Buen gobierno es hacer bien las cosas

Para enseñar buenas acciones es mejor apelar a los buenos modelos que a las más precisas reglas (Efraín Gutiérrez Zambrano)

Admito que cada vez me incomoda más el extraño placer que parece que sienten algunas personas por hacer mal las cosas.

Aeropuerto. Visualicen la cola de un embarque (el ejemplo vale para cualquier cola). Un tipo deja la maleta entre dos personas y se sienta media hora. Luego se levanta y recupera su sitio. Bien, quizá tiene un esguince de tobillo y necesita descansar. Otro sujeto se mete delante mío mientras presenciaba esta escena. Justo cuando estoy pensando en si vale la pena llamarle la atención comienza el embarque con anécdota: una chica intentaba pasar con un maletón que obviamente debió ser facturado y no sé cómo pasó el control. Tras una breve discusión impone sus malas formas y consigue su objetivo. Ya veremos dónde coloca eso en la cabina.

Aparcando. Nos centramos en el acto de aparcar, queridos lectores, porque si repasamos todo lo que hacemos mal al conducir esto no sería una entrada, sino un Tratado. Estoy buscando sitio y dudo si donde he puesto la vista hay sufiente hueco. No, no cabe. Una persona ha aparcado su coche ocupando dos plazas, justo enmedio, en perfecta geometría. Otra parece que va a salir, pero como me ve esperando realiza todo tipo de operaciones pre-arranque para tardar más. Hasta se peina con la mano frente al espejo. A los 5 minutos me largo porque entiendo que no va salir mientras me vea allí. Veo otro sitio pero hay un tipo allí plantado. “Lo estoy guardando”, me dice. Esto no se puede hacer pero como atropellarle tampoco es lícito, sigo buscando. No tardo en encontrar otro sitio, pero de repente aparece el doble de Vin Diesel en contra dirección y se cuela delante mío por milímetros. Primero pienso en salir del coche y exigirle que lo retire, pero inmediatamente me percato de que si aparco ahí existen muchas posibilidades de que semejante energúmeno se persone un par de horas más tarde para efectuar la consiguiente raya horizontal en la carrocería de mi vehículo. No vale la pena. Sigo buscando… Da gusto conducir en España.

Estudios. El objetivo nunca ha sido aprender, sino aprobar. Es por ello que intentamos enterarnos de “lo que va a salir”, para no estudiar ni una palabra más que esto. Por supuesto aún así se utilizan chuletas (cada vez más sofisticadas). A la postre, un 5 es más que suficiente. Cualquier décima por encima de eso es un sobreesfuerzo innecesario y un regalo excesivamente generoso para alguien que quizá esperaba más de nosotros (y ese alguien nunca somos nosotros mismos).

Si alguna vez tuvieran que operarnos a corazón abierto querríamos que lo hiciera el cirujano que sacaba “dieces” en la carrera de Medicina, no el que aprobó con “cincos”

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¿Para qué hacer trampas en las colas de embarque si al final vamos a acabar todos dentro del avión?

Trabajo. Diríase que algunos puestos de trabajo consisten en “calentar la silla”, o en fichar de entrada y de salida. Padadójicamente el cumplimiento del horario suele ser ejemplar. El rendimiento, por supuesto, va por otro conducto. Es muy importante ceñirnos a las funciones estrictas que tenemos (o que interpretamos que tenemos, o que en su momento nos dijeron que teníamos), no vaya a ser que hagamos algo que no nos corresponda y regalemos a la empresa un grano de arena adicional de trabajo por encima de lo debido. Cometemos errores porque somos humanos, y es por ello que el trabajo tiene falta de calidad, pero esto ocurre porque no somos perfectos, no porque no nos esforcemos. Nuestro jefe suele ser un gilipollas; y si soy jefe mis empleados son unos ineptos… “Qué ganas tengo de que llegue el viernes. Y ni te cuento las ganas que tengo de que llegue agosto”.

Por último, vemos cómo se gestionan las Administraciones Públicas, los distintos niveles de Gobierno, con una cierta desidia y alejamiento del interés general. Por supuesto salvo honrosas excepciones.

Pero debemos ser sinceros y admitir que el objetivo de la mayoría de políticos es repetir mandato, y el de algunos funcionarios cobrar a fin de mes y nada más. Los ejemplos anteriores repletos de trampas, egoísmo y vagancia se ven, por desgracia con frecuencia, en lo público.

El primer problema tiene mala solución, salvo que cambiemos a toda la clase política y le hagamos comprender que el objetivo de un Gobierno debe ser el Buen Gobierno, no salir reelegido. Falta vocación de servicio público. La ciudadanía también tiene mucho que decir. Debemos (de)limitar el ámbito de actuación del gobernante y construir una sociedad civil in-formada y activa. Participación y colaboración sin llegar al intrusismo, porque cierto es que en un municipio tampoco puede mandar más que el Alcalde el presidente de la peña madridista (es un decir). Debemos desarrollar ese sentido solidario del interés general en la sociedad, porque de otra manera carecen de sentido instrumentos como los presupuestos participativos.

Asimismo debe delimitarse el ámbito de responsabilidad de cada actor público, porque ya no basta con no robar, sino que se debe llegar a un alto grado de buena gestión, y perjudicar las arcas públicas, incluso de buena fe, debería tener consecuencias, como mínimo políticas.

En cuanto a los funcionarios, es una cuestión que da para otra entrada (la haremos), pero uno de los problemas puede ser sin duda el sistema de selección. Lo cierto es que en este país todo el mundo quiere ser funcionario, pero luego cuando lo consiguen hay un alto grado de insatisfacción, ergo no todo el mundo quiere realmente ser funcionario.

Lo que pedimos es que cada persona que trabaja, directa o indirectamente, en el servicio público, lo haga con el ánimo de llegar al sobresaliente, no al “cinco pelaó”. Buen gobierno, en definitiva, es hacer bien las cosas en lo público. Faltaría más. Después de todo, si alguna vez tuvieran que operarnos a corazón abierto querríamos que lo hiciera el cirujano que sacaba “dieces” en la carrera de Medicina, no el que aprobó con “cincos” ¿Verdad?

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Anexos:

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4 thoughts on “Buen gobierno es hacer bien las cosas

  1. Buenas reflexiones… sigo tratando de rechazar la idea de que la mentalidad del Lazarillo se limita exclusivamente a tierras castellanas…

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