Guía básica para la implantación de #blockchain en la Administración

No vamos a definir a estas alturas lo que es #blockchain ¿o sí? Porque usted ya lo sabe ¿o no? En cuanto a su concepto, como no nos gusta mucho lo de “cadena de bloques”, les remito en primer lugar a la historia que incorporamos como Epílogo de la presente entrada. En cuanto a su impacto en la Administración tal y como la hemos conocido hasta la fecha, será tan grande que ni usted ni tampoco yo podemos llegar a concebirlo en este momento. Pero eso no significa que no podamos o incluso debamos hablar de ello…

De lo que realmente estamos hablando, al menos en mi opinión, es de la siguiente fase en la evolución de la burocracia. No solo la administrativa, sino también la civil. En efecto, después del papel puro y duro vino la administración electrónica (o si lo prefieren, el mal llamado “derecho digital”) con sus documentos validados por un certificado electrónico. Y si esto aún no ha venido para usted no se preocupe demasiado (sí un poco, la verdad), porque mientras los más tozudos defienden que no es obligatorio hasta 2020, en dicha fecha la administración electrónica ya estará a punto de ser sustituida, también, por la fase siguiente. El blockchain, a los efectos que ahora interesan, es exactamente esa siguiente fase a la que nos referimos.

blockchain
Representación muy gráfica de blockchain. Fuente: https://thenextweb.com/contributors/2017/11/09/how-blockchain-will-change-major-industries/

Volveremos a la Adminitración en el párrafo siguiente, pero antes debemos decir que desde un punto de vista más general existen muchas definiciones de blockchain. La que más nos satisface es la que aparece en este artículo publicado en Criptotendencia.com, donde se define blockchain como “una base de datos que actúa o funciona como un libro contable, ya que en él, se almacenan todas las transacciones que se hacen en la red donde se utilice blockchain. La clave es por tanto la trazabilidad; también la fehaciencia. Es una especie de time line de los procedimientos pre establecidos. Una cadena de sucesos totalmente fidedigna. Este sistema es totalmente público y descentralizado, por lo tanto, no está controlado por ninguna entidad. Los datos que se almacenan en la cadena de bloques están enlazados y cifrados, lo que hace que haya una mayor seguridad y privacidad, de esta manera, se evita cualquier intento de alteración en dicha información. Es decir; que blockchain es una tecnología que permite llevar una contabilidad pública, evitando información falsa, fraudes e incluso que se pierdan datos. Por lo tanto, se ha convertido en uno de los métodos más seguros que existen para almacenar información”. Si quieren profundizar más en el concepto base pueden leer este meridiano artículo de Ana Caballero, igualmente descriptivo. Ojo a la frase: “La tecnología de bloques vendría a ser una especie de libro de contabilidad colectivo del que todos somos vigilantes y vigilados”.

Pues esto, el blockchain, este gigantesco libro de contabilidad o mega registro de datos, llega a la Administración. O mejor dicho, no llega, porque él sigue su propio camino: irrumpe, incluso impacta, en su actividad. Y no viene solo. Le acompaña su prima la AI o inteligencia artificial (para la gran Conchi Campos, según observa en este artículo, blockchain podría ser una manifestación de aquella, lo cual también es muy defendible), y si no que se lo pregunten a la robot Sofía, de quien opino, y que nadie se lo tome a mal, que sería una excelente funcionaria. Tranquilos, ya hablaremos otro día de robots y empleo público.

Pero hoy hablamos, por si aún no ha quedado claro, de blockchain:

  • Hablamos, queridos lectores, de un reparto (si lo prefieren “una descentralización”) sin precedentes de la fe pública.
  • De una democratización de lo público que también trasciende los conceptos de Open Government y Smart City, o bien se identifica con sus fases más avanzadas (de hecho la tecnología blockchain garantizará la seguridad del big data).
  • De una redefinición integral de otros conceptos más clásicos como Archivo, Registro, Contrato o Identificación de una persona (ya saben que un servidor sueña desde hace años con la celebración unos comicios electrónicos seguros a través del voto electrónico).
  • De una nueva forma, revolucionaria pero mucho más segura, de recopilar, almacenar y gestionar la información, lo cual no es nada desdeñable teniendo en cuenta que circula más información que nunca (big data), parte de la misma los poderes públicos deberíamos aperturar (open data), si es que no “se aperturan solos”.
  • De una herramienta casi definitiva contra la corrupción. Como señala Alan Leibovich en la revista Compromiso Empresarial (ver): “Los ‘smart contracts’ son aplicaciones que se ejecutan exactamente como han sido programadas, sin ninguna posibilidad de censura, fraude, o interferencia de terceros” (incluyen una secuencia lineal de acciones donde cada una de ellas habilita a la siguiente, de manera que no hace falta fedatario público porque se basa en una trazabilidad que se autocertifica constantemente); mientras que “menos del 1 % de todas las transacciones en Bitcoin fueron utilizadas con el fin de lavar de dinero”.
  • De una descentalización y compartición de los documentos y archivos total y absoluta, sin precedentes, que lejos de “acabar con la administración” (conste que esto aún no lo ha dicho nadie; los pesimistas todavía no han abierto la boca en este tema porque aún se están peleando contra la administración electrónica) creo que la pone en valor por descargarle las espaldas de lo superfluo y permitir que se centre en lo importante: mejorar la calidad del servicio público y el bienestar de las personas.

Como recuerda Gerardo Bustos en este fantástico artículo, “Aparte de su papel protagonista con las criptomonedas como el bitcoin, la tecnología blockchain ha encontrado en la figura de los “smart contracts” una de sus posibilidades más emblemáticas”. En efecto, “la figura del conocido como “smart contracts”, o contratos inteligentes, una de las grandes evidencias del vuelco que va a protagonizar el ejercicio del Derecho con la aparición de la tecnología blockchain (“cadena de bloques” en español). Es decir, contratos inteligentes, denominados así porque incluyen una serie de instrucciones condicionadas, de manera que cuando se cumple una se pone en marcha la siguiente de forma automática. Pero en realidad ese carácter autoejecutable de las instrucciones del contrato hay que verlo como una aplicación más del documento inteligente que nos trae la tecnología blockchain. Es decir, los documentos de la era blockchain contienen instrucciones autoejecutables que van a revolucionar nuestra vida con aplicaciones que hoy parecen cosa de brujas y que básicamente terminarán por hacer nuestra vida infinitamente más sencilla. Con la burocracia y la figura de intermediarios reducidas a la mínima expresión”.

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Imagen de una charla nuestra de la época en la que defendíamos a capa y espada la administración electrónica. Ahora ya lo vemos como algo anticuado. Necesario, desde luego, pero superado por la realidad

Y encima es más seguro (en honor a la verdad, no opina lo mismo Elías Rodríguez, al menos en cuanto a su adecuación al Reglamento General de Protección de Datos). Citando de nuevo a Ana Caballero, esta indica lo siguiente: “…el blockchain permite transferir datos digitales basándose en eso que perseguimos: La confianza y la libertad. Es decir, con la tecnología de bloques logramos que esa información digital sea ahora certificada por varios participantes distintos que la registran, actualizan y validan mediante consenso mayoritario, en lugar de que sea un tercero. Además, el hecho de que esta información esté distribuida favorece su seguridad, ya que una vez que se introduce en ese libro de contabilidad colectivo no puede ser borrada. Incluso, en caso de que se produjese un fallo de la red, dicha información quedaría intacta con el sólo funcionamiento de un único ordenador. Por lo tanto, la tecnología de bloques ofrece otra ventaja de gran valor: Su ciberseguridad”. Y más democrático: “La tecnología de bloques o blockchain ofrece una ventaja incuestionable: elimina cualquier intermediario, pasando a ser nosotros los controladores absolutos de nuestros datos, ser nosotros los controladores absolutos de nuestros datos.” (del mismo artículo).

Sé lo que están pensando pero no es Ciencia Ficción. Como nos recuerdan los autores del LibroBlockchain.com, Roberto Fernández Hergueta, Digital & New Business Models en Everis y Daniel Díez García, responsable de Blockchain en Everis, entrevistados por Alex Preukschat para El Economista: “existen países pioneros que ya han comenzado a emplear esta tecnología y su filosofía de cara a facilitar las necesidades reales de los ciudadanos integrando a los mismos en sus procesos de transformación. Evidentemente, en esta relación no puede faltar la sociedad digital más avanzada del mundo, Estonia, cabiendo destacar otros modelos como los que se están implementando en Reino Unido, Australia, Singapur, Dubai, Georgia y Ghana. El gobierno de Estonia emplea blockchain en sus registros fiscales y empresariales, y planea extenderlo para proteger los registros sanitarios electrónicos de sus ciudadanos. Asimismo, las integraciones con base en esta tecnología, asociada a la identidad digital de sus ciudadanos digitales permiten cosas tales como votar de forma electrónica en juntas de accionistas, a través de plataformas como la desarrollada por Chain (empresa de Nasdaq)”.

Aquí en España, el mejor ejemplo práctico podría ser el del Gobierno de Aragón y su registro de licitaciones con blockchain. Según la fuente Criptonoticias (ver), el pasado 7 de febrero, Miguel Ángel Bernal, director general de Contratación, Patrimonio y Organización del Gobierno de Aragón, presentó una prueba de concepto basada en un proyecto que implica el uso de tecnología blockchain para el registro de ofertas de licitación pública para procedimientos abiertos simplificados. El programa anunciado por Bernal pretende usar la tecnología blockchain a cada paso del proceso de licitación de un contrato público, que inicia a con la presentación de la huella electrónica (hash) de la oferta traída por los licitadores, la cual quedaría almacenada de forma descentralizada y transparente en varios nodos de la red. Luego, los licitadores han de presentar sus ofertas en formato electrónico ante las autoridades, quienes comprobarán su identidad con la registrada en la blockchain mediante el hash del proyecto y así pasar a su valoración.

Para ilustrarlo adjuntamos el vídeo “#Blockchain como tecnología de apoyo en los procesos administrativos “, con @miguelanbernal:

Y seguimos avanzando, aunque algunas cosas las dijimos ya hace tiempo (voto electrónico seguro):

https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:6403855857079115776/

Esto es todo de momento. Ahora ya saben un poco más de blockchain, por si son ustedes de los pocos que prefieren documentarse antes de conformar (y emitir) una opinión. El problema no es si cabe o no en la Administración (evidentemente nosotros defenderemos que sí), sino si la Administración cabe en él. Y recuerden: podrá gustarles blockchain más o menos, pero a él le da igual.

 © Todos los derechos reservados. Nosoloaytos. Web oficial de Víctor Almonacid Lamelas 2018. Aviso legal.
Epílogo (extraído del artículo ¿Sabes qué puede aportar Blockchain a las Administraciones Públicas?, por Pedro Fernández Saez):
Unos alumnos, que no habían estudiado para un examen, deciden buscar una artimaña para conseguir darle pena al profesor y tener unos días más de margen para estudiar e ir bien preparados. Para ello, el día del examen (un lunes, para mas datos) se presentan ojerosos y alterados ante el profesor, explicándole que volviendo de una boda el día antes, tuvieron un accidente con el coche. Gracias a Dios ellos salieron ilesos, pero estuvieron durante toda la noche en el hospital acompañando a unos amigos que sí resultaron heridos.  El profesor se apiadó de ellos y, viendo su estado de shock, les dijo que les haría el examen pasados unos días, cuando estuvieran más calmados y concentrados. El día del examen, con la moral alta, tras horas y horas de estudio, se presentan ante el profesor y éste les ubicó en aulas separadas para examinarles. El examen constaba de las siguientes preguntas:
– ¿Quien se casaba?
– ¿A qué hora fue el accidente?
– ¿Cuántos coches estuvieron involucrados?
– ¿Marca y modelo del coche en el que ibais?
– ¿Nombre de los amigos heridos?
Nota: si contestáis todos igual a estas preguntas tendréis un sobresaliente

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14 respuestas a “Guía básica para la implantación de #blockchain en la Administración

  1. Gracias por el artículo. Echo en falta alguna mirada crítica al blockchain, por ejemplo ¿qué sucederá cuando la cadena de bloques sea tan grande que muchos nodos no dispongan de espacio físico para almacenarla? Imagino que acabará requiriendo la participación de grandes nodos (quizá gubernamentales), con lo que se perdería eso de que no hay intermediarios.

  2. Victor nos tiene acostumbrado a ilustrarnos de manera valiente, esclarecedora y comprometida en los temas más candentes del presente futuro.

    Quizás en el ámbito de la AA PP no sería nada descabellado la creación una cadena de nodos entre AGE, CC AA, Diputaciones y grandes ayuntamientos que reforzaria la garantía de confidencialidad, disponibilidad, trazabilidad, autenticidad y la integridad de los datos de las AAPP y encajaría, a mi juicio, con un desarrollo correcto de los principios de interoperabilidad, seguridad y cooperación incorporados en la Ley 40/2015.

    Ya empiezan a haber iniciativas de cooperación entre administraciones que pueden servir de germen para la aplicación de las ventajas derivadas de la filosofia de datos encadenados.

    PD. Quizás el blockchain permita acabar con el extracto en papel de las actas municipales. “O tempora, o mores”

    • Muchas gracias por tus palabras Antonio. Con el extracto en papel de las actas no acaba el blockchain, sino la Ley de procedimiento. No deja de ser una anécdota. El verdadero problema (o no) es que el blockchain acabe con las actas, y con la fe pública en general como una función residenciada en unas personas que han aprobado una oposición (Notarios, Registradores, Secretarios…). Esto nos puede gustar más o menos pero sería de necios negar la posibilidad de que puede llegar a ocurrir, incluso con alta probabilidad. Un abrazo.

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