Exámenes telemáticos en los procesos selectivos: 10 argumentos a favor

Todo viene a raíz de esta pregunta que me formula un compañero:

Publicado el correspondiente tuit “a favor” de esta posibilidad, surgen como es lógico las reacciones al mismo. Algunas opiniones son favorables, pero dudan en el cómo. La cuestión que más preocupa es el aseguramiento de las condiciones de acceso, identificación y realización, sin trampa y con todas las garantías, de los ejercicios.

Sea como fuere, nuevamente nos encontramos ante una situación que, de facto, se va a imponer, como todo lo telemático. Este es un ítem más de la nueva normalidad. Hace poco decíamos: “… la mejor arma para luchar contra todos los problemas que tenemos, todo lo malo que nos está pasando (no sólo el virus, sino también la ineficiencia, la corrupción, la crisis económica, la despoblación del mundo rural y la propia destrucción del planeta), es la actuación telemática: teletrabajar, teletramitar, tele reunirse, tele pagar, tele operar, tele comunicarse, tele firmar… Telecualquiercosa.”  (“Telemáticos a la fuerza… Pero telemáticos“, publicado en el Diario Levante EMV el pasado 10 de junio)

Asumido pues que muchos de los procesos de selección y provisión de plazas y puestos públicos también van a ser, a corto o medio plazo, telemáticos, deberíamos admitir la posibililidad en lugar de negarla, trabajando, eso sí, en garantizar el buen desarrollo de los procesos. Es ahí donde deberíamos volcar nuestras energías, y no en negar y dificultar la realidad, como otras veces.

A continuación damos 10 razones o argumentos para acabar de convencer a los indecisos. Advierto ya de inicio que alguna va a molestar a los más reaccionarios. Si usted es uno de ellos no siga leyendo. El que avisa no es traidor.

1. Existe motivación legal. ¿Por qué de repente nos planteamos esto? Evidentemente por la pandemia y la necesidad de distancia social. Ahí reside su motivación real y también legal. Ahora mismo se justificaría un proceso telemático en base a que es el sistema que mejor salvaguarda en este momento el interés general (salud de las personas) y toda la normativa de la pandemia. A nivel formal, debe plasmarse en las bases. Si las bases ya estaban aprobadas debe reunirse el Tribunal y tomar un acuerdo al respecto que constará en acta de la sesión, y por supuesto se hará público.

2. Existe cobertura legal. La propia LPAC. Los aspirantes son sujetos no obligados, pero dan absolutamente el perfil de “obligables”, no solo por las circunstancias que nos envuelven, sino porque precisamente están compareciendo en un proceso selectivo que puede acabar con su nombramiento como empleados públicos (que son sujetos obligados). Las propias bases, como acto de naturaleza reglamentaria, establecerán esta obligación tanto para la presentación de instancias como para la realización de las pruebas: “Reglamentariamente, las Administraciones podrán establecer la obligación de relacionarse con ellas a través de medios electrónicos para determinados procedimientos y para ciertos colectivos de personas físicas que por razón de su capacidad económica, técnica, dedicación profesional u otros motivos quede acreditado que tienen acceso y disponibilidad de los medios electrónicos necesarios.” (art. 14.3 LPAC). Por otra parte, tal y como se ha indicado, si las bases ya estuvieran aprobadas y no contemplaran la posibilidad de realizar los exámenes de forma telemática, dichas bases requerirán de un acuerdo interpretativo complementario que en este caso se apoyaría en las circunstancias excepcionales que concurren para disponer, mediante acuerdo del Tribunal de selección, la realización de las pruebas a través de dicho formato.

3. Existen los medios técnicos. Existen “y funcionan”, cabría añadir. Como en otros muchos temas que se plantean como una tremenda novedad en la Administración, esto ya se ha hecho en otros sitios. Nuestra duda es un realidad implantada en otros sectores. Esto quiere decir que existen las herramientas. El compañero Elías Herraiz indica algunas:

También apunta Álvaro del Álamo que en la Universitat Oberta de Catalunya desde hace semestres se examina a distancia a los alumnos residentes fuera de España, y este último semestre a todos de online, evidentemente, con sistemas de validación seguros. Además, como me indica Olmo Rubio, el próximo examen de acceso a la abogacía se va a realizar telemáticamente con la aplicación “AvEx” (ver noticia “Justicia prepara con la UNED el examen de acceso a la abogacía que se realizará online el 4 de julio“).

4. Es más justo. Como explica la propia UNED en su portal, su aplicación AvEx, que permite realizar los exámenes de junio en línea, no solo garantiza en derecho a la salud de sus estudiantes (en nuestro caso los aspirantes), sino que respeta su diversidad funcional, territorial y socioeconómica, al tiempo que garantiza su derecho la educación y a una evaluación objetiva y protege su intimidad y el tratamiento ético de sus datos. En las oposiciones telemáticas del futuro aumentará la concurrencia, claro está, porque usted se va a poder a pruebas que se realicen en otra provincia o CCAA, cuya realización in situ quizá no le compensaba. También facilita mucho la vida a las personas con problemas de movilidad. Y todo sin las molestias (muy molestas, ciertamente, el día del examen) de los desplazamientos, a lo que cabe añadir el evidente ahorro económico y el beneficio medioambiental implícito en cualquier actuación telemática.

5. Debemos evitar las aglomeraciones a toda costa. Es cierto que, tal y como acabamos de indicar, este sistema provocará un aumento de la concurrencia (es decir, el número de comparecientes más que de “apuntados”), máxime cuando en tiempos de crisis ser empleado público es un destino atractivo, pero no tendremos que lidiar con semejante multitud aglomerada frente a un edificio público desde casi dos horas antes de la prueba. Tendremos otras dificultades, sin duda, para organizar la prueba on line, pero en el orden de prioridades evitar la presencialidad en procesos multitudinarios debería estar la primera de la lista.

Bean copiando
Mr. Bean copiando del de al lado. En realidad copiar así siempre ha sido bastante absurdo. ¿Y si el otro sabe menos que tú? 

6. No da lugar a una mayor picaresca. Se suelen alegar problemas en orden a una mayor dificultad para la identificación de los aspirantes y para “que no se copien”. En cuanto a la identificación electrónica, es un tema del que hemos hablado en infinidad de ocasiones dando cuenta de los numerosos sistemas. Pero en aras de una mayor seguridad, entiendo que cabe exigir la identificación de cada uno de los aspirantes mediante certificado electrónico. Sin él no accederían a la plataforma para la realización del examen. En cuanto a lo de copiar, desde luego ya no se van a copiar del que se sienta al lado. Ahora los riesgos son otros, la vida cambia. De hecho la tecnología es un peligro en este sentido también en presencial, incluso lo es mucho más en presencial (móviles, smart watch, “pinganillos”), porque no tenemos esa monitorización del aspirante; solo a un funcionario aburrido paseándose o haciendo como que vigila desde una mesa que ha aprovechado para llenar de expedientes y “adelantar”. En todo caso se antoja difícil copiar en un examen de ejecución rápida, tipo test o pregunta-respuesta, porque si el tiempo está bien delimitado no parece una buena estrategia para aprobar el perder 10 minutos para buscar una respuesta. En todo caso se puede verificar que el aspirante no ha salido de la plataforma, por lo que tendría que buscarla en un libro físico o en otro dispositivo. Y todo para acertar 1 pregunta sobre 100. Muy complicado.

7. ¿Y si no pudieran copiar? Copiar o, en general, hacer trampas, podría ser imposible, y no ya solo difícil. En efecto, la cuestión de las oposiciones telemáticas está íntimamente relacionada con la de qué pruebas hacemos y qué perfiles queremos seleccionar. Si nos quedamos con el clásico test, el cariz de las preguntas debería ser un poco más complejo, digamos “de pensar”, de manera que la simple memoria (o tener la Ley delante), no sea determinante. En cualquier caso nos decantamos por la realización de un tipo de ejercicio muy práctico (un problema real planteado en directo), una prueba orientada a detectar las soft skills o una simple entrevista, son incompatibles con cualquier tipo de trampa clásica en los exámenes. Cabe reconducir las pruebas hacia un enfrentamiento directo del aspirante frente el Tribunal, preferiblemente mediante careo (videoconferencia).

8. Ciberseguridad y ENS. La cuestión de la seguridad no debería preocupar tanto a quienes llevan años haciendo los deberes. Se supone que desde enero de 2014 (a más tardar), las AAPP tienen implantado el Esquema Nacional de Seguridad. Esto ya sería una importante garantía, ya que los estándares previstos en el RD 3/2010 se deben aplicar a todas las herramientas y sistemas de la entidad. Ahora se aplicarían a estas plataformas. Y si esto no se ha hecho, el menor de sus problemas es que no pueda realizar exámenes telemáticos, porque antes deberá hacer frente a un contratiempo muy superior: las relaciones jurídico administrativas telemáticas de la Entidad (sede electrónica, facturación, licitación, notificaciones…) no son seguras. Asimismo, deberíamos tener en cuenta la LOPDGDD respecto de cuestiones como la posible grabación del ejercicio, que debería ser consentida (entiendo que también por la vía tácita por la mera aceptación de las bases). En materia de Ciberseguridad deberíamos observar las disposiciones del CCN-CERT, tales como:

9. A lo mejor ya no nos conviene que apruebe el más “empollón”. Ya hemos visto que seguridad y garantías de limpieza del proceso tenemos, más incluso que en los procesos tradicionales. Pero si, pese a todo, uno de los aspirantes tiene un perfil de “hacker” habilidoso y, de alguna manera descarada pero en este campo brillante, consigue burlar el sistema, quizá no nos venga mal tenerlo en nuestro equipo. Visto cómo está el mundo hoy en día, prefiero un hacker a un empollón que se sepa de memoria la Constitución. ¿Quién puede resultar más útil? Lo sé, no le ha gustado leer esto. He aquí el argumento más políticamente incorrecto. Bien. Puede escandalizarse unos minutos y luego volver para acabar de leer el último (o no).

10. Abrir la mente. Creo que debemos empezar a abrir la mente y dar encaje legal y técnico a las herramientas que nos van a ayudar en los próximos años. Usted puede buscar problemas y argumentos en contra de este nuevo (no tanto en realidad) sistema. Y hará bien, porque si los ha encontrado es que existen. Pero para cada uno de esos problemas debemos encontrar una solución. Recuerdo hace exactamente 3 meses cuando se decía que no era posible celebrar Plenos telemáticos porque no se podía garantizar la identidad de los concejales o la fehaciencia del voto. Solucionado. Ahora surge esto otro, y dentro de unos días vendrá otra cuestión igual de novedosa. Habrá que ir acogiéndose a la interpretación más posibilista, porque estamos condenados a trabajar con la tecnología. Las TIC son instrumentales, las necesitamos. O abrimos la mente o no vamos a poder hacer nada de lo que necesitamos hacer. Debemos tomar algunas decisiones importantes en los próximos meses. Pero para ello hace falta determinación, que por cierto es otra “habilidad blanda” que usted no podrá aprender ni aprehender en el texto de una Ley.

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