10 razones por las que dejarás de publicar fotos de tus hijos menores de edad

Nos encontramos en plenas fiestas de Pascua, uno de esos momentos del año en que se desatan las pasiones, nunca mejor dicho, y bombardeamos/abrumamos a todo el mundo con miles de fotos, en muchas de las cuales aparecen niños. Supongo que lo hacemos porque son muy monos (qué duda cabe) y queremos presumir de ellos en las redes sociales (en adelante RRSS). Mala idea. Esta no será la primera vez que lean o escuchen que no es en absoluto conveniente publicar en Internet fotos de menores (mal si son tus hijos, peor si no lo son, y mucho peor si son ellos mismos los que se autopublican), pero quizá esta sea la vez en la que, tras leer nuestros 10 argumentos, se le van a pasar las ganas de volver a hacerlo.

Consideraciones previas

Lo de publicar fotos de menores (por parte de los adultos, e, insistimos, incluso de los propios menores), ya no sé como decir que es una mala idea. Sin entrar ni siquiera en la vulneración de su intimidad, y yendo a lo práctico: poco que ganar, mucho que perder, y riesgos innecesarios, son en el mejor de los casos las consecuencias. Observen (y lean) la siguiente imagen:

Fotos en RRSs

Todo parece muy lógico, pero no deja de ser una realidad que los responsables de los niños también ignoran muchas de las reglas del juego de Internet, ya que en estas lides, digamos “modernas”, ser adulto no te da años de experiencia para demostrar madurez, ni aconsejando a los niños ni publicando nosotros mismos, salvo honrosas excepciones como Amalia López Acera y otras personas expertas en redes. Lo cierto es que en el mundo digital un amigo no es exactamente un amigo, ni un seguidor un seguidor, sin contar los miles de perfiles anónimos y falsos que acechan y que, por decirlo sutilmente, son malas personas.

Sé que nuestros hijos nos parecen los más guapos y salaós, y si le preguntan a mi madre dirá lo mismo de mí, pero no demos pistas a los malos solo para demostrarlo, por Dios, porque quienes tengan la suerte de conocerlos en la vida real ya lo saben, y el resto, bueno, el resto de la Humanidad, sinceramente, está más preocupada por otras cosas. Salvo los malhechores, quienes están encantados con estos despistes, y las empresas que capitalizan nuestros datos (más bien nuestro perfil de cliente), empezando por Facebook.

Las 10 razones

1.- Estamos exponiéndolos. Simplemente observando la foto más inocente del mundo, los malhechores tienen al menos una buena referencia visual del aspecto físico del niño, y en el peor de los casos también ofrecemos la posibilidad de localizarlo en sus lugares habituales de estudio, juego, entrenamiento… (ver las Recomendaciones de la imagen). Afortunadamente aún vivimos en un mundo en el que la posibilidad de que secuestren o ataquen a nuestros hijos es relativamente baja (también depende del país, desde luego), y de ocurrir podría ocurrir incluso guardando todas las cautelas, pero… ¿Es realmente necesario exponerlos para aumentar esa probabilidad?

2.- La foto que se publica en Internet queda totalmente fuera de nuestro control. Creo que la gente aún no es capaz de concebir cuántas personas pueden acceder a esa imagen o contenido que acabamos de publicar “para los amigos” (también habría que redefinir, muy en serio, lo que es un amigo). Y lo peor no es cuántos son, que ya hemos dicho que muchísimos, sino quiénes son, o siendo aún más precisos: cómo son. Si usted tomara verdadera conciencia de esta realidad dejaría inmediatamente de publicar fotos de sus hijos, e incluso de usted mismo.

3.- ¿Está de viaje? ¡Peor todavía! Lo ideal sería no publicar fotos de menores en ninguna circunstancia, pero si cumplir esta restricción durante los periodos más lúdicos y familiares le parece increíblemente duro, al menos no las publique, aunque las haga, mientras todavía estén de vacaciones. Piense que sólo por el simple hecho de informar que se encuentra usted, con toda su familia, a 1.000 km de casa, los ladrones se frotan las manos. Con carácter general, y más allá de las debidas cautelas especiales respecto a la intimidad de los niños, publicar fotos de los viajes durante los viajes no es lo más inteligente que uno puede hacer a través de las RRSS; y si no es mucho pedir tampoco comparta ese plato tan bien presentado que se está comiendo, porque le prometo que no nos interesa. Simplemente coma. Buen provecho.

4.- Derechos constitucionales del niño. En este sentido encontramos un derecho fundamental a la intimidad de todas las personas (art. 18), y un sistema constitucional específico de protección de los niños (art. 39), que abarca la protección integral de los hijos, el deber de asistencia por parte de los padres, al menos durante la minoría de edad, y la protección prevista en los acuerdos internacionales que velan por los derechos de los niños.

5.- Derechos digitales del niño. Son los establecidos en la Ley Orgánica 3/2018 (LOPDGDD), analizados perfectamente por Gerardo Bustos en este artículo, al cual nos referimos más extensamente ut infra.

6.- Los estamos acostumbrando/aficionando a las RRSS. Los niños son muy jóvenes pero ni mucho menos tontos. Y muy observadores, ya que desde luego saben que el destino de todas esas imágenes es el ser compartidas. Los estamos acostumbrando, aficionando y encaminando, desde temprana edad, a las RRSS. En la red de las redes (valga la expresión) van a acabar igualmente, pero mejor que no les empujemos desde tan pronto (salvo que se haga de una manera tutelada, y dándoles muchísima información), y por supuesto mucho mejor que no visualicen una actitud adicta y desenfrenada por parte de sus padres. Les copiarán y reproducirán su conducta en cuanto tengan ocasión. Y aquí hay dos momentos: la infancia (razón 7) y la adolescencia (razón 8).

7.- Afecta a la percepción del mundo de los más pequeños. El desarrollo físico y sobre todo emocional del niño, esa infancia que casi todos ustedes recordarán con nostalgia como una etapa de despreocupación y felicidad, queda totalmente condicionada por el flasheo constante y la necesidad de interrumpir cualquier actividad para poner una cara graciosa, una posturita o simplemente mirar a la cámara. Se les educa en un ambiente de superficialidad, de actuación de cara a la galería. Pierden naturalidad, y sólo por eso es una pena. Tampoco es bueno que piensen que son el centro del mundo, porque fomenta esa parte egoísta y de “niño malcriado” que luego es tan difícil de gestionar.

8.- Los peligros de las redes en adolescentes. Además de que ese postureo puede y suele ir a peor con los años, resulta especialmente peligroso cuando el menor, ya adolescente, se ha hecho con un dispositivo móvil. No vamos a exagerar y decir que es peor darle un móvil que un arma, pero sí debemos advertir de que el móvil también “está cargado” (valga el juego de palabras), y resulta fundamental educar al joven en valores e informarle de todo lo que se puede encontrar al otro lado del dispositivo. Esa información debe realizarse de una manera aséptica, realista, asertiva, tranquila. No con la intención de causar miedo, pero sí de desarrollar ese sentido de protección o cautela. Por ejemplo, es importante que entienda que no debe compartir fotos con desconocidos, teniendo en cuenta que desconocido es cualquier sujeto que no forme parte, ya mismo, de su vida real. No podemos evitar que un adolescente se haga cientos de selfies, pero sí que acaben en manos de una supuesta niñita de otro colegio que en realidad es un señor de 56 años con barba y muy malas intenciones.

9.- El primer amor. WhatsApp lo carga el Diablo para todos, pero especialmente para los adolescentes (y sobre todo para aquellos que fueron educados en la cultura de las fotos, los selfies y los likes). Imaginen la siguiente secuencia de acontecimientos, les aseguro que nada infrecuente: dieciséis años, primer “amor” (por así decirlo), amor incipiente; amor ardiente; intercambio de mensajes/fotos/vídeos eróticos; 7 horas al día en “el” WhatsApp (incluido el chateo en clase, de modo que imaginen el grado de atención); emoción al leer las frases de la otra persona; control paulatino de la “última conexión” (sí, sabemos que se puede eliminar); emoción al leer la palabra “escribiendo”; control obsesivo de la “última conexión”; discusiones; celos; ruptura; más discusiones; “mal rollo”; “sextorsión”… Pues eso.

10.- Otros delitos. Hemos mencionado la “sextorsión”, pero sin duda una de las partes más negativas de la cibersociedad es el desarrollo de todo un catálogo mucho más amplio de ciberdelitos, como el phishing, el spam, el bulling y varios tipos de fraudes… Es cierto que ya nos hemos salido un poco de la cuestión de “publicar fotos de nuestros hijos”, pero qué duda cabe que, llegada cierta edad, ellos lo seguirán haciendo tal y como hemos apuntado, y que muchos de los citados delitos se centran especialmente en las víctimas más jóvenes (también lo suelen ser los delincuentes), sobre todo los ciberdelitos sexuales. Según la fuente Fuente: elpais.com “Hoy, el ciberespacio les ofrece un relato en el que el sexo está desprovisto de cualquier vínculo de intimidad y de respeto, sin tiempos, sin cariño, sin reciprocidad. Es una experiencia que no enseña en la igualdad. Lo que suele ser su primer referente, a veces el único, es en realidad una historia de puro consumo, a menudo violento, accesible a todos a través de Internet. Sin una buena educación sexual, los adolescentes de hoy pueden iniciarse más fácilmente sin necesidad de tener empatía ni atribuir valor al cuerpo del otro. Y así se empieza, compartiendo experiencias en redes sociales y exhibiendo vejaciones en Gossip o Informer, en un entorno donde la distinción entre el espacio público y el privado está cada vez más difuminada.”. Y sin llegar a delito, pero en el mismo nivel de peligro, encontramos miles de conductas inconscientes de muchos jóvenes (menores y adultos, aquí hay de todo) que visto que no las podemos evitar mejor que no fomentemos desde su etapa de niños: selfies y vídeos desarrollando actividades peligrosas o asumiendo “retos”, bromas increíblemente pesadas, la ballena azul, balconing, binge drinking

El análisis de Gerardo Bustos

Como muy bien expone Gerardo Bustos en este fantástico artículo, “El pasado 6 de diciembre se publicó en el BOE la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales (LOPD). Ya abordé en esta blog el título X, dedicado a la garantía de los derechos digitales“. Este título parte de la idea básica de que “los derechos y libertades consagrados en la Constitución… son plenamente aplicables en Internet“. Pues bien, entre esa lista de derechos el legislador ha encontrado hueco para la protección de los menores en internet“.

Y sigue: “De acuerdo con el artículo 92 de la LOPD, los colegios u otras entidades “que desarrollen actividades en las que participen menores de edad garantizarán la protección del interés superior del menor y sus derechos fundamentales, especialmente el derecho a la protección de datos personales, en la publicación o difusión de sus datos personales a través de servicios de la sociedad de la información“. En todo caso, esa difusión deberá contar con el consentimiento del menor, si tiene al menos 14 años, o de sus representantes legales, si tiene menos de esa edad”.

A continuación el autor repasa algunas de las cuestiones básicas que deben conocer los menores y sus padres acerca de los derechos digitales del niño y su gestión responsable, siguiendo las recomendaciones de la propia Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). A saber:

  • ¿Un menor de 14 años puede ejercitar los derechos contemplados en el RGPD?
  • ¿A qué edad los menores tienen que dar su consentimiento para tratar sus datos?
  • ¿Se pueden recabar y tratar datos personales de menores?
  • ¿Se pueden tomar imágenes o grabar vídeos en eventos escolares?
  • ¿Pueden acceder los padres a las historias clínicas de sus hijos mayores de 14 años?
  • ¿Los centros docentes están obligados a designar delegado de protección de datos?

Por lo demás recomendamos absolutamente la lectura íntegra de este artículo de Gerardo Bustos.

Un poco de cabeza
¿Cómo podemos gestionar nuestras publicaciones en RRSS si no somos expertos? Pues un un poco de cabeza (el “sentido común” de toda la vida)

Guía sobre protección de datos para padres y profesores

Es el momento de compartir una breve Guía, más bien unos consejos, sobre protección de datos para padres y profesores, si bien podríamos decir que la Guía es para cualquier usuario de la Red, toda vez que las recomendaciones sobre el tratamiento de los datos de los menores son por definición aplicables a los “mayores” más cautelosos y comedidos (qué virtudes tan escasas), de modo que la hacemos extensiva a todas las personas.

Vaya por delante que la AEPD tiene publicadas una serie de Guías orientadas a jóvenes, padres y profesores para concienciar sobre la importancia de proteger la privacidad en internet. En concreto la Agencia tiene a nuestra disposición la web Tú decides en internet, que incorpora interesantes contenidos entre los que se encuentran las guías ‘’No te enredes en internet’’, orientada a menores, y ‘‘Guíales en internet’’, para padres y profesores.

>> Acceder a todas las Guías.

Al margen de su gran utilidad, cierto es que estas Guías parece que parten de la presunción de que el menor es el inconsciente y de que el adulto tiene un perfecto control de la situación, además de un vasto conocimiento de las redes sociales. Precisamente sobre estas últimas, es curioso que una de las Guías reza:

En primer lugar es conveniente que el menor entienda que el término “amigos” en las redes sociales no es lo mismo que en la vida real, donde la amistad se forja compartiendo experiencias. En las redes sociales un simple clic se utiliza para designar a un “amigo”. En algunas redes se utiliza el término “seguidor[13]” para designar a las personas con las que compartes contenidos en la red. La semántica utilizada en las redes sociales puede crear cierta confusión en el niñ@. Una vez que el menor se registra en una red social, deberemos ayudarle a revisar su configuración de privacidad, evitando que sus publicaciones puedan ser visibles por todo el mundo o indexadas por los buscadores. Un detalle que se debe tener en cuenta es evitar en todo momento facilitar las opciones de ubicación que posibiliten a terceros identificar el lugar donde se encuentra el menor.

Conclusión

No querríamos lanzar un mensaje excesivamente pesimista, pero sí de preocupación. El progreso es maravilloso y, considerado objetivamente, la única manera científicamente posible de que sobreviva nuestra especie. Por lo que se refiere a las TIC, tardaremos muy poco en ver (y adquirir, no nos engañemos) “cristales inteligentes”, pantallas de TV curvas, smartphones flexibles y phablets (mitad tableta, mitad smartphone), y todo por supuesto ligero, flexible y con imágenes de 3D para arriba (realidad virtual, ver fuente). Con tanto cacharrito chulo aún nos darán más ganas de publicar cosas, sobre todo ese vídeo grabado en HD 4D y varias capas de imágenes y movimientos superpuestos. ¿Cómo no vamos a publicar una cosa así? ¡Se lo perdería el mundo! Bien, es lo que llamamos TICvolución, y no es mala, para nada. En definitiva, no es que las TIC sean malas per se (en realidad solo hay malos usos y por desgracia malas personas), y por supuesto no es que cualquier tiempo pasado fuera mejor (vid “Lo bueno y lo malo del progreso“), sino que hay que escoger lo mejor de cada época y vivir de la mejor manera posible con arreglo a nuestra experiencia acumulada.

Una de las lecturas de este mundo maravilloso pero caótico en el que vivimos es la necesidad de ser cauto. Es nuestra responsabilidad gestionar e incluso hacer que otros gestionen los contenidos más personales y familiares (imágenes, información), de una manera prudente y lo menos perjudicial posible para nosotros mismos. En cuanto a excursiones del Colegio u obras fin de curso (y similares), el centro recabará el consentimiento de los padres o del propio menor si es mayor de 14, y si finalmente toma imágenes o realiza cualquier otro tratamiento de datos de los menores, deberá hacerlo por supuesto respetando la legislación y todas las cautelas expuestas. Valga lo dicho también para los clubes deportivos, cuyas categorías inferiores (infantil, cadete, etc…) compiten obviamente en campeonatos que son objeto constante de fotos, vídeos y generación de datos. Del mismo modo tengamos cuidado con los datos de geolocalización, que en algunos casos los tenemos activados por defecto. La mayoría de publicaciones en RRSS las hacemos desde el móvil, por lo que vale la pena revisar cómo tenemos configurado Ajustes > Privacidad, y establecer los límites que exige el buen juicio, no ya solo pensando en los menores sino también en nosotros mismos, que luego volvemos de vacaciones y resulta que nos han robado porque la información de que estábamos en Cancún era en efecto bastante valiosa para los ladrones. Qué nostalgia me da cada vez que leo el Código Civil (una de las normas vigentes más antiguas pero a veces pienso que la más actual) cuando se refiere en distintos preceptos a que debemos guardar la diligencia de un buen padre de familia (entiéndase cualquiera de los padres: “padre y madre”).

Al final maduraremos y conseguiremos coger las riendas de Internet, pero nos hallamos en un peligroso periodo transitorio en el que “nadie controla”, porque los adultos no nos hemos desayunado en la vida con esto y los niños evidentemente carecen de madurez –por cierto, ya que hablamos de niños, nunca ha habido tanta obesidad infantil (muy significativa la gran película Wall-e)-. Ante tal situación el consejo más sensato es pues la cautela. Estamos ante uno de esos casos en los que más vale pecar por omisión que por acción. Lo último podría no tener marcha atrás.

Insistimos: es nuestra responsabilidad.

© Todos los derechos reservados. Nosoloaytos. Web oficial de Víctor Almonacid Lamelas 2019. Aviso legal.
Anuncios

One response to “10 razones por las que dejarás de publicar fotos de tus hijos menores de edad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s