“Bechmarking bueno” y “bechmarking malo”

La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia (Aristóteles).

Una de las moralejas de este blog Nosoloaytos, siempre constructivo, es que la Administración local tiene un enorme potencial, pero sin duda aún debe mejorar. Y debe alcanzar nuevas cotas más elevadas en el servicio público, mejorando su organización y funcionamiento a través de nuevas ideas, haciendo con ello buena la cita de Einstein de que para conseguir resultados distintos debemos hacer cosas también diferentes. Pero diferentes en relación al pasado, no al “mejor presente” de otras organizaciones similares. Hablamos de inventar, de innovar, y ojalá tuviéramos tanto talento como para hacerlo cada vez que se presenta un problema. Pero no es así. El gran Peter Drucker dijo que “la innovación es la imitación inteligente”.

La Historia está repleta de pioneros, mientras que otros, con mejor o peor intención, simplemente han tenido la habilidad de aprovechar lo que han hecho los precursores en su propio beneficio, incluso atribuyéndose todo el mérito en algunas ocasiones. En el colegio nos enseñaron que copiar está mal, y evidentemente en el contexto escolar no es precisamente la técnica más conveniente para la correcta formación de los estudiantes, pero si nos liberamos de las connotaciones negativas del término y lo aplicamos, ya en el mundo de los adultos, a la gestión pública, no parece tan mala idea no ya “copiar”, sino más bien observar lo que hacen otros, comparar, “intercambiar buenas prácticas” y adaptar. Las técnicas de benchmarking surgen, cómo no, en el ámbito de la empresa privada, y se basan en un método comparativo especialmente idóneo en la gestión de las administraciones públicas más numerosas –unos 8.100 Ayuntamientos en España-, e incluso a pesar de su heterogeneidad, ya que muchos son diferentes pero también muchos parecidos, y en todo caso la técnica prevé mecanismos de adaptación, ya que un mimetismo total es prácticamente imposible. Hablamos de España, pero como siempre apuntamos también somos partidarios de traspasar las fronteras, yendo a un benchmarking internacional, especialmente dentro del municipalismo europeo, sin descartar las grandes coincidencias con algunos rasgos del municipalismo latinoamericano, de lo cual siempre se da buena cuenta en Novagob. En definitiva, está bien aprender la teoría, concebir planes técnicos, intentar tenerlo todo previsto y bien atado, y por supuesto es loable la intención de innovar; pero también debemos mirar con buenos ojos lo que ya han hecho otros, y además lo han hecho bien:

“Para mejorar nuestro conocimiento debemos aprender menos y contemplar más” (René Descartes)

Copiar, comparar, intercambiar, adaptar, mejorar, contemplar… Son muchos verbos ¿Cómo podemos definir exactamente benchmarking? El término parte obviamente de otro de estos anglicismos que como Open Government o Smart City también ha penetrado en el castellano, y se refiere a un proceso sistemático y continuo para evaluar comparativamente los productos, servicios y procesos de trabajo en organizaciones. Consiste en tomar “comparadores” o benchmarks a aquellos productos, servicios y procesos de trabajo que pertenezcan a organizaciones que evidencien las mejores prácticas sobre el área de interés, con el propósito de transferir el conocimiento de las mejores prácticas y su aplicación. No se trata pues, exactamente, de “copiar”, sino de comparar para ver en qué podemos mejorar en relación a otros, y hacerlo, no necesariamente con las mismas técnicas, pero sí adaptándolas a nuestras circunstancias. En su momento dijimos que, aunque orgullosos de nuestra “Ordenanza de transparencia de la FEMP“, los autores considerábamos que la reglamentación era de máximos, superando en muchos aspectos la legislación, y que una Ordenanza así impone obligaciones organizativas y técnicas por encima de las posibilidades de los municipios pequeños; pero por un lado la Diputación puede/debe ayudar, y por otra parte la Ordenanza puede, bien no aprobarse, bien adaptarse. Recordemos que es una Ordenanza tipo, un modelo pensamos que válido. No la copie/pegue por favor. Adapte, quite, ponga, cambie…

Ciudad de finales del presente siglo. Sostenible, eficiente, humana... Un modelo "homologable", sin perjuicio de la necesaria adaptación
Ciudad de finales del presente siglo. Sostenible, eficiente, humana… Un modelo “homologable”, sin perjuicio de la necesaria adaptación.

Como apuntábamos, la utilización del benchmarking se ha planteado históricamente en las organizaciones privadas, casi siempre empresariales, pero actualmente se ha extendido a diferentes ámbitos, con las consiguientes modificaciones de su puesta en práctica. Éste es el caso de su utilización por las administraciones territoriales y otras entidades públicas (benchmarking público) para mejorar sus procesos y sistemas de gestión y evaluar la implementación de las actuaciones políticas, la gestión estratégica de una ciudad, etc. Opinamos que el benchmarking público tiene muchas posibilidades en el ámbito de la administración municipal, por las características inherentes a la misma, especialmente por la “repetición” de este nivel de gobierno territorial en todos los estados de todo el mundo. Recuerden el “Concepto (e importancia) de “Gobernanza municipal”, y la necesidad de concebir un modelo universal de Smart City para mediados del presente siglo. Como también dijimos, la globalización, y más aún un nivel o pseudonivel de gobierno mundial impondrá un modelo de Smart City de escala planetaria, probablemente más adaptado a la tipología china pero con la tranquilidad de que una ciudad es una ciudad.

Dimensiones del benchmarking. Fuente: Wikipedia.

El presente comentario no es solo teórico. Ya tenemos casos de éxito y podemos contrastar que los resultados obtenidos a partir de las aplicaciones benchmarking en el sector público han evidenciado un desarrollo de mejores servicios y organizaciones más eficientes. Queremos resaltar que la importancia del benchmarking no se encuentra en la detallada mecánica de la comparación, sino en el impacto que pueden tener estas comparaciones sobre los comportamientos. Se puede considerar como un proceso útil de cara a lograr el impulso necesario para realizar mejoras y cambios. Este proceso continuo de comparar actividades, tanto en la misma organización como en otras “empresas”, lleva a encontrar la mejor; para luego intentar copiar esta actividad generando el mayor valor agregado posible. Es por tanto muy importante la medición y la gestión de los datos que se reciben, lo cual nos llevará con el tiempo no solo a la mejora del servicio sino a la personalización del modelo de gestión, el cual por otra parte debe estar siempre sujeto a los eventuales cambios (sociales, demográficos, tecnológicos). Se trata de un proceso vivo, flexible. Se deben mejorar las actividades que generan valor y reasignar los recursos liberados a eliminar o mejorar actividades que no generen valor, o bien si este no es el deseado. Estamos ante un proceso complejo, desde luego (pero necesario). No se trata de “copiar y pegar”…

© Todos los derechos reservados. Nosoloaytos. Web oficial de Víctor Almonacid Lamelas 2015. Aviso legal.
Anuncios

One thought on ““Bechmarking bueno” y “bechmarking malo”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s