30 ventajas enormes (e inapelables) del teletrabajo

La vida es como una bicicleta. Para mantener el equilibrio tienes que avanzar hacia adelante. (Albert Einstein)

El teletrabajo (seguimos utilizando esta palabra aún siendo conscientes de que la expresión “trabajo a distancia” es más correcta), tan de moda este año 2020 si bien para nosotros un viejo conocido, presenta al menos 30 ventajas (algunas de ellas increíbles) en las que quizá no se incide lo suficiente, pero que, puestas encima de la mesa, nadie puede refutar. Estas ventajas además se manifiestan de forma especial en el sector público. Considérese esta entrada como la némesis o contrapartida de nuestra anterior titulada “Los 23 pretextos más absurdos en contra del teletrabajo“, y que podéis leer en Novagob.

teletrabajando

Vamos con el listado de ventajas:

1. Salario emocional/mayor rendimiento e implicación

Como se afirma en los artículos «Teletrabajo, ¿por qué no?» y «Teletrabajo, ¿por qué no? (2)», «No cabe duda de que en unas Administraciones Públicas no acostumbradas a la gestión por objetivos, basadas en una cultura arraigada en la importancia de la presencia en el puesto de trabajo, es difícil introducir mecanismos de teletrabajo, pero es incuestionable la necesidad de abordar su implantación en la Administración general del Estado y su generalización en las Administraciones autonómicas, dado que puede contribuir tanto a una mayor satisfacción laboral del empleado público como a su mayor implicación en el cumplimiento de los objetivos de la unidad administrativa donde presta sus servicios profesionales». Al autor le falta citar la Administración Local (en la cual incluso tiene más sentido el trabajo a distancia), pero por lo demás nos mostramos totalmente de acuerdo: el teletrabajo produce satisfacción (salario emocional) y, en consecuencia, una mayor implicación en la empresa. Uno da lo mejor que tiene cuando se siente bien tratado.

 

El teletrabajo produce satisfacción (salario emocional) y, en consecuencia, una mayor implicación en la empresa. Uno da lo mejor que tiene cuando se siente bien tratado

2. Aumento de la productividad del trabajador (eficiencia)

En la misma línea, esa mayor implicación genera un mayor rendimiento. Tal y como informan en su propia web (9) , la Organización Internacional de Directivos de Capital Humano celebró el pasado 3 de octubre la cuarta edición del Parlamento de los RRHH. Consideramos de gran interés estos foros de reunión profesional. Precisamente el título de este IV Parlamento de RRHH fue «Teletrabajo, una asignatura pendiente». Frente a argumentos en contra de la figura, actuaron tres Parlamentarios Replicantes, dotados por su experiencia profesional de gran carga argumental; Gloria Iglesias, Gerente de Proyectos de Gestión de Personas & Diversidad e Inclusión de Repsol, Enrique Sala, Strategic HR Consultant de Meta4 y Luis García, HRBP de la Unidad de Particulares de Vodafone. Enrique Sala, comenzó mostrando su sorpresa por dichos argumentos, alejados de la realidad, y aportó cifras que claramente demostraban que el Teletrabajo era un sistema que aumentaba, entre otros, la productividad, y que evita la pérdida de tiempo causada por el desplazamiento al lugar de trabajo. Numerosos estudios muestran una mayor concentración en la tarea con resultados más eficaces y eficientes en términos de productividad. Concedió, no obstante, que era necesario considerar, qué tipo de trabajos y tareas requería de presencia en el puesto; remarcó que la clave es, y más teniendo en cuenta las cifras que muestra el mercado español, alcanzar un adecuado grado de madurez en este tema por parte de los diferentes agentes que componen la empresa. A continuación, Gloria Iglesias, sumándose a Enrique Sala, mostró su sorpresa ante argumentos tan «antediluvianos» y alejados de la realidad, en una sociedad global, que nos muestra, gracias a la tecnología y a los «nativos Digitales», una forma de comunicación y de consumo que exige dar respuestas, cada vez más rápidas y eficientes, a un mercado que permanece activo 24 horas. Estas demandas requieren formas de trabajo flexibles y basadas en la autogestión del tiempo. «No gestionemos pensando en el pasado». Luis García, mostró los resultados contundentes experimentados en su compañía en materia de Teletrabajo, que comenzó con un piloto en el área de ventas y del Call Center. Claves para su implantación fueron, y son, entre otras, la evaluación previa del espacio, la dotación con herramientas adecuadas y la formación en prevención, orientado a la creación de una auténtica oficina virtual. Esta estrategia muestra, además, un mayor engagement del empleado. Por tanto, aumento de la productividad, autogestión del tiempo y un mayor engagement (nos gustan más las palabras en castellano compromiso o implicación).

En el ámbito de la Administración, no cabe duda de que esta se rige por los principios de eficacia y eficiencia. El teletrabajo permite alcanzarlos más y mejor.

3. Menores distracciones

Si vamos a rendimiento, evidentemente la capacidad de concentración mejorará el mismo. Si vamos a “horario”, se consigue una mayor calidad de las horas trabajadas. Es un hecho que los centros de trabajo en los que se congrega un gran número de personas son fuente constante de distracción e incluso estrés sonoro. En esos centros, hay salas de reuniones y foros adecuados para la puesta en común de ideas, pero más allá de la necesidad de compartir opiniones de vez en cuando es evidente que el mejor entorno para trabajar de forma cómoda y eficaz es un lugar más pacífico.

4. Menos estrés

Es una consecuencia (o si quieren, una continuación), del anterior. Según la fuente Observatorio RH, lAgencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) considera el estrés laboral como uno de los mayores problemas en el trabajo. La aparición de enfermedades cardiovasculares o musculo-esqueléticas, entre otras, son dos de las principales consecuencias de un elevado nivel de estrés. Además calculan que el estrés de los trabajadores tiene un coste económico de 136.000 millones de euros al año, la mayor parte de esas pérdidas están provocadas por las bajas laborales. Eso supone entre el 2,6 y el 3,8% del PIB comunitario y convierte a las enfermedades psicológicas en el segundo problema de salud laboral más frecuente en Europa. Además se estima que entre el 50 y el 60% del absentismo laboral se debe a las consecuencias psicológicas del estrés, que se ha convertido en una de las enfermedades más comunes de los trabajadores. De hecho, 8 de cada 10 trabajadores lo consideran uno de los mayores riesgos laborales, y los empresarios lo consideran “una carga importante para la productividad laboral”. El estrés laboral rompe el delicado equilibrio cuerpo-mente de nuestro organismo, de forma que una consecuencia psíquica puede provocar una alteración física y viceversa. En consecuencia, vistas las causas y el origen de todas estas situaciones de estrés, el teletrabajo ayuda a aliviarlo o incluso a evitarlo.

5. Adiós al tiempo de desplazamiento

Los europeos tardamos un promedio de 45 minutos en llegar al trabajo. Curiosamente es el tiempo exacto que tarda un servidor. Eso es una hora y media al día. ¿Qué hacer con ese tiempo? Trabajar es una opción, pero a partir del punto en el que hemos cumplido con nuestras obligaciones, tener un poco más de tiempo libre (o para dedicar a otras obligaciones) es otra nada desdeñable.

6. Nuestra casa es un buen sitio para recuperarse de enfermedades y accidentes

Accidentes que no tendremos, por cierto, o que tendremos en menor medida si prescindimos de los vehículos. Entiéndase bien este punto. Nadie afirma que un trabajador enfermo o accidentado deba prescindir de su baja legal y sustituirla por una situación de teletrabajo (es decir, de alta indebida), pero no puede negarse que en lesiones del tipo “esguince de tobillo”, una vez asumido que uno debe quedarse en casa curándose, el trabajador que así lo desee podría ponerse en situación de “disponible” y, si se dedica a tareas administrativas u ofimáticas, puede ser hasta bueno para él trabajar en lugar de estar en casa viendo pasar las horas (algo bastante desesperante por cierto).

7. Ahorro para la empresa

El teletrabajo supone un ahorro evidente para las empresas en infraestructuras, suministros, logística y otros aspectos. Una vez asegurada la atención al cliente, el modelo ING (“su otro banco”) parece que tiene más sentido que nunca. En la Administración por supuesto debe permanecer abierto el canal presencial (para las personas físicas), a través de las Oficinas de Asistencia en Materia de Registros y otros servicios asistenciales.

8. Ahorro para el trabajador

Que se haya despertado tanta preocupación porque al trabajador a distancia no le cueste dinero trabajar, evidentemente debe ser considerado como un elemento positivo que se recoge en el Anteproyecto de Ley de trabajo a distancia… También deberían definirse bien cuáles son exactamente esos gastos (¿Internet, la luz, una silla ergonómica?…). Ojalá se aproveche la coyuntura y abra la veda para que al trabajador presencial tampoco le salga tan caro desplazarse (en mi caso, por ejemplo, 1.400 km al mes). Sea como fuere, en unos casos más y en otros menos, el teletrabajo supone un ahorro para el trabajador (no solo los desplazamientos, sino también los días que uno se queda a comer, y otros gastos extraordinarios que no todas las empresas “reembolsan”)…

9. Compatible con gestiones personales

Resulta que tenemos una avería casera y el fontanero o el electricista viene el martes a las 10:30 de la mañana. Alguien tiene que estar al menos para abrirle la puerta y, suponemos, pagarle (¡con factura!). En otro orden bien distinto, puede ser que tengamos cita con el médico y, dado que se nos asigna el del centro de salud más cercano a casa, cuando uno trabaja a bastante distancia puede ser que una simple visita de media hora , ya no nos permita asistir al trabajo durante todo un día. En cuanto a las gestiones administrativas personales, entendemos que la mayoría se harán por medios precisamente telemáticos, pero si en algún caso no fuera así, la mayor flexibilidad y organización del horario que permite el teletrabajo podría facilitar este tipo de gestiones sin necesidad de “pedir el día”.

10. Igualdad de género

Bien articulado, el teletrabajo puede ayudar corregir algunas desigualdades crónicas en cuestión de género. Es cierto que debe romperse definitivamente con el rol estereotipado de la mujer como la “cuidadora” o la que se debe quedar en casa, pero precisamente por eso, y visto que el teletrabajo es voluntario y que las tareas domésticas son perfectamente distribuibles entre las personas que comparten hogar, puede utilizarse como un elemento positivo de equiparación. Este modelo sustituiría al de reducción de jornada por cuidado de hijos o familiares dependientes, respecto del cual las estadísticas nos dicen que siguen correspondiendo a mujeres en porcentajes superiores al 90%.

11. Trabaje desde cualquier sitio

El Anteproyecto de Ley de trabajo a distancia define el mismo como “aquel trabajo que se presta en el domicilio de la persona trabajadora o en el lugar libremente elegido por esta, durante toda su jornada o parte de ella, de modo no ocasional”. En realidad “Trabajo a distancia” es una expresión más precisa y correcta que teletrabajo, porque de hecho se puede teletrabajar desde el mismo centro de trabajo, pero el arraigo conceptual y cultural del término teletrabajo nos invita a seguir utilizándolo para abordar este tipo de cuestiones. Lo más importante del trabajo a distancia es que no equivale necesariamente a “trabajo desde casa”. Si tenemos las herramientas adecuadas, podremos hacerlo, evidentemente de forma esporádica, desde un hotel, desde el aeropuerto, el AVE o un chiringuito de la playa (como de hecho estamos viendo estos días).

12. Menor tiempo de reacción ante una emergencia

Respetando el derecho a la desconexión, cabe reconocer que determinados puestos exigen, siempre o en algunos momentos, un cierto estado de “disponibilidad” o guardia por parte de los trabajadores. El teletrabajo permite acortar enormemente el tiempo de reacción en el caso de que surja una situación de crisis, ante la que el teletrabajador puede conectarse inmediatamente.  Al menos esto reduciría el nivel de impacto inicial, aunque la persona tuviera que desplazarse igualmente, en un momento posterior, al centro de trabajo.

teletrabajo

13. Deje de preocuparse por las inclemencias meteorológicas

España tiene un clima excelente, pero pese a todo tenemos días de granizo, lluvias torrenciales, nieve o fuerte viento. Las consecuencias negativas van desde el evidente peligro en los desplazamientos hasta el absentismo laboral. Con el teletrabajo esto deja de ser un problema.

14. Una buena medida contra la despoblación rural

Si somos capaces de asegurar la conectividad de las zonas rurales, eliminamos uno de los principales motivos por los que los pueblos están quedando desiertos. Si podemos teletrabajar desde zonas alejadas de las grandes urbes, “mataremos” varios pájaros de un tiro, ya que la fijación de su residencia en estas zonas despobladas por parte de los teletrabajadores reactivará la vida económica y social de dichos pueblos a todos los niveles. En cuanto al aludido estrés, no tengan ninguna duda de que en la montaña se reduce.

15. No renuncie al trabajo de su vida solo porque la empresa se encuentre en otra ciudad

El teletrabajo, aunque sea parcial, multiplica las posibilidades de trabajar en cualquier “lugar”. Para las empresas, permite incorporar a los perfiles más idóneos, residan donde residan, y quizá sin la necesidad de realizar una gran oferta económica.

16. Movilidad o, más bien, “súper movilidad”

A menor movilidad física, mayor movilidad laboral. O incluso “súper movilidad”. Permítanme la expresión, que paso a explicar inmediatamente. El teletrabajo en el ámbito de la Administración permite juntar, por así decirlo, los dos tipos de movilidad: la intrínseca del teletrabajo (escritorio remoto) más el incentivo que supone para los profesionales de lo público poder cambiar de Administración (aunque también podría ocurrir dentro de la misma organización) y proveer un puesto de trabajo cuyo desempeño está unido precisamente a esta modalidad de prestación de los servicios. El estudio «IDC FutureScape 2019» subrayaba la importancia de la movilidad como el factor definidor de los modernos puestos de trabajo (entendida como movilidad del puesto de trabajo). En ambas formas de movilidad subyace la idea del «salario emocional». Victor Pauchet dijo que «El trabajo más productivo es el que sale de las manos de una persona contenta».

17. Atrae/retiene el talento

En relación con los puntos anteriores, el teletrabajo permite a las entidades (públicas y privadas) la captación o retención del talento, según los casos, porque está más que demostrado que el incentivo principal de un trabajador no es el dinero, sino la realización personal/profesional. Claro que esto no siempre es así en todos los casos, pero a una organización ambiciosa le interesa contar con las personas que lo sienten de esta manera, mientras que también a los buenos profesionales les interesa trabajar para estas organizaciones, y desde luego no tanto para aquellas que los queman e infrautilizan con presiones, rutinas y tendencias que sólo generan insatisfacción. Un profesional nunca debería sentirse sobrecualificado, infravalorado o infrautilizado, y menos en la pública, que no está como para desperdiciar ni un ápice de talento y por lo tanto no ese puede permitir ese lujo.

18. Minora daños al medio ambiente

¿Cuánto hemos contaminado durante la pandemia? Confinados contaminamos muchísimo menos, sin duda. Ante todo, tenemos datos incuestionables sobre reducción del tráfico. El descongestionamiento vial tiene como resultado una reducción de la huella de carbono. Cualquier medida que propicie la reducción del consumo de gasolina/emisión de gases aparece como una posibilidad que las empresas que practican la responsabilidad social corporativa y, sobre todo, la Administración, no sólo deberían permitir sino también fomentar

Por nuestra parte siempre incidimos en la estrecha relación entre el uso de los medios telemáticos y la protección del medio ambiente. Y todo ello en un momento en el que el cambio climático se ha convertido en el principal problema del planeta, y la sostenibilidad ambiental es el objetivo a perseguir y conseguir como uno de los principales ítems de los ODS 2030.

19. Inserción laboral de colectivos desfavorecidos (especialmente con problemas de movilidad)

Esto se hace especialmente patente en el sector público. En primer lugar, cabe destacar la importancia cuantitativa en el empleo público de las personas con problemas de movilidad, ya que en la mayoría de convocatorias existe el llamado «turno de discapacidad» (cuotas de reserva para personas con capacidades diferentes, siempre que las personas aspirantes superen los procesos selectivos que se establezcan y acrediten su discapacidad y la compatibilidad con el desempeño de las tareas), de acuerdo con el art. 42.2. del Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social. De hecho, las personas con capacidades diversas encuentran un importante nicho de oportunidades profesionales en la función pública, ya que la Administración obviamente es la primera que debe dar ejemplo en cumplimiento de lo previsto en el art. 27 de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, hecha en Nueva York el 13 de diciembre de 2006 y el art. 49 de la propia Constitución española. Una vez asumido el importante número de empleados públicos con problemas de movilidad, el teletrabajo aparece obviamente como una modalidad ideal de desempeño profesional.

20. Trabaje para varias empresas

La generación de nuestros mayores, ejemplar donde las haya, se caracteriza laboralmente por haber servido de forma leal durante 40 ó 45 años a una sola empresa. La de los cuarentones largos (a la que pertenece un servidor), ya ha trabajado, por lo general, para varias empresas. La siguiente generación trabajará para varias empresas simultáneamente. La tecnología lo permite. Aunque nos consta que esto no acaba de agradar, cabe decir que no es un pronóstico sino una realidad. En nuestra opinión una realidad positiva, aunque por supuesto habrá que estudiar algunos aspectos como el tipo de contrato que vincula a la empresa con el trabajador.

Por otra parte, en el ámbito de la Administración, señalaremos un ejemplo muy concreto de “trabajo para varias Administraciones”. El artículo 9.1 del Real Decreto 128/2018, de 16 de marzo, por el que se regula el régimen jurídico de los funcionarios de Administración Local con habilitación de carácter nacional («Agrupaciones de Secretaría»), establece: «Las Entidades Locales cuyo volumen de servicios o recursos sea insuficiente, podrán sostener en común y mediante agrupación el puesto de Secretaría, al que corresponderá la responsabilidad administrativa de las funciones propias del mismo en todas las Entidades agrupadas.». En este sentido parece lógico, por las mismas razones de economía, eficacia y eficiencia que aconsejan «sostener» por parte de varios Ayuntamientos un único puesto de Secretaría, que la persona titular de la misma pueda desempeñar al menos parte de sus funciones en régimen de teletrabajo. Por un lado, porque de facto ya lo hace: cabe ser muy ingenuo si se piensa que dicho profesional únicamente le dedica a cada Ayuntamiento el tiempo estricto que permanece en el mismo, ya que es Secretario-Interventor de cada Entidad (y le corresponde la responsabilidad del ejercicio de sus funciones) «a tiempo completo». Y por otro, que en mi opinión es aún más importante, porque ser Secretario de estas agrupaciones de municipios es un deporte de riesgo, y si el teletrabajo puede al menos evitar dos o tres viajes por semana a localidades de la España rural y mal comunicada, tanto mejor, sobre todo pensando en que determinados días de invierno el centro de la península está tomado por la nieve, mientras que en el norte llueve abundantemente.

21. Impulso del desarrollo digital (tanto en general como en la empresa)

Nos encontramos en pleno proceso de transformación digital. La tecnología en el teletrabajo es el origen y el destino, la causa y el efecto. Y además dicha tecnología no es el único foco de modernización e innovación que se puede ver impulsado como consecuencia de la implantación del teletrabajo.

En el ámbito de lo público, sin duda el teletrabajo es una medida que permite impulsar la administración electrónica y equiparar su implantación en todas las AAPP. En efecto, además de que e-administración (relaciones telemáticas con/de los usuarios) y teletrabajo  (relaciones laborales telemáticas) son conceptos hermanos, la aludida captación del talento permitiría a las AAPP más retrasadas en la implantación reclutar a los impulsores de proyectos consolidados a fin de que aporten su experiencia y liderazgo. Es un hecho que la Administración de hoy en día necesita talento para gestionar su cada vez mayor complejidad. Ya lo hemos dicho. Y al talento no siempre se le atrae con dinero.

22. Le quitamos el terreno de juego a los perfiles tóxicos

Perfiles tóxicos, por desgracia, hay muchos en el ámbito laboral. Y decimos “muchos” no tanto por el porcentaje sobre el total (que afortunadamente es bajo), sino porque son “demasiados” y especialmente dañinos. Curiosamente estos perfiles, como buenos chismosos, suelen estar en contra del teletrabajo… ¡Todos a oficinas! -proclaman estos días-. Claro… ¿Dónde si no podrían ejercer mejor su toxicidad?

23. Adiós a los “jefazos”

La jerarquía pura y dura no sirva absolutamente para nada en tiempos de crisis. Si la situación no fuera ciertamente dramática, nos daría la risa cuando alguien habla de practicar en estos momentos la inteligencia emocional, el sentido común, la empatía, el trabajo en equipo, las relaciones interpersonales, o la “actitud positiva”; mientras sucede que dentro de un despacho cerrado a cal y canto habita un espécimen con el ceño fruncido que cree saberlo todo, y que tiene muy pocas ganas de nada, excepto de cortar las alas a quien ose mostrar cualquier atisbo de iniciativa. Un espécimen, para más señas, que siempre va a encontrar el argumento para no dejar hacer, pero que nunca va a dar una alternativa en positivo. Ahora este sujeto se plantea si puede seguir haciendo de “jefazo” teletrabajando (él y sus subordinados)… Evidentemente es una pregunta cuya respuesta ya conoce. Sin duda esta crisis está desenmascarando a esos ignorantes venidos a más, a los jefecillos, a los incompetentes, a los corruptos… En una palabra, a los prescindibles. A todas las rémoras que teníamos (y aún tenemos) parasitando y pesando como el lastre. No sumando, ni siquiera siendo inocuos, sino lacrando, minando, atacando, desmoralizando. Y todo ello bastante bien retribuido por cierto.

24. Ya está garantizado el derecho a la desconexión (uno de sus grandes peligros)

Uno de los principales problemas del mundo moderno es la hiperconexión. Obviamente también podría serlo en relación al “teletrabajo a distancia”, una cuestión que se relaciona con los tiempos de trabajo y descanso. El peligro (muy real por cierto) es, tal y como apunta la Exposición de Motivos del Anteproyecto de la Ley de trabajo a distancia, que los límites entre la vida profesional y la vida personal a veces se desdibujen.

Pero afortunadamente el derecho a la desconexión digital se encuentra actualmente garantizado en el artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales, en los siguientes términos: 

  1. Los trabajadores y los empleados públicos tendrán derecho a la desconexión digital a fin de garantizar, fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, el respeto de su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal y familiar.
  2. Las modalidades de ejercicio de este derecho atenderán a la naturaleza y objeto de la relación laboral, potenciarán el derecho a la conciliación de la actividad laboral y la vida personal y familiar y se sujetarán a lo establecido en la negociación colectiva o, en su defecto, a lo acordado entre la empresa y los representantes de los trabajadores.
  3. El empleador, previa audiencia de los representantes de los trabajadores, elaborará una política interna dirigida a trabajadores, incluidos los que ocupen puestos directivos, en la que definirán las modalidades de ejercicio del derecho a la desconexión y las acciones de formación y de sensibilización del personal sobre un uso razonable de las herramientas tecnológicas que evite el riesgo de fatiga informática. En particular, se preservará el derecho a la desconexión digital en los supuestos de realización total o parcial del trabajo a distancia así como en el domicilio del empleado vinculado al uso con fines laborales de herramientas tecnológicas.

25. Conciliación

Según la citada Exposición de Motivos del Anteproyecto de Ley de trabajo a distancia, un aspecto particularmente complejo del trabajo a distancia es el que guarda relación con la conciliación de responsabilidades y con el cuidado de menores y personas dependientes. De un lado, el trabajo a distancia es una forma de trabajo que puede facilitar el cuidado de los menores y dependientes por la mayor flexibilidad horaria que permite. De otro lado, sin embargo, la posibilidad de trabajo a distancia puede perpetuar roles de cuidado. Para evitarlo, se han establecido una serie de cautelas. Primero, el derecho al trabajo a distancia para el ejercicio de derechos de conciliación se establece como una prioridad frente a otras personas que también solicitaran desarrollar su trabajo a distancia, pero su contenido y alcance se mantiene en el espacio configurado por el artículo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores. Segundo, en aplicación del citado artículo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores, pero también del 26 de la Ley de Prevención, el ALTAD hace expresa referencia a la posibilidad de que el trabajo a distancia sea un mecanismo para facilitar el ejercicio de la lactancia natural. Tercero, también se contempla el derecho a trabajar a distancia en caso de fuerza mayor familiar, cuando resultara indispensable la presencia de la persona trabajadora. La fuerza mayor familiar es un supuesto que no ha sido hasta ahora objeto de atención por la normativa española, pese a que tanto la Directiva 96/34, de permisos parentales, como la Directiva 2010/18, también de permisos parentales, y la actualmente vigente Directiva 2019/1158 de conciliación (artículo 7) establecen la obligación de que los Estados Miembros configuren mecanismos que permitan atender la fuerza mayor familiar. Finalmente, se configura expresamente el derecho de la persona trabajadora a distancia a que se respeten sus derechos de conciliación. Esta previsión es necesaria, precisamente, porque debemos descartar, por errónea, la idea de que el tiempo de trabajo y el tiempo del cuidado pueden ser simultáneos. En consecuencia, deben garantizarse a las personas trabajadoras a distancia los mismos derechos de conciliación (incluyendo permisos y derechos de adaptación) que se reconocen a las personas trabajadoras presenciales.

La conciliación presenta muchos más aspectos. Hablábamos de las enfermedades y accidentes de los trabajadores. Pero también pueden accidentarse sus familiares. Los permisos por accidente, enfermedad grave u hospitalización de familiares de primer grado no superan los dos días. El teletrabajo facilita la posibilidad de estar con nuestros familiares enfermos.

26. Prevención

Según el citado Anteproyecto de Ley, en el trabajo a distancia las obligaciones preventivas tienen el mismo alcance que en trabajo presencial, si bien es evidente que existen una serie de particularidades o dificultades añadidas. Concurren, de un lado, riesgos específicos y diferenciados, como los derivados del sedentarismo y el uso intensivo de pantallas de visualización, o las condiciones de aislamiento y el uso de dispositivos digitales, que pueden derivar en la actualización de riesgos psicosociales, incluyendo el estrés tecnológico o las adicciones tecnológicas. La empresa, en consecuencia, debe considerar la especial incidencia de las condiciones particulares de la prestación de servicios a distancia, tanto en la evaluación de riesgos a realizar, como en las medidas específicas a desarrollar. Adquiere, además, particular relevancia, la lucha contra el acoso, por sus mayores dificultades de prevención y control y por sus rasgos particulares (ciberacoso). De otro lado, si el trabajo se desarrolla en el domicilio particular de la persona trabajadora o en otros lugares que requieran un tratamiento similar, la futura ley establece las garantías exigibles para que la empresa acceda al lugar donde se presta el trabajo a domicilio a efectos de cumplir sus obligaciones preventivas.

Nada que objetar, salvo quizá por la omisión a alguna referencia específica a la pandemia actual (que aunque algunos parece que lo ignoran todavía no ha finalizado) o, por desgracia, otras pandemias o rebrotes que puedan venir. En este sentido, el trabajo a distancia es la mejor medida preventiva contra los contagios. Ni mascarillas, ni mamparas, ni hidrogel: quedarse en casa sigue siendo lo más seguro. Por último, el cambio climático nos traerá en los próximos años días de frío extremo y, sobre todo, de calor bochornoso. La pregunta que surge inmediatamente es si respecto del aludido pago de los gastos debería incluirse la instalación del aire acondicionado y el pago de la parte proporcional del suministro de luz. Lo fácil es responder que sí, pero, tras pensarlo, yo no lo tengo nada claro.

27. Sirve para desarrollar los lazos de confianza entre empresa y trabajadores (y entre compañeros)

Una de las “sorpresas” (no tanto) positivas del teletrabajo improvisado que hemos practicado durante el confinamiento es que los trabajadores son responsables y cumplen con sus obligaciones aunque nadie “les vigile”. Esto es irrefutable, porque ya lo hemos visto con nuestros propios ojos. Y si alguien no lo ha hecho es que ya incumplía en presencial. La responsabilidad va en la persona, no en el lugar donde se trabaja. El efecto psicológico de esta tendencia es el aumento de la confianza entre las distintas personas que trabajan en una misma organización. Esto es francamente bueno.

28. Incentiva el trabajo por objetivos

En su momento le pregunté a Alorza qué opinaba del RDL 8/2019 en cuanto a sus reglas sobre el control horario. Su respuesta fue tremendamente descriptiva:

Como decía aquel señor que contrató a unos albañiles para desescombrar un piso: “no os pagaré por horas, sino por cestaños llenos”. Pues eso.

Aunque parece que de momento no remamos en esa dirección y avanzamos hacia una especie de “presentismo telemático“, no cabe duda de que el teletrabajo es especialmente compatible con la fijación de objetivos y la medición por resultados. ¿Aprovechamos la coyuntura?

29. Nos permite prolongar la edad de jubilación

Nos permite hacerlo, máxime si el futuro del trabajo evoluciona, como es natural, hacia el desarrollo de tareas intelectuales. Sé que lo ideal no es trabajar hasta los 70 años pero no va a quedar otro remedio. Cuando un buen porcentaje de la población supere los 80 años, una persona “joven” de 65 tendrá que cotizar. Asumido pues que esto va a ser así, pongámoslo fácil. Si mi cuerpo y mi mente no están excesivamente castigados, personalmente no tendré ningún problema en hacerlo.

Por otra parte, ya dijimos que el estrés se reduce en los pueblos, especialmente en la montaña. Hablando de personas mayores, no es casualidad que cuando emiten un reportaje de las personas más longevas de España (o del mundo), resulta que siempre viven en un pequeño pueblo apartado (y nunca en una ciudad).

30. Es la modalidad de trabajo que mejor encaja en el mundo que viene, en el que de hecho ya está aquí, y que algunos llaman “nueva normalidad”

Pandemias, cambio climático… Como dijimos en nuestro artículo “Telemáticos a la fuerza… Pero telemáticos”:

“Esta es la nueva normalidad, una normalidad “relativa”, de convivencia con este y quizá otros virus. Esta es la “era o etapa con-COVID” y no “pos-COVID” de la que hablan, porque la COVID también ha llegado para quedarse y debemos convivir con este desastre y los que vengan (biológicos, climáticos). Nos lo hemos ganado a pulso destruyendo el medio ambiente. En este escenario, la mejor arma para luchar contra todos los problemas que tenemos, todo lo malo que nos está pasando (no sólo el virus, sino también la ineficiencia, la corrupción, la crisis económica, la despoblación del mundo rural y la propia destrucción del planeta), es la actuación telemática: teletrabajar, teletramitar, tele reunirse, tele pagar, tele operar, tele comunicarse, tele firmar… Telecualquiercosa. A la fuerza ahorcan.”

Infografía (cortesía de Revista u-GOB, que la elabora a partir de este artículo y la publica en su revista nº28, correspondiente a octubre 2020)

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ANEXO. 10 consejos para teletrabajar en la Administración

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