El sexo y la administración local

Aspira a consolidarse como una sana tradición de este blog inaugurar el curso administrativo postvacacional con una entrada de humor que relaje las caras largas de primeros de septiembre. Creemos que lo conseguimos el año pasado con “10 (arque)tipos realmente tóxicos en una organización pública”, nada menos que la tercera entrada más visitada de esta web –lo cual es mucho-, y una de las preferidas del lector.

Y toca en este caso repasar el paralelismo existente entre el sexo, o mejor dicho, las posturas sexuales (diez de ellas), y la administración, como siempre poniendo el acento en la local, que como su propio nombre indica es la más loca (y la más divertida no se crean).

Imagen habitual en las oficinas administrativas
Imagen habitual en las oficinas administrativas
  1. “Por detrás” (también llamado griego, en honor al yogur). Empezamos con un clásico. Nada mejor para romper el hielo (aunque si se nos va la mano romperemos más cosas además del hielo). Es el típico “el Alcalde me ha dado por el…”; “el agente urbanizador nos está dando pero bien”; “mi jefe de sección no para de darme por el…”; o “Menganito se ha cambiado de administración, que se vaya a tomar por…”.
  2. Sexo oral. No confundir con “examen oral”. Parte de forma habitual, pero no exclusiva, de una actitud pasota o excesivamente relajada ante el trabajo; de indiferencia: “A mi la administración electrónica me la…”; “Que entre en vigor la Ley de procedimiento me la… trae al pairo”. También sirve para mostrar una actitud desafiante –“pagar impuestos me la…”; “usted y todos los funcionarios me la…”-, por ejemplo de un contribuyente o usuario malcarado del servicio (o ser-vicio) público (o púbico).
  3. El misionero. Igual no es lo que creen. Según la RAE “misionero” se define como “eclesiástico o seglar que predica la doctrina cristiana en las misiones”. Aquí el paralelismo hace referencia, pues, al típico predicador “pesaó”, el del “ya te lo dije”, el de la moralina, ese sabelotodo que habla con superioridad moral e intelectual (siendo por cierto mucho más “de hablar” que de “hacer”). En definitiva, alguien realmente cansino que acaba dando por detrás (vid postura nº 1).
  4. La cuchara. Postura romántica donde las haya. Requiere que la persona que se coloca detrás abrace y envuelva con su cuerpo a otra persona, normalmente de menor talla, que se sitúa justo delante, en posición fetal. Si alguien está pensando que lo hemos definido bien pero que no son capaces de concebir qué tiene que ver o en qué contexto o situación se puede dar la cuchara en la administración, simplemente le informamos, desde aquí, que se da.
  5. “Átame”. Se practica con unas ligaduras (no necesariamente “ligueros”), físicas o psicológicas, que impiden moverse con libertad a una persona en sus relaciones con la administración. Tiene infinidad de derivaciones, ya que esa persona puede ser un contribuyente, un empleado público, una empresa licitadora… Cuando el coartado siente satisfacción puede derivar en sado (vid postura nº 10).
  6. El perrito. Parecido a “por detrás” pero sin la parte helénica. El acople es aparentemente similar pero mucho menos doloroso (depende de para quien). Como situación laboral no es que sea agradable, pero comparado con la sodomización inherente a la aná-loga posición, es como danzar entre nenúfares.
  7. El mamoneo. No confundir con el sexo oral, también llamado “la mam…”, si bien puede incluirse en esta práctica. Dícese en este caso del jueguecito que se traen entre manos algunos concejales, técnicos o jefes departamento entre sí, o quizá con alguna pareja sexual externa, como un empresario o un receptor de subvenciones.
  8. El jinete. Postura que requiere un caballo o un burro. No les será difícil encontrarlo.
  9. El helicóptero. Consiste en dar vueltas a gran velocidad sobre un eje lo más fijo, duro y resistente posible. Si no encuentra dicho eje en el cuerpo de su pareja siempre puede dar vueltas sobre la silla giratoria de la oficina. Quien no se consuela….
  10. El sado. Se produce cuando a alguien le zurran y vuelve a por más. Durante muchos años ha sido el ciudadano. Ahora ya no tanto, si bien por desgracia sigue habiendo situaciones en las que claramente se mantiene, como las elecciones.

¿Se os ocurre alguna más?

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5 thoughts on “El sexo y la administración local

  1. Sin olvidar los verdaderos encuentros sexuales que se dan entre funcionarios y ya no solo en Santa Rita (policías locales que patrullan juntos, entre un técnico y su auxiliar etc)

  2. Queda por añadir el swing, en el que hay intercambio de parejas , así como este me lo llevo yo, esta la ganas tu y mañana cambiamos…….

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