Zeus y los problemas (internos) en las organizaciones

No se agobie. En el fondo es divertido resolver problemas. Estamos gestionado un proyecto y de repente… algo sale mal. Siempre pasa algo. No es culpa de nadie, o quizá de todos, pero en una muy pequeña parte para que nadie se sienta culpable. Sin embargo siempre hay un obstáculo, o dos, o diez. Se habla de problemas económicos, jurídicos, técnicos. Siempre falta dinero, o medios, o formación, o ganas… Se habla, cómo no, de problemas personales, o mejor dicho: “entre las personas”, básicamente falta de feeling, que por cierto muchas veces es falta de comunicación… Pero tras estudiar la teoría de las organizaciones y dudo de todo lo anterior. Empiezo a creer que las causas reales son otras. Sin embargo interesa dar con el origen de los problemas porque este sería el punto de partida para dar con las soluciones ¿Realmente por qué hay problemas dentro de las organizaciones, mayormente las públicas? He llegado a la conclusión de que es por pura mala suerte, no le de más vueltas… O sí, porque ¿de dónde viene la mala suerte?

Hablando en serio, el detonante principal de la entrada se basa simplemente en que por pura diversión nos hemos atrevido a adaptar la famosa fábula Teogonía de Hesíodo, a la que a su vez hemos añadido, como no puede ser de otra manera, una buena dosis de humor. Algunos dirán que no, pero la mitología, la increíble historia de los Dioses antiguos, ayuda a entender muchas cosas. Les dejo con el experimento.

Todo empieza con los cuatro primordiales. «El Caos», no se sabe si masculino o femenino, fue casi seguro la primera de las entidades primordiales o bien per natura parece serlo. También pudo ser creado, no se dice por quién, simultáneamente al resto: «Gea, la tierra, la de amplio pecho», «el tenebroso Tártaro» y «Eros, el más hermoso entre los dioses inmortales». Todos ellos no es que hayan existido siempre, pues de hecho “Caos” no es exactamente “el caos”, es decir, nuestra “nada” original, pero no cabe duda de que se les debe atribuir una extraordinaria edad y que existían antes incluso de que José Luis Moreno entrara en televisión.

Eros no es solo un guaperas, sino que cumple una función vital, pues aunque personifica la pasión, paradójicamente su existencia permite que los seres primigenios puedan crear nuevos seres sin unión sexual. De este modo Caos y Gea generan nuevos seres sin ningún tipo de contacto –ni entre ellos ni con ninguno de los otros dos-, teniendo hijos por separado. Caos tuvo unos cuantos “hijos” y “nietos”, siendo precisamente su hija Nix (la noche), la que concibió -bien en unión con su hermano Érebo bien, con más frecuencia, por sí misma- una serie de seres desagradables, como Ker (Perdición), Tánatos (Muerte), Hipnos (Sueño), Geras (Vejez), Oizís (Dolor), Apate (Engaño), Némesis (Castigo merecido), Eris (Discordia), Momo (Burla), las Hespérides (Hijas de la Tarde), los Oniros (los Sueños), las Keres (Espíritus de la destrucción y muerte) y las Moiras (Hados). Casi nada. Algunos, como Ker, Eris y sobre todo Apate, se metieron en política, pero se hicieron corruptos y Némesis, que se se había hecho Juez, los metió en la cárcel, ante la continua carcajada de Momo, que era algo así como Nelson, el compañero burlón de Bart Simpson.

Pero los seres relevantes fueron los que trajo al mundo Gea, suponemos que no solo de amplio pecho sino también de amplias caderas, pues no en vano fue con diferencia la que más seres alumbró, y quizá de ahí viene la expresión “madre Tierra”. De Gea surgió primeramente el «estrellado Urano», el cielo, y Pontos, el mar. Y con ambos se unió, esta vez sí, por fin, sexualmente, y de ahí viene la metáfora recurrente de la unión del cielo y de la tierra. Precisamente de esta “relación” entre Gea y Urano surgieron las entidades que realmente han pasado a la cultura popular:

  • Los Titanes (básicamente pívots de la NBA): Hiperión, Océano, Tetis, Crono, Rea…
  • Los Cíclopes (pívots de la NBA tuertos): Brontes (el que truena), Estéropes (el que da el rayo) y Arges (el que brilla).
  • Los Hecatónquiros (pívots de la NBA con cien brazos y cincuenta cabezas; por lo que casi mejor no imaginárselos): Briareo, Giges y Coto.

Realmente es a partir de los titanes cuando se desatan las pasiones y también, debemos decirlo, los golpes de Estado. Urano, quien de alguna forma había adoptado un rol soberano entre los de “su generación”, fue emasculado por Crono. Quizá hayan buscado emascular en el wordreference y les de pena, pero no le tengan lástima porque precisamente no era un santo Urano, quien ponía mucho interés en amargar la existencia tanto de su mujer (¡y madre!, Gea) como de sus hijos, a quienes no permitía ver la luz, confinándolos al Tártaro, de modo que el acto rebelde de Crono podría entenderse como justificado. Tras escindir, qué dolor, los genitales de su padre con una hoz (lo hizo en un momento de acercamiento carnal a Gea, así que imaginen el espectáculo) los lanzó al mar, donde en un alarde aún no igualado de virilidad aún fueron capaces de sembrar la espuma que se generó alrededor para generar a la diosa Afrodita Urania. Por si esto fuera poco, algunas gotas de la sangre del suponemos dolorido Urano cayeron sobre la siempre fértil Gea, quien como sabemos se hallaba próxima en el momento de la amputación, y solo con esto aún concibió las tres últimas series de hijos de Urano: las erinias (personificación de la venganza), los gigantes y las melias.

Pero Crono tampoco era un santo. Tras derrotar a Urano, volvió a encerrar en el Tártaro a sus “hermanastros” los Hecatónquiros y los Cíclopes, de quienes pensaba que podían amenazar su reinado. Para gobernar, tomó por esposa a su hermana Rea y se proclamaron reyes de los dioses. Esta época del reinado de Crono se denominó la edad dorada, pues la gente de entonces -los humanos “de abajo”- se dice que no necesitaban leyes ni reglas: todos hacían lo correcto y no existía la inmoralidad. Podría ser. En estas primeras tramas de la mitología se narra la historia de seres superiores a los humanos pero por lo que respecta a estos no sabemos muy bien donde quedan ni realmente en qué época estamos así que quién sabe si mientras Crono rebanaba a su padre abajo en las llanuras aún moraba el homo ergaster, probablemente mucho menos inmoral que el sapiens. Digo yo.

El caso es que un día Crono tuvo un chivatazo de su madre Gea, que le dijo, desde luego no literalmente, que como la mitología –en general y particularmente la griega y la nórdica- está impregnada de fatalismo, su destino era a ser derrocado por uno de sus propios hijos, igual que él había destronado a su padre. Ya saben que quien a hierro mata a hierro muere, aunque la hoz rebanadora no era de hierro vaya. Crono, que era malvado pero para nada tonto, tomó buena nota del chivatazo. Rea le dio bastantes hijos pero conforme nacían el muy psicópata se los zampaba, asegurando así, por la tremenda, que no se cumpliría la profecía, la cual por cierto había efectuado nada menos que Urano. Así que se comió (sin masticar) a Deméter, Hera, Hades, Hestia y Poseidón, cometiendo un acto atroz que, por la teoría del fatalista círculo vicioso, precisamente acabaría convirtiéndolo en alguien tan malo como su padre y merecedor por tanto de cualquier tipo de castigo o venganza que su destino tuviera previstos para él. El caso es que cuando iba a nacer su sexto hijo, Rea pidió a Gea, quien estaba en todas, que urdiese un plan para salvarlos. De este modo Rea pudo dar a luz en secreto a Zeus en la isla de Creta y entregó a Crono una piedra envuelta en pañales, también conocida como Ónfalos, que éste tragó enseguida sin desconfiar creyendo que era su hijo. Ni siquiera sintió ardor de estómago.

Zeus es el importante. Rea lo mantuvo oculto durante años en una cueva del monte Ida en Creta. No se sabe muy bien si fue criado por una cabra (Amaltea), una o varias ninfas (Adrastea, Ida, Adamantea y/o Cinosura), o su propia abuela Gea (yo apuesto por esto último), si bien lo relevante es que fue criado y creció. Cuando se sintió preparado, Zeus se presentó ante su padre y usó un veneno que le dio Gea (evidentemente) para obligar a Crono a regurgitar el contenido de su estómago en orden inverso: primero la piedra, que se la dejó a Pitón bajo las cañadas del Parnaso como señal a los hombres mortales (yo tampoco lo entiendo pero eso dice la leyenda), y después al resto de sus hermanos. Tras liberar a sus hermanos, Zeus también liberó del Tártaro a los Hecatónquiros y a los Cíclopes, quienes forjaron para él sus rayos, el tridente para Poseidón y el casco de oscuridad/invisibilidad para Hades. Eran muy mañosos.

Como consecuencia de todas estas hostilidades se declaró, probablemente por parte del mismo Zeus, una gran guerra llamada la Titanomaquia, que enfrentó a los Olímpicos (del monte Olimpo), liderados por Zeus, con la anterior generación de deidades, los Titanes del derrocado Crono. Con poderosos como Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto, Atlas y Menecio en el bando de los Titanes, y Hera, Deméter, Hades y Poseidón y la titánide tránsfuga Hecate en las tropas de los Olímpicos las fueras estaban francamente igualadas, pero fue la ayuda de los Hecatónquiros y los Cíclopes la que probablemente decantó la balanza para los de Zeus (junto con alguna otra deserción de las filas enemigas, pues se sabe que Epimeteo, Menecio y Prometeo también cambiaron de bando durante la guerra; ellos y Hecate fueron los primeros tránsfugas). Se decía que los Hecatónquiros ayudaron a los Olímpicos arrojando enormes piedras a los Titanes, por supuesto de cien en cien. Los Cíclopes como bien es sabido ayudaron fabricando las famosas armas de Zeus, Poseidón y Hades. Se dice que la guerra duró una década, aunque bien pudo durar 10.000 años. Mientras todo esto ocurría es difícil decir por qué año íbamos abajo en la Tierra. El caso es que un día la contienda finalizó y como al final de cualquier guerra los vencedores se repartieron el botín, haciendo bueno Zeus el dicho de que “el que parte y reparte…”. Sea como fuere “le tocó” el cielo, a Poseidón el mar, y a su otro hermano Hades el inframundo, que como mal menor aún quedaba por encima del terrible Tártaro. Ni Poseidón ni Hades protestaron por la humedad, la oscuridad o el calor, al menos en un primer momento, de modo que así quedo repartido el mundo, compuesto por una parte superficial, la Tierra, un disco plano flotando en el río de Océano y dominado por un cielo semiesférico en el que se encuentran Sol, luna y estrellas (el Sol, Helios, cruzaba los cielos como auriga y navegaba alrededor de la Tierra en una copa dorada por la noche) y una subterránea: el reino de Hades, no exactamente el infierno sino simplemente el hogar de los muertos, conectado con la propia Tierra por las fisuras naturales que se observan sobre el terreno (fallas, barrancos, grietas) a modo de puertas de entrada y no sabemos si salida. Y por debajo de éste el siniestro Tártaro.

Al final de la guerra los Titanes vencidos fueron encerrados precisamente en el Tártaro, pero los otros no, bien por haber sido “afines” bien por haber sido “neutrales” (Océano y las Titánides Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis). Los Hecatónquiros quedaron como guardianes o custodios de las puertas del Tártaro, y así de paso se dio una idea para colocar a los policías de segunda actividad. Por su parte los Cíclopes siguieron forjando herramientas mágicas entre otras construcciones, como el arco de Artemisa, altares, murallas y fortificaciones, trabajando sin licencia de obras y con tal estrépito que los ruidos producidos por sus martillazos se escuchaban a grandes distancias, motivo que en la naturaleza justificaría la actividad volcánica por supuesto. Un destino muy diferente correspondió al titán Atlante (o Atlas), pues viendo Zeus que ciertamente el cielo casi se había derrumbado sobre la tierra debido a la enorme lucha que había ocurrido bajo él, le impuso el castigo de sostener el mundo sobre sus espaldas durante toda la eternidad, y es por eso por lo que no se cae.

Finalmente apuntaremos que nuestra amiga Gea tampoco fue encarcelada, y precisamente fue ella, como no podía ser de otra manera, la que engendró al monstruo Tifón para vengar a los encarcelados Titanes, si bien finalmente Zeus también terminaría venciéndolo.

Es ahora, ya acabando esta narración cuando viene la parte más importante, o al menos la que más nos afecta. En efecto, no teniendo ya Zeus contrincantes sobrehumanos con los que litigar, decide mirar para abajo y tomarla con los mortales, quienes suponemos que ya a estas alturas de la ¿Historia? serían homo sapiens griegos, totalmente inmorales (no como en tiempos de Crono) y votantes de Tsipras.

Y esta era la historia; esta era la explicación: Zeus, siempre cabreado, venció con su hostilidad sobre todos los inmortales tras lo cual fijó la vista en el mundo de abajo, repleto de personas, quienes desde entonces en adelante hemos sido el objeto de su caprichosa ira, así como de la de los demás Dioses, siendo este el motivo por el que caen rayos durante las tormentas, o se embravece el mar haciendo naufragar los barcos, o se pierde un expediente, o no funciona el ordenador, o no funciona el servicio. Pero como no vemos a los Dioses pensamos que las cosas fallan simplemente porque tenemos muy mala suerte, una mala suerte que en el fondo es inevitable porque los Dioses siempre están de mal humor. El caso es que las cosas acaban fallando, pero no porque uno no se deje la piel sino porque hay fuerzas superiores a nosotros que nos boicotean. Luego, claro, uno está de mal humor porque aunque “lo da todo” no le sale nada.

Son los Dioses, pues, lectores, los que se ceban con nosotros. Todo lo malo que pasa en las organizaciones públicas se debe a su Ira, a sus rayos, a sus flechas, a sus tridentes, a su mala leche. No es culpa de ninguna persona porque realmente es culpa de los Dioses ¿Y qué se puede hacer contra los Dioses? Nada. Resignación total. Y total, por ocho, diez o quince años que le quedan a algunos para la jubilación, mejor dejar de trabajar y ponerse a rezar para intentar aplacar su ira… Rezar, meditar, hacer fuerza mental para que las cosas mejoren… Y no hacer nada más porque ¿qué más se puede hacer?

No tengo nada contra Liam Neeson pero Zeus... Zeus es un poco cabroncete
No tengo nada contra Liam Neeson pero Zeus… Zeus es un poco cabroncete
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2 thoughts on “Zeus y los problemas (internos) en las organizaciones

  1. Buen relato comparativo pero yo le pondría este final: los dioses mueren y al final los rezos han servido, los dioses han perdido su inmortalidad porque los humanos nacimos libres y no esclavos de nuestro destino.

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