Feliz Navidad… Feliz 2020… ¡Y feliz vida!

El año viejo se ha ido, deja que el pasado entierre a sus propios muertos. El año nuevo ha tomado posesión del reloj del tiempo. Todo lo que llega son deberes y posibilidades durante los próximos doce meses. (Edward Paison Powell)

2020 debe marcar un punto de inflexión (positivo).

Pero no por la supuesta entrada en vigor, un tema que ya me da ardor.

No por algún cambio legal, que me da igual.

Sino por un cambio de mentalidad, 

al cual apelo en Navidad.

2020, vente.

Ya estamos aquí otra vez, y este año es un poco especial. Ojo al cambio de década, porque de cada una se aprende.

En mi caso es la quinta década en la que vivo, las cuales se reparten en dos siglos distintos. Seguramente este dato nos coloca (a mí y a los de mi generación), en un selecto grupo, muy privilegiado si atendemos a la edad media de las personas que han vivido a lo largo de la Historia y al propio momento histórico en el que nos hallamos, de las personas que acumulan una mayor y mejor ratio de años vividos en relación a la cantidad y calidad de los cambios experimentados por el Mundo durante esos mismos años. ¿Alguien es capaz de procesar totalmente todo lo que ha ocurrido entre los 80 y la década que está a punto de comenzar? No es fácil, pero debemos intentar comprender la realidad. Para mí esto significa que los miembros de este selecto club tenemos la obligación moral e intelectual de actuar con un poco de conocimiento de causa, liderando, impulsando, siendo una influencia positiva y sensata. Y en definitiva asumiendo un rol que a los más mayores no sería justo encomendar (porque sólo o principalmente tienen veteranía), y que los más jóvenes no tienen la experiencia para procesar (porque sólo tienen datos).

Ya está aquí 2020, un año del que ya hemos hablado, y no, poco en este blog. Incluso tiene su propia entrada: “2020″. Precisamente en ella decíamos:

“2020 (MMXX) será un año bisiesto comenzado en miércoles según el calendario gregoriano. Será el primer año de la década de los años 2020. El 27 de marzo se producirá la conjunción planetaria de Marte, Júpiter, Saturno y Plutón, que será visible desde el hemisferio sur a las 3:30 UTC. A partir del 24 de julio se celebrarán los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. A nivel deportivo, también se disputará la Eurocopa 2020. Ya hacia finales de año, el 3 de noviembre, se llevarán a cabo las Elecciones presidenciales en Estados Unidos. Lo que no ocurrirá en 2020, y debemos decirlo a pesar de que lo deja (y lo dejaba) muy claro la nueva D.F.7ª de la LPAC, es la entrada en vigor de la administración electrónica. No puede empezar a ocurrir en el futuro algo que ya ha ocurrido“. 

Feliz Navidad 2018b

Pero volvamos al calor de estas fechas. Como ya expresamos hace exactamente un año, es ya una tradición absolutamente consolidada en este blog cuando llegan estas fechas (y si no lo creen vean los Anexos a la entrada), el intentar expresar de una manera más o menos poética, o cuanto menos rimada, lo que significa para nosotros la Navidad y el cambio de año, o mejor dicho: esta Navidad y este cambio de año, porque estos momentos siempre nos hacen sentir algo parecido pero también algo distinto, según las circunstancias y el contexto (lo cual influye en el texto). Este año he escrito exto:

Feliz Navidad.

Feliz Navidad.

Feliz Navidad, próspero año y felicidad.

Y si trabajáis en la Administración, “administrad”.

Pero con eficacia y eficiencia… Y sostenibilidad.

Y mucha amabilidad.

A veces se nos olvida lo que es el servicio público.

No hace falta ser muy listo para entender que es un servicio al público.

2020 debe marcar un punto de inflexión (positivo).

Pero no por la supuesta entrada en vigor, un tema que ya me da ardor.

No por algún cambio legal, que me da igual.

Sino por un cambio de mentalidad,

al cual apelo en Navidad.

2020, vente.

Ojo al cambio de década, porque de cada una se aprende

(creo que se me entiende).

Es decir, si se aprende mucho en un año multiplíquese por diez.

En especial se aprende de lo no tan bueno:

no sacar su lado positivo es una ridiculez.

Y sobre todo se aprende cuando quitas el freno.

Cuando, de vez en cuando, te sientes pleno

(algo que nunca ocurre en el Pleno).

Porque la experiencia es lo que nos ocurre,

no lo que no nos ocurre porque se nos ocurre

protegernos.

Peca por acción, no por omisión: crecemos al caernos.

Crecemos al crecernos.

Yo vivo, hago, acierto, yerro, me muevo…

Me sublevo.

“Aquél que no cometió nunca un error, nunca intentó algo nuevo” (Albert Einstein)

Actúa, avanza, sal del medievo.

Y pase lo que pase, nunca veas el lado negativo.

Y nunca mires para otro lado.

Supera y di adiós al pasado.

Adiós La Laguna.

Fuiste una experiencia oportuna.

Adiós a algún “mal bicho”.

Adiós también a Chicho.

Adiós a lo viejo (“lo supero y no me quejo”).

Adiós año viejo.

Vete dos mil diecisiete.

Perdón, dos mil diecinueve, que el otro ya se fue (al garete).

Ven año nuevo.

Que me (con)muevo.

Vente, dos mil veinte.

Feliz Navidad.

Feliz Vida(d)

Víctor Almonacid

En fin. Cada vez que recurrimos al tópico (pero tópico cierto) de que de lo malo o de lo no tan bueno se aprende, suele surgir un aguafiestas que declara que lo malo malo es, y de lo malo no puede salir nada bueno: “lo malo es malo y ya está“. También hay gente que afirma que hay experiencias que, aunque no del todo negativas, se pueden considerar simplemente una pérdida de tiempo. Quizá piensen esto es porque (aún) no hayan encontrado la enseñanza, y confunden no llegar a una meta, no cumplir un objetivo, o simplemente “no avanzar”, con “no hacer”. Es cierto que las experiencias de las que no extraemos absolutamente nada, si es que esto es posible, nos pueden dejar una sensación de vacío, de haber perdido el tiempo. Yo no soy de esta postura, porque de todo se aprende. Al menos puedo decir que nunca he tenido esa sensación. Un curioso deporte es el de la “pesca sin muerte”: el pescador pasa horas para atrapar unas piezas que luego devuelve al río. Si de verdad no tuviera sentido los aficionados no lo practicarían. Seguramente la vida consiste en recorrer un camino, no en arribar a una meta. Muchas veces los objetivos están sobrevalorados (y sobredimensionados).

Por otra parte, todo en la vida es tremendamente relativo. “La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva” (José Saramago). Además, observo que a mucha gente le falta la madurez suficiente como para saber perder y, sobre todo, para saber ganar. Los que hemos sido deportistas tenemos ventaja en eso. Personalmente no creo en el éxito ni en el fracaso absolutos. Creo en el esfuerzo de darlo todo, en eso sí. Recuerda en todo caso que la distancia que existe entre la realidad y tus sueños se llama disciplina. Y si en verdad existe eso que llaman fracasar, no tengo ninguna duda de que fracasar no es caer; fracasar es no levantarse. El problema no es no vencer, sino darse por vencido. Quizá salir de la lucha con la cabeza bien alta sea el verdadero objetivo después de todo.

Podría completar, o al menos pulir un poco más, esta idea. Una vez sentado que el camino es más importante que la meta final, parece más interesante centrarse en más de una (pequeña) meta, aunque sólo sea por aquello de no jugárselo todo a una carta. Esto en ciclismo se llama “meta volante”, y no da la victoria pero da puntos, incluso segundos… Tener un único objetivo es comprar muchas papeletas para que a uno le toque el premio gordo de ese fracaso absoluto en el que ya he dicho que no creo, pero al que tantos temen. Parece más inteligente dosificar, relativizar, diversificar. De momento podemos recordar alguno de los clásicos propósitos de año nuevo, una cuestión a la que ya nos hemos referido. Esto sí son pequeñas metas a nuestro alcance, además de buenos hábitos para conseguir metas mayores:

De modo que:

1.- Haz deporte todos los días. 

2.- Lee.

3.- Mantén el contacto con el medio ambiente.

4.- Desarrolla tu inteligencia emocional.

5.- Controla tu peso ideal…

6.- Sonríe.

7.- Ten siempre un objetivo.

8.- No te automediques.

9.- Sé tú mismo.

10.- Ama.

¿Crees que no puedes hacer todas estas cosas en 2020?

Ok, pues elige cinco, pero que tres de ellas sean al menos la 6, la 9 y la 10. Esas son innegociables (las otras, “sólo”, muy convenientes).

© Todos los derechos reservados. Nosoloaytos. Web oficial de Víctor Almonacid Lamelas 2019. Aviso legal.

Anexos:

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Antonio dice:

    Gracias Victor por un nuevo regalo navideño. Positivo, estimulante, sensato y divertido. El camino, cada camino, el en realidad la meta.
    Que nadie ni nada nos impida andarlo.

  2. María Jesús López Martínez dice:

    Me encantan tus reflexiones, siempre acertadas. Yo ya me dedico a viajar y a leer y no reflexiono tanto, ya pasó mi tiempo de hacerlo, ahora solo disfruto con mi camino, lo que dure.
    Sigue así amigo, eres un ejemplo para la profesión.
    Un abrazo y feliz 2020

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