¿Existen los “contratos privados menores”? Concepto y tramitación

Me pide un compañero mi opinión sobre el tema de la tramitación de los contratos privados “de bajo importe”, y tratando de darle una buena respuesta prácticamente ha salido la presente entrada, la cual compartimos deseando que pueda arrojar luz sobre casos similares que alguien más pueda tener sobre la mesa. El compañero se hace eco en su consulta de que, efectivamente, la LCSP de 2017 ha acotado el objeto de los contratos menores para los administrativos de obra, servicios o suministros, ya que la redacción del actual art. 118 LCSP, al que remite el 131.3 LCSP, concreta y cierra los tipos de contrato que en principio pueden ser menores (“Se consideran contratos menores los contratos de valor estimado inferior a 40.000 euros, cuando se trate de contratos de obras, o a 15.000 euros, cuando se trate de contratos de suministro o de servicios”), en contraposición al antiguo artículo 138 TRLCSP,  que abría la puerta refiriéndose a “otros contratos”:

TRLCSP Artículo 138. Procedimiento de adjudicación.

1. Los contratos que celebren las Administraciones Públicas se adjudicarán con arreglo a las normas del presente Capítulo.
2. La adjudicación se realizará, ordinariamente, utilizando el procedimiento abierto o el procedimiento restringido. En los supuestos enumerados en los artículos 170 a 175, ambos inclusive, podrá seguirse el procedimiento negociado, y en los casos previstos en el artículo 180 podrá recurrirse al diálogo competitivo.
3. Los contratos menores podrán adjudicarse directamente a cualquier empresario con capacidad de obrar y que cuente con la habilitación profesional necesaria para realizar la prestación, cumpliendo con las normas establecidas en el artículo 111.
Se consideran contratos menores los contratos de importe inferior a 50.000 euros, cuando se trate de contratos de obras, o a 18.000 euros, cuando se trate de otros contratos
La pregunta, por tanto, es muy razonable: ¿aún existen los contratos menores de objeto distinto a obras, suministro o servicios? De ser así, dichos contratos se someterían a las reglas de los arts. art. 29.8, 63.4, 118 (sobre todo), 131.3 y 153.2 LCSP.
Ante todo tenía claro que mi opinión siempre debe tener en cuenta el sentido teleológico de la Ley, y también la doctrina clásica de que la preparación y adjudicación de los contratos privados (de todos ellos, sin discriminar importe) se rige por la Ley de contratos del sector público. Dicha doctrina actualmente queda perfectamente recogida en el artículo 26 LCSP.
Además, en la actualidad el contrato menor ya no equivale a una simple adjudicación directa, sino que conlleva un mínimo de tramitación (informes, comprobaciones…). Un mínimo que puede superarse, y para eso, pensando precisamente en contratos de escasa cuantía, el legislador ha previsto el procedimiento abierto simplificado abreviado (o supersimplificado), del artículo 159.6 LCSP, el cual, en honor a la verdad, tampoco abre la puerta a contratos diferentes de los de obras, servicios o suministros (“En contratos de obras de valor estimado inferior a 80.000 euros, y en contratos de suministros y de servicios de valor estimado inferior a 35.000 euros, excepto los que tengan por objeto prestaciones de carácter intelectual…”), pero no es menos cierto que si optamos por tramitar un procedimiento respecto de contratos privados de escasa cuantía no tiene sentido “inventarse” uno existiendo en la Ley, desde 2017, este supersimplificado.
transparencia
Cada uno es libre de mirar e interpretar las Leyes desde la óptica que considere más oportuna. Nosotros las miramos con esta lupa. Ayuda mucho a filtrar…
Así las cosas, nos cuesta admitir que no haya que hacer absolutamente nada para adjudicar contratos privados de menos de 15.000 euros, bien sean de espectáculos o financieros (por su asimilación procedimental a los contratos de servicios) o no, del mismo modo que nos cuesta creer que Europa quiera que los controles vayan a menos (TRLCSP vs LCSP2017) y no a más.
Por su parte, el citado art. 26 LCSP, en su apartado 2º ab initio señala que “Los contratos privados que celebren las Administraciones Públicas se regirán, en cuanto a su preparación y adjudicación, en defecto de normas específicas, por las Secciones 1.ª y 2.ª del Capítulo I del Título I del Libro Segundo de la presente Ley con carácter general”. La aludida parte de la Ley abarca desde el art. 115 hasta el 187, incluyendo por tanto el ya famoso art. 118 LCSP. Estas serían pues las reglas del juego de los contratos privados menores. Cierto es que sigue planteándose la contradicción con aquel listado cerrado de contratos menores (obras, suministros y servicios) establecido precisamente en el art. 118, pero el 26 se limita a decir “Los contratos privados que celebren las Administraciones Públicas se regirán…”, sin hacer referencia alguna a su importe. A nuestro modo de ver esto solo se puede interpretar de una manera: “todos los contratos privados que celebren las Administraciones Públicas se regirán…”, también los de importe inferior a 15.000 euros.
A mayor abundamiento, y consultado el asunto con la experta Pilar Batet, esta me facilita el  Informe de la JCCE “Expte. 7/18. Admisibilidad de la figura del contrato menor en ciertos tipos de contratos“, el cual es tremendamente claro al respecto hasta un punto que me ha sorprendido. Dicho informe se refiere a los contratos privados de creación e interpretación artística y literaria y los de espectáculos (que como sabemos son privados y “un poco de servicios”), y también a los contratos de patrocinio (que son simplemente privados):
  • Respecto de los contratos que tienen por objeto la creación e interpretación artística y literaria y los de espectáculos, la Junta Consultiva señala que “ubicado el artículo 118 relativo a los contratos menores en la Sección 1ª del Capítulo I del Título I del Libro Segundo de la LCSP, por la expresa remisión prevista en el artículo 26.2 que acabamos de analizar, procede su aplicación tanto a los servicios que tengan por objeto la creación e interpretación artística y literaria y los de espectáculos objeto de la consulta, cuyo valor estimado fuera inferior a 15.000 euros, como al resto de contratos privados cuyo valor no supere los umbrales previstos en artículo 118 de la LCSP, siempre que concurran los demás requisitos establecidos en el artículo 118 de la norma legal. Las dos remisiones contenidas en el precepto mencionado coinciden en que a los contratos privados que celebren las Administraciones Públicas les son de aplicación las reglas sobre preparación de los contratos de las Administraciones Públicas, aunque los servicios que constituyen la prestación matriz tengan carácter privado por expresa atribución legal. Dentro de estos preceptos se encuentra el que alude al procedimiento de los contratos menores, precepto que, en lógica consecuencia, también resulta de aplicación a los contratos privados de las Administraciones Públicas a que se hace referencia en este informe.”
  • Un inciso muy interesante del citado Informe hace referencia a la actividad administrativa de patrocinio, que podría articularse como subvención o como contrato, pudiendo ser este último de servicios o, preferiblemente, privado. En efecto, el contrato de patrocinio se define en el art. 22 de la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad. Este precepto lo define como “aquél por el que el patrocinado, a cambio de una ayuda económica para la realización de su actividad deportiva, benéfica, cultural, científica o de otra índole, se compromete a colaborar en la publicidad del patrocinador”. Y señala la Junta: “Teniendo todo lo anterior en consideración, cabría pensar que este tipo de contratos de patrocinio constituirían contratos privados al amparo de los dispuesto en el artículo 26.1.a) de la Ley 9/2017, según el cual tienen la consideración de contratos privados los que celebren las Administraciones Públicas cuyo objeto sea distinto de los referidos en las letras a) y b) del artículo 25. Esta remisión al artículo 25 alude a aquellos contratos que sean distintos de los contratos administrativos típicos o especiales. De esta forma, el régimen jurídico de los contratos de patrocinio sería el propio de los contratos privados que, como hemos visto, determina el apartado 2 del artículo 26 de modo que, como ya hemos señalado, en cuanto a su preparación y adjudicación les resulta de aplicación el artículo 118 de la Ley, relativo al expediente de contratación en los contratos menores”.
En resumen: existe la figura de los “contratos privados menores”, y en consecuencia a estos contratos les son aplicables las reglas de tramitación y transparencia contenidas en la LCSP. Ver “Los contratos menores en la nueva LCSP (tramitación y relaciones con Ley de transparencia)”.
© Todos los derechos reservados. Nosoloaytos. Web oficial de Víctor Almonacid Lamelas 2019. Aviso legal

3 comentarios en “¿Existen los “contratos privados menores”? Concepto y tramitación

  1. Desde mi punto de vista el artículo 118 es una clara norma de excepción, es decir se aparta de los principios esenciales que contiene la ley en la que se ubica (esencialmente concurrencia pública entre las empresas) por lo que no se puede aplicar a supuestos distintos de aquellos que prevé expresamente el propio artículo 118 (artículo 4.2 del Código Civil)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s