Liderazgo: la importancia de un buen “número dos”

Supongo que muchos de ustedes piensan, al igual que yo, que faltan ideas en el Hollywood actual. Es la única explicación lógica que le viene a uno a la cabeza cuando se entera de que se va a estrenar Mary Poppins Returns, película de 2018, secuela (o más bien continuación) del clásico de 1964 ¿Era realmente necesario?

Lo que sí parece es muy comercial, porque reproducir o retomar un éxito es “ir a tiro hecho”. Podríamos haber titulado la presente entrada “Mary Poppins y la Administración Local”, y quizá tendría más visitas, pero de lo que en realidad queríamos hablar es de la importancia que tiene en cualquier organización el mal llamado “número dos” (o tres, o cuatro, los discretos por así decirlo). Y es que, más allá de las medallas, hay quien o quienes son los que realmente hacen que las cosas buenas pasen, independientemente de quien luce en los focos. Queremos ponerlos en valor.

Para entender lo que realmente es un “número dos” lo más sencillo es visualizar un ejemplo, y el mejor que se nos ocurre ahora mismo es el del gran David Ferrer, siempre a la sombra del extraterrestre Rafa Nadal, pero que es capaz de superarse a sí mismo cada vez que, sin ir más lejos, el equipo nacional de Copa Davis le necesita. Y lo sigue haciendo con 36 años, cuando realmente ya no tiene nada que demostrar. Hablando de equipos, como bien saben todos los que han jugado en uno, es absolutamente imposible ganar solo por lo que haga la estrella (hablamos de un campeonato, no de un partido).

Hablábamos de la para algunos adorable (y para otros insufrible) Mary Poppins. Nosotros nos preguntamos lo que habría podido hacer esta niñera mágica, en nuestra opinión engreída y sobrevalorada, sin la colaboración de su “número dos” Bert el deshollinador. A Mary Poppins todo el mundo la quiere. Da la sensación de que siempre arregla todos los problemas. Pero… ¿es realmente tan valiosa como se desprende de la fama que tiene?

Pensamos que no tiene un impacto directo tan positivo en el bonito final de la trama que al fin se desenlaza. Siguiendo la fuente del tuitero @aburrido354, a través de este hilo en el que como él mismo indica no da opinión sino simple información objetiva, tenemos que (en sus palabras):

  • A mi lo que me escama de Mary Poppins Returns es que no vuelve Bert, que es el que salva el culo a todos en la primera peli.
  • A Mary Poppins se le da muy bien destruir el sistema bancario inglés, pero lo de arreglar relaciones paternofiliales se lo deja al deshollinador.
  • Mary Poppins está tres días con los niños y uno de ellos se lo coge libre. Eso es información, no opinión.
  • Cosas que hace Bert: -Se marca un solo a lo Jethro Tull en la cara del guardia. -Se toma la molestia de explicar al espectador qué cojones pasa. -Pinta los cuadros y es el que quiere entrar en ellos. -Salva a un zorro. -Se queda haciendo compañía al tío Albert. -Se encuentra a los niños en Londres cuando huyen del banco y se los lleva a casa. -Se queda cuidando de los niños en la casa porque la madre le hace la trece catorce. -Monta una PERFORMANCE MUSICAL en los tejados. -Le dice al padre que se saque la cabeza del culo con los niños. Y todo esto viviendo de la mendicidad.
  • Cosas que hace Mary Poppins: -Meter zascas a todo cristo. -Tomarse el día libre. -Pimplarse un chupito de ponche en la cara de los niños. -Refunfuñar para meterse en el cuadro. -Hacer trampa en una carrera de caballos. -Refunfuñar para tomar el té con el pobre tío Albert. -Cantar las dos canciones más soporiferas de la película con clara intención de que los niños se duerman. -Destruir el sistema bancario inglés en un claro ejemplo de complot bolchevique. -Picarse consigo misma en un espejo. -No comprar el lenguado que le pidieron.
  • Y ES BERT EL QUE LES SUELTA LA CHARLA DE QUE SU PADRE ES BUENO. MARY POPPINS DE MOMENTO NO HAS HECHO NADA.
  • Porque aquí el pobre Bert vive en la mendicidad y aun así interrumpe su ratito de dibujar fanzines en la calle para tomarse un té con Mary Poppins en el club pingüino o para ver cómo está el tío Albert.

En fin. todo ello sin contar con otras insinuaciones más graves (y que no podemos descartar que sean ciertas), como que Mary Poppins droga a los niños o que directamente mata a las otras aspirantes a niñera para ocupar el puesto.

Esperamos no haber arruinado la infancia de nadie. La moraleja de este sinsentido, que en realidad lo tiene, es que hacen falta menos como Mary Poppins en la Administración (y suponemos que también en la privada), y más como Bert. Eso sí, reconociéndoles en el complemento específico las funciones realmente desempeñadas (vendedor de cerillas, hombre orquesta, dibujante y deshollinador), más la productividad por resolver absolutamente todos los problemas que se plantean en la historia, ya que semejante talento y derroche de generosidad no merece, desde luego, vivir en la mendicidad.

Bert
Bert: sucio pero siempre con una sonrisa; admirable. Vendedor de cerillas, hombre orquesta y deshollinador. Muchos trabajos y poco sueldo. Por si fuera poco, es el que verdaderamente resuelve todos los problemas de la trama tapando los fallos y la soberbia de Mary Poppins
Anexos
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2 respuestas a “Liderazgo: la importancia de un buen “número dos”

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