Los 10 pretextos más absurdos en contra del teletrabajo (II)

Por increíble que parezca nos han llegado otros 10 pretextos más que, unidos a los anteriores, ya hacen 20 (21 en realidad porque teníamos un bonus track). Nuestro llamamiento de “¿se os ocurre alguno más?” unido al levantamiento de la ridícula suspensión de plazos que vino con el estado de alarma, han sido los detonantes de estos nuevos 10 pretextos que, seguramente y por desgracia, tampoco cierran definitivamente la lista.

 Gracias por las aportaciones.

10.- “¿Quién me paga la conexión a Internet?”

Lo de querer que a uno le paguen la conexión a Internet parte de la premisa de que, por algún motivo, no contrataron tarifa plana (cosa que nadie hace hoy en día). Es cierto que en un sistema de teletrabajo ideal también la conexión iría a cargo de la empresa, y que ahora mismo, salvo excepciones, no es así, pero resulta difícil de creer que a algún trabajador ese gasto ¿extra? de Internet le esté acarreando un coste adicional. Y si de verdad fuera así… ¿Ese coste es, por ejemplo, superior al de la gasolina que se está ahorrando? El teletrabajo es más barato para todos, también para el trabajador, y resulta muy fácil rebatir a quienes defienden lo contrario.

9.- “No es posible medir la productividad”.

Claro, no como en persona, que se mide de maravilla… Tanto fichas, tanto vales.

8.- “Ya se reanudan los plazos. Hay que ir a trabajar para continuar tramitando los expedientes”.

Esta, además de absurda, es bastante insultante para los empleados públicos (y no es la única). Maneja una premisa falsa, la de que desde el día 14 de marzo hasta el 1 de junio, cuando se reanuden los plazos, llevaremos la friolera de 2 meses y medio sin tramitar e incluso sin trabajar en absoluto. Eso es mentira, y de las gordas, además de que encierra una buena dosis de malicia. Por si fuera poco lo anterior, se niega y reniega una vez más el formato electrónico, por lo que, pensando en papel, evidentemente es más fácil argumentar que desde casa no se tramita.

7.- “Requiere mucha autodisciplina”.

En efecto. ¿Y…?

6.- “Van a acabar externalizándose los puestos de trabajo”.

Esta tiene “su aquel”, pero no es del todo correcta. Uno de los problemas actuales de las organizaciones públicas es que tenemos unas plantillas que responden a unas necesidades de servicio público de hace 20 años. Nuestras antiguas estructuras no pueden dar respuesta a la enorme complejidad que envuelve a la gestión pública en el momento presente. La necesidad de incorporar o al menos de disponer de perfiles especializados para cubrir las nuevas exigencias legales, funcionales y sociales, unida a la dificultad de ampliar dichas plantillas, convierten la externalización en algo prácticamente inevitable. Para ser precisos, más que de externalización, hablaríamos de contratos de servicios. Y claro, asumida esta necesidad, a partir de ahí es evidente que muchos de estos servicios para el Ayuntamiento se van a prestar de forma telemática. Dicho todo lo cual, no vemos por qué esta problemática puede representar un argumento en contra del teletrabajo.

 

bares abiertos
“Los bares están abiertos, ergo no se puede teletrabajar”. Fuente de la imagen: https://www.diariocordoba.com/

5.- “Ya está todo el mundo trabajando: si abren los bares y los comercios no podemos seguir quedándonos en casa”.

Sí, ya veo que han abierto. En efecto, están trabajando. Nosotros también. Evidentemente un bar no puede teletrabajar, pero el personal de oficina sí. Cuantos menos seamos pululando por la calle, mejor.

4.- “Desde que estamos teletrabajando se han producido más infracciones de la LOPD”.

Si la LOPD (y GDD) en lugar de ser una Ley Orgánica fuera una persona, le pitarían los oídos continuamente de la cantidad de veces que se la menciona (casi siempre en vano). Recuerdo la época en la que la LOPD del 99 era una total y absoluta desconocida. El caso es que era una Ley importantísima, pero estaba absolutamente ninguneada. Empezaron a acordarse de ella a medida que iba prosperando la administración electrónica. Curioso.

3.- “El ROF no permite sacar los expedientes de la casa cosistorial”.

Esta podría ser una variación de una que ya expusimos: “No podemos. No está implantada la administración electrónica”, aunque en este caso es un poco más específica. No cabe duda de que el razonamiento es inapelable: el ROF, una norma de 1986 que evidentemente no contempla la posibilidad de que los expedientes sean electrónicos, no permite sacarlos fuera del Ayuntamiento, por lo que no se puede teletrabajar con expedientes y, en consecuencia, no se puede teletrabajar. ¡La mente de los funciosaurios nunca descansa!

2.- “Yo no me creo que los funcionarios a las 8 de la mañana estén caralordenador”.

Esta es una de mis preferidas, muy sintomática de la desconfianza. Pero es terrible, porque parte de varias premisas altamente reaccionarias. A saber: nos pagan por cumplir un horario (“a las 8 de la mañana…”), nos pagan por estar caralordenador (parece que es suficiente con que estemos orientados hacia el PC, “cara al”, no necesariamente trabajando), y, la peor de todas, si nadie nos controla nuestra tendencia natural es la de vaguear. Somos lo peor.

Y la más demencial de esta segunda tanda es…

1.- “El teletrabajo quiebra el principio de igualdad”.

Este pretexto en contra del teletrabajo es, en efecto, brutal. De hecho existen perfiles, normalmente sindicales, que apelan al principio de igualdad cada vez que ven dos cosas que no son exactamente iguales: por ejemplo dos nóminas (aunque a su vez correspondan a dos puestos de trabajo totalmente distintos). Como dijo @alorza, “hay que cortarse un brazo para estar en igualdad con los mancos”. Es cierto, esto es algo muy cultural de este país. No se tolera que otro tenga algo que tú no tienes, aunque no te perjudique absolutamente nada. Conclusión: todos como el manco, es lo más “justo”…

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Anexo. Nuestros artículos sobre teletrabajo (selección):

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Jorge Mozo dice:

    Un comentario uniendo la 1 con la 10. Con respecto a la 1 “la quiebra del principio de igualdad”, ya en Twitter se ha dicho que lo que puede contravenirse es la igualdad de oportunidades. Para solucionarlo están las medidas de discriminación positiva, y que en concreto en este caso sería la de pagar la conexión a Internet cuando concurran ciertas circunstancias (lo ideal como bien dices en el post).
    Mi caso personal: teletrabajo desde un pueblecito de menos de 160 habitantes de la desierta Castilla, donde se nos prometió la fibra, pero que no llega (le “tocó” la subvención a Telefónica pero se echó para atrás), y con un ADSL que no llega a 1 Mb/s. Así que tengo que recurrir a una línea 4G limitada a 60 GB al mes, y bastante “carilla”… para poder tener una conexión digna para el escritorio remoto, VPN, videoconferencias, etc.
    El post genial, como siempre, en este caso con grandes colaboradores tuiteros.
    Un saludo

  2. Iban Ugarte dice:

    En pleno S.XXI no se puede estar en desacuerdo con la cultura del teletrabajo, cosa muy necesaria hoy en día.
    Interesante artículo, muchas gracias.

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