Existe una Asociación de Dirección Pública Profesional, y está organizando un Congreso mundial

En España existe una Asociación de Dirección Pública Profesional (twitter @AsocDPP, y web aquí). Valga la presente, ante todo, para dar difusión a esta excelente y muy necesaria iniciativa. Las finalidades de la Asociación DPP son:

  1. Realizar actividades de carácter profesional que contribuyan a la promoción, impulso, desarrollo, mejora de la imagen y protección de la Dirección Pública Profesional (DPP) en España.
  2. Establecer relaciones con colectivos de similares características en el resto del mundo.
  3. Desarrollar acciones que contribuyan a la mejora del liderazgo público en España
  4. Fomentar la cultura de la evaluación y la rendición de cuentas en la DPP.
  5. Realizar acciones para el desarrollo profesional continuo de los Asociados.

Precisamente, la Asociación DPP está organizando un Congreso mundial, en el desarrollo de estos paradigmas, y para avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) desde la dirección pública profesional. Hace un par de días, los compañeros de la Asociación publicaban la siguiente entrada en su blog (consultar fuente original):

Como ya sabemos, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que se gestaron en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, de Río de Janeiro, tienen la misión de crear un conjunto de objetivos mundiales relacionados con los desafíos ambientales, políticos y económicos con los que se enfrenta nuestro mundo.  Los ODS tomaron el relevo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), de  2000, que lograron enormes avances, con una actividad  muy centrada en la lucha contra la pobreza extrema y el hambre, prevenir las enfermedades mortales y ampliar la enseñanza primaria a todos los niños.

DPP

El nuevo y audaz impulso de la ONU trata de finalizar lo que entonces se  inició, reduciendo aun más las desigualdades y contribuyendo a que prosperen las economías, creando un planeta más sostenible, seguro y próspero para la humanidad.

En 2015, cerca de 200 países se comprometieron con los 17 ODS y su cumplimiento para el año 2030.

Además de los éxitos contundentes en varios ámbitos apuntados – como la reducción drástica de la pobreza extrema –  la evaluación de los programas y proyectos de los ODM nos dejaron relevantes lecciones que debemos aprender, entre ellas que los grandes Objetivos están interrelacionados, de modo que, con frecuencia, el éxito de uno influye de manera notable sobre cuestiones vinculadas con otros.

Sabemos también que las organizaciones privadas, del tercer sector y las públicas han de avanzar al unísono. Y en cuanto a estas últimas, los líderes públicos – políticos y técnicos – se convierten en catalizadores decisivos.

El Objetivo 16 de los ODS recoge la intención de “crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles” y entre sus metas encontramos llamadas a “reducir sustancialmente la corrupción y el soborno en todas sus formas, crear instituciones eficaces, responsables y transparentes a todos los niveles, y garantizar la adopción de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades a todos los niveles, y ampliar y fortalecer la participación de los países en desarrollo en las instituciones de gobernanza mundial”.

Según personas expertas y del mundo académico, la calidad del liderazgo público de carácter técnico, de la dirección pública profesional, en cuanto a su independencia, formación, experiencia, competencias y valores, puede impactar muy positivamente, para avanzar en las metas descritas.

De ahí que los abajo firmantes, miembros de la Asociación de Dirección Pública Profesional, de España, nos hayamos comprometido a generar un espacio de intercambio de buenas prácticas, a modo de congreso mundial de dirección pública profesional, que permita un benchmarking de experiencias de institucionalización, selección, vinculación, formación, evaluación, retribución…

Son muchos ya los países de todos los continentes que han hecho un importante recorrido en cuanto a la profesionalización de su dirección pública, de manera diversa. Pero son más los que aun están lejos de contar con los perfiles más adecuados para ser más eficaces y más eficientes, para conseguir esas sostenibilidad, seguridad y prosperidad, lo más participadas, densas y extensas posibles. 

Sustainable Development Goals_E_Final sizes

La Agenda 2030, cuyo tramo decisivo, la próxima década, comenzará dentro de unos meses, necesita a los mejores perfiles políticos y técnicos, al frente de nuestras instituciones públicas. Y para ello entendemos que debemos contribuir identificando y compartiendo conocimiento para un aprendizaje común.

Víctor Almonacid, Lorena Andreu, Sergio Benítez, Isabel Bermúdez,  Javier Bustamante, Gerardo Bustos, Concepción Campos, Manuel Castaño, Fermín Cerezo, Benjamín Cogollos, Borja Colón, Bernat J. Ferrer, Alberto de la Fuente, Fernando Gallego, Carlos Hernández, Rodrigo Martín, Fernando Monar, Ascen Moro, Esther Pérez Alonso, Fernando del Prado, María J. Suasi, Carlos Suso, Enrique J. Varela y Antonio Villaescusa, son miembros de la Asociación de Dirección Pública Profesional, de España.

Poco más que añadir salvo para incidir e insistir en la idea de que la DPP es, en este momento, más necesaria que nunca en la Administración. Valga el matiz (parece que siempre necesario por cómo vemos que se percibe este discurso), de que, aunque la profesionalización de la dirección pública desde luego entra en la gestión, no debe chocar ni choca con el ámbito de oportunidad política que deriva de la legitimidad de las urnas. Al contrario: la convivencia y la colaboración deben ser totales. Como también es necesario otro tipo de colaboración, la internacional, y por eso este enfoque mundial del Congreso. Un Congreso en el que, perdonen los enemigos de los anglicismos, no podremos dejar de hablar de instituciones cuya nomenclatura ya funciona, y desde hace muchos años, a nivel universal: open government, e-goverment, e-procurement, community manager, coaching, branding, smart city, open data, big data, compliance, DPO, blockchain, AI, benchmarking, management, engagement, team leadership…

Por otro lado, los aludidos #ODS aparecen como la próxima gran meta, pero seguro que me entienden cuando digo que son muy importantes y nada importantes al mismo tiempo. En realidad no suponen un reto distinto al que en su momento suponía, teóricamente, la Agenda 2020 (o los citados ODM mucho antes, ante el cambio de milenio). Por tanto, no sólo se trata de los grandes desafíos mundiales (como el medio ambiente o la economía del bien común), sino también de derechos de las personas, de calidad del servicio, y de cumplimiento legal. Una legalidad que debe leerse, cumplirse e interpretarse desde los nuevos principios generales del Derecho (véase al respecto, como ejemplo, el art. 3 de la LRJSP). Unos principios generales “de última generación” que van mucho más allá de aquella eficacia, jerarquía y coordinación del art. 103 de la Constitución, y que exigen a gritos una dirección pública profesional y profesionalizada:

  • Servicio efectivo a los ciudadanos.
  • Simplicidad, claridad y proximidad a los ciudadanos.
  • Participación, objetividad y transparencia de la actuación administrativa.
  • Racionalización y agilidad de los procedimientos administrativos y de las actividades materiales de gestión.
  • Buena fe, confianza legítima y lealtad institucional.
  • Responsabilidad por la gestión pública.
  • Planificación y dirección por objetivos y control de la gestión y evaluación de los resultados de las políticas públicas.
  • Eficacia en el cumplimiento de los objetivos fijados.
  • Economía, suficiencia y adecuación estricta de los medios a los fines institucionales.
  • Eficiencia en la asignación y utilización de los recursos públicos.
  • Cooperación, colaboración y coordinación entre las Administraciones Públicas.

En definitiva, las organizaciones públicas se encuentran en un momento clave, de hacer frente a los grandes retos, de cumplir de una vez una legislación que a algunos les parece increíblemente moderna pero que ya ni siquiera abarca la realidad tecnológica actual (IA, blockchain), de profundos cambios ya parece que definitivos, y de grandes problemáticas a resolver, tanto internas (organizativas y funcionales), como externas (servicios públicos smart, derechos y  calidad de vida de las personas). Y todo ello mientras perduran actitudes y perfiles antediluvianos que debemos, en el mejor de los casos, reconducir…

¿DPP? Ya lo creo. Ahora más que nunca.

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