“España Puede”… Puede que sí, y puede que no

Como bien adelantó prontamente Matilde Castellanos en su fantástico blog (ver entrada), esta misma semana se ha hecho publico el contenido del Proyecto de Plan de Recuperación Transformacion y Resiliencia que España presentará ante la Unión Europea.Conforme al articulo 18 del Reglamento (UE) 2021/241 del Parlamento Europeo y del Consejo de 12 de febrero de 2021 por el que se establece el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia los estados miembros deben presentar a la comisión antes del 30 de abril los planes en los que se establecerán los programas de reformas e inversiones. Más de medio mes antes de plazo, por cierto, todo un hito en estos asuntos. Cuando interesa se trabaja rápido.

Fuente: Gobierno de España

Así, como informa la web de Moncloa, el Plan España Puede, que se presentó en detalle el 13 de abril, guiará la ejecución de 72.000 millones de euros de fondos europeos hasta 2023 y movilizará en los próximos tres años el 50% de los recursos con los que cuenta España gracias al instrumento Next Generation EU. No pretende ser este un análisis en profundidad del citado documento, cuya lectura nos ha agradado en varios puntos, sino más bien una valoración positiva del mismo en general, con la importante advertencia de una serie de peligros concretos que, de no abordarse o corregirse, podrían dar al traste con las buenas intenciones. Nos centraremos, como siempre, en nuestro querido sector público (2º eje de los cuatro del Plan). A saber:

  • Se pretende avanzar directamente hasta el nivel que exige Europa después de años de estrategias nacionales excesivamente conservadoras que han ralentizado nuestro proceso de modernización del sector público. En este sentido, pocas entidades públicas están preparadas para dar el salto directo a la gestión mediante Big Data e Inteligencia Artificial. La principal norma de administración electrónica, concebida en su momento perfectamente a nivel legal por la Ley 11/2007, ha entrado en vigor completamente hace tan solo unos días.
  • Parece que el único procedimiento que interesa agilizar es el de contratación pública. Como ya pudimos ver muy claramente en el Real Decreto-ley 36/2020, de 30 de diciembre, por el que se aprueban medidas urgentes para la modernización de la Administración, parece que únicamente interese la agilidad de los expedientes de contratación (pensando sobre todo en la ejecución de los fondos Next Generation EU), cuando ya deberíamos movernos en un escenario de expedientes electrónicos, sencillos, rápidos, automatizados en todo o en parte y, en consecuencia, ágiles. Pero hablamos de todo tipo de expedientes, no sólo de los que mueven grandes cantidades de dinero público, porque para un ciudadano necesitado, la agilidad y desburocratización de un expediente de concesión del ingreso mínimo vital puede ser, efectivamente, vital.
  • Se visualizan brotes verdes en cuanto al muy necesario cambio de cultura administrativa, incluyendo esos dos pilares esenciales de la administración electrónica como son los cambios organizativos y las nuevas aptitudes (ahora más necesarias que nunca). Pero… ¿Quién le pone el cascabel al gato? Los que estamos en las trincheras sabemos perfectamente que luego es mucho más complejo gestionar en la práctica todos estos cambios, sin herramientas, sin compensación (más bien con desgaste) para los impulsores. Y sin apoyo político, sindical y funcionarial en la mayoría de ocasiones. Mi consejo cariñoso, casi paternal, para los que empiezan ahora en estas lides es que tengan mucho ánimo y paciencia. No va a ser fácil.
  • En los grandes planes para la modernización de la administración parece que siempre queda apartada, normalmente de manera tácita pero alguna vez incluso expresa, la Administración Local. Por enésima vez reclamamos más medios para las Administraciones Públicas más numerosas y más próximas a la ciudadanía. En todo este entramado de planes nacionales y europeos, sinceramente, no somos optimistas respecto a lo que pueda recibir (en dinero u otro tipo de ayuda) el pequeño y mediano municipalismo español.
  • «Una Administración para el siglo XXI» es el nombre de la “política palanca” número IV. No vamos a decir cómo nos suena lo de política palanca, pero sí que ya no suena tan bien afrontar los retos del siglo XXI cuando ya estamos, precisamente, en su año 21. De hecho da la sensación de que esta canción ya nos la sabemos. El segundo eje del Plan está alineado con la estrategia digital europea y la Agenda España Digital 2025, y según se expresa en el mismo “fija la hoja de ruta para acelerar una transición digital humanista en España”. Esto sí suena maravillosamente bien, pero…
  • No deja de ser un Plan, una estrategia o, si quieren, una declaración de intenciones, y aunque está mucho más avanzado de la mayoría de normas vigentes hubiera sido más deseable ver alguno de sus aspectos plasmado precisamente en una de estas normas. El derecho positivo, incluso el que no se cumple (creo que me explico) es mucho menos etéreo que un plan estratégico.

Dicho todo lo cual, por nuestra parte seguiremos haciendo todo lo posible para que España pueda. Porque queremos y creemos en la transformación de lo público. Y es que querer es poder, pero creer es crear (todavía mejor).

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