¿Para cuándo la “gran reforma aptitudinal”?

Habrá que definir muy bien los puestos y cubrirlos con los perfiles adecuados. Esto supondría la extinción de los funciosaurios. Los sustituyen los funciosapiens.

Silenciado por el eco de la anunciada “gran reforma administrativa” -un simple parche concebido ad hoc para tramitar los fondos europeos para la recuperación- , queda la que sin embargo sigue siendo la asignatura pendiente, el frente abierto más importante de las organizaciones públicas: el desarrollo de las famosas nuevas aptitudes a las que se refiere la definición oficial de “administración electrónica”, eso que todavía muchos piensan que es o supone únicamente tecnología… ¿Para cuándo esta “gran reforma aptitudinal”? Evidentemente es algo que debemos desear, como pronto y al mismo tiempo como tarde, para el próximo año, el cual está a la vuelta de la esquina.

Y es que 2021 no debe ser el año de las grandes reformas legales (¿acaso la legislación actual no da cobertura sobrada para hacer todo aquello que se debe hacer?), infestando el ordenamiento jurídico de nuevas normas que se van a cumplir porque ya se cumplían (les aseguro que simplificar la burocracia o licitar electrónicamente no es algo que en este momento precise regulación adicional), o bien que no se van a cumplir porque ya anteriormente no se cumplían normas similares (Ley de contratos, Ley de transparencia, Ley de procedimiento…). Tenemos un legislador metralleta que cree, desde luego erróneamente, que las cosas se cambian a golpe de BOE.

2021 debería ser el año de las nuevas aptitudes y actitudes. El del liderazgo, la inteligencia relacional, la comunicación, las habilidades digitales, el teletrabajo, el trabajo en equipo, la empatía, el cumplimiento de objetivos, el análisis de datos, el aprendizaje, la ética pública, la dirección pública profesional. El de las grandes reformas organizativas… 2021 debería ser, y siendo optimistas será, el año de las soft skills. O no lo será, con el consiguiente deterioro, puede que ya irrecuperable, para el servicio público.

constitución cádiz
Art. 13 de la Constitución de Cádiz de 1812: “El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”. Qué maravilla.

2021 debe ser el año de la automatización y, consecuentemente, la puesta en valor de los nuevos perfiles “no automatizables”, en los que esas habilidades blandas, digitales, interpersonales y directivas demostrarán el verdadero valor añadido de las capacidades humanas, las emocionales, las relacionales. Y todo ello en perfecta sintonía con los algoritmos, porque la inteligencia humana y la artificial deben sumarse, trabajar codo con codo, admitiendo de una vez la parte buena de automatizar todo lo que funcionalmente pueda programarse, y mejorando la calidad el servicio público mediante la humanización de todo lo demás. Esto iría más allá de la eficacia y la eficiencia, alcanzado la excelencia.

Pero para ello necesitamos una estrategia de transformación organizativa sin precedentes, una tan potente que impacte definitivamente no solo en los puestos, sino en las personas, cambiando para siempre esa antigua cultura administrativa que más bien pertenece a la Segunda Revolución Industrial. Una Administración no es una fábrica. Nunca lo ha sido. En consecuencia, junto a los cambios en el organigrama, una mayor tendencia a la horizontalidad, la automatización de trámites y de procesos, y la simplificación burocrática, cabrá desarrollar los necesarios nuevos perfiles mediante la adaptación profesional de los empleados públicos en activo, y, aún más importante, la adecuada selección de los de nuevo ingreso.

Elenco original de Star Wars. Kenny Baker, el actor más bajito daba vida al personaje del robot R2-D2. Cuando falleció fue sustituido por un robot de verdad

Cada uno de nosotros debería preguntarse, sinceramente, si su puesto de trabajo o funciones a desempeñar, son en todo, o al menos en parte, automatizables. Según el PIAAC (no dejen de consultar la página), tan sólo el 13% de la las personas trabajadoras usa a diario eficazmente destrezas superiores a las que utilizan los ordenadores. ¿Cuál es el valor añadido de ese 87% de los puestos? Ninguno en absoluto. Sin embargo la experiencia, el sentido común y la inteligencia emocional pueden resolver problemas ciertamente complejos, con distintos factores a considerar. Para sumar, restar o hacer raíces cuadradas, utilice una calculadora, pero para resolver este tipo de cuestiones prácticas hace falta una mente humana, una “bien amueblada” como se decía antes, y entre competencia técnica y la tríada sentido común-experiencia-ética, no tengan ninguna duda de que es absolutamente preferible lo segundo. Trabajar en una Administración hoy en día equivale a resolver problemas (los de la ciudadanía y los propios problemas internos). Ninguno de esos problemas consiste en sumar 2 y 2. Y mucho menos en recitar de memoria el art. 123.bis. párr. 3º de un Reglamento preconstitucional, sobre todo porque normalmente ese es el precepto que impide aplicar una solución, y porque, también normalmente, no se aporta ninguna alternativa a esa puerta que con aparente satisfacción se cierra. ¿Por qué nos pasa esto? Porque seleccionamos empollones únicamente capacitados para acertar 95 preguntas de un test de 100 (un algoritmo, por cierto, las acertaría todas). Y peor: también seleccionamos perfiles claramente automatizables que, grave es cuando los ocupan empleados públicos de 64 años, pero ya resulta dramático cuando ingresan personas muy jóvenes, de unos 25, que en teoría se van a pasar las próximas cuatro décadas haciendo… ¿fotocopias? Es terrible que no aprovechemos la coyuntura de las jubilaciones masivas para renovar estos perfiles. Como es lógico, seleccionar adecuadamente es aún más relevante, a partir del medio plazo, que desarrollar las aptitudes de los empleados existentes. Por supuesto, esta selección idónea tiene una previa que es el diseño, también idóneo, de los puestos necesarios.

Como vemos, queda mucho trabajo por hacer para mejorar, de verdad, la Administración. Y desde luego nada de esto se consigue con el BOE. Ni remotamente.

Anexo. Hilo sobre habilidades blandas en Linkedin

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Fuente: en la propia imagen

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. 🎯, los actuales dirigentes, que se las dan de muy lectores, 🤔habrán leído la Constitución de Cádiz?

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