(Años antes de) las aventuras de Iris

El Epílogo de “Agenda para la gestión municipal 2015-2019″ no representa, por primera vez, un futuro alejado tres décadas en el futuro en el que la Secretaria de Ayuntamiento Iris, nacida en 2012, se encuentra en pleno rendimiento, sino el pasado de ese futuro, localizado en el año 2020, ubicado un lustro por delante de la fecha de edición de la citada obra y tan solo dos años y medio en nuestro futuro; fecha importante porque se corresponde ya con la siguiente legislatura, en la cual ni nos planteamos que la Administración siga siendo ineficiente. En la narración aparece, esta vez con un menor protagonismo pero sin perder ni un ápice de intensidad, una jovencísima Iris.

“La mejor forma de predecir el futuro es crearlo” (Peter Drucker)

Veo las noticias de las 6:30 AM. Destacan dos noticias de astronomía. La sonda Voyager ha dejado de transmitir a la Tierra al haber sobrepasado la frontera de nuestro sistema solar. Me pregunto dónde acabará. Por otro lado ya hay fecha para el regreso del ser humano a la Luna: 8 de octubre de 2021, un proyecto desarrollado esencialmente por el programa espacial chino… China; precisamente estuve el otro día en un Congreso de Smart Cities en el que dieron el dato de que este país tiene el 80% de las ciudades del mundo que sobrepasan el millón de habitantes. Precisamente había muchos responsables chinos en el Congreso, y ya parece claro que avanzamos hacia un modelo homogéneo de Smart City mundial. Al final no era una cuestión de izquierdas o derechas. Me ha gustado, por cierto, el sistema de traducción instantánea o “traductor universal” que por primera vez se ha utilizado (al menos en mi caso). Poder intercambiar opiniones con cualquier persona de cualquier cultura le da realmente otra dimensión a los Congresos internacionales.

Y es que el modelo debe ser (casi) estándar porque todas las grandes ciudades del mundo tienen aproximadamente los mismos problemas. La población crece y envejece rápidamente. Este verano, en los JJOO de Tokio, se prevé una notable participación de atletas de más de 40 años (lo cual me parece genial, pero al mismo tiempo ha surgido el problema del llamado “humano aumentado”). Estos cuarentones en la antigua Roma habrían sido ancianos senadores… El problema de la superpoblación, evidentemente relacionado con el aumento de la esperanza de vida, es aún más preocupante: pronto alcanzaremos los 8000 millones de personas de población mundial, y aproximadamente la mitad tienen más de 55 años. Esto nos lleva a modelos de ciudad sostenible, con una gran preocupación por la seguridad y la accesibilidad, pero sobre todo repleta de actividades relacionadas con el deporte y los hábitos de vida saludables, actividades que se desarrollan básicamente al aire libre. Además, se está incorporando la inteligencia artificial (AI) a los servicios de salud, y los sistemas de iluminación y transportes son completamente sostenibles, eficientes e inteligentes. En el centro de todas las políticas dos perfiles ciudadanos: los más mayores y los más jóvenes. La educación es por tanto otro sector fundamental. Este es, en esencia, el modelo a seguir, si bien en cada país o territorio presenta sus propias características. Por ejemplo: el modelo consolidado en España se basa en el turismo rural y el sanitario, que se ha convertido en uno de los principales motores económicos. Además hemos implantado la tecnología en el monte, en parte para la vigilancia pero sobre todo para la detección de incendios, un problema básicamente “mediterráneo”.

Pensando en Smart Cities he llegado a mi despacho. Pero no dejo el tema porque inmediatamente veo en la pantalla que la Unión Europea acaba de renovar su estrategia Horizonte 2020 hasta 2030, y por lo tanto habrá que estar atentos a las subvenciones. Dinero… Se habla de una nueva reforma de las haciendas locales; qué poco optimista soy en que esta sea la buena… Viendo el vaso medio lleno –qué remedio–, hay que reconocer que la falta de medios nos ha llevado a agudizar extremadamente el ingenio. Recuerdo con una media sonrisa cuando estudiaba que los modos de prestar los servicios públicos eran la gestión directa (la de la administración con sus propios medios) y la indirecta (mediante una empresa). Ahora muchos servicios se prestan en régimen de colaboración con asociaciones vecinales y otras sin ánimo de lucro, y parece que la tendencia irá en aumento. Antes teníamos concesionarios. Ahora participación ciudadana, prestación mancomunada, y la colaboración público privada, pero curiosamente más con empresas pequeñas y de corte tecnológico que con multinacionales. En el trasfondo subyacen ideas como promoción económica de las PYMES, la responsabilidad social corporativa, la economía del bien común, y la colaboración a todos los niveles. Agenda para la gestión municipal

Algo “me entra” por la Impresora 3D. Creo que es una taza para el desayuno con el logo de una empresa que estaba en el Congreso del otro día. Me la ofrecieron pero la dejé en su stand, y ahora la han enviado. Bueno, la aceptaré, después de todo una taza no es cohecho… La verdad es que hemos mejorado mucho en transparencia en los últimos años, y aunque aún salen a la luz casos aislados de corrupción, la sensación es que la mayoría de los responsables públicos han interiorizado los valores éticos que tanto echamos en falta a principios de siglo. El mérito es sin duda de la gente (no de las cacareadas leyes de transparencia), que por fin se ha plantado ante los saqueadores públicos, pero también de la implantación del procedimiento electrónico y de los datos abiertos: ¿cómo hacer algo ilegal si el sistema directamente no lo permite o, en el peor de los casos, lo muestra?

La tramitación administrativa, qué duda cabe, por fin se hizo íntegramente electrónica. Las empresas realizan de forma electrónica un 98% de sus gestiones y el ciudadano un 80% (y subiendo). En relación a este último, los nuevos sistemas para su identificación han facilitado mucho y por tanto han fomentado el uso de los servicios electrónicos en los últimos años. También el DNI biométrico ha mejorado la usabilidad y la seguridad jurídica en las relaciones jurídico administrativas. Pero sobre todo, hemos puesto las cosas fáciles. Sin duda este ha sido el motivo definitivo del éxito de la administración electrónica: hemos asistido a los menos formados, hemos ofrecido WiFi, colocado terminales, facilitado la representación electrónica, sustituido amasijos de papel por declaraciones responsables, gestionado las RRSS corporativas, e incluso admitimos el dinero virtual… La gente tramita, participa, comunica, sugiere, paga… desde su móvil. Era tan sencillo como hacerlo sencillo…

En cuanto al servicio público, por supuesto también es tecnológico, pero no “porque sí”, sino porque es nuestra obligación dar el mejor servicio posible. El objetivo siempre ha sido mejorar las cosas, no implantar la tecnología. Dicho esto, lo cierto es que el ciudadano puede interactuar con el mobiliario urbano y los espacios públicos a través del móvil y los wearables; puede relajarse mientras su coche autónomo aparca en la plaza disponible más cercana; puede consultar datos y estadísticas de cualquier servicio en tiempo real… En nuestro cronograma aparecen nuevos hitos Smart City en los que utilizaremos AI, drones (por fin se han regulado adecuadamente), nanotecnología… Aún hay un sector de la población que económicamente no puede acceder a esta tecnología. Ese debe ser nuestro próximo reto.

 Otro de nuestros servicios, como no puede ser de otra manera, sigue siendo la atención presencial. El sistema me avisa de una inusual cola en la Oficina de Atención al Ciudadano. Decido ir a ver qué ocurre porque el servicio suele ser excelente (los empleados salen muy bien parados en la retribución por objetivos), lo cual, unido al hecho de la clara generalización de la tramitación on line, nos sitúa en un tiempo medio de espera de 14 segundos… Echo un vistazo. No era para tanto. Un señor “de hueso ancho” parece que ha considerado oportuno traer un fárrago de papeles cuya mera identificación ha saturado un tanto a la funcionaria. También ha coincidido que todos los usuarios han llegado al mismo tiempo, pero solo hay 4 ó 5 personas más esperando. Veo a una joven con una celda de nanomemoria entre los dedos que presumiblemente va a poner las cosas mucho más fáciles… Ya me encaminaba hacia la salida cuando una niña de unos ocho años, muy linda, que iba de la mano de una anciana, me coge del pantalón y me dice:

― Hola señor. No venimos a traer ningún papel: solo acompaño a mi abuela para que le enseñen a pedir las cosas desde el móvil y ella ya no tenga que venir más, porque le duele la cadera ¿Hacen ustedes eso?

― Claro que sí bonica… Eres muy educada y muy lista ¿Cómo te llamas?

― Iris.

― ¿Y qué quieres ser de mayor? ¿Princesa?

― No. Lo mismo que usted…

― Muy bien –dije un tanto sorprendido, pero pensé: “más que Secretaria de Ayuntamiento, con lo noble y lo inteligente que es ojalá esta niña se dedique a la política y sea la futura Presidenta del Gobierno”–.

Luego caí en que España nunca ha tenido una Presidenta del Gobierno. Y luego de esto pensé, aunque no tenga nada que ver, que a pesar de que me gusta la tecnología me gustan mucho más las personas. Después de todo estamos en la fase siguiente del “Internet de las cosas”, que es el Internet de las personas.

ANEXOS

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