Derecho natural: entre el Derecho positivo y la religión

El pensamiento no delinque, jamás. Sí existe no obstante el pecado de pensamiento, como mínimo en la religión cristiana. En cuanto al Derecho natural, se basa en la ética, y aunque esta por definición comienza en la cabeza de las personas, no es reprobable tener un debate interno resuelto finalmente en favor de la conducta más adecuada. Este es el mejor ejemplo, y puede que también el mejor inicio, para ilustrar el resto de la entrada.

En efecto, la ley sanciona las acciones y también las omisiones constitutivas de infracción administrativa o penal. Esto quiere decir que de alguna manera sí castiga un mal pensamiento (por ejemplo la planificación de un robo), pero únicamente si tiene un efecto tangible en la realidad, causal, ilegal, ejecutado o propiciado en todo o en parte al menos por una persona, que resulta de algún modo nocivo para las otras personas o el interés común, y por supuesto siempre que esté tipificado en una ley (tanto la acción como la sanción). Los juristas nos referimos a esto como conducta típica, antijurídica, culpable y punible.

Por su parte la religión castiga, al menos emocionalmente, el pensamiento en estado puro. Queda muy claro en los evangelios, por ejemplo cuando Jesucristo dice: “Oísteis lo que fue dicho: No cometerás adulterio. Yo, sin embargo, os digo que todo el que mire a una mujer, codiciándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt. 5, 27-28). De hecho el “pecado de pensamiento” aparece en el popular rezo Yo confieso, el cual, sea todo dicho, es devastador para el estado de ánimo y la autoestima:

Yo confieso ante Dios Todopoderoso,
y ante vosotros hermanos
que he pecado mucho de pensamiento,
palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa…

En un agradable término medio, y mucho más eficaz que cualquiera de los dos Códigos de conducta vistos en los párrafos anteriores, se encuentra el Derecho natural. Es individual, intrínseco, voluntario… Al contrario que la ley, no cuesta nada de cumplir, porque se imbrica en los valores más arraigados de la persona. Iguala en devoción a la religión pero no genera el rechazo que esta produce en los paganos o los fieles de otras doctrinas. De la religión tampoco nos hace mucha gracia aquello de “a Dios rogando y con el mazo dando”, no crean… De alguna manera unas normas tan estrictas fomentan la doble moral, precisamente porque son prácticamente imposibles de cumplir.

¿Qué ley o religión puede parar esto? Ninguna
¿Qué ley o religión puede parar esto? Ninguna

Por otra parte el Derecho natural es tolerante con el pensamiento, y es precisamente a través de ese pensamiento (y de la experiencia) como se aprende a discernir lo que está bien de lo que está mal, y esto último se descarta automáticamente sin tener en cuenta si recae o no una prohibición legal contra ello. Al contrario que la ley, no triunfa por el temor a la sanción, porque quien evita la ilegalidad por miedo al castigo no la evita si piensa que las posibilidades de ser castigado son muy reducidas. Esto entronca, cómo no, con el problema de la corrupción en lo público. Dicha corrupción, aunque no literalmente, está sancionada por el Derecho penal, pero ¿esta punibilidad es realmente eficaz? Pensamos que no, que lo más eficaz es tener, predicar y demostrar una serie de valores éticos, con la finalidad de que el resto de personas los interioricen.

En este sentido, los Secretarios, Interventores y Tesoreros de la administración local –también llamados “habilitados de carácter nacional” y agrupados en un colegio profesional que corresponde a las siglas de COSITAL– somos un colectivo que hace tiempo reivindica su posición clave dentro del Estado de Derecho, mostrando una gran preocupación por este problema de la corrupción, manifestada en muchas ocasiones de forma expresa (ver Comunicado de prensa de COSITAL sobre el problema de la corrupción).

Y en mi opinión, aunque muy despacio, y con alguna dolorosa parada en seco o incluso retroceso, va imponiéndose la ética. El día 2 de Noviembre de 2015 Transparencia Internacional-España (TI-España) presentó un conjunto de cuarenta Medidas para prevenir y combatir la corrupción política e institucional en España. Estas medidas han sido elaboradas pluralmente por una Comisión creada en el seno de TI-España e integrada por treinta y cuatro miembros pertenecientes a muy diversas instituciones relacionadas con la lucha contra la corrupción y la transparencia, entre las que se encuentra el Consejo General COSITAL, junto a la Fiscalía Anticorrupción, Jueces y Magistrados, Tribunal de Cuentas, Organismos antifraude, Fuerzas de seguridad, Instituciones representativas de entidades públicas y locales, Universidades y ONG´s, entre otras. Dichas medidas, que han sido enviadas a los doce principales Partidos políticos, se han agrupado en cuatro áreas: 1) Prevención de la corrupción política e institucional. 2) Prevención de la corrupción en las Administraciones Públicas. 3) Sanción y represión contra la corrupción. 4) Transparencia y control social contra la corrupción.

CONSULTAR EL DOCUMENTO “LAS 40 MEDIDAS PARA PREVENIR Y COMBATIR LA CORRUPCIÓN

Sí son todas las que están, desde luego, pero quizá no están todas las que son. Podríamos añadir alguna medida adicional para acabar con la corrupción, de forma concreta, en la contratación pública (ver aquí). En todo caso, si se fijan, todas se basan directa o indirectamente en una concepción ética del sistema y de las normas del sistema.

Y aunque el Derecho natural es, por definición, no escrito, la ética va ganando terreno también en el Derecho positivo a través de la inclusión de los principios generales del Derecho. Al respecto pueden verse los principios éticos y de conducta recogidos en el Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público. Unos principios parecidos, pero para los cargos políticos, recoge la Ley de transparencia (ver los principios de buen gobierno en su artículo 26).

Sea como fuere, y volviendo al colectivo COSITAL, lo cierto es que nos posicionemos tan claramente como lo estamos haciendo o no, la ley nos asigna un rol de controladores de la propia legalidad, de la eficiencia y de la transparencia (ver alegaciones de COSITAL Valencia a la Ley de Transparencia de la CV), y así lo hemos tratado de hacer explicar. Algunos dicen que en los últimos tiempos estamos hablando “con la boca más grande”, estando implícita en el comentario una especie de crítica velada acaso por la “timidez” anterior. Las críticas constructivas se aceptan todas, como no puede ser de otra manera, y posiblemente sea cierto… en parte. La verdad es que hemos estado –y estamos- no solo maniatados, sino también silenciados por un sistema que primero nos dice que debemos controlar la legalidad en los Ayuntamientos y luego nos pone a los pies de los caballos, por ejemplo, haciendo depender nuestro sueldo o incluso nuestro propio nombramiento de las autoridades a las que a priori tenemos que controlar. Dicho todo lo anterior, se dice mucho aquello de “hecha la ley hecha la trampa”, pero no es menos cierto que las trampas, de facto, las hacen las personas no las leyes, aunque desde luego somos los primeros que denunciamos los fallos del sistema que las alimentan. Pero es aquí donde la ética debería imponerse. Y pongo un ejemplo abrumador: ¿piensan que Gandhi o Mandela, como políticos, se veían condicionados en su modus actuandi por una supuesta mala legislación en India o Sudáfrica? Y una pregunta mucho más políticamente incorrecta: ¿creen que el propio Gandhi era bueno por ser de religión hindú o porque simplemente era bueno? (una ayuda: Gandhi fue el primer crítico de algunos postulados muy rígidos del hinduismo tradicional).

En resumen, la religión, “que Dios me perdone”, es en mi modesta opinión algo totalmente anacrónico. La ley por supuesto hay que cumplirla, pero tiene un problema: que no es perfecta (de hecho es algo imperfecto en un sistema imperfecto, si bien admito que necesario). Pero la Naturaleza sí es perfecta, por lo que el Derecho Natural sería el Código de conducta más válido y efectivo. Válido para todas las personas. Algunas de estas personas son empleados y cargos públicos, pero si a su vez algunos de estos carecen de ética, más vale cambiar a todos los corruptos (y sus cómplices) antes que cambiar todas las normas. Porque diga lo que diga una ley “harán la trampa”. Bueno, la “harían”, porque ese tiempo pasó (o ha pasado, o pasará…).

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2 thoughts on “Derecho natural: entre el Derecho positivo y la religión

  1. Un aparte que seguramente ya lo sabe pero nuca se ha dado cuenta, ya que mezcló derecho con Cristianismo, las bases fundamentales del Derecho actual están en los 6 ultimos Mandamientos , por otro lado no confundir Cristianismo con Catolicismo, aunque sean parecidos tienen una distancia grande, hago mencion del rezo “Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa…” eso no es asi, la culpa nos es nuestra, es del pecado que está en nosotros desde el dia que Adan desobedeció a Dios y se comió el fruto del conocimiento del bien y del mal.

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