Los 10 pretextos más absurdos en contra del teletrabajo

Pocos han hablado y escrito tanto sobre el tema como un servidor. Y desde hace tiempo además, porque no es nuestro estilo practicar el oportunismo ni mucho menos la incoherencia. Como anexo a la presente entrada hemos recopilado todos los artículos sobre el trabajo a distancia que, en diferentes medios (prensa, revistas especializadas, este mismo blog…) hemos publicado en los últimos dos años exponiendo nuestra visión teórico-práctica (este segundo aspecto era importante, porque hasta ahora pocos empleados públicos lo habíamos disfrutado).

Time Clock
Funcionario fichando. Hay gente que se muere de gusto cuando ve esta imagen

En cuanto al teletrabajo que hemos desempeñado los empleados públicos estos meses, es evidente que no es el teletrabajo ideal, y que no ha sido buscado sino impuesto por las circunstancias. Pese a todo, como mínimo ha quedado demostrado que se puede teletrabajar, y además con un rendimiento más que aceptable. Ya he dicho en más de una ocasión que estoy orgulloso del paso al frente que han dado la inmensa mayoría de los compañeros. Por todo esto, y por algún motivo más relacionado con el futuro del planeta, también es evidente que el teletrabajo ha venido para quedarse. De momento en poco tiempo ha pasado de ser una modalidad de desempeño con notables ventajas (conciliación, ahorro, reducción de emisiones tóxicas…) a una necesidad.

Sin embargo todavía hay (mucha) gente en contra. Pero lo peor no es estar en contra, porque quiero pensar que seguimos teniendo nuestra sagrada libertad de expresión. Lo peor, con diferencia, son los argumentos, muchos de ellos pobres y más de uno ridículo. Repasemos los 10 más absurdos:

10. “Ya sé que Menganito no trabaja nada, pero que venga, y por lo menos está en su sitio”.

Pues sí, porque lo grave no es que no haga absolutamente nada, cosa que toleramos de buen grado, lo grave es que su su mesa esté vacía. Pero, digo yo, si lo que quieren es ver un monigote… ¿Por qué no colocan en su sitio un espantapájaros vestido con su ropa?

9. “Hay que volver ya. Es una cuestión de imagen. La gente piensa que no estamos trabajando”.

Parecida a la anterior. Lo importante es la estética, no la ética. Por desgracia esta la hemos escuchado bastante en los últimos días. Queda claro que los defensores de este planteamiento prefieren claramente a un empleado que está pero no trabaja a uno que trabaja pero no está.

8. “No se puede teletrabajar si los plazos están suspendidos”.

Es públicamente conocida mi opinión sobre la suspensión de plazos, máxime cuando esta ya se prolonga más de dos meses, por lo que no me voy a repetir en este momento. Ahora bien, ampararse en dicha suspensión para argumentar que no se puede trabajar (ni a distancia ni en persona), dando a entender que si se suspenden los plazos no hay nada que hacer, es absolutamente lamentable. ¿No era tan importante la estética? Pues este razonamiento nos hace quedar como unos vagos nauseabundos.

7. “Yo prefiero que vengan los funcionarios, al menos los ves”.

De los creadores de la aludida “Que venga Menganito, que no trabaja, y al menos está en su sitio”, llega “Que vengan todos los funcionarios, los que trabajan y los que no, y por lo menos se ve ambiente”. Yo he llegado a escuchar que hay que ir porque “hay que estar al pie del cañón” (esta podría ser sin duda otra frase de nuestra selección). Y mi respuesta fue “¿Qué cañón? Hoy en día no se va a la guerra con cañones, sino con misiles teledirigidos”. Por lo demás, yo no tengo especial interés en ver físicamente a un compañero (y menos en estas circunstancias), lo que quiero ver es su trabajo.

6. “No se puede firmar a distancia”.

Recupero esta reflexión de nuestra entrada “Los prescindibles“:

“Yo mismo sufrí continuos ataques hace tan sólo unos meses (¡nada menos que en 2019!, no en 1985), porque determinadas personas opinaban que un secretario de Ayuntamiento no puede teletrabajar, ni siquiera unos días, entre otras cosas porque la fe pública consiste en el cotejo de un original que hay que ver, asir y contrastar con la copia, y que la firma electrónica nunca será lo mismo que el garabato. La Corporación, confundida ante estas quejas, iba a pedir un informe externo para verificar este extremo porque, en efecto, la cuestión le resultaba francamente dudosa. Y todo esto ocurrió, no el primer día, sino después de haber teletrabajado eficazmente ya varios meses… ¿Por qué damos tanta cancha a la malicia o la ignorancia?”

5. “El teletrabajo no es seguro. Hay hackers”.

En fin. Decir que no se puede teletrabajar porque hay hackers (más bien crackers como apuntábamos), es como decir que no te puedes duchar por si te resbalas en la ducha, o que no puedes hacer deporte por si te haces un esguince de tobillo. Por otra parte, que llevemos muchos años implantando medidas de cumplimiento del ENS, auditorías de seguridad, LOPDGDD, Estrategia de Ciberseguridad, NTI…, algo debe influir en que el sistema sea más seguro. Por último, y hablando de temores: ¿cómo puede ser que personas tan miedicas no teman más a los virus que atacan a las personas que a los que atacan a las máquinas?

4. “Con el teletrabajo hacemos la Administración menos humana”.

No es cierto. De hecho el trabajo colaborativo y “en equipo” (superando la clásica y rígida departamentalización) se ha desarrollado mucho durante estas semanas. Es cierto que también nos han unido las circunstancias, pero a nivel personal puedo decir que he desarrollado relaciones de empatía y aprecio con algunos compañeros que hubieran sido insólitas antes de esta situación. Por otra parte, las reuniones telemáticas tienden a ser más eficientes que las presenciales. La sensación de que se debe ir “al grano” es mucho mayor, y como es probable que en media hora tengamos otra reunión adoptamos enfoques más resolutivos. Por último, es cierto que no nos vemos la caras “en persona”, pero ¿cuando estamos en la oficina esto es muy distinto? No seamos hipócritas. Hay algún defensor de la “humanización” de la Administración que no sabe ni como se llama su compañero de la mesa de al lado (ni le importa).

3. “No podemos. No está implantada la administración electrónica”.

2. “No se puede teletrabajar porque hay niños en casa”.

Ya, pero lo normal es que no los haya. No cabe confundir el teletrabajo improvisado y coyuntural que hemos desarrollado estos meses (con mucho más éxito del que cabía esperar, por cierto) con el futuro teletrabajo perfectamente articulado. Cuando los niños estén en el colegio, no estemos confinados en casa, tengamos más medios y trabajemos por objetivos, esto solo puede ir a (mucho) mejor.

Y mi preferida:

1. “Cuando se teletrabaja se trabaja mucho menos, porque nadie te controla”.

Mentira y de las gordas. Se trabaja más. Repito: en casa se trabaja más. Y lo hemos visto estas semanas en las que muchos podréis dar fe de lo que algunos ya sabíamos: si uno no dice “basta” puede acabar totalmente agotado. Un buen profesional no trabaja porque le vean. Ni para que le vean. Quien se hace responsable de su trabajo no necesita un jefe desconfiado que le respire en la nuca y, en el extremo contrario, un teletrabajador que no produce no es más que un trabajador que hace el vago en otro formato. Pero lo que yo he vivido, y lo que he visto en otros compañeros, es que la dedicación es mucho mayor, y el no tener horario (olvídense de que se controle o no, porque eso es lo de menos), hace que uno trabaje más horas. La conclusión es que el gran peligro del teletrabajo no es trabajar poco sino trabajar demasiado. Por eso está muy bien traído el derecho de desconexión que incorpora la LOPDGDD en 2018.

Bonus track:

0. “Cuando acabe el plazo que da el RDL 15/2020 no se podrá teletrabajar nunca más“.

Claro, cuando el teletrabajo deje de ser preferente ya “no será”, ni preferente ni nada. Mientras tanto, la privada sacando miles de ofertas de trabajo para su desempeño a distancia (contratos de larga duración). Otras empresas han hecho teletrabajadores a todos sus empleados. Pero la Administración quiere presentismo, que debe ser lo mejor del mundo para algunos porque como hemos visto lo defienden como si les fuera la vida en ello. En fin. Esta perla de frase suele ir de la mano de otra: “Cuando acabe el estado de alarma ya no se podrán celebrar Plenos telemáticos nunca más”. Más radicales no pueden ser los que dicen esto: “no se puede”, “ni parcial ni mucho menos totalmente telemático”. Y además “nunca”… ¡Pero es que no veis que os vais a hartar de hacer reuniones telemáticas de aquí a que os jubiléis? (incluso más allá).

Y hasta aquí los 10 pretextos más absurdos en contra del teletrabajo… ¿Cuál es tu preferido? ¿Se os ocurre alguno más?

© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. NOSOLOAYTOS. WEB OFICIAL DE VÍCTOR ALMONACID LAMELAS 2020. AVISO LEGAL.

Anexo. Nuestros artículos sobre teletrabajo (selección):

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Manolo dice:

    Quién me va a pagar la conexión a internet?

    Quién me va a pagar la electricidad?

    No es posible medir la productividad

    1. valmonacid dice:

      Esas tres son muy buenas. Lo de querer que a uno le paguen la conexión a Internet parte de la premisa de que, por algún motivo, no contrataron tarifa plana (cosa que nadie hace hoy en día). Y lo de la productividad habría que contestarles: “Claro, no como en persona, que se mide de maravilla…”

  2. A mi lo que mas me preocupa es la seguridad……sera porque no conozco acerca de que puede ser muy seguro….nada mas….por lo otro creo que es lo que se viene……es el futuro…..

  3. Jofre dice:

    Me quedo con esta: 2. “No se puede teletrabajar porque hay niños en casa”. Los padres dependemos de otros servicios (formales o informales), tales como guarderías, abuelos etc. Los que tenemos niños no hemos podido desempeñar nuestro trabajo al 100% de forma remota, pero lo que si es cierto es que el teletrabajo nos ha permitido trabajar. Solo una reflexión, imaginar a los padres obligados a ir al trabajo de sin guardería, ni abuelos, ni nada…

  4. Santiago dice:

    Las reticencias al teletrabajo en la administración tienen mucho que ver también con el exceso de jefaturas (de sección, de servicio, de negociado, de …). Muchos”jefes” temen que la no presencialidad ponga de manifiesto que su jefatura es innecesaria. El despachito es un tesoro para muchos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s