Entrevista para la Revista Española de Transparencia #RET9

Damos redifusión a la entrevista realizada para la Revista Española de Transparencia #RET9, con nuestro agradecimiento a Rafa Camacho y Fran Delgado.

Os dejamos también las frases más destacadas:

  • Sobre la resistencia al cambio: “…los seres humanos tendemos a proteger nuestra zona de confort, pero el cambio siempre es más fuerte que la resistencia al cambio, porque mientras esta última es una fuerza que por muy grande que sea siempre es limitada, el cambio es un proceso natural e imparable, un salto evolutivo que, como en la Naturaleza, se acaba imponiendo pese a todo”.
  • Sobre las relaciones entre administración electrónica y transparencia: “La Administración Electrónica es mucho más transparente. A nivel legal se basa, de una manera no exclusiva pero si principal, en la Ley de Procedimiento y ésta cita, en numerosas ocasiones, la Ley de Transparencia. Y viceversa. El propio derecho de acceso es un derecho de las personas, y de los interesados respecto de su expediente, y la ley de procedimiento se remite a la ley de transparencia, porque ésta es la que regula el derecho de acceso. Por otra parte la publicidad activa, que es uno de los paradigmas de la transparencia, se realiza por medios electrónicos a través de portales de transparencia. La propia ley de contratos se apoya en la transparencia: en la publicación en el perfil del contratante, en la plataforma de licitación del sector público, en la propia publicación de los contratos menores, que aparecía ya en la ley de transparencia. Quiero decir con esto que hay una especie de sincronización entre determinadas leyes, como son la de transparencia, la de procedimiento -también la de régimen jurídico, que van siempre de la mano- y la de contratos. Al final, ese es el ordenamiento jurídico moderno del sector público. Ese es el derecho público hoy en día y la transparencia está en el ADN de estas y otras normas, al igual que lo electrónico por definición es más transparente, porque lo electrónico deja rastro, y nos obliga a trabajar de una manera que no vamos a decir que impide, pero sí que dificulta aquello se considera teóricamente lo contrario de la transparencia, que es la corrupción. Por lo tanto, la administración de electrónica es transparente y la transparencia es electrónica.”
  • Sobre los premios y reconocimientos: “Cuando una organización obtiene un reconocimiento hay que tomárselo con humildad porque muchas veces, y esto lo digo con total sinceridad, nos premian por hacer lo que tenemos que hacer. Nunca he entendido las “primas por ganar” que ofrecen por ejemplo a los futbolistas, creo que me explico. El problema de recibir un premio por cumplir la Ley es que significa que la mayoría no lo hace. Uno cumple, pensando que todos lo estamos haciendo al mismo tiempo, y es verdad que luego, al final, se siente un poco pionero, pero realmente lo único que está pretendíamos, en el caso del premio que me comentas, es cumplir la Ley de Transparencia y la Ley de Contratos al mismo tiempo.”
  • Sobre la mayor importancia de la tecnología o las personas en los procesos de transformación: “Esto es una cuestión de personas. Porque en el mundo hay personas, en la Administración hay personas, los empleados públicos son personas, los usuarios o ciudadanos son personas, los políticos son personas, los contratistas son personas y al fin y al cabo todo lo que hacemos tiene que ver con las personas, está hecho por personas y/o para las personas. La tecnología es instrumental. La tecnología es buena, pero la tecnología está al servicio de los fines del ser humano. Transformar una administración, convertirla en algo mejor de lo que es, es algo que hacen unas personas para otras personas, y en ocasiones a través de terceras personas y siempre buscando el interés general de las personas. Imposible implantar la Administración Electrónica sin una buena gestión organizativa y de los recursos humanos.”RET
  • Sobre la calidad de las Leyes: “…todas las leyes son un poco contradictorias porque en España tenemos problemas en el proceso de elaboración de las mismas. Las normas, ya en su fase de redacción, digamos de anteproyecto, pueden tener algún defecto, pero a partir de ahí la cosa no hace más que empeorar. No creo que las (necesarias) fases de información, participación pública y alegaciones justifiquen algunas pésimas redacciones legales como las que tenemos. Luego está el hecho de que, sobre todo una ley como la de contratos con tanta importancia económica, con tanto impacto, en la que los partidos y los lobbies tienen intereses, al final está tan enmendada, tan manoseada por tanta gente, que al final sale una Ley Frankenstein.”
  • Sobre la transparencia formal y la transparencia real: “Desde este punto de vista formal, hay administraciones y gestores públicos que tienen una pulcritud y un cumplimiento intachable de las formalidades de la ley, que nunca le vas a poder decir nada, y sin embargo están haciendo cosas que juegan demasiado con esos márgenes que te deja la ley, con lo cual se cumple la legalidad, pero no sé si se cumple la transparencia del todo. Un responsable público debería ser capaz de explicar por qué no es corrupto, por qué su gestión es ética y no solo formalista. En realidad lo que tenemos que hacer es utilizar la ley, la que hay, que no es muy buena pero que es la que está en vigor, para gestionar bien las necesidades de la Administración, y esas necesidades son las obras, suministros y servicios que necesita la ciudadanía o la propia Administración para disponer de los medios necesarios para atender a esa ciudadanía. El hecho de que haya que cumplir con las obligaciones de transparencia, que me parece estupendo, no obsta a que tengamos que cumplir con esas obligaciones de rendición de cuentas y de gobierno abierto, que al fin y al cabo es lo que diferencia una buena gestión de una mala gestión. Ya digo que no es tanto, en mi opinión, una cuestión de cumplimiento formal, de encaje en un procedimiento, y la posibilidad de publicar algunas cosas, como la posibilidad de tener respuesta ante una posible fiscalización posterior de nuestra gestión. Esa fiscalización, obviamente, la hace un interventor y el Tribunal de Cuentas, o los Tribunales de justicia, pero también el ciudadano. Por tanto, creo más en la rendición de cuentas que en la transparencia formal o que en el procedimiento puro y duro.”
  • Sobre el Gobierno Abierto: “Ahora mismo nos encontramos en una fase de transparencia formal, en la que todo el mundo quiere parecer transparente, pero no estoy seguro de que todo el mundo quiera ser transparente de verdad. La transparencia es una fase anterior a la rendición de cuentas, a la apertura de datos, a la participación ciudadana y a la colaboración de los distintos actores públicos. Debemos avanzar hacia un modelo de transparencia real, algo más parecido al Gobierno Abierto, que es un escenario mucho más complejo que la mera publicidad activa, pues se basa no sólo en la información abierta sino en los datos abiertos, en un derecho de acceso a la información totalmente garantizado, incluso incentivado, sin silencios administrativos y otras trabas, y, sobre todo, con una transparencia real y no simplemente formal, fomentando la participación y la colaboración. Hasta que no lleguemos a ese punto no podremos ser más optimistas de lo que somos en este momento. (…) Más que comentar alguna experiencia válida de Gobierno Abierto, que las ha habido muchas y muy buenas, lo que me limitaré a hacer es una defensa a ultranza del Gobierno Abierto como modelo de gobernanza local. Soy municipalista y siempre voy a defender ese modelo, esa implantación del Gobierno Abierto en el ámbito municipal, porque creo que es donde tiene su sentido y realmente su razón de ser por esa conjunción de todos los actores públicos en un ámbito idóneo de gestión, de relación, de interacción, de colaboración y de participación. Ese ámbito es la administración local, y más concretamente la municipal.”
  • Sobre el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno y otros órganos autonómicos similares: “Organismos como el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG) nacen ya con las alas cortadas, aunque por supuesto tengan toda la legitimidad y la buena voluntad del mundo. España es un país que necesita instituciones fuertes para que funcionen. (…) prefiero que existan órganos garantes de la transparencia a que no los haya, pero si esos órganos los creamos y luego no los dotamos de medios, no sólo materiales y humanos, sino de la fuerza que da el ordenamiento jurídico para que tengan algo parecido a una potestad sancionadora, difícilmente van a poder hacer cumplir la Ley de Transparencia, de modo que se quedan en órganos muy parecidos al Defensor del Pueblo, que no es un órgano al que las instituciones teman.”
  • Sobre la colaboración entre profesionales públicos: “Evidentemente, sólo podemos trabajar en una institución pública en cada momento, porque plantear otra cosa sería tan revolucionario que el primero que lo diga puede ser quemado en una hoguera. En todo caso, cada uno desde su parcelita, la idea que subyace es que entre todos aportamos nuestro granito de arena para mejorar la administración pública española. Y tenemos que hablar entre nosotros. Sería poco inteligente en los tiempos que corren, con las redes sociales y los instrumentos que tenemos para colaborar y compartir experiencias, para sumar, para hacer benchmarking, para colaborar en proyectos conjuntos, no aprovechar esas sinergias y ese conocimiento compartido y no colaborar. (…) Mi criterio profesional siempre ha sido colaborar, por esa vocación de servicio público, porque todos estamos librando la misma guerra, todos estamos vinculados por las mismas leyes, los problemas que se le presentan a uno muy probablemente se le han presentado a un compañero o una compañera antes, y cuando nos ponemos a colaborar el expertise de cada uno puede servir a los demás. Por eso siempre me ha parecido muy oportuna la colaboración entre compañeros y entre instituciones. Defiendo la colaboración entre personas del sector público, la compartición de documentos pero sobre todo de conocimientos, y en este sentido es verdad que en mi trayectoria acumulo numerosos ejemplos de este tipo de colaboración. También existen muchos más de otro tipo de colaboraciones más informales que no suponen una colaboración interinstitucional sino interpersonal, pero en realidad de ahí salen muchas cosas interesantes. Aprovecho para defender, promover y animar a esa colaboración.”
  • Sobre la evolución del empleo público: “Todos los puestos de trabajo que tienen que ver con poner cuños, con hacer fotocopias o con transportar el papel, evidentemente, cuando desaparezca el papel no los va hacer una persona. En realidad no los va a hacer nadie. Otras labores sí deberá hacerlas alguien, pero ese alguien será un algo. Rematando la reflexión, quedaremos para aquellas tareas que sólo pueda realizar una persona, que son, básicamente, dos tipos de tareas. Por un lado, las directivas, de pensar, de dirigir, de liderar, de impulsar, de resolver problemas, esos problemas que se resuelven con sentido común, una cualidad inherentemente humana. La inteligencia humana tiene la capacidad de relacionar distintas inteligencias. Yo no me voy a poner a competir a calcular con una calculadora. Y, por otro lado, hablaríamos de puestos relacionados con la asistencia a otras personas, tanto en esas oficinas de asistencia en materia de registros que demanda la Ley 39, como puestos de carácter asistencial, servicios sociales, puestos de ocio y esparcimiento, monitores deportivos, mediadores… es decir, personas que atienden a personas desde la empatía -y la simpatía- y la inteligencia emocional e interpersonal ¿Cómo va a hacer eso un algoritmo? Estos puestos sí que los veo desempeñados por personas durante mucho, muchísimo tiempo. Lo que no veo es a una persona dedicada a tareas mecánicas porque estas tareas las pueden realizar las máquinas y, además, de manera rápida, eficiente y automática. Sólo queda definir qué corresponde a cada tipo de inteligencia, qué le asignamos a la artificial y qué a la humana, pero ya hemos dado pautas. Y me he dejado incluso puestos de trabajo nuevos que ya existen en las empresas y que tarde o temprano tendremos que incorporar a las administraciones, como programador o supervisor de algoritmos, por si acaso falla ese automatismo; analista de datos, ya que en ese open data que aludíamos los datos van a ser fundamentales, o profesiones técnicas que ahora ni siquiera existen. Escribía Rafael Jiménez Asensio que estos nuevos puestos de trabajo van a ser los nuevos puestos directivos. Esta es una realidad que va a llegar a la Administración porque va a llegar o ya ha llegado a todos los ámbitos. Observo con perplejidad a la gente que niega esto y os prometo que en lugar de personas lo que veo son avestruces escondiendo la cabeza bajo la tierra.”
  • Sobre la evolución de la fe pública: “Murió el “ante mí”, porque todo es telemático, pero al contrario de lo que algunos piensan las garantías son mayores. Yo soy Secretario de Ayuntamiento, pero difícilmente puedo seguir defendiendo que soy el depositario único de la fe pública, quizás sí de un reducto de la misma, como puede ser levantar acta de las sesiones de los órganos colegiados, pero la mayoría de certificados son automáticos. Y en general todas las actuaciones quedan registradas fehacientemente. Da una información mucho más fidedigna un sello de tiempo que si yo ahora pongo en un papel de que son las 17,30 horas. Con esto lo que quiero decir es que el puesto de trabajo debe evolucionar, como todos, y lo hace hacia las funciones directivas.”
  • Sobre la dirección pública profesional: “…un directivo público profesional, haciendo una analogía con el deporte, es como un centrocampista en el fútbol, alguien que conecta la defensa con la delantera. ¿Qué problema tenemos si dejamos este tipo de cuestiones en las manos exclusivas del ámbito político? Pues entre otros, que de esa falta de continuidad del político suele derivar una visión electoralista y por tanto cortoplacista que les lleva a abordar proyectos de legislatura. Es verdad que tampoco nadie les sugiere lo contrario, salvo excepciones. Por otra parte, los funcionarios eminentemente técnicos tienen un perfil ejecutivo y muy administrativo, digamos “de sacar expedientes adelante”. Sin embargo en esta misma entrevista hemos hablado de proyectos que están a medio camino entre lo político y lo técnico. Con lo cual, necesitamos esa figura específica del directivo público profesional porque los proyectos requieren de un impulso, de una gestión profesional.”
  • Sobre la dificultad de implantar procesos de cambio en las AAPP: “¿Cuál es la varita mágica? No lo sé, pero desde luego no me convencen los que dejan de intentarlo. No me parece legítima la actitud de quiénes dicen “bueno, yo como no tengo medios pues no hago nada”. Lo más honesto y profesional es llegar hasta donde se pueda, por lo menos para poder explicar que es lo que has hecho, o intentado hacer, para llegar a un cumplimiento no sé si del cien por cien pero sí del ochenta por ciento de la ley. Y a partir de ahí -o antes de llegar ahí- por supuesto recordar y requerir a las entidades de tipo provincial para que ayuden, como no puede ser de otra manera, a los municipios pequeños porque tienen la obligación de hacerlo.”

  • Sobre el blog Nosoloaytos: “Antes del blog había escrito muchos artículos doctrinales y algunos libros y me di cuenta de que si lo que quieres es difundir una idea tienes que hablar mucho más claro, ser mucho más accesible, y no era tan necesaria esa referencia constante a sentencias, artículos de la ley, doctrina o jurisprudencia porque la vocación de un blog es llegar al mayor número de personas posible. Incluso puede verse como una manera de acercar los contenidos no sólo a las propias personas de dentro de la Administración, sino también a los ciudadanos. Entonces, además de que los contenidos fueran interesantes, me di cuenta de que el estilo de escritura tenía que ser riguroso pero al mismo tiempo muy accesible, incluso desenfadado, con muchas referencias al humor, para hacerlo un ameno. Las visitas ten van dando la razón en ese sentido, y cuando ya tienes un producto, que a lo mejor no es lo que tú buscabas ni pretendías, pero que es lo que la gente quiere porque así lo indica un número muy alto de visitas, cuando ya tienes un blog que otros dicen que es muy bueno e incluso prestigioso, o como mínimo que es interesante, eso te genera la responsabilidad de dotarlo continuamente de contenidos de calidad. Afortunadamente, no me genera demasiada presión porque es fácil, trabajando en la Administración, encontrar contenidos de actualidad, porque el día a día te pone delante de la cara los temas de los que hablar. Muchas veces resolver una cuestión para mi administración supone el tener que informar o estudiar un tema del que ya sale una entrada, o dos, por lo que tampoco es tan difícil encontrar los temas. Pero sí que te genera esa responsabilidad, en el sentido de que llega un momento en el que el blog se hace muy grande, alcanza fácilmente las cinco mil visitas diarias, y cuando te leen tantas personas llega un punto en el que dices “Bueno, tendré que hacerlo mejor, que los contenidos sean más interesantes, tendré que responder a las expectativas”. También hay que quitarle leña al fuego, porque uno no vive de esto, y si un día la gente ya no lo lee tampoco pasa nada, y entonces supongo que sentiré que ya he cumplido estando ahí durante unos años.”

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