Administración electrónica exprés… ¿Se van a consolidar los proyectos implantados?

En el día de hoy ha sido publicado en el Diario Levante EMV nuestro artículo “2020, el año en que la Administración se hizo telemática“, el cual no tiene sentido reproducir aquí, porque para eso está la fuente original que además enlazamos. Sí queríamos, no obstante, arrancar de una de las reflexiones que contiene para profundizar un poco más en su sentido último. En efecto, y como decimos en el artículo, la clave es la consolidación posterior de todo este impulso forzoso cuya única razón de ser son las circunstancias:

“Pese a todo, y aunque es triste que la causa sea la que es, los últimos acontecimientos suponen un impulso sin precedentes de los mecanismos y trámites propios de la administración electrónica. Por otro lado, no es menos cierto que muchas medidas se han tomado deprisa y a la desesperada, y tras la crisis habrá que ver hasta qué punto son válidas y susceptibles de ser consolidadas”.

Otra persona a la que tampoco deben dejar de leer estos días, y no lo digo porque sea amigo mío, es a Gerardo Bustos. No tiene desperdicio su entrada “CORONAVIRUS: EL DÍA DESPUÉS Y LAS TECNOLOGÍAS EMERGENTES“, donde apunta que “el retorno a la normalidad lo haremos desde esta extraña etapa en la cual la tecnología es la santa que nos ha salvado del aislamiento, aportando algo de vida laboral y social en medio del parón. Aislados en casa, hemos sobrevivido con móvil, ordenador y televisión. El teletrabajo, aunque con frecuencia no ha pasado de ser un mero esfuerzo voluntarioso para emborronar algunas tareas desde el domicilio, ha recibido una especie de bautismo de fuego administrativo. Ha pasado de ser demonizado en el sector público como una suerte de escaqueo por definición, a convertirse en la única vía para continuar trabajando en esta etapa de confinamiento. En definitiva, el teletrabajo ha llegado para quedarse.”

troglodita
Reacción de algunos perfiles de empleados públicos ante la tecnología que se ven obligados a utilizar estos días, por primera vez en su vida, para teletrabajar. Fuente: en la propia imagen

No puedo evitar sentirme identificado con esta última parte, ya que a nivel personal tuve que soportar este calvario de ataques desproporcionados por el simple hecho de disfrutar de algunos días de teletrabajo que me permitieran conciliar “a cambio” de implantar precisamente los medios telemáticos en una organización que lo necesitaba más que ninguna otra que yo haya conocido (y he conocido muchas)… No fue un cuestionamiento aislado o puntual sino un acoso y derribo en toda regla ejecutado, cada uno desde su propia motivación, por compañeros concretos, por miembros de la Corporación a los que ahora se les tendría que caer la cara de vergüenza, por “compañeros” de la Junta de Personal que supongo que ahora defienden el teletrabajo, y hasta por la mismísima prensa (sí, han leído bien, la prensa, y además la digital), donde de repente apareció muy convenientemente un pseudoperiodista muy sorprendido e incluso indignado de que un funcionario que además es fedatario público pudiera firmar a distancia, sin posibilidad de realizar el cotejo físico de los originales. Todo esto ocurrió hace tan sólo unos meses, en 2019, no en 1984. En este momento miles (MILES) de secretarios y secretarios interventores se encuentran trabajando a distancia y a todo el mundo le parece bien.

Y a mí también, porque, aunque ha tenido que peligrar su propia vida (la razón está claro que no puede ser más triste), algunas personas han cambiado de opinión. Dicen que rectificar es de sabios. No voy a entrar ahora en el debate de quién es verdaderamente un sabio o quién un tremendo hipócrita. La segunda parte de todo esto es consolidar lo que se está haciendo, porque dicen que la cabra tira al monte y la tentación de volver a las andadas es grande para algunos. De hecho Gerardo acaba apuntando: “Los planes de transformación digital pueden ser las herramientas que recojan el impulso que tiene el proceso tecnológico a la salida de los estados de alarma, pero que al mismo tiempo ordena esos procesos y su implantación de una manera progresiva y sólida. Tecnologías y teletrabajo, sí; pero en serio.”

A partir de ahora, habrá mucho que completar, ajustar y consolidar, pero lo que está claro es que la administración electrónica psicológica ya está implantada. Y esta era una de las batallas más importantes de la guerra contra la resistencia al cambio. Muchas personas dicen que lo que se está implantando estos días no es nada que valga realmente la pena: que ni es administración electrónica, ni es teletrabajo, ni son reuniones telemáticas, ni nada que debamos mantener. Esas opiniones, aunque probablemente sesgadas, tienen su parte de razón. Pero no es menos cierto que todo ha llegado para quedarse. Que no hay marcha atrás posible, y por ejemplo en el caso del teletrabajo, lo más “impulsado” durante la cuarentena, esto es más que evidente. No se puede defender que la tecnología sólo tiene sentido cuando viene una pandemia, o que durante estos días no hemos manejado papel pero cuando volvamos a la oficina vamos a imprimirlo todo. Haber empezado la casa por el tejado no es la situación ideal, pero sin duda te obliga a construir la parte de abajo.

En definitiva, habrá que llenar de lógica y de estrategia nuestras agendas “del día después”. Este impulso no puede ser desperdiciado. Por nuestra parte, también decimos en el aludido artículo:

“Hagamos buenas esas frases tan manidas, pero no por ello menos ciertas, de que “toda crisis es una oportunidad”, o esa tan nuestra de “no hay mal que por bien no venga”. Nadie pidió, evidentemente, que llegara el coronavirus, pero quizá de tanta desgracia podamos sacar cosas buenas. Es por tanto el momento de adaptarse a la situación, de mejorar en aptitudes y en actitudes, de desarrollar la resiliencia organizativa (junto con la individual), de automatizar tareas, de reducir la burocracia, de dignificar el servicio público. En definitiva, es el momento de asumir determinados riesgos y de seguir adelante, avanzando, desde la flexibilidad, la eficacia y la ética. Después de todo, “no son los más fuertes de la especie los que sobreviven, ni tampoco los más inteligentes. Sobreviven los más flexibles y adaptables a los cambios” (Charles Darwin).”

No sabemos, por tanto, si se desarrollarán algunas aptitudes y, sobre todo, si cambiarán algunas actitudes. No sabemos cómo de flexibles se pueden hacer los inflexibles, ni cuánto les puede durar la tolerancia a lo tecnológico o cuánto tiempo pueden tardar en ver la luz “de verdad” y abrazar el sentido común. La clave es que todo esto ocurra, porque detrás del cambio están las personas, y tan importantes son las que lo impulsan como las que no lo dificultan en exceso. Y tan decisivos son los que boicotean como los que lo permiten. Es ridículo pensar que la administración electrónica sólo tiene sentido durante una pandemia, pero hablando con compañeros estos días, doy fe (a distancia) de que muchos lo piensan. “Todo volverá a ser como antes”, me decían ayer. Sin embargo es más que evidente que nada volverá a ser como antes, y solo una mente que se encuentre más allá de la realidad puede pensar otra cosa. Las únicas dudas que nos quedan son ver en qué condiciones volveremos a “la normalidad” (y qué es esa normalidad ahora mismo), cuándo se va a producir el cambio a gran escala, y cuánto ha podido impulsar ese cambio esta terrible situación. Esta es una batalla que, con el transcurso del tiempo, sólo puede tener un vencedor. Pero ese tiempo puede ser un mes, un año o una década. Algunos ya están pidiendo una nueva prórroga. Son personas con una forma de pensar curiosa, tan reaccionaria que resulta interesante para un estudio serio de nuestra psicología organizacional. La Administración es un ecosistema complejo en el que convive una mayoría vocacional y productiva con otros perfiles, retrógrados, muchas veces tóxicos y, con el tiempo, “a extinguir”. Son prescindibles como decíamos hace poco.

El futuro de la especie humana depende de que acabemos con el virus. El futuro de la Administración depende, claramente, de que acabemos con los parásitos. También se trata de bichos muy nocivos pero son mucho más gordos. La ventaja es que se ven a simple vista y por tanto son mucho más fáciles de identificar. No demos cancha, nunca más, a estos trogloditas, y consolidemos los proyectos impulsados en estas terribles circunstancias. Convirtamos algo malo en algo bueno. Ahora o nunca. Déjense de prórrogas, de vacatio legis, de que “peligra la protección de datos” y de… Iba a decir “de excusas” pero me sale “de chorradas”.

© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. NOSOLOAYTOS. WEB OFICIAL DE VÍCTOR ALMONACID LAMELAS 2020. AVISO LEGAL.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Estimado Victor, el tiempo pone a cada uno en su sitio y el tuyo es el que tiene el número 1 en el podio de los medallistas, gracias por tu aptitud, actitud y lucha sin cuartel contra esos virus perennes que hay en las Administraciones Públicas. Espero y deseo que no volvamos a lo anterior. 💪🏻💪🏻💪🏻😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s