Cómo estudiar (y sacar buena nota)

¿Te toca estudiar en verano? ¿Estás preparando oposiciones? ¿Te quedó alguna asignatura? ¿Estás haciendo un Máster? ¿Eres un trabajador que sigue formándose? ¿Eres una de esas personas superprivilegiadas que encuentra el gusto en estudiar por placer? Como persona que también estudio en agosto, me solidarizo. Y por si a alguien le sirve, compartiré alguno de mis trucos para estudiar y aprender. Aprender tiene un poco de memorizar y un mucho de relacionar y entender. Aprender es esa cosa necesaria para aprobar un examen, o una carrera, o una oposición… O para la vida.

Ayer estaba tranquilamente en la playa cuando de repente se me plantó al lado mismo un sujeto de esos que nada más verlo tienes la sensación de que lo conoces, aunque no recuerdas de qué. Al instante me vino el nombre de un compañero de EGB. No era, pero recordé perfectamente el nombre y los dos apellidos del compañero. Eso es porque estuvo al menos ocho años en mi clase, y obviamente a base de escuchar tantas veces la lista de clase se te quedan estos datos para toda la vida. Intenté recordar otros nombres. Los sabía todos.

La primera conclusión sería por tanto que la repetición es una buena técnica de memorización. A partir de ahí nos hemos puesto a elaborar una pequeña teoría de los elementos que consideramos necesarios para ser un buen estudiante, o mejor dicho, para estudiar con éxito. En todo caso que a nadie le quepa la menor duda de que lo que hay que hacer para aprobar es estudiar mucho (ese es el verdadero secreto).

ASPECTOS INTERNOS

  • Memoria. Es algo natural. Se puede potenciar, pero si ya se tiene de fábrica obviamente la persona está mucho mejor preparada de inicio para el estudio.

    Rombo normativo
    Un esquemita como este equivale a varias páginas de texto
  • Talento. No cabe duda de que la inteligencia es algo distinto que la memoria. Aquí hemos llamado “talento” a la capacidad, también natural, que tiene una persona para comprender y relacionar las materias objeto de estudio. Muchas veces un poco de perspectiva permite aprender textos aparentemente muertos con mucho menos esfuerzo memorístico.
  • Actitud. No es malo ser competitivo en la vida. Ni siquiera, con matices, ser agresivo. Una actitud de fortaleza, de lucha, de constancia, una actitud “ganadora”, resulta fundamental para aprobar, por ejemplo, una oposición. La actitud viene de la motivación pero también de la fuerza, física y mental. Desde luego para tener ese punto de energía, a parte de estar motivados debemos estar descansados, ya que de lo contrario por muy positivos que seamos podemos dormirnos. Evidentemente, para mantener siempre una buena actitud, nunca hemos perder de vista el objetivo final (aprobar la oposición o lo que sea).
  • Paz interior (tranquilidad I). Los problemas que uno tiene en la vida no los elegimos (al menos normalmente). La tranquilidad mental, o, aunque suene cursi, espiritual, es clave. Debemos encontrarnos bien y no preocupados por otras cosas que distraigan nuestra atención. Debemos sentirnos productivos en el estudio, incluso deleitarnos con el aprendizaje. Sí, aprender es una de las formas de ser feliz. Pero si en un momento dado no estamos concentrados o perdemos “sensaciones” quizá no sea el momento de seguir, o incluso de comenzar si es que aún no lo hemos hecho. No es malo, sino todo lo contrario, parar e incluso salir en estos casos, por ejemplo a hacer deporte (“el mejor amigo del opositor”). A veces para avanzar hay que retroceder.

 ASPECTOS EXTERNOS

  • Lugar de estudio (el santuario). El lugar donde estudiamos debe ser idóneo para ello. Debemos sentirnos cómodos nada más sentarnos. Cómodos físicamente, y cómodos, como dijimos, en cuanto a “sensaciones” (con las pilas cargadas, optimistas y llenos de energía y ganas de aprender). El lugar de estudio debe propiciar esto.
  • Objetos y elementos de apoyo. Una buena silla ergonómica, el  atril y otras herramientas son positivas y coadyuvantes del estudio. Pero cada uno sabe con qué logística se siente más cómodo. Si la postura ideal es tumbado en la cama boca abajo, pues adelante. Por tanto, también resulta precisa la ausencia de las negativas y de los objetos contraproducentes, como el móvil. El PC, portátil, tablet o móvil son sin duda una fuente constante de información y posible apoyo documental, pero si no se usan racionalmente se corre el riesgo de distraerse y perder el tiempo en Internet. En este sentido las RRSS las carga el Diablo. En cuanto a la música, no muy alta puede ser una aliada, aunque personalmente prefiero el silencio absoluto.
  • Paz y silencio del entorno (tranquilidad II). A parte de que haya paz en nuestra vida, debe haber, por supuesto, paz en el lugar de estudio: en toda la casa, no sólo en nuestro despacho, o bien en la biblioteca o sala de estudio (lugares supuestamente tranquilos). Si queda muy al alcance de personas o elementos ruidosos o desestabilizantes desista, no es el momento de estudiar.
  • Preparador/academia. En el caso de estudios oficiales (colegio, Universidad) el apoyo debe ser el docente “oficial”. En el supuesto de oposiciones, resulta casi indispensable asistir a un preparador/a o academia. Un buen preparador resuelve dudas técnicas, orienta el estudio, corrige malos hábitos y sirve igualmente de apoyo psicológico. Si está buscando preparador, por cierto, nunca elija a uno que no haya conseguido al menos una meta igual o equivalente a la que usted persiga estudiando.

TÉCNICAS DE ESTUDIO

  • Organización/planificación. Debemos jugar con los plazos. Un examen que se realiza mañana a primera hora probablemente exige pegarse un atracón de última hora. Un semestre dura, inequívocamente, seis meses (ya me entienden), así que estudiando regularmente no tiene por qué pasar ésto del atracón. Por su parte, una oposición es una carrera de fondo, normalmente a años vista. Hablando de periodos más breves de tiempo, debemos distribuir de forma realista el tiempo que podemos dedicar al estudio semanal y diario, y exigirnos constancia y determinación para cumplirlo religiosamente. Resulta práctico establecer pequeños descansos con la finalidad de descargar la mente de tanto dato. También para realizar “reflexiones internas” tanto para recordar lo que se ha memorizado como para aprender lo que se ha entendido. Estas reflexiones son, por descontado, totalmente compatibles con la práctica del deporte.
  • Estrategia. Seguimos con el deporte. Es obvio que para ser campeón de la NBA se debe tener un gran equipo de baloncesto, y a nivel individual cada jugador debe ser lo más completo posible. Esto quiere decir que si eres Michael Jordan vas a poder competir y probablemente ganar en cualquier partido, pero si no lo eres debes preparar muy bien cada contienda, analizando y explotando tus puntos fuertes y castigando los no tan fuertes del rival, de manera que no compitas de igual modo contra un equipo de gigantes fuertes pero no muy ágiles que contra otro de rápidos tiradores, porque el éxito en cada caso depende del enfoque. La extrapolación es clara: no se prepara de igual modo un test que un examen de desarrollo, ni tampoco un examen de preguntas cortas que un caso práctico. Está claro que un Michael Jordan de las oposiciones se defendería maravillosamente en todas las tesituras, pero una persona normal debe aprender a estudiar teniendo en cuenta las características del próximo examen (independientemente de que en los procesos selectivos tendremos que afrontar varias de estas tipologías), todo ello por supuesto a partir de un buen nivel mínimo, porque sin base no hay estrategia. Y hablando de bases, precisamente para preparar y adaptar esta metodología del estudio a la prueba lo más importante es entender las bases de la convocatoria (si es que estamos ante un proceso selectivo). Repito: entender, no solo leer. Y es que en las bases no solo aparece el cronograma de pruebas y la modalidad de cada una, sino que suele acompañarse una sucinta explicación de en qué consiste y, casi lo más importante: lo que valorará el tribunal. Tengamos pues la picardía de capacitarnos en lo que valorará el tribunal, y no en lo que no valorará el tribunal.
  • Repetición (las “vueltas”). Como ya hemos dicho, la lista de clase que se repitió en la mayoría de cursos de EGB ha quedado grabada permanentemente en mi memoria gracias a haberla escuchado varios cientos de veces (casi cuatro décadas después y sigue insertado en mi cerebro aquel “Alagarda, Alapont, Alberola, Aliena, Almonacid, Ariño, Astorga…”). La repetición o reiteración es una buena técnica de estudio, una de las mejores. En una oposición o asignatura, las cuales están basadas en un temario, consistiría en dar varias vueltas al mismo. Cuantas más mejor. Personalmente soy más partidario de avanzar a cierta velocidad para dar más vueltas que detenerse excesivamente en cada tema, salvo quizá la primera vez que se estudia.

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    Jamás utilizamos apuntes o papeles para exponer. Subimos al estrado “a pelo” y comenzamos a hablar…
  • Trabajo (esquemas). Trabajar un texto, subrayarlo, hacer comentarios al margen, resumirlo, hacer esquemas, hacer simulacros de examen, desmenuzar el tema, reescribirlo… Incluso hacer “chuletas”, pero nunca para usarlas. Ingeniar juegos de palabras como los acrónimos que adjuntamos como Anexos. Hacer esquemas no solo de un tema o cuestión, sino “relacionales”, como el “rombo normativo” que ilustra la presente entrada. Demuestra que todo está relacionado con todo (directa o indirectamente así es), y que algo hemos aprendido. Utilice el humor, incluso el humor infantil, como lo sería por ejemplo si está estudiando Derecho Civil y para acordarse de la figura del “mero tenedor” (relevante cuando se diferencia propiedad, posesión, otros derechos reales o incluso situaciones carentes de legitimidad) usted dibuja un mero pinchado en un tenedor, como si se lo fuera a comer entero sin trocearlo con el cuchillo. Todas estas acciones no consisten directamente en la memorización, pero sin duda ayudan muy mucho tanto a aprender como a comprender los temas.
  • Gusto (“encontrar el gusto”). Tiene relación con la  ya referida “actitud”. Quizá lo que estemos estudiando sea, objetivamente hablando, un verdadero rollo. Sin embargo encontrar en ello un punto de interés (que sin duda lo tiene), e incluso de diversión, puede convertir el estudio en más ameno, y evitar el famoso estancamiento que se produce cuando una materia nos resulta antipática. Recuerdo otro compañero de clase que suspendía todas las asignaturas, sin embargo sabía perfectamente el nombre del estadio de fútbol en el que jugaban todos los equipos de primera división, y gran parte de sus plantillas.
  • Otras técnicas mnemotécticas. Se han hecho verdaderas clasificaciones de las mismas, si bien no soy muy partidario de algunas de ellas (o aquí). La que más utilizaba es la citada técnica de formar acrónimos o acrósticos, la cual por cierto no veo en dichas clasificaciones.

ANEXOS

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. José dice:

    Buenos días. Dicen que estudiar es la gimnasia de la memoria. La repetición es su arma favorita. Por eso, los futboleros recitan alineaciones de carrerilla…
    Un abrazo,

  2. Carlos dice:

    ¡Hola, Víctor! Gracias por estos consejos tan valiosos para los que estamos estudiando oposiciones. Aprovecho la ocasión para preguntarte cómo recomiendas hacer los repasos. En el apartado Técnicas de Estudio has tocado tangencialmente el tema al referirte a las “reflexiones internas” y a las “vueltas”, pero quería pedirte que lo trataras con un poco más de profundidad. Por lo que he leído en otras fuentes, hay diferentes opiniones: hay expertos que recomiendan dedicar unos minutos al repaso al final de cada sesión de estudio de una hora de duración; otros autores se inclinan por repasar lo estudiado cada día dedicando un rato al final de la jornada; algunos piensan que es mejor aplazar los repasos haciéndolos el primero el día siguiente, el segundo una semana después y el tercero un mes después; y por último están aquellos que recomiendan técnicas que son el fruto de combinar las anteriores. En base a tu experiencia, ¿qué me recomendarías? Gracias de antemano por tu respuesta. Un saludo.

    1. valmonacid dice:

      Utilízalas todas y quédate con la que te resulte más eficaz. Un saludo.

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