Las Propuestas de resolución: concepto y tramitación

Hoy compartimos una reflexión que surgió en el seno del Curso “El proceso electoral local y la constitución de los nuevos Ayuntamientos”, finalizado esta misma semana con muy buenas sensaciones tanto por parte de la organización como de los asistentes y los ponentes. Partimos del artículo 97 del famoso ROF (Real Decreto 2568/1986, de 28 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales), teniendo en cuenta, aviso navegantes, que el Reglamento Orgánico Municipal (ROM) tiene carácter preeminente, si bien en la práctica muchas veces se limita a reproducir el ROF en cuanto a la regulación de este tipo de cuestiones.

El aludido precepto establece que, a los efectos del desarrollo de las sesiones y para definir el carácter de las intervenciones de los miembros de la Corporación, se utilizará la siguiente terminología:

  • 1. Dictamen, es la propuesta sometida al Pleno tras el estudio del expediente por la Comisión Informativa. Contiene una parte expositiva y un acuerdo a adoptar.
  • 2. Proposición, es la propuesta que se somete al Pleno relativa a un asunto incluido en el orden del día, que acompaña a la convocatoria, en virtud de lo dispuesto en el artículo 82.3 de este Reglamento. Contendrá una parte expositiva o justificación y un acuerdo, asimismo, a adoptar. No procederá entrar a debatir ni votar una proposición sin que previamente se haya ratificado, de acuerdo con lo dispuesto en el referido artículo 82.3, la inclusión del asunto en el orden del día.
  • 3. Moción, es la propuesta que se somete directamente a conocimiento del Pleno al amparo de lo prevenido en el artículo 91.4 de este Reglamento. Podrá formularse por escrito u oralmente.
  • 4. Voto particular, es la propuesta de modificación de un dictamen formulada por un miembro que forma parte de la Comisión Informativa. Deberá acompañar al dictamen desde el día siguiente a su aprobación por la Comisión.
  • 5. Enmienda, es la propuesta de modificación de un dictamen o proposición presentada por cualquier miembro, mediante escrito presentado al Presidente antes de iniciarse la deliberación del asunto.
  • 6. Ruego, es la formulación de una propuesta de actuación dirigida a algunos de los órganos de gobierno municipal. Los ruegos formulados en el seno del Pleno podrán ser debatidos, pero en ningún caso sometidos a votación.Pueden plantear ruegos todos los miembros de la Corporación, o los grupos municipales a través de sus portavoces.Los ruegos podrán ser efectuados oralmente o por escrito y serán debatidos generalmente en la sesión siguiente, sin perjuicio de que lo puedan ser en la misma sesión que se formulen si el Alcalde o Presidente lo estima conveniente.
  • 7. Pregunta, es cualquier cuestión planteada a los órganos de gobierno en el seno del Pleno. Pueden plantear preguntas todos los miembros de la Corporación, o los grupos municipales a través de sus portavoces.Las preguntas planteadas oralmente en el transcurso de una sesión serán generalmente contestadas por su destinatario en la sesión siguiente, sin perjuicio de que el preguntado quiera darle respuesta inmediata. Las preguntas formuladas por escrito serán contestadas por su destinatario en la sesión siguiente, sin perjuicio de que el preguntado quiera darle respuesta inmediata. Las preguntas formuladas por escrito con veinticuatro horas de antelación serán contestadas ordinariamente en la sesión o, por causas debidamente motivadas, en la siguiente.

Dictámenes, mociones, ruegos, preguntas… Siempre hemos dicho que un Pleno municipal (o provincial) es como el Congreso de los Diputados “en pequeñito”, por lo que la dinámica funcional y la propia terminología prácticamente coinciden. Dicho todo lo cual… ¿Qué narices es una Propuesta de resolución? Como bien habéis observado no aparece en el ROF.

curso cosital 2019
Juan Orquín y Víctor Almonacid (un servidor), en la sesión destinada a la organización de las Corporaciones locales recién elegidas

Es Juan Orquín, uno de los grandísimos ponentes del curso, quien saca la cuestión a relucir, explicando al mismo tiempo la naturaleza de la figura con ayuda del coordinador del curso (un servidor), y la de los propios asistentes, quienes comentaron con generosidad cómo lo tenían regulado ellos en el ROM. Fue un debate muy interesante.

Ante todo indicar que esta figura aparece en la Ley 8/2010, de 23 de junio, de la Generalitat, de Régimen Local de la Comunitat Valenciana (LRLCV), por lo que en principio no es aplicable a las entidades locales de otras CCAA (salvo pronuciamiento expreso de su ley autonómica), lo cual es por cierto un problema menos para ellas. En efecto, el artículo 116 de la LRLCV regula dichas Propuestas de resolución, y lo hace en los siguientes términos:

Artículo 116 Propuestas de resolución

1. Los grupos municipales o una cuarta parte de los miembros de la corporación podrán presentar al Pleno propuestas para su debate y votación.

2. Se incluirán en el orden del día las propuestas presentadas con diez días naturales de antelación a la fecha del Pleno ordinario. Si la propuesta se presentara pasado dicho plazo sólo podrá procederse a su debate y votación plenaria mediante acuerdo previo que aprecie su urgencia adoptado por mayoría absoluta del número legal de miembros de la corporación.

Bien, ante todo decir que este tipo de propuestas no tienen nada que ver con la citada proposición, que se define como una propuesta que se somete al Pleno en relación a un asunto ya incluido en el orden del día, no siendo por tanto un nuevo asunto con sustantividad propia.

Y tampoco es una moción, figura con la que se confunde aún con más frecuencia, quizá porque se define como propuesta que se somete directamente a conocimiento del Pleno, pero que podría, he aquí una de las diferencias, presentarse incluso de forma oral. En principio la moción queda fuera del orden del día, porque si se presentara con la debida antelación y finalmente se tramitara como un punto “normal”, entonces no sería una moción, sino una moción convertida en punto ordinario. Por lo tanto, si es moción es urgente, y habría que votar la urgencia (y solo en caso favorable se votaría el fondo de la cuestión en nueva votación). Además las mociones las suele presentar un grupo municipal (en ocasiones más de uno), por lo que la legitimación activa tampoco coincide exactamente con la de la propuesta de resolución, que también puede presentarse por una cuarta parte de los miembros de la corporación (y eso puede ser un grupo, varios grupos o incluso ningún grupo).

El caso es que estaba hablando el amigo Juan, como siempre con brillantez, de las propuestas de resolución, y venía a mi cabeza la ubicación de esa expresión dentro de la necesidad de que los informes incorporen, in fine, una propuesta de resolución (precisamente). Y con esa propuesta ya sabemos que se elabora el cuerpo del acto administrativo que finalmente dicta el órgano, un órgano que puede ser unipersonal o colegiado, como evidentemente es el caso del Pleno, por lo que en el fondo todos los puntos ordinarios del orden del día ya son, por así decirlo, propuestas de resolución (en principio debidamente dictaminadas).

Andaba yo en estas reflexiones cuando de repente me tocó intervenir: “La propuesta de resolución no puede limitarse a un simple escrito que se presenta 10 días antes del Pleno” -dije- “Y si se tramita así, que es como ciertamente dice la Ley, el pronunciamento del Pleno no podrá consistir, salvo en contadas excepciones, en la toma del acuerdo propuesto… ¿Y el resto del procedimiento?”. Imaginen por ejemplo una propuesta de resolución, bien extensa, denominada “Modificación del PGOU”, presentada 10 días antes cuando otro expediente similar tuvo que ser presentado 100 días antes de llegar a su aprobación inicial por parte del Pleno (y en algunos Ayuntamientos 1.000 días antes).

Pues esto dije y lo mantengo. Supongo que todos estamos de acuerdo en que carece de sentido apelar al riguroso cumplimiento del procedimiento cuando la propuesta viene del equipo de Gobierno o, dicho más ampliamente, “por los cauces ordinarios” (el Alcalde, un concejal, un área, un funcionario gestor…), pero aceptar que un asunto que podría coincidir totalmente en cuanto al fondo o, digámoslo claro, ser el mismo acuerdo, pudiera ser tramitado mediante la mera presentación de un escrito denominado propuesta de resolución cuyo destino es ser tratado directamente en el próximo Pleno, un trámite avanzado y prácticamente “finalizador” al que a la mayoría de expedientes les cuesta mucho más llegar. Es por ello que defendimos que el acuerdo del Pleno, una vez tratado el punto en su seno en cumplimiento de la LRLCV, más que una votación de fondo sobre la estimación o desestimación de la propuesta, debería consistir en una estimación o desestimación de la tramitación de la propuesta, de manera que el voto mayoritariamente favorable determinaría que dicha propuesta se deriva a la unidad correspondiente por ser esta la encargada materialmente de tramitar este tipo de expedientes (urbanismo, servicios sociales, intervención, deporte…).

Y poco más. Arranca en este momento una nueva legislatura y nos gustaría que se hicieran las cosas bien desde el principio. Ya saben, no solo sin corrupción sino también sin microcorrupción. Y esto incluye los fraudes de Ley y las vías de hecho. Tramítese por tanto, sin atajos, el procedimiento que se tenga que tramitar. Eso sí… ¡por medios electrónicos!

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