrar una reunión en un lugar cerrado, durante varias horas, y que puede alcanzar perfectamente las tres decenas de personas, ya que a los concejales hay que sumar otros asistentes obligatorios y no obligatorios pero habituales (secretario, interventor, subalternos o personal de apoyo, asesores o secretarios de grupo, policía, posible público, posibles medios…).

A mayor abundamiento, debemos ser conscientes de que los Ayuntamientos no solo debemos hacer cumplir las normas, sino que, ante las lamentables muestras de irresponsabilidad vistas durante el último año, las personas que pertenecemos a las instituciones públicas somos los primeros que debemos mantener una conducta modélica, así como dar ejemplo de civismo. Y que, en este sentido, sería no tanto ilegal sino social y moralmente inaceptable dar pie a que precisamente un Pleno municipal ocasionase un foco de contagio en determinado municipio.

Esto tiene sus pros y sus contras, pero mientras aún esté el virus pululando por el aire, es la mejor medida anti-contagio

En base a todo lo anterior, se recomienda vivamente mantener la celebración de, al menos, las sesiones plenarias de forma telemática. ¿Cuál es el problema de mantenerlas, por ejemplo, hasta el parón de agosto? Llegado el momento, la propia secretaría municipal volverá a analizar las futuras circunstancias legales y sanitarias que concurran de cara a la celebración de  las siguientes sesiones.

En nuestras “FAQ sobre Plenos telemáticos de las Entidades Locales” ya adelantábamos algunas cuestiones post-alarma (no post COVID, por cierto, porque la COVID aún está entre nosotros). Incluso defendíamos una interpretación menos estricta del a priori “duro” art. 46.3 LBRL que, incluso si no se procediera a su modificación (pese a todo, necesaria), daría cobertura a los plenos telemáticos, al menos con carácter parcial. Estos son los argumentos:

  • Además de referir, obviamente, la literalidad del art. 46.3 señalamos como no menos interesante, y más meritoria por haberse aprobado en circunstancias de normalidad, la Ley 7/2018, de 14 de diciembre, de Castilla y León, por la que se regula la Conferencia de titulares de Alcaldías y Presidencias de Diputación, el estatuto de los miembros de las entidades locales y la información en los Plenos. Es cierto que, sin plantearse la posibilidad de celebrar Plenos íntegramente telemáticos, la cual seguramente carecía de sentido fuera de las circunstancias extremas en las que nos encontramos, esta Ley autonómica regula el derecho de participación a distancia de los miembros de las entidades locales que se encuentren en alguna de las situaciones de baja, permiso o enfermedad que se describen. Este es el supuesto que, sí o sí, tiene que llegar para quedarse, el de la participación telemática de algunos miembros corporativos en determinadas circunstancias.
  • En este sentido, dando por buena la interpretación que vincula este modelo de sesión a la concurrencia de las circunstancias excepcionalísimas que señala el precepto vigente, sí podrían celebrarse sesiones en las que al menos uno o unos pocos concejales participen a distancia. La LBRL desde luego no lo prohíbe. Obviamente, la seguridad jurídica aconseja regular las otras situaciones en las que podrán celebrarse este tipo de Plenos, si no totalmente telemáticos, sí parcialmente en relación a uno o más de uno de los miembros de la Corporación. Lo que parece claro, en todo caso, es que fuera de las situaciones de emergencia descritas u otras similares o equiparables, no tiene razón de ser la defensa de la celebración de un Pleno íntegramente telemático, por lo que deberán definirse las circunstancias y los requisitos en los que uno o varios concejales o diputados pueden teleasistir. Tal y como hemos indicado, el ROM es el instrumento para hacerlo.
  • Y es que quizá el art. 46.3 no sea tan restrictivo después de todo. El «en todo caso» parece determinante, al igual que la descripción de las situaciones excepcionales, a las que relaciona con la fuerza mayor, el grave riesgo colectivo o las catástrofes públicas. Pero podemos abrir la puerta, no obstante, a una interpretación más abierta, que identificaría el «en todo caso» con dichas circunstancias tan graves y excepcionales, y un hipotético «en otros casos» a otras circunstancias menos acuciantes”. Quizá sí se puedan celebrar plenos íntegramente telemáticos, con el 46.3 LBRL como cobertura incluso después de la pandemia. Seguimos prefiriendo la seguridad jurídica que ofrece el ROM, desde luego.
  • Por último, pero no menos importante, debemos dar un criterio interpretativo en relación a las normas y debates jurídicos que han surgido últimamente y que pueden surgir ex novo como consecuencia de la impactante imposición de la tecnología en las actuaciones y trámites de la Administración por la fuerza de los hechos: «Las normas deben interpretarse teniendo en cuenta los antecedentes históricos y legislativos y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente a su espíritu y finalidad» (artículo 3 del Código Civil).

En cuanto al derecho positivo, nos agrada lo establecido en la Ley 7/2018, de 14 de diciembre, de Castilla y León. Precisamente su art. 16 ofrece un buen texto de referencia para reproducir, obviamente de forma adaptada, en la futura modificación de su Reglamento Orgánico Municipal que cada Entidad Local lleve a cabo. Y podría ser también un buen referente de regulación para el marco básico de la LBRL (digamos un futuro art. 46.3 o 46bis). [1]

Debemos pensar en el futuro. Gracias a la pandemia ya muchos reconocen que un pleno puede ser telemático, algo que ha habido que demostrar con hechos, y en consecuencia deben admitir asimismo que también puede ser presencial y permitir al mismo tiempo la comparecencia telemática de algunos concejales en supuestos tasados que pueden regularse en el ROM (hasta que, en efecto, se regulen en la LBRL), tales como “perfil de riesgo”, “enfermedad”, “embarazo”, etc… Se trata de consideraciones subjetivas relacionadas con las circunstancias de los concejales. Pero una vez abierta esta posibilidad, debería admitirse también que en determinadas circunstancias objetivas, el pleno sea totalmente telemático: fuerte temporal, inundación, pleno extraordinario y urgente convocado en agosto (o en sábado, o una mañana en la que los concejales sin dedicación están trabajando), una gastroenteritis que afecta a la mayoría de concejales, que están enfermos, etc… El derecho de participación democrática invita a reconocer esta participación telemática con la mayor amplitud posible, máxime una vez demostrado que existen los medios técnicos y que este tipo de sesiones no son ninguna quimera. Dicho de otra manera: si estos plenos celebrados durante la pandemia han sido válidos, ¿se puede defender que un pleno exactamente igual, celebrado con las mismas formalidades pero fuera de la pandemia, sería nulo de pleno derecho? Difícilmente, en nuestra opinión. Podemos interpretar el art. 46.3, eso sí, y desechar los plenos telemáticos más allá de su literalidad, pero “tumbar” un pleno telemático celebrado una vez superada la pandemia (si es que ese momento tiene una “fecha oficial”) carece de sentido común, si bien como jurista prefiero proponer de lege ferenda la aludida modificación de la Ley básica que lo permita, o bien directamente regular todas estas posibilidades en el ROM, que en realidad es nuestra opción preferida.

Lo cierto es que la Ley estatal 40/2015 es tremendamente clara al respecto, aunque, como dijimos, no sea directamente aplicable a la administración local. Pero sí supone, como mínimo, una moderna fuente del Derecho inspiradora de toda actuación administrativa, y que debería ser además puesta en relación con el aludido criterio interpretativo fundamental del Código Civil, la realidad del momento. Una realidad que abrumadora en los últimos tiempos. Estamos en el año 2021, aún luchando contra la pandemia y a las puertas de los efectos más duros del cambio climático (¿tiene sentido celebrar un pleno de 6 horas un día de julio que alcance los 45 grados, encajando a concejales y público en una sala cerrada durante todo ese tiempo con el aire acondicionado al máximo?).

Bien, ya acaba el más que probable último estado de alarma, al menos hasta la próxima catástrofe. Pero no es la primera vez que “desescalamos”. Por eso en el momento actual ya encontramos pronunciamientos judiciales que vienen a avalar nuestro criterio jurídico para mantener la realización de los plenos telemáticos más allá del estado de alarma, y que defendemos desde junio de 2020. [2]

Más allá de la frialdad del procedimiento administrativo, los plenos, las sesiones y los acuerdos, pensamos que hay que entender bien qué es esto de la nueva normalidad. En la siempre infravalorada “cultura general”, deberíamos ir incorporando palabras como zoonosis, ecosistema, o biodiversidad. Hemos alterado el Orden Natural, y esa osadía humana no es un acto que pueda quedar sin consecuencias. Por desgracia, mucho nos tememos que la pandemia no va a ser la última desgracia planetaria que asole a nuestra generación. En su momento dijimos: “… la mejor arma para luchar contra todos los problemas que tenemos, todo lo malo que nos está pasando (no sólo el virus, sino también la ineficiencia, la corrupción, la crisis económica, la despoblación del mundo rural y la propia destrucción del planeta), es la actuación telemática: teletrabajar, teletramitar, tele reunirse, tele pagar, tele operar, tele comunicarse, tele formarse, tele firmar… Telecualquiercosa.” (“Telemáticos a la fuerza… Pero telemáticos“, publicado en el Diario Levante EMV el pasado 10 de junio).

En definitiva, las sesiones telemáticas han venido para quedarse, con los matices apuntados y sobre todo en relación al derecho democrático de los concejales de asistir a las sesiones de los órganos de gobierno a pesar de las circunstancias (sea la pandemia u otra catástrofe que afecta a todos, o sea una enfermedad o contratiempo individual, que permitiría a un concejal tele asistir puntualmente). Hablamos con frecuencia de teletrabajo, modalidad de desempeño que también estamos articulando para que encaje en el mundo post-pandémico, porque sin duda también ha venido para quedarse. En cierto modo, la asistencia telemática de los concejales a los órganos colegiados sería, por así decirlo, el teletrabajo de los políticos.

© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. NOSOLOAYTOS. WEB OFICIAL DE VÍCTOR ALMONACID LAMELAS 2021. AVISO LEGAL.

ANEXO

FAQ sobre Plenos telemáticos de las Entidades Locales”. (El Consultor)

LISTADO DE PREGUNTAS (“FAQ sobre Plenos telemáticos de las Entidades Locales”)

  1. ¿Tiene cobertura legal?
  2. Vista la modificación de la LBRL, ¿se podrían celebrar Plenos telemáticos fuera de las circunstancias excepcionales que contempla el nuevo apartado 3 del art. 46?
  3. ¿Podemos regular esta cuestión en el R.O.M.?
  4. ¿Cómo se acredita que todos los miembros del órgano colegiado participantes se encuentran en territorio español?
  5. ¿Cómo se acredita su identidad?
  6. ¿Qué debemos hacer para disponer los medios necesarios para garantizar el carácter público o secreto, según los casos, de las sesiones?
  7. ¿Cómo se garantiza la efectiva participación política de los miembros del órgano colegiado, la validez del debate y la de la votación de los acuerdos que se adopten?
  8. ¿Cómo se llevan a cabo las deliberaciones de los miembros y cómo se ejercen sus facultades por parte de la presidencia? El desarrollo de la sesión.
  9. ¿Cómo se realiza y computa la votación a distancia?
  10. ¿Qué medidas de seguridad debemos cumplir?
  11. ¿Qué solución de videoconferencia empleo? ¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de seleccionar una solución de videoconferencia? 
  12. ¿Cómo se realiza la convocatoria?
  13. ¿Cómo verificar el cumplimiento de los requisitos formales (quórum, lugar de celebración) para la válida constitución e inicio de la sesión?
  14. ¿Cómo garantizar que todo va a salir bien?
  15. ¿Cómo realizar el acta? ¿Se debe grabar la sesión? 
  16. ¿Se puede convertir la grabación de la sesión telemática en un acta audiovisual?
  17. ¿Cómo podemos llevar a cabo el punto de ruegos y preguntas?
  18. ¿Los concejales cobran dietas por asistencia a las sesiones telemáticas?
  19. ¿Durante el estado de alarma se deben celebrar todas las sesiones de las comisiones informativas?
  20. ¿Se pueden celebrar de forma íntegramente telemática otras sesiones y reuniones formales de la Entidad Local (Juntas de Gobierno, Consejos consultivos, Mesas de contratación…)?

[1] En este contexto se presenta oportunamente la siguiente moción: MOCIÓN DEL GRUPO MUNICIPAL SOCIALISTA DE SAN VICENTE DEL RASPEIG PARA INSTAR AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS A MODIFICAR LA LEY 7/1985, DE 2 DE ABRIL, REGULADORA DE LAS BASES DEL RÉGIMEN LOCAL PARA INCLUIR LA REGULACIÓN DE PLENOS POR MEDIOS ELECTRÓNICOS DENTRO DE LA “NUEVA NORMALIDAD”. La moción propone al Pleno de dicho Ayuntamiento instar al Gobierno de España a que modifique la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las bases del régimen local, introduciendo la posibilidad de celebración de plenos por medios telemáticos en situaciones no excepcionales.

[2] Aquí la noticia en Diario de Sevilla: https://lnkd.in/d88qdvD

Un comentario Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s