Las aventuras de Iris (II)

La segunda parte de las aventuras de Iris (ver Las aventuras de Iris (I)) se corresponde con el Epílogo de “Hoja de ruta hacia la Administración local electrónica”. En esta ocasión nuestro pequeño relato de Ciencia Ficción Administrativa (CiFiA), se traslada nuevamente tres décadas en el futuro con respecto al momento en el que escribimos el libro (2011). Como dijimos entonces, es casi imposible el concebir el escenario sociotecnológico y organizativo que tendremos dentro de treinta años. Es por ello que esta historia no consiste en otra cosa que un ejercicio de imaginación: “cualquier parecido con la (futura) realidad será pura coincidencia…

Miércoles, 25 de septiembre de 2041.

La corta pero nada desdeñable experiencia de Iris en la Administración Local la convierte en una profesional muy competente, joven pero práctica, legalista pero con amplitud de miras, virtudes que siempre vienen bien para afrontar el día a día en la compleja pero bonita profesión de Secretario/a de Ayuntamiento…

Dan las 9 horas en el momento en que el Audi A19 eléctrico llega al garaje del Ayuntamiento. La esbelta Secretaria irrumpe con paso firme en las dependencias municipales y saluda a todo el mundo con celeridad -“qué guapa”, piensa un administrativo de atención al público mientras dialoga con el primer ciudadano del día-. Entra en su despacho, cuyo autorregulador de la temperatura hace tiempo que dispensa el aire acondicionado, pues hace ya algunos años que septiembre se ha convertido en un mes tan caluroso como julio y agosto…

Se sienta. Se levanta. Se vuelve a sentar en el siempre cómodo sillón y dice “Alcalde”. La pantalla de la pared frontal se activa inmediatamente mostrando las nueve ventanas de costumbre, si bien la novena dobla el tamaño y simultáneamente sustituye a la quinta en el centro, mostrando la imagen guardada del susodicho mientras da el tono de llamada. La cara real de la Autoridad aparece algo sudorosa y mueve los labios:

  • Estoy corriendo en la cinta. Iré al Ayuntamiento dentro de una hora.
  • Ya, pero es muy urgente.
  • Pues dime…
  • Lo hemos hecho mal.
  • ¿El qué?
  • …Tienes razón, dentro de una hora hablamos…

A la vista de que la primera parte de la táctica psicológica ha funcionado (ya tiene al Alcalde preocupado), Iris cuelga y vocaliza “expediente de contratación; obras de rehabilitación de fachada catalogada”. Efectivamente, el expediente está mal tramitado bajo una tacha nada menos que de nulidad, por haber sido aprobado por la Junta de Gobierno en lugar del Pleno, es decir, por un órgano manifiestamente incompetente por razón de la materia. El monitor también exhibe fotos del edificio. Es clásico, muy bello y muy antiguo, nada menos que de principios del siglo XX, y por eso tiene la consideración de patrimonio histórico artístico (no hay muchos edificios así en el pueblo). Además, por la entidad económica de las obras se trata de una competencia de Pleno, no cabe duda, cómo bien muestran la vigente Ley 30/2022, de 8 de octubre, y también las bases de la subvención, que aparecen en las ventanas número siete y ocho.

Hoja de rutaLas obras están financiadas directamente por la Comunidad europea (con cierta ayuda burocrática de los Estados), por lo que cabe ser especialmente pulcros en el procedimiento. Al menos cuando existían las Diputaciones y se ocupaban de estas cosas siempre podías llamar y hablar con alguien que conocías, pero ahora todos estos trámites son mucho más lejanos. De alguna forma todos los asuntos empiezan en Europa y acaban en los Ayuntamientos, o viceversa, ignorando de manera más que sensible a los Estados y las Regiones, Administraciones intermedias llamadas cada vez más a ser meros comparsas por las consecuencias de los reforzados principios de proximidad y subsidiariedad. Al fin y al cabo, así lo exigía la democracia.

Antes de lo esperado llega el Alcalde, quien visita el despacho de Iris como primera tarea municipal del día e ipso facto es puesto al corriente por la Secretaria del problema de legalidad del expediente. La consecuencia de esta breve pero intensa conversación es que se convoca un pleno extraordinario y urgente para dentro de diez minutos.

En el mismo despacho de Iris, las nueve pantallas se convierten en dieciséis, en las que aparecen los semblantes de los dieciséis concejales y concejalas que han interrumpido unos segundos sus quehaceres para atender a la urgente llamada-convocatoria de Alcaldía. Desde sus monitores visualizan al Presidente y a la Secretaria de la Sesión bajo el elegante retrato de la Reina. Se declara abierta la Sesión, tomando directamente la palabra el único concejal del partido independiente, en relación al punto único del orden del día (“propuesta de adjudicación de las obras de rehabilitación de fachada catalogada sita en calle Mayor, nº 42”):

  • ¿Por qué tanta urgencia?
  • Porque la Comunidad Europea exige un acuerdo de Pleno y el plazo para enviar la documentación termina hoy, con el riesgo de perder la subvención en caso de no cumplir con las formalidades, de modo que primero votemos la urgencia de la sesión –contesta el Alcalde, ante lo cual todos los concejales ratifican dicha urgencia por unanimidad verbal-.
  • Es urgente, sí -prosigue el concejal que había hablado en primer lugar-, pero yo soy licenciado en Derecho y sé perfectamente que el acuerdo de la Junta de Gobierno es nulo de pleno derecho. Esto se plantea como una especie de subsanación, y únicamente se pueden subsanar los actos anulables. Me gustaría que dijera la Secretaria si esto es así –“no sé qué es peor, si un concejal ignorante o uno licenciado en Derecho a través de la UNED on line”, piensa Iris-.
  • Con el permiso de la Presidencia… Por el principio de conservación del acto, podemos mantener los trámites no viciados y adoptar el acuerdo en este momento por parte del órgano competente, lo cual, sin perjuicio de actuaciones posteriores, permitiría ahora mismo cumplimentar la teletramitación en plazo y no perder la subvención. Además, se trata de una cuestión formal y no de fondo, ya que el Dictamen de la Mesa de contratación refleja una propuesta objetiva de adjudicación que deriva de la subasta electrónica, algo inatacable políticamente –responde Iris-.
  • ¿Y cómo es que se os ha pasado un aspecto tan importante como el del órgano competente?
  • Es culpa mía –interviene nuevamente la Secretaria-.
  • Bien, que conste en acta. En todo caso nuestro voto es la abstención –aparece la palabra “ABSTENCIÓN” en su monitor-.
  • Continúa el turno de debate –señala el Presidente de la sesión-.
  • No hay intervención por nuestra parte, señala el portavoz del principal grupo político de la oposición, más que manifestar el voto a favor –aparece la palabra “A FAVOR” en siete monitores-.
  • Yo me abstengo… Quiero decir… ¡“abstención”! –exclama un concejal de este mismo grupo, e inmediatamente la palabra “ABSTENCIÓN” sustituye en su monitor el voto afirmativo-.
  • Última intervención –inquiere la Presidencia-.
  • A favor –dice escuetamente el portavoz del grupo de Gobierno, por lo que aparece el “A FAVOR” en ocho monitores, mientras que ellos leen también el mismo subtítulo en el monitor que enfoca al Alcalde.
  • En consecuencia se aprueba el acuerdo de adjudicación de las obras a la empresa propuesta por el Dictamen de la Mesa, por 15 votos a favor y 2 abstenciones, mayoría absoluta. Al tratarse del punto único del orden del día se levanta la sesión. Gracias y buenos días –concluye el Presidente -… ¿Arreglado? –pregunta sólo para Iris-.
  • Arreglado… y gracias por defenderme –“curiosa relación esta de amor-odio entre la Secretaria y el Alcalde”, piensa Iris-.

Iris, ya a solas en su despacho, articula “generar videoacta” (el sistema la crea automáticamente montando las imágenes tomadas de las personas que van interviniendo sucesivamente en la sesión, mediante el acceso a las imágenes de las videollamadas y en este caso también al monitor instalado en el despacho de Iris, que ha grabado a los dos asistentes que allí se hallaban). El videoacta no se aprobará hasta la próxima sesión, pero al menos a partir de aquí puede generar un certificado videomático del acuerdo, que inmediatamente firma y envía al órgano competente sin salir de la aplicación, todo ello con un dedo mientras que con otro de la otra mano juega nerviosa con su largo mechón blanco -el cual destaca sobremanera en su corta melena negra azabache-.

  • Tema solucionado –piensa- Si al final no me sobrecargo demasiado esta mañana tendré ánimos por la tarde para empezar a redactar mi ponencia para el evento de junio del año que viene, que luego el tiempo se echa encima…

Iris mira de reojo la ventana que muestra la bandeja de entrada y visualiza un correo cuyo asunto es “CONVENCIÓN CUATRIENAL DEL COLEGIO EUROPEO DE SECRETARIOS, INTERVENTORES Y DEPOSITARIOS DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL. MADRID. JUNIO 2042”. Sonríe un par de segundos y continúa con sus tareas…

  • Oye… Una cosa –prorrumpe el Alcalde entrando en el despacho de nuevo, con el consiguiente sobresalto de Iris. Trae bajo el brazo nada menos que un libro en soporte papel-.
  • Un momento, que me está dando un infarto –responde ésta-.
  • … Perdona, es que me he enterado de que “el panxut” (ya sabes, el de siempre, ese aspirante a urbanizador frustrado), ha planteado un recurso de reposición fuera de plazo.
  • Efectivamente, y como tal, ni se estima ni se desestima, simplemente se inadmite.
  • Ya… Pero él dice que lo ha presentado dentro de plazo, porque dice que le teníamos que haber notificado por correo postal ya que él no dijo lo contrario, y que por tanto da igual el día de la puesta a disposición electrónica… Y creo que tiene razón.
  • No tiene razón…
  • Sí, tiene razón: lo pone aquí –de repente coloca el libro encima de la mesa de Iris-
  • ¿Qué es eso?
  • Hoja de ruta hacia la Administración local electrónica”, un libro de ese Secretario jubilado que estuvo aquí hace treinta años, ¿lo conoces?
  • Claro que conozco al Secretario, me ha invitado a un evento sobre la profesión que organiza él el año que viene, y al que asistirán compañeros de toda Europa. Dice que soy su sucesora o algo así. Es muy serio, uno de esos idealistas que creen en el sistema y aman su trabajo. La verdad es que no me lo imagino hablando de otra cosa… Un tío un poco “rollo” la verdad, de esos que no tienen vida personal…
  • ¿Y conoces el libro?
  • También, pero está desfasado… Es un manual editado en 2011, con la normativa de 2007 vigente. Si el ciudadano no decía otra cosa se entendía por defecto que la notificación se debía efectuar por el sistema tradicional… Pero eso cambió en 2022, porque el número de usuarios de la sede electrónica era ya muy mayoritario… Así que en la actualidad se aplica la norma inversa, de modo que si “el panxut” no manifestó nada expresamente, el dies a quo es el deriva de la notificación electrónica y por tanto presentó el recurso fuera de plazo.
  • ¿Entonces?
  • Extemporáneo.
  • ¿Y el libro?
  • Pero es normal, tiene treinta años. La sociedad cambia. La tecnología cambia… Por tanto la Ley y la Administración también deben cambiar. Léete una obra del mismo autor pero del año 25 que se llama “Medio siglo de Administración Electrónica: pasado, presente y futuro”. Ese está vigente en muchos aspectos… ¡Ah! Y lo tienes en e-book, ¿eh?.
  • Sí, sí, ya lo sé, pero tengo 60 años y aún no me he acostumbrado a leer en una pantalla…
  • Umm… Sí, lo entiendo… A mi padre le pasa lo mismo… Por cierto, ¿algo más de este libro te ha llamado la atención? –pregunta Iris señalándolo de lejos, como si estuviera contaminado y fuera nocivo tocarlo-.
  • Pues lee el Epílogo…
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