Hacer la red menos peligrosa depende de tod@s

¿Su contraseña es “abc123”? ¿Utiliza la misma contraseña (aunque sea más compleja) para todo? ¿Considera realmente necesario publicar fotos de sus hijos menores de edad? ¿Y de sus vacaciones en Cancún (en tiempo real, para que de tiempo de maniobrar a los ladrones)? Véase Delitos y ciberdelitos: cuando la víctima “lo pone en bandeja”. En un momento de cierto temor, en parte justificado, a los ciberataques, quizá deberíamos mejorar en conocimientos y puesta en práctica de herramientas como el Esquema Nacional de Seguridad (en la Administración) y la seguridad (en general, como usuarios). Repasemos los siguientes ítems:

1.- Planteamiento.

Desde el punto de vista social, las TIC están penetrando a un ritmo superior al que somos capaces de digerir. Ya lo han hecho. Se puede afirmar, como mínimo, que la cuestión de las redes sociales se nos está yendo un poco de las manos, y como los padres son los primeros desbordados obviamente no son capaces de educar a los hijos adecuadamente en el uso de las TIC. La tecnología condiciona la sociedad, y ambas visto lo visto van muy por delante del sentido común, la moral y el Derecho, tres pilares de la sociedad que tardan más tiempo en consolidarse. Nos hallamos en un peligroso periodo transitorio en el que “nadie controla”, porque los adultos no nos hemos desayunado en la vida con esto y los niños evidentemente carecen de madurez –por cierto, nunca ha habido tanta obesidad infantil (muy significativa la gran película Wall-e)-. Ante tal situación el consejo más sensato es pues la cautela. Estamos ante uno de esos casos en los que más vale pecar por omisión que por acción. Lo último podría no tener marcha atrás.

2.- Exceso de información.

No se malinterprete. La información, además de un derecho de las personas, es uno de los pilares esenciales de la democracia. Estamos a favor, por supuesto, de la libertad de información, y consecuentemente en contra de la desinformación. Pero paradójicamente un exceso de información puede conllevar la más absoluta desinformación. Falta de rigor, mentiras y medias verdades son las lacras de la multiplicación de fuentes. Haga caso únicamente de las fuentes contrastadas y no se disperse:

Al diluirse, nuestra mirada se debilita y pierde la agudeza del juicio crítico. Al enturbiarse, nuestra mirada se convierte en una actitud: consumo, no creación, proximidad confusa y fusional, más que democracia” (visitar fuente).

Un problema relacionado, aún cuando las fuentes sí son serias (no necesariamente oficiales) y contrastadas, es el de los posibles límites incluso de la información veraz. Es decir: ¿todo el mundo debe conocer toda la información sobre todos los asuntos en todo momento? Parece que la respuesta a esta pregunta planteada en términos tan genéricos no puede ser afirmativa. Es en este punto en el que se suscita la problemática de Wikileaks y plataformas relacionadas, cuestión lo suficientemente importante y amplia como para ser tratada mucho más extensamente en otro momento. Quede ahora simplemente apuntada. Sí desarrollaremos no obstante una problemática similar (aunque a nuestro juicio menos grave), la que plantea la supuestamente incuestionable Wikipedia.

3.- Problemas con Wikipedia.

Fuente: expansion.com. Wikipedia tiene a disposición de los usuarios una política interna sobre su uso para evitar errores y problemas de este tipo. En ella exige que todo el contenido que se introduzca haya sido publicado en otro lugar con anterioridad y que los artículos se nutran “principalmente de fuentes fiables, independientes y publicadas”. La propia web dedica un capítulo a las biografías, reclamando “especial cuidado en la redacción de artículos sobre personas vivas debido a la necesidad de respetar las leyes del país o jurisdicción desde donde se lea la información”. Por ello, determina que “debe retirarse inmediatamente el material polémico que no posea referencias o las tenga de dudosa calidad”. ¿Es esto suficiente? Lo cierto es que pese a todos estos intentos, el riesgo de falta de rigurosidad es difícil de evitar por ser un proyecto en el que cualquiera puede participar. Según el abogado Alejandro Touriño, socio del bufete Écija, la capacidad de los usuarios de aportar contenidos implica una serie de riesgos, derivados principalmente de la falta de originalidad de los contenidos (plagio) o del carácter difamatorio de los mismos. En caso de injurias o falsedades, el derecho al honor y el derecho a la libertad de expresión entran en conflicto. La jurisprudencia ha puesto límites a la libertad de expresión, por ejemplo en caso de insultos, pero a la hora de valorar una conducta de este tipo, los tribunales atienden a otros factores como la proyección pública del afectado o el contexto en que se ha producido la difamación para determinar si se ha dañado o no el derecho al honor. Touriño explica que las acciones que un usuario agraviado por ciertos contenidos de la Wikipedia puede emprender se circunscriben a dos vías principales: por un lado, la interposición de acciones ante órganos judiciales –en vía civil por vulneración de derecho al honor o en vía penal por la comisión de un delito de injurias o calumnias–, y por otro, la utilización de mecanismos de reporte que Wikipedia pone a disposición de los usuarios. Pero sigamos con el derecho al honor, un derecho que puede (y suele) ser autolesionado…

4.- Compartiendo nuestra vida con desconocidos (el autoataque al derecho a la intimidad).

Hace poco dijimos (ver vídeo al final de este epígrafe) que preocupa la impunidad con la que muchos anónimos desaprensivos atacan el honor de las personas en la red, pero que, sin perjuicio de la necesidad de perseguir aquellas actitudes, los primeros que atacamos nuestro derecho a la intimidad y al honor somos nosotros mismos, aireando documentos, informaciones y cuestiones personalísimas que a nadie importan y respecto a las que tenemos mucho que perder (a nivel personal, laboral…) y absolutamente nada que ganar. Y es que, como recuerda el Gerente del Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación, antes de subir una fotografía a Internet hay que pensárselo muy bien. Sensatez, por favor, que al Jefe o al responsable de RRHH nada le interesan nuestros michelines en la playa o nuestras cogorzas de los sábados.

5.- Mal uso de las redes sociales (y cómo combatirlo).

Está claro que con un poco de sentido común podemos evitar situaciones y “autolesiones” como las descritas y mejorar (o al menos no empeorar) nuestra imagen en la red. En definitiva podemos controlarnos a nosotros mismos pero por desgracia carecemos totalmente de control sobre los actos de los demás que nos afectan en la red. Al menos de un control preventivo, y, menos mal, se está desarrollando el control “reactivo”. En mi opinión, y sin entrar ahora en los quizá necesarios matices, facebook tiene muy pocas cosas buenas, linkedin muy pocas malas y twitter la potencialidad de permitir lo mejor y lo peor. Pero esto se puede decir de otra manera mucho más clara e incuestionable: las redes sociales, bien utilizadas, son positivas. Mal utilizadas, pueden llegar a resultar muy negativas. El problema que observamos es que abunda su mala utilización. En definitiva debemos evitar incurrir y que otros incurran en los verbos mentir, manipular, instigar, injuriar/calumniar, e incluso ligar (en principio nada hay de malo en ello… salvo que se haga precisamente mintiendo, manipulando, instigando e injuriando; nunca dejará de sorprenderme cómo una persona puede sentirse más unida a la foto de un torso masculino políticamente afín o una silueta femenina que copia frases de autoayuda que a su pareja o su familia). En definitiva, como hemos visto en el vídeo arriba publicado, maneras hay de combatir estos actos como mínimo antiéticos: el webmaster, el juez y la propia Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico, de la cual ya hay jurisprudencia… Si bien sigue faltado regulación, a pesar de que afortunadamente se están regulando en sede europea normas sobre el llamado “derecho al olvido”, sobre seguridad en la red, sobre el copyright… Por otra parte, incluso sin mala fe, las redes plantean problemáticas extrañas y por supuesto inéditas hasta la fecha. V. gr.: “Cómo eliminar nuestra cuenta de facebook y twitter (una vez fallecido)” . Piensen que hasta ahora solo hemos visto el fenómeno crecer, pero algún día empezarán las “bajas”, voluntarias o forzosas como en el caso apuntado. Antes cada persona tenía una identidad, ahora cada uno de nosotros tiene un mínimo de cinco identidades virtuales (un par de correos electrónicos, un servicio de mensajería instantánea, y al menos dos redes sociales). Eso como mínimo, ya que algunas personas tienen 10 ó 15… Habrá que adaptar el cibermundo a la realidad, digo yo, no vaya a pasar como con “El Zorro” y cuando muera el auténtico se quede Banderas con la vacante porque lo importante era el personaje. Creo que se me entiende…

6.- Dispositivos móviles. ¿WhatsApp sí o WhatsApp no?

Una cosa es el fondo, otra la forma y otra el medio. Me explicaré sin dejar aún el tema de las redes: antes accedíamos desde el PC, ahora desde el móvil (Android, SmartPhone…). Cualquier parecido de un teléfono actual con lo que teníamos en casa de pequeños es pura coincidencia. Sin ánimo de caer en la dispersión (algo que podría ocurrir en un artículo de semejante amplitud), únicamente comentaremos en este punto uno de los peligros del móvil: esa aplicación peligrosísima llamada WhatsApp. La afirmación no es gratuita ni exagerada, créanme. Se puede tildar de más o menos graciosa, pero creo que fue atinada, la campaña crítica lanzada hace unos años contra la mensajería instantánea a través de una serie de vídeos como este. ¿Es para tanto? Sí, y peor. Imaginen la siguiente secuencia de acontecimientos, les aseguro que nada infrecuente: pareja incipiente; pareja ardiente; intercambio de mensajes/fotos/vídeos eróticos; 7 horas al día en “el” WhatsApp (incluido el chateo desde el coche, conduciendo); emoción al leer las frases de la otra persona; control paulatino de la “última conexión”; emoción al leer la palabra “escribiendo”; control obsesivo de la “última conexión”; discusiones; ruptura; más discusiones (por cierto, ¿para qué?); “mal rollo”; “sextorsión”… Y lo dejo ya, no sin antes advertir que la secuencia aún puede ir a peor, incluso a mucho peor, pero sobre todo no deje de leerse el inquietante Informe del CCN sobre amenazas de WhatsApp, anexado al presente artículo (uwhatsappdañot infra).

7.- Otros delitos informáticos.

Hemos mencionado la “sextorsión”, pero sin duda una de las partes más negativas de la cibersociedad es el desarrollo de todo un catálogo mucho más amplio de ciberdelitos, como el phishing, el spam, el bulling y varios tipos de fraudes… En definitiva un sinfín de nuevas (o “reinventadas”) conductas antijurídicas de las que evidentemente nos debemos proteger de forma preferentemente preventiva. Para más información véase la interesante web: http://www.delitosinformaticos.com/ y por desgracia la prensa diaria en relación a los numerosos casos ya acontecidos: ejemplo. Y si a los delitos añadimos las actuaciones que podemos denominar de instigación al delito, o delitos indirectos, o simplemente actos inmorales, el listado de “fechorías” puede ser inacabable. Por ejemplo, ¿cómo se realizan hoy día las convocatorias de “botellón”? No es ningún secreto, por las redes. Huelga repasar en este momento el interminable listado de los perjuicios del alcohol a cualquier edad, si bien el binge drinking es mucho más común en adolescentes, y dentro de estos entre las chicas. ¿Sabían que el 56,1% de las mujeres universitarias son consideradas binge drinkers (cinco copas en dos horas) frente al 41,3% de los hombres de la misma edad? (fuente). Mala cosa la adicción al alcohol, y eso que hay drogas infinitamente peores, como la “droga del olvido” y otras inhibidoras de la voluntad derivadas del Propranolol, las cuales precisamente se manejan en algunas de estas fiestas. Peligrosa dinánima y el detonante vuelve a ser un mal uso de las TIC.

8.- ¿Sexo ‘low-cost’?

Fuente: elpais.com. Enlazando con el tema de los ciberdelitos sexuales, a mayor abundamiento y según la fuente… “Hoy, el ciberespacio les ofrece un relato en el que el sexo está desprovisto de cualquier vínculo de intimidad y de respeto, sin tiempos, sin cariño, sin reciprocidad. Es una experiencia que no enseña en la igualdad. Lo que suele ser su primer referente, a veces el único, es en realidad una historia de puro consumo, a menudo violento, accesible a todos a través de Internet. Sin una buena educación sexual, los adolescentes de hoy pueden iniciarse más fácilmente sin necesidad de tener empatía ni atribuir valor al cuerpo del otro. Y así se empieza, compartiendo experiencias en redes sociales y exhibiendo vejaciones en Gossip o Informer, en un entorno donde la distinción entre el espacio público y el privado está cada vez más difuminada.”

9.- Conclusión.

No querríamos lanzar un mensaje excesivamente pesimista, pero sí de preocupación. El progreso es maravilloso y, considerado objetivamente, la única manera científicamente posible de que sobreviva nuestra especie. Por lo que se refiere a las TIC, tardaremos solo unos meses en ver (y adquirir, no nos engañemos) “cristales inteligentes”, pantallas de TV curvas, smartphones flexibles y phablets (mitad tableta, mitad smartphone), y todo por supuesto ligero, flexible y con imágenes de 3D para arriba (realidad virtual, ver fuente). Es lo que llamamos TICvolución, y no es mala, para nada. Todo ello, decíamos, hablando “objetivamente”… Pero si hay una cosa “subjetiva” (y compuesta por sujetos) es precisamente “nuestra especie”, y del mismo modo que “hecha la Ley hecha la trampa”, paralelamente, “inventado el juego inventadas las trampas”. E Internet es un juego, o al menos lo es para muchos que es lo que por desgracia cuenta. Y lo peligroso es que es un juego sin reglas del juego, porque estas reglas, que las hay, son pocas y no se cumplen, que es tanto como hacer olímpico el vale tudo o bien darle un rinoceronte de varias toneladas a un niño jockey para que aprenda a montar. Tenemos entre manos un poder superior al que podemos controlar, y ni siquiera los más inteligentes de este mundo sobreviven, vean si no el desgraciado caso de Aaron Swartz, el supergenio adolescente responsable del RSS, Reddit, el OpenLibrary, tor2web, Creative Commons y numerosos otros proyectos que defendieron la innovación y la libertad de información. Gente como este chico y el propio Assange pagan caro “su atrevimiento”. En definitiva, no es que las TIC sean malas per se (en realidad solo hay malos usos), y por supuesto no es que cualquier tiempo pasado fuera mejor (vid “Lo bueno y lo malo del progreso“), sino que hay que escoger lo mejor de cada época y vivir de la mejor manera posible con arreglo a nuestra experiencia acumulada.

Es nuestra responsabilidad.

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