Entrevista en “A un clic de las TIC”

A continuación comparto la reciente entrevista publicada en la conocida web “A un clic de las TIC“, con motivo del próximo Congreso Novagob 2016. La fuente original es esta. Aquí publicamos la versión extendida.

El año pasado entrevistábamos a Víctor Almonacid por el reconocimiento a su labor de innovador público, En esta ocasión tenemos que felicitarlo por el premio Novagob 2016 a la Excelencia que ha obtenido el Ayuntamiento de Alzira, en el que trabaja, por su apuesta decidida -con tres años de antelación respecto a su obligatoriedad legal- por la licitación electrónica.

-Háblanos de la forma en que la licitación electrónica fomenta  la transparencia, la legalidad y la eficiencia en la contratación pública y de los beneficios que supone para empresas, ciudadanos y la propia administración.

En efecto, el Ayuntamiento de Alzira ha consolidado un proyecto transversal de implantación de la administración electrónica apoyado en el tándem formado por la licitación electrónica y la transparencia, entendiendo ambas como herramientas al servicio de los principios de legalidad, eficiencia y transparencia. Se trata de un proyecto totalmente integral, implantado por un equipo de personas fantástico de las cuales yo simplemente soy uno más, que más allá de modernizar la gestión contractual pública fomenta políticas públicas asimismo modernas. Piense que la contratación pública mueve mucho dinero, sobre todo en el momento actual. Ese dinero debe acabar “donde más falta haga”, donde más produzca, y no siempre en manos de los mismos. Cada vez se presentan más empresas candidatas aspirantes a ser el contratista del ente público. Mecanismos como la subasta electrónica dan mucho juego en este sentido. Ya conocemos el ahorro que supone la implantación de la administración electrónica, aspecto de la misma fielmente representado por la contratación electrónica. Este ahorro, que tiene muchas dimensiones, comienza por la reducción de cargas administrativas que supone para los licitadores poder presentar la documentación por medios telemáticos en formato electrónico, además de minorar la exigencia del número de documentos a presentar, sustituyéndolos por ejemplo por una declaración responsable. A su vez, esta facilidad para licitar aumenta la concurrencia, el principio principal de la contratación pública y que evidentemente retroalimenta el ahorro, en este caso para la administración, pero que tiene una dimensión si cabe más importante en cuanto a la legalidad y la transparencia, porque este sistema, no solo electrónico y “muy concurrido”, sino también basado en criterios de adjudicación en la medida de lo posible aritméticos (no solamente el precio) y en todo caso objetivos, prácticamente elimina toda posibilidad de corrupción, al tiempo que permite la participación de las PYMEs y los emprendedores en el servicio público y, algo muy importante, en el dinero público.

En cuanto a la transparencia, resulta evidente que los medios electrónicos la fomentan. Todo lo que hace el Ayuntamiento de Alzira se publica, o cuanto menos se registra. Señala el Libro Verde sobre la generalización del recurso a la contratación pública electrónica en la UE que “La generalización de la vía electrónica en el sector de los contratos públicos beneficiará a todos los participantes: en comparación con sistema actual en soporte de papel, los procedimientos serán más transparentes, más abiertos al diálogo con los contratistas y mucho más eficaces”. Está muy bien favorecer a los emprendedores, pero la segunda parte es que todos los ciudadanos se enteren de lo que se está haciendo, y por qué, en primer lugar por si les interesa participar y en todo caso por la debida rendición de cuentas. 

-Todo un ejemplo cuando al parecer en España se incumple mayoritariamente la normativa legal sobre contratos   

Lo es, y lo digo con toda la humildad por la parte que me toca. En el Ayuntamiento de Alzira estamos muy orgullosos de ser pioneros en la implantación de los procedimientos electrónicos, pero sobre todo por ser pioneros, si es que en este caso es aplicable el término, en el cumplimiento de la legalidad. En esto último no debería haber categorías, porque una cosa es modernizarse más o menos rápido, algo que vista la heterogeneidad entre Entidades Locales puedo entender, y otra cosa es incumplir, o simplemente bordear, la normativa vigente en materia de contratación pública. Y esa normativa, por cierto, son las Directivas sobre contratación pública de 2014. Todas las demás normas estatales y autonómicas en vigor se pueden considerar como subordinadas y de desarrollo de las mismas. Resumiendo, que si la licitación electrónica aún no se ha implantado mayoritariamente no es por falta de recursos ni mucho menos por falta de cobertura jurídica. Hay otros motivos…

En la red social de la administración pública Novagob hay ya más 200 participantes en el grupo de contratación pública, ¿qué temas se abordan en él habitualmente y que iniciativas y propuestas destacarías?

Los grupos son uno de los puntos fuertes de Novagob, y se han convertido en verdaderos foros de intercambio de experiencias y opiniones muy autorizadas. De todos los grupos, probablemente el mejor, por muchos motivos (participación, interés, nivel técnico, utilidad…), sea el de contratación pública. No puedo destacar ningún tema porque prácticamente se tratan todos los que tienen que ver con la actividad contractual de las entidades públicas, si bien obviamente muchas veces los debates se centran en las novedades legales, y sobre cómo interpretarlas e incorporarlas. A quien sí voy a destacar es a la moderadora del grupo, Pilar Batet, que además de ser una autoridad en materia de contratos es una gran innovadora pública siempre dispuesta a compartir.

Foto que aparece en la entrevista que me realizó la gran Mercedes Núñez
Foto que aparece en la entrevista que me realizó la gran Mercedes Núñez

En la estrategia Europa 2020 se contempla un uso estratégico de la contratación pública para favorecer la innovación por parte de las empresas, un uso más eficiente de los recursos, una compra más sostenible y social… Explícanos en qué consiste la compra pública innovadora (CPI) y cuál es su potencial.

La contratación pública es el instrumento ideal y transversal para la implantación de determinadas políticas y el cumplimiento de determinados fines públicos. En este sentido, es obligación de la Administración promover la economía y la iniciativa empresarial, especialmente la local, la emprendedora y la tecnológica. También por supuesto la social, la medioambiental… Esta es la nueva economía y el nuevo sector empresarial post crisis.

De forma concreta, la CPI es un contrato que la entidad pública saca a concurso, a fin de satisfacer una necesidad no cubierta mediante una solución innovadora. Tiene una definición oficial, acuñada en 1999 por Edquist y Hommen, según los cuales la CPI se produce cuando “una entidad pública aprueba un pedido de un producto o sistema que no existe en ese momento, pero que puede desarrollarse probablemente en un periodo de tiempo razonable. Requiere el desarrollo de tecnología nueva o mejorada para poder cumplir con los requisitos demandados por el comprador”. En cuanto a su uso estratégico, no cabe duda de que la CPI es una política pública de fomento de la contratación pública con PYMES, emprendedores y empresas que realicen una “apuesta tecnológica”. Según Xavier Sancliment, que es uno de los mayores expertos en CPI, debemos incorporar una nueva manera de comprar, en la que las empresas y los emprendedores encuentran en la administración pública un entorno favorable donde trabajar sus productos y servicios más innovadores. La contratación pública de innovación, tendría en este sentido un impacto enorme en el progreso tecnológico, pues las empresas podrían hacer una apuesta tecnológica sabiendo que cuentan con un cliente que va a asegurar sus ventas. Iniciativas de este tipo podrían introducir importantes mejoras en los servicios públicos y al mismo tiempo reducir el riesgo de la inversión en innovación y desarrollo. La Compra Pública Innovadora permite compensar una “brecha de mercado” característica de los sectores de alta tecnología. Se habla mucho de Smart City, pero imaginen una Smart City que se retroalimenta con el tejido empresarial innovador local…

– Al responder a un nuevo esquema mental en el que las entidades públicas se convierten en motor del cambio y no sólo buscan un cumplimiento cortoplacista de sus fines, ni el precio es el principal factor determinante, sino que impulsa la innovación en las empresas, hay una apuesta por la identificación constante de oportunidades de mejora, e incluso la administración “arriesga”… el éxito de esta fórmula requiere un importante cambio cultural de la administración. ¿Cuál es tu opinión y cómo es su uso en este momento en España?

Es un gran momento para hacer coincidir, por fin, la excelencia y la legalidad. La Directiva de contratación de 2014 ha sido un gran empujón en este sentido, pero me temo que seguirán habiendo políticos oportunistas que tergiversen y moldeen hacia sus intereses incluso la mejor regulación posible; del mismo modo que siempre habrá técnicos que impongan el procedimiento por encima del bien y el mal, y de hecho algunos “compañeros” han afirmado públicamente cosas como que no podemos aplicar la Directiva europea porque no tiene efecto directo o, mucho peor, que la firma electrónica es ilegal. Así no se puede, obviamente, pero soy optimista porque estos perfiles están quedando arrinconados, y sus administraciones muy rezagadas. El nuevo esquema mental que aludes está casi impuesto, pero seamos realistas, no lo ha impuesto, ni mucho menos inventado, la Administración, sino objetivamente las circunstancias, los grandes problemas (crisis, paro, corrupción…), y desde el punto de vista subjetivo el resto de actores de lo público: PYMEs, emprendedores, ciudadanos, tecnología, medios… y, bueno sí, unas pocas entidades públicas pioneras que, como bien dices, han innovado e incluso se han arriesgado (y por supuesto haciéndolo han ganado). Lo peor que le puede pasar a una entidad pública en el momento actual es funcionar de manera conservadora. No cambiar ahora mismo significa morir; si se sigue concibiendo la Administración como una máquina de generar papeles y cargas burocráticas, por ejemplo de cara a emprender una nueva actividad por parte de una persona joven, entonces mejor cerramos las persianas.

-La CPI desempeña un papel especialmente relevante en el desarrollo de las smart cities, en el que España está a la vanguardia y podría exportar el modelo a Latinoamérica…

Bueno, sí, ya lo hemos dicho. La CPI es una modalidad contractual que encaja como anillo al dedo en el desarrollo de proyectos Smart City, autoabastecidos con talento local. Se trata de un nuevo paradigma, una actividad pública muy moderna, a mitad camino entre la contratación, la subvención y la colaboración, algo que escandaliza a los administrativistas anclados en el siglo XX.

Podría ser políticamente incorrecto y ponerle muchos “peros” a esa afirmación de que España está a la vanguardia en cuestión de Smart Cities, pero se la voy a aceptar. Con mucha mayor tranquilidad comparto la certeza de que el modelo es exportable a Latinoamérica, pues aunque cada país tiene sus características propias, la ciudad o municipalidad es una entidad territorial y administrativa que se repite con una cierta homogeneidad a lo largo y ancho del Planeta. En todos los países del mundo hay ciudades, y los servicios públicos municipales siempre son más o menos los mismos. No tengo ninguna duda de que pronto habrá un modelo mundial de Smart City, con las grandes ciudades chinas a la cabeza. Obviamente el idioma y la cultura comunes facilitan el intercambio de buenas prácticas en el ámbito iberoamericano, por lo que la exportación de modelos y experiencias de España a Latinoamérica, y viceversa, puede y deber producirse.

-¿Qué otras fórmulas de compra destacarías frente al “pliego de condiciones”?

Personalmente me encanta esa modalidad de la CPI que es la Compra Pública Pre comercial (CPP). En ella la Administración y las empresas colaboran, previo pacto del reparto de los riesgos y futuros beneficios, en la creación de un nuevo producto o servicio que en ese momento incluso está muy lejos que llegar al mercado pero que se prevé cubra una necesidad pública en el futuro. Invertir para cubrir una demanda futura me parece muy interesante, porque la Administración se puede permitir el lujo, hasta cierto punto, de asumir estos riesgos, y los emprendedores pueden trabajar “a la carta” en el diseño de soluciones innovadoras, normalmente tecnológicas. Esto es progreso en estado puro. Aquí hay temas de propiedad industrial en juego, que por supuesto se deberán articular desde el principio. Realmente estamos hablando de Asociación para la Innovación, muy bien regulada también en la Directiva, por cierto, en la que las entidades que se asocian pueden ser cualesquiera, desde una pública y una privada hasta varias públicas y varias privadas que además proceden de distintos países. Sé que esto rompe todos los esquemas del procedimiento clásico, pero en 10 años será de lo más habitual.

Sea como fuere, lo importante no es el pliego. De hecho se hacen mal los pliegos. Muchos burócratas están obsesionados con la legalidad (según para qué, por cierto), y no entienden que para alcanzar las más altas cotas de legalidad el procedimiento es sin duda importante, pero lo es mucho más la transparencia, es decir, que se sepa el destino de cada euro público. También cuál era la intención de la entidad pública en cada política pública o actuación concreta, por ejemplo el apoyo a los emprendedores de sectores tecnológicos, y en qué grado se han cumplido los objetivos inicialmente previstos. Es decir, rendición de cuentas. En esto consiste la moderna gestión pública mucho más que en el deleite por la pulcritud formal de los expedientes.

– Has sido un firme convencido de Novagob desde el principio. La red cuenta ya con 8.000 usuarios en los distintos países donde tiene presencia – en torno al 40 por ciento de ellos en España. Este año asistirás al III Congreso Novagob de innovación pública. A la vista del programa, el nivel de las candidaturas presentadas a los premios, etc. si echas la vista atrás, ¿qué se ha avanzado en estos tres años?, ¿cómo valoras el trabajo realizado?

En efecto, he sido un firme defensor del proyecto Novagob desde su creación porque pensaba que era muy necesaria una Red Social de empleados públicos que compartiesen opiniones y contenidos, y creo que el tiempo nos ha dado la razón a unos cuantos. Es por ello que siempre he procurado estar implicado en Novagob, y ya adelanto que dicha implicación va a aumentar en los próximos meses. En cuanto al Congreso, el programa es sensacional. Tengo el honor de abrirlo con una charla que prometo que va a ser muy divertida. El trabajo realizado por la organización, y por todas las personas involucradas de alguna manera en el Congreso, es de diez. Vaticino que la tercera edición será mucho mejor que las anteriores porque he seguido su organización muy de cerca y aplaudo esa mezcla conseguida entre la repetición de los aciertos de ediciones anteriores, y espacios completamente nuevos, como los “debates cara a cara”, que pintan muy interesantes. Por otra parte San Cristóbal de La Laguna se ha consolidado definitivamente como la sede ideal, y es un lugar precioso por cierto. Un estímulo en sí mismo para acudir, aunque hace poco di nada menos que 20 razones para apuntarse (ríe). El Congreso Novagob es distinto a cualquier otro; tiene algo especial que, mucho mejor que si yo lo explico, debe experimentar cada asistente. 

– En el marco del Congreso vas a presentar el “Diccionario de administración electrónica”. Háblanos del libro. Cómo surge y qué va a aportar.

El Diccionario surge de una conversación con mi compañera y amiga Conchi Campos, quien me sugirió publicar una especie de versión “para no digitales”, en formato artículo de la Revista El Consultor, de un breve Diccionario de términos de administración electrónica que ya publiqué en mi blog. Enseguida vi dos cosas: que era una gran idea (porque quizá los “no digitales” son quienes más lo necesitan) y que no se trataba de un proyecto sencillo, sino más bien faraónico, si es que quería aprovechar la oportunidad para hacerlo realmente completo, ampliado, actualizado y sobre todo útil. El resultado final, mucho más ambicioso que la propuesta inicial de publicar una especie de artículo de 15 páginas, es todo un Diccionario de más de 100 páginas y 700 términos sobre administración electrónica, transparencia, Smart City, Redes Sociales, archivo, ofimática, licitación… Como reza la Introducción del autor, la finalidad de la obra es “acercar la administración electrónica a todos los profesionales y responsables públicos, pero, incluso por encima de esta noble empresa, pretendemos derribar de una vez por todas la Torre de Babel existente en las AAPP, recogiendo y proponiendo un único idioma administrativo universal en el que se puedan entender los jurídicos con los informáticos, los arquitectos con los archiveros, los economistas con los subalternos; y todos ellos entre sí, y con los políticos. Se verá que el Diccionario recoge los términos propios de esa administración electrónica en sentido amplio -cuya base es jurídico técnica-, pero también términos propios de la rama informática, de la archivística, y de las relaciones digitales. En definitiva, debemos empezar a hablar todos el mismo lenguaje, o al menos entenderlo, porque hoy en día todos los proyectos son multidisciplinares y la coordinación interadministrativa, interdepartamental, interpersonal y entre colectivos, es más importante que nunca”.

Y, para finalizar, vas a empezar el curso con nuevos proyectos profesionales… Cuéntanos.

Pues ahora mismo estoy en situación profesional de licencia no retribuida (no confundir con la excedencia), al menos hasta 31 de diciembre. Es algo que necesitaba a nivel personal, para tomar aire después de 17 años sin parar, y también para atender todos los compromisos adquiridos en formación e impartición de charlas. También voy a colaborar precisamente con Novagob en el nuevo Proyecto Novagob LAB, y también por supuesto con las instancias en las que sigo implicado, esencialmente COSITAL y la FEMP, para la que por cierto estoy coordinando la nueva Ordenanza tipo de administración electrónica, ya adaptada a las leyes 39 y 40.

El caso es que por distintos motivos pensé que debía salir de la Administración unos meses. Uno de mis temas es la transparencia, de modo que me parecía lo más coherente, y lo más ético, dejar de percibir el sueldo del Ayuntamiento en un momento en el que por el auge de la administración electrónica estoy atendiendo más compromisos externos de lo habitual. Aprovecharé también este paréntesis para decidir mi futuro profesional a medio plazo, si bien lo primero es regresar al Ayuntamiento de Alzira (en realidad nunca me he ido) y cerrar seguramente el círculo de la administración electrónica-inteligente integrada e integral. Tras este reto cumplido decidiré en qué proyecto lo suficientemente estimulante me embarco, probablemente dentro del sector público pero quizá, por qué no, en el sector privado. Seguramente en este momento puedo ser más útil a la Administración desde fuera que desde dentro. En fin, lo decidiré en los próximos meses… De momento, el mes que viene nos vemos en el Congreso Novagob 2016!

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2 thoughts on “Entrevista en “A un clic de las TIC”

  1. Gracias por la mención, es un honor ser reconocida por un profesional de tu nivel.
    Creo que la mayor fuente de aprendizaje y de innovación está en la red y afortunadamente hay muchas personas dispuestas a compartir información y experiencias como en hacemos en novagob.org
    Un abrazo.

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