Selección de “humor” de Nosoloaytos

Vivió el expediente dos meses en informe, y vino tan informado como era de esperar.  Mariano José de Larra (“Vuelva usted mañana”)

Una vez hemos seleccionado lo mejor o al menos lo más relevante del año en este blog, recogido a modo de almanaque en Nosoloaytos: resumen de 2018, hemos tenido a bien hacer el pequeño esfuerzo adicional (en realidad es un placer) de seleccionar las ocurrencias más divertidas, lo mejor del humor, de cuanto hemos publicado en la historia de este blog. Nos ha parecido buena idea para alegrar estas fechas, ya que para los que tenemos una edad siempre tienen un punto nostálgico. No aparecen todas las entradas de la etiqueta “humor”, pero sí hemos hecho la selección escogiendo un párrafo o “trocito” que nos ha parecido especialmente simpático de cada una de las siguientes:

De Las 10 cosas más absurdas que hace la Administración:

1.- Pedir el Ayuntamiento a un ciudadano un certificado de empadronamiento. Claro, porque un Ayuntamiento no sabe si estás empadronado o no en el municipio.

2.- Pedir el Ayuntamiento a un ciudadano un certificado de no tener deudas con el Ayuntamiento. Claro, porque un Ayuntamiento tampoco sabe si uno de sus contribuyentes está al corriente del pago de los tributos municipales. Eso no aparece en ningún lado, y si apareciera tampoco se puede consultar (o interoperar) la información de un departamento a otro.

De 30 (ó más) tribus existentes en nuestras organizaciones públicas:

  • Godos: Empleados con sobrepeso.
  • Visisgodos: Empleados que recuerdan haber visto a seis compañeros con sobrepeso.
  • Bárbaros: Bestias, brutos, impulsivos… No destacan por su paciencia ni por su sutileza a la hora de actuar. Suelen ocupar puestos de responsabilidad.
  • Griegos: Son verdaderos especialistas en dar por… En fastidiar.
  • Romanos: Juristas fans del Derecho romano (ni atisbo de la administración electrónica).
  • Mongoles: Sin comentarios.

De 15 emoticonos presentes en algunas organizaciones públicas:

emoji que llora8.- Emoticono llorón. Similar al indignado, pero dando mucha más penita. Perfil desdichado, desgraciado, víctima (o victimista) donde los haya. Consciente de no ser muy resolutivo, se siente relativamente cómodo entre sollozos, ya que quizá entre lágrima y lágrima venga un compañero y le resuelva el problema. Por supuesto nunca tiene la culpa de nada porque el culpable es, como no puede ser de otra manera, quien le ha hecho llorar (o quien le ha hecho simular que llora). O quizá no sea una persona, sino un problema complicado de narices, un marrón comparable a los de “agobiado” pero que aúna dificultad con verdadera mala suerte. Sin embargo, a diferencia del tal agobiado, “llorón” nunca llega a noqueado. Por algo será…

De 10 (arque)tipos realmente tóxicos en una organización pública:

1.- Compulso/a. El apodo de “Compulso” no viene de convulso (aunque también podría), sino de compulsa, uno de los paradigmas de la burocracia. He aquí uno de los mayores enemigos de lo moderno, de la eficiencia, de la administración electrónica, de la transparencia… Su predilección es claramente la forma y en un lugar muy secundario coloca el objetivo de dar un buen servicio público. Su frase estándar, que dirige tanto a los compañeros como a los ciudadanos, es: “lo quiero compulsado, numerado, foliado, encuadernado, sellado, rubricado, diligenciado… y todo por cuadruplicado!”.

De La extinción de los funciosaurios:

IMG_2720Servidor siendo atacado por un voraz funciosaurio. Imagen: Dinópolis (Teruel)

El procedimiento se simplificó enormemente, lo que produjo la práctica desaparición de los Burocratosaurios (que quedaron reducidos a unas cuantas especies de astutos Ralentizosaurios), siendo especialmente terrible para los Compulsosaurios, que se extinguieron por completo en pocas semanas. Obviamente, con la automatización y la mejora de la eficacia y la eficiencia se terminaron la mayoría de los debates doctrinales y las inacabables e infructuosas reuniones, normalmente tensas, lo cual propició a su vez la extinción de los citados Broncosaurios, acostumbrados a discutir.

De 10 palabras de la jerga administrativa que alucinan a la ciudadanía:

3. Condonar/condonación. Valga lo dicho en el comentario sobre el órgano, con lo cual dése por reproducido (aunque en teoría impide reproducirse).

2. Otrosí. Es lo que viene después de un “sí”. Si fuera un “no” que viniera después de un “no” se llamaría “otrono”.

1. Amojonamiento. Y es que hablando así, al sufrido ciudadano lo tenemos amojonado.

De 50 sombras de Ley:

29.- Deshidratación. Menuda desgana! Pensará el lector que le tenemos manía a la Ley 30/2007 de contratos del sector público (hoy Texto Fundido de 2011 y pronto nueva Ley de contratos), pero es que el legislador se lució con ella. Y encima con cachondeíto: si uno va a la Exposición de Motivos de esa Ley, coge la primera letra de cada párrafo, y las lee en vertical resulta un acrónimo, DESHIDRATACIÓN, que aunque significa “falta de agua” en este contexto más bien suena a “aburrimiento”. Lo de SARA pase pero esto de la DESHIDRATACIÓN es como mínimo poco serio, salvo que se trate de una astronómica casualidad.

De La firma electrónica se desactiva el fin de semana:

Qué duda cabe que la firma electrónica se desactiva el viernes a las 15 horas, porque efectivamente si no estamos en el centro de trabajo cómo diantres vamos a firmar. Imposible ¿Quién tendría firma electrónica en casa o, peor, en los dispositivos móviles? Es de locos. Y si se pudiera no sería legal porque esa firma se produciría fuera del horario laboral. Además, la nueva Ley de procedimiento, esa que es malísima porque es muy moderna pero que alguna cosa buena tiene, al menos dice que los sábados son inhábiles ¿Quién firmaría en un día inhábil? Sólo un ergómanoadicto al trabajo, o un viajero del tiempo que viene del siglo XXIII.

Esta perversa práctica de firmar fuera del horario de trabajo abriría, además, una peligrosa puerta hacia el teletrabajo, algo intolerable y jurídicamente más que dudoso que supondría aceptar que un documento administrativo puede formalizarse más allá de las sagradas paredes de la institución.

De El sexo y la administración local:

Sexo oral. No confundir con “examen oral”. Parte de forma habitual, pero no exclusiva, de una actitud pasota o excesivamente relajada ante el trabajo; de indiferencia: “A mi la administración electrónica me la…”; “Que entre en vigor la Ley de procedimiento me la… trae al pairo”. También sirve para mostrar una actitud desafiante –“pagar impuestos me la…”; “usted y todos los funcionarios me la…”-, por ejemplo de un contribuyente o usuario malcarado del servicio (o ser-vicio) público (o púbico).

De Principios generales del Derecho versus la realidad:

Pero en honor a la verdad debería establecer:

“La presente Ley nadie la tiene presente. Y tiene por objeto regular la contratación del sector público, a fin de garantizar que la misma se ajusta a los principios de restricción de acceso a las licitaciones, publicidad y transparencia solo cuando interesa , y no discriminación e igualdad de trato entre los licitadores unas veces sí y otras no; y de (no) asegurar, en desconexión con el objetivo de estabilidad presupuestaria y control del gasto, el principio de integridad salvo que choque con los intereses personales de alguien, una eficiente utilización de los fondos destinados a la realización de obras, que va a ser que no, la adquisición de bienes y la contratación de servicios mediante la exigencia de la definición previa de las necesidades a satisfacer, prácticamente nunca, la salvaguarda de la libre competencia de uvas a peras y la selección de la oferta económicamente más ventajosa los años bisiestos”.

De Un Ayuntamiento es un coche:

  • GPS: nunca está de más saber por dónde vamos, o directamente preguntarle al GPS qué dirección tomar. En una organización hay personas que tienen esa perspectiva, y desde luego son muy valiosas. También podría ser un buen Plan de actuación. Eso sí, el GPS debe estar actualizado porque de lo contrario nos meterá por una calle errónea o directamente no conocerá el destino (ocurre mucho cuando se trata de una nueva avenida y en los procesos de modernización avenidas nuevas hay muchas).
  • Conductor: Es el que toma las decisiones (en sudamérica conducir es “manejar”). El vehículo está a su disposición y hace lo que el piloto le manda. No sirve cualquiera para hacer de conductor. Debe saber dónde se dirige, y debe conducir muy bien: sin gastar demasiada gasolina, sin pisar demasiado el pedal del acelerador ni el del freno, sin equivocarse de camino, sin maltratar la mecánica (salvo que tenga dinero para para hacer reparaciones constantes). Debe ser eficiente en la conducción y esquivar los obstáculos, y no debe beber nunca. Muy importante: debe respetar el código de circulación, es decir, las normas. De todas formas, todo sea dicho, los coches del futuro no necesitarán conductor.
  • Asiento del conductor: es imprescindible para que ponga el culo encima y vaya cómodo. No parece un rol muy agradable pero nadie duda de su necesidad.
  • Otros asientos: están para que se sienten los pasajeros, es decir, los amigos o la familia del conductor. En todo caso, quede claro, un vehículo no necesita de pasajeros para desplazarse y llegar a su destino (salvo quizá si junto al conductor se sienta un gran copiloto). Más bien al contrario, los pasajeros y sus equipajes pesan y ralentizan.
  • Asiento del bebé: si viaja un niño muy pequeño se debe contar con este accesorio específico y por supuesto extremar las medidas de seguridad, porque el pobrecito es frágil e inconsciente.
  • Cinturón de seguridad: deben ponérselo tanto el conductor como todos los pasajeros, siendo el principal mecanismo de seguridad junto con el freno o el airbag. En todo caso está demostrado que el principal medio de seguridad del vehículo es la prudencia del conductor. En un Ayuntamiento, por supuesto además de la citada prudencia, son imprescindibles la seguridad jurídica y la seguridad informática.

De Profesional vs. “procesional”: ¿eres capaz de desconectar?:

Y no desconecta usted, querido jurista, Secretario o técnico jurídico, si ha llegado al punto en el que las locuciones latinas le vienen a la cabeza en plena retransmisión deportiva (“Sine die Zidane”), o cuando reponen por enésima vez la cándida serie del crucero del amor, cuyo título, leído de manera borrosa y bajo una continua obsesión por lo legal, parece que diga “Vacatio legis en el mar”.

Y mal asunto, apreciado Interventor, o Tesorero, o técnico económico, si cuando pasa por el bello pueblo alicantino de Ibi piensa en el IBI, o incluso si, rozando en verdad la locura, se pregunta cuánto pagan de IBI en Ibi; o peor: si directamente concluye que deben pagar una barbaridad porque dicha localidad de la Hoya de Alcoy es, en definitiva, un homenaje viviente erigido en honor a dicho impuesto.

Y tampoco andaría corto de estrés laboral el empleado, de perfil similar al anterior (perteneciente también al departamento económico), que cuando visiona el refrescante anuncio del Shower Gel Fa, no piensa en otra cosa que FACe. Preocupante.

De Open rata, Plan deformación, Stupid City, Perfil del ignorante y otras malas prácticas:

  • Caducidad: Forma de finalización de un procedimiento normalmente iniciado a solicitud del interesado cuando aquel se paralice por causa imputable al mismo; o bien, fecha máxima para comerse un yogur.
  • Casa consuhistorial: Edificio sede del Ayuntamiento, ya antiguo pero con solera, en el que han pasado muchas cosas a lo largo de los años. Si las paredes hablaran…
  • Con-ceja-L: Regidor unicejo y novato, con menos de un año de experiencia en el cargo (aportación de Ignacio Valderas).
  • Conceja-lía: Podría ser el departamento municipal capitaneado por un munícipe con una sola ceja (un con-cejal), que también, pero realmente es el dirigido por uno que “la lía” (coloq. que la arma).
  • Contrato menor: Contrato que no llega a los 18 años, ni tampoco a los 18.000 euros (ver Fracciona-miento).
  • Contrato de su Ministro: En un Departamento de la Administración General del Estado (AGE), contrato tramitado por un funcionario a medida para su máximo jefe, el Ministro, concebido según sus directrices.
  • Cuidadano: Administrado que teme a la Administración, que desconfía y “se cuida” de acudir a ella el menor número de veces posible porque recuerda anteriores malas experiencias (colas, malas caras, varios viajes, errores…). Si por él fuera no volvería nunca más.
  • Cursi: Acción formativa pija, amanerada y un tanto pretenciosa.
  • DemacraciaLa democracia, inventada por los griegos, tiene ya muchos años. Ahora mismo, y tras una involución, asistimos a su versión más estropeada.

De Los mejores chistes de Forges sobre funcionarios #GraciasForges:

 

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