El origen de los Ayuntamientos

Hoy, en Nosoloaytos… El origen de los Aytos!

Si hay un momento difuso, mal definido y (lógicamente) mal documentado en la Historia es la llamada Protohistoria. No obstante de lo que no cabe duda es de que, muy probablemente animados por el insólito buen tiempo (veníamos de una era glaciar), un buen día los pueblos nómadas comenzaron a asentarse, creando estructuras primero familiares –unas pocas chozas-, luego sociales –En España aún quedan aldeas, como la de La Hoya en Laguardia (Álava) perteneciente a la Edad de Hierro-, y luego políticas –ciudades- cada vez más complejas. Aparecieron las ciudades-estado, los primeros reyes, los primeros sacerdotes, y desde luego la estratificación social, la cual seguimos arrastrando, siendo sustituida la simple fuerza física por el poder y la manipulación como instrumento para alcanzar la cúspide social. La consecuencia  a esto fue que apareció la política (habría que esperar a Grecia para ver los primeros atisbos de democracia) y la economía, con lo que podríamos denominar el trabajo por cuenta ajena (una forma sin duda muy amable de llamar a la esclavitud) y el comercio, primero local y luego ultramar. Estas primeras civilizaciones, fundamentalmente los sumerios y los egipcios, comenzaron también a transcribir los primeros escritos jeroglíficos. Hubo un día, en efecto, en el que los homo sapiens sapiens –término que nunca nos hemos ganado del todo- dejaron de representar en la pared escenas con animales o pictogramas y los sustituyeron por otros símbolos homogéneos, que tenían un significado para su intérprete más allá del grafismo dibujado, y que por tanto podían transmitir información. Creo que debemos reflexionar sobre la importancia de este acontecimiento. Muchos historiadores consideran este hito, el de la escritura, como el verdadero comienzo de la Historia. Me incluyo entre los partidarios de ensalzar este criterio, si bien es cierto que cronológicamente la escritura y el nacimiento de las civilizaciones se dieron prácticamente de forma simultánea, y que la relación entre ambos sucesos es muy probablemente de causa y efecto, si bien no sabría decir en qué orden.

Desde el punto nivel sociopolítico, del mismo modo que las aldeas neolíticas dieron paso a las ciudades, a partir de las más importantes de estas se desarrollaron las primeras grandes civilizaciones, consecuencia lógica, según la Historia, del clásico afán expansionista que surge en toda estructura organizada, con unas normas, una cultura, y una religión que sienten la necesidad de imponer a otros territorios por considerarlos imprescindibles. Dicho de otro modo, las ciudades se expandieron vía pacífica (comercio) o violenta (invasión) a los enclaves más cercanos, formando en un momento dado un territorio homogéneo que ya podríamos denominar Estado. Del mismo modo, los Estados que se sentían los suficientemente fuertes llegaron a fundar imperios por el mismo procedimiento, con preeminencia del método violento. A pesar de que algunos llegarían a abarcar enormes superficies –en una época en la que las distancias se medían en días de camino- cada nuevo Estado o Imperio se regía por un mismo sistema político, jurídico y religioso, impuestos por el poder.

Pero las unidades básicas de convivencia seguían siendo la familia y la tribu. Se trataba de grupos de personas de con afinidad natural, unidas por costumbres, tradiciones y sentimientos comunes, y asentadas bien en pequeñas aldeas, bien en ciudades de un tamaño respetable. Pero los nacientes Imperios no eran sino fronteras artificiales conseguidas casi siempre con mucha hostilidad, imponiendo a un grupo no siempre homogéneo de poblaciones una misma religión y unas mismas leyes, en un momento en el que eran casi la misma cosa por la unión/confusión del sistema político y el religioso. Cuando estos Estados e Imperios crecieron se hizo preciso designar leales gobernantes territoriales en las poblaciones conquistadas, que de alguna manera ejercían la potestad del Emperador por delegación. Hablamos de Egipto, Grecia y Roma, desde luego utilizando el grosso modo porque las tres civilizaciones fueron muy diferentes (especialmente Egipto con las otras dos). Y de forma concreta Roma pasó por varias etapas políticas como bien sabemos. En honor a la verdad, el origen del municipio moderno se encuentra en Roma.

El municipio romano tenía carácter asambleario. En la foto: Asamblea ciudadana del Ayuntamiento de Alzira

El municipio romano tenía carácter asambleario. En la foto: Asamblea ciudadana del Ayuntamiento de Alzira

Según la Enciclopedia Jurídica (consultar fuente), el municipio romano ya poseía una organización popular. Era el pueblo, congregado en asamblea, quien designaba a sus representantes y gestores. La Lex lulia munipalis (45 a. de J.C.) reguló la organización municipal romana. A pesar de la invasión de los bárbaros y del establecimiento de imperio visigótico la institución del municipio no pudo ser destruida, sobreviviendo a su vez a la invasión árabe y transformándose y engrandeciéndose durante las luchas de la Reconquista. Pero sus notas caracterizadoras ya no serán las del Municipio anterior a la invasión musulmana. El municipio clásico de la Edad Media no es una institución puramente administrativa, como en Roma, sino un verdadero organismo político con leyes propias (fueros), que aplicaban las autoridades con independencia y hasta con fuerza militar (milicias). El único límite a la soberanía de aquellas repúblicas federales era el reconocimiento de la autoridad del Rey. Ya en el siglo XIV se advierte la decadencia de los municipios, siendo la Constitución de 1812 el punto de partida del moderno municipio español.

Urbanísticamente, a principios del siglo XIX aún persistía en Europa el  sistema de ciudad medieval aislada por la muralla. La tendencia progresiva a la concentración de la población obliga a buscar mayores espacios para su desarrollo físico y económico. Éstas necesidades impulsan las primeras leyes urbanísticas españolas, que son de ensanche: Planes de ensanche de Madrid y Barcelona (1860), Ley de Ensanche (1864), y Reglamento de la Ley de Ensanche (1867).

Y hasta aquí la entrada de hoy. Sobre lo que pasó en los siglos XIX y XX, y lo que va a pasar en lo que queda del XXI, ya hemos hablado en otras ocasiones.

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Publicado el junio 19, 2016 en Ayuntamientos, Nosoloaytos. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

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