#CNIS2016. Ponencia: “El reto de la transformación digital en la Administración Local”

#CNIS2016. Adjunto el texto de mi Ponencia: “El reto de la transformación digital en la Administración Local” acabada de impartir. En breve acompañaré el vídeo de la charla, en cuanto se encuentre disponible.

“El reto de la transformación digital en la Administración Local” es ahora mismo el reto de implantar las nuevas leyes de procedimiento y régimen jurídico. Se habla mucho de ellas. Hay voces “autorizadas” que las califican como inocuas. Otros decimos que van a causar -ya están causando- un gran impacto, sobre todo en la administración local.

Pero no deberían causar tanto impacto. El ordenamiento jurídico lleva muchos años lanzando indirectas, ¿cuántos? Más de 100, y luego lo demostraré. No se vayan…

Lo que nadie puede discutir en todo caso es que las nuevas leyes son todo un Caballo de Troya, pues incrustan, de una manera descarada, la administración electrónica en el corazón mismo del Derecho administrativo; en las leyes herederas de la Ley 30/92, la común, la troncal, la seria (no como la Ley 11/2007, considerada “la de los frikis” y que ni siquiera aparecía en los Códigos de leyes administrativas). Más allá de la regulación, que evidentemente también presenta algún cambio, el mayor cambio será pasar de 0 a 100 en las organizaciones donde la administración electrónica estaba inédita. Ahora va en serio, ya no es voluntario, y es por ello que se reactiva el concepto de administración electrónica, porque algunos se han percatado por primera vez de que hay que implantarla (el menos el procedimiento electrónico):

«La administración electrónica es el uso de las TIC en las AAPP,combinado con cambios organizativos y nuevas aptitudes,con el fin de mejorar los servicios públicos y los procesos democráticos y reforzar el apoyo a las políticas públicas.» (Comisión Europea)

La AE es servicio público. Es democracia. Es transparencia. Lo contrario de este nuevo servicio es lo que hemos tenido hasta ahora: el ser vicio. Se parece, la diferencia verbal es casi imperceptible, pero en la práctica es abismal… ¿Y qué es el ser vicio? La administración del papel: lenta, burocrática, obsoleta, ineficiente, y, lo peor de todo, corrupta, de los peores años noventa. ¿Saben ustedes que es lo mejor de la administración electrónica?

  • No es su mayor legalidad y transparencia, que la tiene, y en muy alto grado. Lo electrónico deja rastro: se publica o como mínimo se almacena. Respeta el procedimiento porque está automatizado…
  • No es su enorme eficiencia y reducción de tiempo y costes, que los tiene, y mucho. Desaparece la tediosa burcracia… Mesas de papeles, en completo desorden. El ordenador al menos “ordena”. Expedientes perdidos. De ahí viene la expresión “perder los papeles”, por cierto…

Es que puede ser el arma definitiva para la lucha contra la corrupción; junto con, evidentemente, una interiorización colectiva de la ética por parte de los responsables públicos. Uno se pone a pensar y es increíble todo lo que ha pasado en los últimos años… Todo tipo de corrupciones, algunas de lo más extravagante… Sobornos con viagra!, madre mía, esto se nos ha ido de las manos. Y qué nombres: esta era la operación enredadera, pero está la Pokemon, la operación Campeón, la Púnica, la Gürtel, la Noós, la Brugal! Brugal es una marca de ron ¿no?

Por eso es ridículo que se abra el debate sobre la vacatio legis de leyes como la de transparencia o la propia de procedimiento: “Queda un año”, he escuchado hoy… 1 año, 2 años, 3 años… mientras tanto ya han pasado 5 meses. Algunos tienen un serio problema de percepción del tiempo. Estamos en el CNIS, en marzo, y se refieren a una ley que entra en vigor en octubre como la ley que entra en vigor como mínimo en un año. Pues mire, no, será en medio año. Esta confusión está desde luego alimentada por el legislador… Pero más allá del día de entrada en vigor de leyes que regulan cuestiones tan nobles como la transparencia o el procedimiento electrónico en lugar del papel, implántelas usted caramba, que somos el país de nunca, tarde y mal. Y esta “mala actitud” ante las novedades legales (y antes que nada “novedades sociales”) está sin duda también alimentada por el legislador…

¿Saben ustedes lo que dijo el legislador en 2007 en la disposición final tercera de la Ley de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos? “Esta ley no entrará en vigor nunca” (no es literal). Desde entonces empiezo a leer las leyes por el final, porque si empiezo por el art. 1, y luego el 2, y así por orden, me vengo arriba y luego me llevo la gran decepción.

Imagen de la charla. Desde ahí se veía a la gente divertida
Imagen de la charla. Desde ahí se veía a la gente divertida

Y bastante bien sabía el legislador que había puesto un “plazo chorras” cuando en 2011, en la famosa Ley de Economía Sostenible dijo (tampoco literalmente): “Mira, sé que sabes que hay una ley por ahí que no les has hecho ni caso, que regula derechos electrónicos de los ciudadanos y las consiguientes obligaciones electrónicas de la administración. Había que cumplirla, implantando algunas cosas, pero no lo has hecho. Y como sé que no lo has hecho, hazlo. Pero como sé que tampoco lo vas a hacer ahora, haz como mínimo un Cronograma de actuaciones de lo que NO vas a hacer, porque sé que no lo has hecho, y no disimules, pero disimula ahora con esto porque ambos tenemos que quedar bien…” (como digo tampoco es literal).

En fin, la vacatio legis le encanta al legislador, sobre todo cuando se refiere a las entidades locales. Nunca se nos aplica una ley a la primera: LRSAL, LTBG, LPA…

En todo caso, insisto, la moraleja es que los plazos no son importantes. Lo importante es hacer las cosas.

Pero si quieren hablar de plazos yo hablo: les diré que la administración electrónica y la participación ciudadana 2.0 es obligatoria en la administración local desde 1 de enero de 2004. Los derechos electrónicos de los ciudadanos desde 31 de diciembre de 2009 y los Esquemas Nacionales desde enero de 2014. Incluso les diré que la licitación electrónica será obligatoria el 2 de octubre de 2016, diga lo que diga la non nata ley de contratos, entre otras cosas porque las Directivas tienen efecto directo en el ordenamiento jurídico interno, que ya no se estudia Derecho europeo ni Derecho internacional, caramba!

Pero les prometí que hablaría de plazos superiores a 100 años. Cuenten hasta 116. La Real Orden de 12 de febrero de nada menos que 1900, de Francisco Silvela, publicada en la Gaceta de Madrid del 19 de febrero: “en todas las oficinas del Estado, provinciales y municipales se admitan cuantas instancias y documentos se presenten hechos con máquinas de escribir, en los mismos términos y con iguales efectos de los escritos o copiados a mano”. Y alguno dirá que no viene a cuento, pero el Código Civil, aún vigente, es de 1889, y dice que las normas se deben interpretar de acuerdo con la realidad social del momento; y el primer Código Penal moderno, de 1822. ¿Querían plazos? Pues he ahí nuestra primera “ley anticorrupción”, y tiene casi 200 años.

Por lo tanto las cosas hay que hacerlas cuando hay que hacerlas; y no siempre esperar a que nos obligue irremediablemente la Ley. Entre otras cosas porque la Ley tampoco es perfecta. Pero vamos, ni mucho menos. Dice la Ley de régimen jurídico que el Archivo electrónico es obligatorio “salvo cuando no sea posible”… Qué barbaridad de concepto jurídico indeterminado. A ver: ¡no pongas esto lumbreras que le das alas a los de la resistencia al cambio!

Los de la resistencia al cambio, cuántos recuerdos. Les tengo ya cariño y todo después de tantos años predicando estas cosas… Algún compañero de Ayuntamiento o de profesión me ha dicho alguna vez: “hay que ver qué pesado eres con eso de la informática…” ¡Cuidado! Cuando alguien llama informática a la administración electrónica, es que es muy peligroso. Otro de estos outsiders me dijo hace poco: “Para 11 años que me quedan para jubilarme ¿voy a tener que aprender esto de la informática?”… Qué bárbaro, 11 años. Antes estos funciosaurios eran intocables, pero ahora por fin hay un artículo en una ley obliga a a los empleados públicos a tramitar de forma electrónica… ¿Lo sabían? es el art. 14.2.e) LPA. A mi llevan 15 años preguntándome: ¿en qué artículo de qué ley pone que yo estoy obligado a utilizar el ordenador? Pues mira, ya lo hay. Hay un artículo que lo dice y te lo puedo enseñar. Pero la batalla aún no está ganada hasta que todos se lo crean. Esto hay que creérselo. A veces debatimos dentro de la profesión de Secretario de Ayuntamiento ¿Qué es la fe pública? ¿Que qué es la fe? Pues mira, lo que no algunos no tenéis.

Aún no hemos vencido pues. Así que no olviden andar con ojo con los que llaman informática a la administración electrónica. Siguen siendo extremadamente peligrosos. Si viera a alguno al principio de un Capítulo de esos de Mentes Criminales diría: “mira, ese es el culpable”. Esos, y los que dicen que “cuando lo pongáis todo en la nube se perderán las cosas”. Sí, se evaporarán.

En fin, lo de la resistencia al cambio da mucho de sí. Es cierto que necesitamos de nuevas actitudes, pero no olvidemos que la definición de AE, habla de nuevas aptitudes, porque de nada me vale en mi organización un voluntarioso ignorante. ¡Hay que aprender toda la vida por Dios! Y no solo cuando uno estudia “para aprobar”. Además, tenemos que superar esa maldita especialización que tanto daño ha hecho tanto en la privada como en la pública. El otro día escuchaba la radio, una cadena musical, en la que evidentemente los dos locutores son, supuestamente, especialistas en música. “El Waka Waka de Shakira ha alcanzado los 1000 millones de reproducciones en Internet”, dice la presentadora. “Madre mía, eso es más que habitantes tiene el Mundo”, observa un sagaz contertulio comparsa. “Sí claro, pero piensa que alguno habrá pinchado más de una vez”, concluye la locutora principal, demostrando así por qué está al mando… Esto es tremendo ¿verdad? Pues mire, sí, para ser locutor musical de radio debe saber algo de geografía y demografía, porque ninguna profesión, ninguna rama del saber es un compartimento estanco.

Como vemos debemos aplicar un nuevo marco legal, pero sobre todo una nueva forma de hacer las cosas. Para ello deben cambiar muchas malas costumbres, por lo que lo más importante es gestionar el cambio. ¿Y cómo se gestiona? Con comunicación, sentido común y liderazgo.

¿Qué es comunicación? Una buena comunicación es la que impediría que, en esas casas de chismes que son las AAPP, triunfe la comunicación informal distorsionada. Vamos, que ahora mismo lo que pasa es que…

Entre lo que yo pienso,
lo que quiero decir,
lo que creo decir,
lo que digo,
lo que quieren oír,
lo que oyen,
lo que creen entender,
lo que quieren entender,
y lo que entienden,
existen nueve posibilidades de no entenderse.

¿Y qué es el sentido común? Está a medio camino entra la comunicación y el liderazgo, al tiempo que es común a ambos. Consiste en exponer las cosas con lógica y objetividad, ponderando al mismo tiempo los pros y los contras, con ligero predominio de los primeros. Siendo sincero, proactivo y facilitador. A partir de ahí “haz lo que puedas”.

Empieza donde estás.
Usa lo que tienes.
Haz lo que puedas.
–Arthur Ashe (*)–

¿Y qué es liderazgo? Convencer. Se habla mucho que consiste en motivar, que también, pero yo creo que sobre todo consiste en convencer. Además, recuerden que estar motivado es tener motivos; si bien el significado de la palabra ha venido asimilándose a “estar animado”.

Liderazgo es ser capaz de que el equipo se comprometa. No simplemente que se impliquen. Comprometerse es un paso más. ¿Saben ustedes la diferencia? Supongo que alguna vez han comido huevos con bacon, ¿sí? Pues ahí la gallina simplemente está implicada, pero solo el cerdo está realmente comprometido.

Pero para conseguir un equipo de cerdos -en este buen sentido, claro-, hay que convencer. Un servidor lleva desde principios de siglo (de este siglo, no pongan esas caras, que no soy tan viejo), intentando convencer predicando las bondades abrumadoras de la administración electrónica. Admito que tuve poco éxito hasta 2008, más o menos con el inicio de la crisis. En ese momento subrayé el ahorro que supone la tramitación electrónica, sin duda una de sus grandes virtudes. Por eso empezó a triunfar el tema, no tanto porque algunos lo dijéramos, sino más porque otros “lo vieron”. En todo caso mis compañeros del Ayuntamiento de Alzira, que aquí presentes pueden dar fe, y yo consideramos conveniente acompañar cada proyecto de un estudio de ahorro de costes y, en su caso, de reducción de cargas administrativas para el ciudadano. Las cifras de ahorro resultantes siempre han sido incontestables. El otro hito importante se ha producido más recientemente, cuando la corrupción sustituyó a la crisis como primera preocupación de los españoles. Entonces puse el acento en la mayor legalidad y transparencia de la tramitación electrónica, a la que considero como he dicho un arma muy potente contra la corrupción. Aún quedaba un argumento en contra de la resistencia al cambio: “Diga lo que diga la Ley, y aunque el procedimiento sea electrónico y deje rastro y todo eso, si el responsable público no es honrado puede seguir siendo ilegal a pesar de todo. Dependemos pues de que sea honrado”. “Claro –suelo contestar-, pero es que yo ni me planteo que un responsable público que no sea honrado pueda estar ahora mismo al frente de una institución pública. La honradez no es una virtud; es una obligación”.

Y me voy a permitir acabar con un consejo: replanteároslo todo. Haceros preguntas. “El reto de la transformación digital en la Administración Local” es, en efecto, todo un nuevo reto. Un gran reto. Sé que algunos lleváis muchos años en la administración pero dudad de las pautas preestablecidas. Preguntaros por qué hacemos las cosas como las hacemos, y si la respuesta no es satisfactoria quizá es el momento de cambiarlas. No aprendáis de las certezas, sino de las dudas. Es por eso que termino ya con Rudyard Kipling, quien dijo:

“Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé; sus nombres son cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué”.

© Todos los derechos reservados. Nosoloaytos. Web oficial de Víctor Almonacid Lamelas 2016. Aviso legal.

(*) Arthur Robert Ashe, Jr. (10 de julio de 1943 – 6 de febrero de 1993) fue un jugador afroamericano de tenis de los Estados Unidos. Nacido en Richmond, Virginia, es recordado por sus esfuerzos en acciones sociales y por su gran paso por el tenis en los años 1970. Ashe, un afroamericano, fue el primer jugador negro seleccionado para el equipo de Estados Unidos de la Copa Davis y el único hombre negro en ganar el título de singles en Wimbledon, los EE.UU. Open y el Australia Open. Se retiró en 1980. Ashe fue clasificado número uno del mundo. 1 por Harry Hopman en 1968 y por Lance Tingay de The Daily Telegraph y la revista World Tennis en 1975. En la clasificación informática de la ATP, alcanzó el puesto N º. 2 en mayo 1976. A principios de 1980, se cree que a Ashe le contrajeron el VIH por una transfusión de sangre que recibió durante una opperación de corazón de by-pass. Ashe anunció públicamente su enfermedad en abril de 1992 y comenzó a trabajar para educar a otros acerca del VIH y el SIDA. Fundó la Fundación Arthur Ashe para la derrota del SIDA y el Instituto Arthur Ashe para la Salud Urbana antes de su muerte por neumonía relacionada con el SIDA, el 6 de febrero de 1993.
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