Las aventuras de Iris (I)

El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Victor Hugo

¿Saben lo que tienen en común nuestras obras “Estudios sobre modernización de la Administración Local”, “Hoja de ruta hacia la Administración local electrónica”,“MANUAL PARA LA GESTIÓN INTELIGENTE DEL AYUNTAMIENTO” y “Agenda para la gestión municipal 2015-2019″? Pues un Epílogo de Ciencia Ficción Administrativa (CiFiA, un nuevo género) que tiene como protagonista a una joven Secretaria de Ayuntamiento llamada Iris, quien ahora mismo sería una niña y según los relatos comenzará a trabajar en la administración a finales de los años 30 del presente siglo. Arrancamos con la primera parte de sus aventuras, ambientada en 2039, exactamente tres décadas después de la edición de nuestro libro “Estudios sobre modernización de la Administración Local”, del cual constituye su Epílogo. Da vértigo pensar que ya han transcurrido 8 de esos 30 años. Tómese como una lectura lúdica, nada más.

Martes, 7 de junio de 2039.

Iris, la joven Secretaria del Ayuntamiento de x, despierta a las 8.00 AM no sin antes retozar con pereza durante unos segundos en las pegadas sábanas. No ha descansado mucho, ya que esta noche (de luna llena por cierto) ha sido muy calurosa. Aunque aún estamos en junio lo cierto es que en las últimas décadas la temperatura global del planeta muestra un sensible incremento. Y todo ello a pesar de las políticas de sostenibilidad que las distintas Administraciones vienen implementando desde prácticamente principios de siglo, cuando se puso de manifiesto el peligro medioambiental del cambio climático. Dentro de esas políticas, el IV Plan de ahorro energético aconseja el uso responsable de útiles clásicos en los hogares como el agua o el aire acondicionado, y por eso se hace más palpable el calor.

Tras las oportunas tareas de aseo, se dirige al dispensario y solicita verbalmente su desayuno favorito. Lo disfruta mientras que en la pantalla frontal que preside el loft “ve y oye” -sin “mirar ni escuchar” pues aún está un poco somnolienta- las noticias matutinas emitidas en inglés por un canal público europeo. Una vez vestida y arreglada -ciertamente, con la elegancia que le caracteriza, y en su estilo clásico de los años 20- accede al garaje y en unos segundos sale de él conduciendo manualmente su Audi A19 eléctrico en dirección a otro garaje, el del Ayuntamiento… Éste segundo parking es, por cierto, mucho más antiguo: se trata de una concesión de obra pública a cuarenta años contratada a mediados de la primera década del milenio. Iris recuerda divertida que le comentaron que por aquel entonces había en el Ayuntamiento un Secretario (el cual por cierto aún no se ha jubilado de la profesión) que declaraba abierta y públicamente su preocupación por la inminente desaparición de los antaño “funcionarios de la Administración local con habilitación de carácter nacional” (¿o ya eran “de carácter estatal” por aquél entonces”?). Pues bien: se equivocaba. Es cierto que su configuración había experimentado no pocos cambios de hecho y de derecho (la huida y el retorno a su dependencia estatal, la coparticipación ex lege en las funciones gestoras, el derecho de movilidad a nivel europeo, la posibilidad, un tanto desvirtuada por la práctica, de solicitar la apertura expedientes disciplinarios a los políticos…), pero sin duda esta figura funcionarial (y por extensión sus “ocupantes”) gozaba de una excelsa salud, y muy probablemente por muchos años[1].

La joven sale del garaje a la calle y entra por la puerta principal del Ayuntamiento. También hay un acceso directo desde el subterráneo hasta su despacho situado en el séptimo piso, pero Iris prefiere el careo, saludar y dar los buenos días a todo el mundo. Hay otros funcionarios que optan (legítimamente) por centrarse de forma exclusiva en su trabajo obviando las “relaciones sociales”, incluso bien es sabido que, desde hace ya muchos años, hay muchos compañeros que ni tan sólo hacen acto de presencia, ya que legal y técnicamente es bien posible. Sin embargo, por algún motivo el “teletrabajo” no ha acabado de generalizarse[2] y la Administración aún sigue siendo un lugar donde diferentes personas (funcionarios, políticos, ciudadanos) interactúan vis a vis. Iris se alegra de ello. estudios-sobre-la-modernizacion-de-la-administracion-local-t_9788470524493

Finalmente entra en su amplio y lujoso despacho, que presidido por la imagen de la Reina cuenta con adelantos técnicos de todo tipo y comodidades como sonido ambiente, y un mueble bar para las visitas. Se sienta en su cómodo sillón ergonómico… mas vuelve a levantarse un segundo más tarde al tiempo que da una orden verbal al ordenador. Ipso facto la enorme pantalla digital interactiva ubicada en la pared frontal muestra las nueve ventanas de inicio originadas en la última configuración:

La primera muestra la página del BOE, que como todos sabemos es exclusivamente digital desde nada menos que 2009. Iris ni siquiera había nacido.

La segunda ventana le recuerda su último informe a medio redactar. “Mala costumbre es esa –piensa Iris- de dejar los informes inconclusos y continuarlos al día siguiente… Lo podía haber acabado en casa…”. Se trata de un macro-informe bastante complejo, en el que se trata de dar un buen enfoque jurídico a un problema frecuente en la Administración de lo que llevamos de siglo, cual es la continua reorganización de los servicios municipales, desde la amortización o configuración de servicios y plazas bien obsoletos, bien de reciente creación, que por diversos motivos –algunos nuevos y la mayoría ya “clásicos”, como la incorporación de las nuevas tecnologías y la privatización- precisan la reconfiguración de las formas de gestión, de los instrumentos de organización de los Recursos Humanos y consiguiente la reasignación de los recursos económicos, materiales y humanos.

La tercera y la cuarta ventanas muestran dos enlaces de la web institucional: la página de inicio y el “archivo[3]”. Este último está siendo objeto de consulta como aporte de antecedentes documentales para el citado informe.

La quinta ofrece permanentemente imágenes del pueblo, desde diferentes cámaras fijas o móviles ubicadas en vías y edificios públicos. En realidad se trata de una versión ligera del sofisticado operativo de video-vigiliancia del que dispone el cuerpo unificado de policía. La herramienta, francamente útil para diversos servicios administrativos (en especial, como decimos, para el cuerpo de policía), permite trabajar con las imágenes para diferentes finalidades: urbanismo, servicios sociales, responsabilidad patrimonial…

La sexta muestra el perfil de contratante, la séptima el correo, y las dos últimas dos documentos de la base de datos: La Ley 30/2022, de 8 de octubre, básica de Entidades locales (no confundir con la Ley 19/2020, de 13 de mayo, de la Autonomía Local, a la cual por cierto modifica), y la STS de 10 de noviembre de 2034.

Suena la sintonía de la videollamada y en consecuencia una de las pantallas (la novena) muestra por unos segundos la cara de su secretario y, tras las oportunas explicaciones, la del interlocutor. Como el susodicho no es Santo de su devoción (un “empresario urbanizador” de los de antaño) Iris lo despacha rápido, alegando, desde una buena argumentación, que el desarrollo urbanístico en el término municipal está virtualmente agotado, y que las posibilidades de que prospere ahora mismo una iniciativa privada de “PAI” son prácticamente nulas, sobre todo teniendo en cuenta que no tendría cabida en el vigente PGOU, si bien no obstante la Corporación es quien tiene la última palabra.

Tras “colgar” ordena verbalmente la apertura del correo. Inmediatamente la séptima pantalla se desplaza a la central y simultáneamente dobla su tamaño. Accede a “bandeja de entrada”, y dentro de esta a la opción “correo con registro de entrada”…  Vaya, la primera en la frente. Resulta que hay una solicitud de la empresa concesionaria del centro municipal para la tercera edad (adjudicado por cierto durante la etapa del anteriormente referido Secretario) en la que solicita modificar el contrato por razones de interés público, con el establecimiento paralelo de las medidas de ajuste idóneas para el restablecimiento del equilibrio económico por las obras de ampliación necesarias que derivan del exceso en la demanda de plazas.

Iris vocaliza “contrato de la residencia”. En seguida se abre en una pantalla supletoria la ventana “expedientes”-“residencia”- “detalles”. Se trata de un contrato en el que desde su firma constan cinco modificaciones contractuales desde 2012 –tres de ellas que afectaban a la propia infraestructura inicial, la cual se ha ido ampliando para dar mayor servicio-. El requisito legal clásico para la modificación de un contrato es, en efecto, la concurrencia de razones de interés público, por eso respecto de este servicio las anteriores modificaciones siempre se han estimado. A nadie escapa que la población ha envejecido sensiblemente en los últimos años -incluso más de lo que se esperaba a la vista del proceso de inmigración de los años 2000-2015[4]– y que este servicio se ha erigido en uno de los esenciales de la sociedad. Como dato curioso (cada vez lo es menos, pues ya se acerca a la habitualidad), decir que en la residencia municipal conviven tres parejas de padres e hijos, de unos 105 y 80 años respectivamente.

La Secretaria, que es una persona extremadamente reflexiva, se plantea qué hubiera pasado con este y otros numerosísimos servicios municipales –sobre todo los gestionados de forma directa y mixta- si no se hubiese reformado por completo el sistema de financiación local. Al fin y al cabo, y de manera plena o simplemente compartida, todas las competencias públicas ya eran municipales. Lo cierto es que el Estado había cedido casi todos sus ámbitos de actuación “hacia arriba” (Europa[5]) y, sobre todo, “hacia abajo” -CCAA primero (1980-2013) y EELL más tarde (2014-2036[6])- . Pero ¿a quién podía sorprender a estas alturas tal evolución? Después de todo, “la teoría constitucional y legal” lo proclama desde hace muchas décadas. El principio de subsidiariedad aparece en el Tratado Constitutivo ya desde la redacción de Maastricht; más antigua aún es la Carta Europea de Autonomía Local (CEAL), que habla de proximidad, de autonomía local, y de suficiencia financiera; mientras que la vigente y ya veterana Constitución (desarrollada en este punto por las diferentes leyes estatales y autonómicas sobre régimen local) habla de descentralización, autonomía y autosuficiencia financiera, pero anduvo mucho tiempo sin ser desarrollada en este punto para las Entidades Locales… “Tampoco era tan difícil –pensaba Iris-, al fin y al cabo se trataba de dar efectividad práctica a esos principios”. La descentralización del Estado y de las CCAA en las Entidades Locales (articulada a través de los diferentes “pactos locales”) por fin se había dotado de los medios, obviamente cediendo los impuestos principales y su recaudación a las propias Entidades Locales[7]. En consecuencia muchos y muy caros servicios se prestaban, a través de los diferentes (y bastante estables) medios de gestión pública y privada, por parte de la Administración Local, incluyendo por cierto en ésta no sólo a las aún “útiles” Diputaciones Provinciales, sino también la Administración Institucional Local: los entes locales de base asociada (Comarcas, Mancomunidades…), y los Entes públicos dependientes o “satélite” (Organismos Autónomos…). Por su parte, los siempre recurrentes y desde luego vigentes procesos de “privatización” y colaboración público-privada, habían tenido su freno lógico en el interés público, mientras que la normativa europea sobre el libre mercado presidía soberanamente el contexto jurídico de la prestación de los servicios de contenido económico y de la contratación pública.

Mientras Iris reflexiona todo esto, y, ya de regreso a la realidad, una solución jurídica para la cuestión de la residencia, suena de nuevo la videollamada. Se trata de un funcionario de Delegación de Gobierno, ya por ella conocido y perfectamente ubicado como “bastante cuadriculado”. Le dice que le requirió hace 10 días un expediente de urbanismo y que hoy es el día 11, que lo remita inmediatamente en base al principio de obediencia. Iris no es “de mecha corta”, pero este tipo le irrita. Para más INRI, segundos antes de terminar la llamada, escucha los pasos y el ronroneo del Alcalde, a pocos metros de la puerta de su despacho, quien parece hablar solo mascullando algo precisamente de urbanismo. La joven Secretaria piensa de repente que el día está poniéndose un tanto estresante, pero que a pesar de todo ama su trabajo. El Alcalde entra sin llamar, un segundo después dice “¿puedo pasar?”, se sienta y tras ello inquiere “¿puedo sentarme?”. Sigue hablando; esta vez al menos dirige las palabras hacia un interlocutor, aunque sin mirar a los ojos (¿por qué no mirarán a los ojos la mayoría de políticos?). Le pregunta, mediante una de esas preguntas que, por contenido y entonación, cualquiera diría que es una orden, si puede ir al próximo Pleno la modificación número 107 del PGOU (relacionada precisamente con el PAI que antes comentaba con el empresario por videollamada, cuyo desarrollo tendría ahora perfecto encaje urbanístico con tal modificación). Iris contesta que, teniendo en cuenta que hoy es martes, que el Pleno es el jueves, y que el expediente está sin iniciar y completamente en blanco, la petición es algo difícil de satisfacer. En los próximos segundos el Alcalde-Presidente deja claro que, en efecto, no se trataba de una pregunta sino de una orden. “Otra vez el principio de obediencia… –piensa Iris con el ceño fruncido- Con este principio es imposible trabajar… Debería irme por movilidad a la Comunidad Europea, como han hecho algunos compañeros, pero… ¡Me gusta tanto esto!…”. El munícipe sigue hablando con su voz de barítono desafinado, mas poco o nada se le entiende, salvo la palabras “urgente” y “urgencia” pronunciadas en varias ocasiones. Mientras, en el sonido ambiente del despacho, el distribuidor de temas musicales emite el tema principal de la BSO de la película de cine clásico “Annie” (“…The sun will come out, tomorrow, bet your bottom that tomorrow, there’ll be sun, just thinking about, tomorrow, clears away the cobwebs and the sorrow, til there’s none…”). Iris escucha con la mirada perdida al tiempo que se pregunta: “¿cómo será el Ayuntamiento dentro de treinta años?”.

© Todos los derechos reservados. Nosoloaytos. Web oficial de Víctor Almonacid Lamelas 2009. Aviso legal.

Notas al pie

[1] En efecto, su configuración fue variando enormemente entre los años 1985 y 2020, fundamentalmente a partir de 2007, pero de facto, quizá contra todo pronóstico, este tipo de funcionario había sobrevivido.

[2] Por su parte otros mecanismos que incorporan nuevas (o no tan nuevas) tecnologías, como las videoconferencias en las reuniones (incluso en las del Pleno), sí se encuentran ciertamente mucho más asentados, en la legislación y en la práctica.

[3] La Ley 12/2026, de 7 de marzo, de Archivos, ordena la destrucción de todos aquellos archivos físicos con excepción de los declarados legal o administrativamente de valor histórico o cultural.

[4] En efecto, los procesos de asentamiento de la población recién inmigrada a principios de los 2000, parecía dar un impulso “rejuvenecedor” a la población, pero el posterior y sorprendente descubrimiento de la llamada “vacuna universal” (2022), la cual despliega especialmente sus efectos sobre la mayoría de variantes de la enfermedad del cáncer (de ahí que también se la llame “vacuna antitumoral”, ha elevado la esperanza media de vida hasta casi los 100 años en el “primer mundo”. Por desgracia en el “tercer mundo” sus efectos son mucho menos sensibles.

[5] La idea de una Europa unificada se ha debatido en el último siglo entre la “factibilidad” y el “abandono”. Por el camino, procesos como el mercado único, la moneda única, el estatuto del ciudadano europeo, la EUROPOL, o la movilidad a nivel europeo de los trabajadores de la empresa privada y pública, se iban consolidando. Aún así, la Constitución Europea, hablando coloquialmente, “se hizo de rogar” (2005-2016). Quizá se trataba de un documento sobrevalorado en cuanto a su repercusión (¿por su nomenclátor?), ya que su contenido iba en la línea progresiva pero sensata de las anteriores modificaciones del Tratado Constitutivo. En cualquier caso, lo cierto es que, a pesar de los notables cambios de ritmo en los procesos, en la actualidad la Comunidad Europea estaba comenzando a plantearse en serio la vieja idea de los Estados Unidos Europeos (EUE), la cual, obviamente, contaba desde hace años con tan apasionados defensores como detractores.

[6] Las cifras entre paréntesis marcan los años aproximados de inicio y fin de los procesos de configuración de la autonomía y autosuficiencia financiera autonómica (arts. 137 y 156 de la Constitución), y local (arts. 137. 140 y 142).

[7] “Menos mal…-sigue pensando- que a finales de la segunda década de los 2000 por fin “se arregló” el sistema de financiación municipal, cediendo por fin, (como parecía obvio) por parte del Estado y de las CCAA el 80% de la recaudación total tributaria… En caso contrario, ¿quién hubiera sufragado el enorme gasto público local? ¿el impuesto de vehículos? ¿los cuatro jóvenes de cada pueblo?”.

 

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