Presentado el Manifiesto #100recomendacionesAE

Como adelantamos en esta misma web, este mediodía se ha presentado en el Aula Magna del INAP el Manifiesto #100recomendacionesAE, coordinado por Virginia Moreno y un servidor, y que contiene 100 recomendaciones en materia de administración electrónica elaboradas por algunos de los mayores expertos de España. Al cierre de la presente entrada se adjunta íntegramente el documento, en cuya parte final se pueden consultar además todas las personas e instituciones participantes. En cuanto al acto de hoy, organizado básicamente por tres de estas instituciones: COSITAL, INAP y FEMP, damos cuenta en las siguientes líneas de lo que fue nuestra intervención, sin perjuicio de que queda pendiente la elaboración de la crónica completa.

«La administración electrónica va en serio. Ahora, por fin, es obligatoria (para la administración lo es). Esta es sin duda la gran aportación de la non nata Ley de Procedimiento Administrativo. La pregunta que hay que hacerse por tanto es ¿cómo nos coge? Con esto queremos decir que la ley causará más o menos impacto a la vista del grado de cumplimiento previo. La legislación moderna de “Derecho Público”, y esta Ley es un ejemplo, se aplica además al sector público, con lo cual ya ni siquiera hay que hablar de 8.000 Ayuntamientos, sino de unas 30.000 entidades públicas españolas que no van a poder pedir el DNI a un señor que ya lo entregó a la Diputación de Burgos hace 3 años (es un decir). Esta monstruosa heterogeneidad choca totalmente con la interoperabilidad y la idea de “administración única”, dos de los principios inspiradores de la nueva Ley.

Manuel Arenilla inaugurando la Jornada
Manuel Arenilla inaugurando la Jornada. Foto: Paco Rojas

Pero, habida cuenta de que el procedimiento administrativo será obligatoriamente electrónico, y que las relaciones jurídico administrativas evidentemente son relaciones entre personas, vamos a analizar qué impacto tiene esta obligación en las distintas categorías de personas (o perfiles de usuarios):

Personas jurídicas. Están obligadas a realizar sus comunicaciones con la administración de forma electrónica, por lo que sus empleados necesitarán formarse. Esto tiene muchas lecturas, entre otras que la imposición de la LPA prácticamente implanta por sí misma la tan temida licitación electrónica, independientemente de cómo quede la LCSP, ahora también en tramitación, e incluso antes de las fechas de obligatoriedad marcadas por las Directivas.

Ciudadanos. Las personas físicas no están obligadas, faltaría más, a utilizar la administración electrónica, pero tampoco lo estarán en 2045 y con toda seguridad la utilizarán masivamente. La clave es ponérselo fácil, demostrarles que esta forma es mejor, más rápida, más segura, pero obviamente esto solo se podrá demostrar si es verdad. En realidad el ciudadano lo único que desea es que se lo pongan fácil. Y en este sentido la LPA va a contribuir bastante con su nuevo régimen de identificación (no siempre firma), la “representación electrónica”, las “declaraciones responsables”, y la consolidación de una serie de derechos como el citado de no presentar dos veces el mismo documento, pero sobre todo el “derecho a que la administración le asista” en el uso de la administración electrónica (art. 26 del Anteproyecto):

1. Las Administraciones Públicas deberán garantizar que los interesados pueden relacionarse con la Administración a través de medios electrónicos, para lo que pondrán a su disposición los canales de acceso que sean necesarios así como los sistemas y aplicaciones que en cada caso se determinen.

2. Las Administraciones Públicas asistirán en el uso de medios electrónicos a los interesados no incluidos en el artículo 28.2 y 28.3 que así lo soliciten, especialmente en lo referente a la identificación y firma electrónica, presentación de solicitudes a través del registro electrónico general y obtención de copias auténticas.

Usuarios cualificados. Determinadas personas físicas, sin estar obligadas a utilizar los medios electrónicos, van a acabar utilizándolos totalmente por razón de su trabajo y/o de la frecuencia con la que deben realizar trámites administrativos. Hablamos de profesionales autónomos como los abogados, los asesores jurídicos o fiscales y otros que suelen realizar trámites en su propio nombre o en el de otra persona (por ejemplo presentar facturas electrónicas), precisamente por la mencionada figura de la “representación electrónica”. Este colectivo, por tanto, precisa de formación e información.

Imagen de la interesantísima mesa redonda sobre el estado de la administración electrónica en España. Foto: Nacho Valderas
Imagen de la interesantísima mesa redonda sobre el estado de la administración electrónica en España. Foto: Nacho Valderas

Empleados públicos. La Ley les obliga en la misma medida que obliga a las entidades para las que trabajan. Por tanto “deberán ser electrónicos”. Aquí hay una importante tarea de gestión del cambio. Hemos dicho muchas veces que gestionar el cambio en una administración es o equivale a implantar la administración electrónica. Para los pesimistas, diré que estamos en un momento muy bueno para gestionar este proceso, sobre todo porque ya cae por su propio peso y en parte se gestiona solo. Hablamos del aspecto psicológico organizacional. Este colectivo, como los anteriores, precisa de mucha formación, información, y ayuda, pero sobre todo de motivación (y dentro de esta la mejor es la “automotivación”). Algunos, jamás se dijo quienes, debemos gestionar el cambio. Pero créanme cuando digo que sé de lo que hablo al afirmar que esto no siempre es posible (y que conste que en las Recomendaciones hablamos también de este importante aspecto de la gestión del cambio, porque, efectivamente, se pueden seguir buenas pautas). La noticia buena es que aunque no siempre se consigue “vencer y convencer” en esto de la implantación de proyectos, en este momento no pasa nada porque como mínimo un buen profesional debe cumplir la ley. Y ahora la ley lo impone. Se trataba fundamentalmente de entenderlo, pero como mínimo habrá que empezar a aceptarlo. Es un buen momento para aceptar lo obvio. La gran doctora Elisabeth Kübler-Ross (1926-2004) hablaba en su libro On death and dying, en 1969, de las cinco fases del duelo (y es que la “administración electrónica” es sin duda una mala noticia para algunos):

  1. Negación: «La administración electrónica es algo que NUNCA veremos», «tecnología y administración NUNCA irán de la mano: la administración son papeles», «la firma electrónica NO es segura jurídicamente», «un documento electrónico NO puede ser admitido como prueba en juicio», «los funcionarios NO pueden aprender tanta informática, ni siquiera deben hacerlo. NO pueden asumir tantos cambios». Según la doctora Ross la negación es solamente una defensa temporal para el individuo. Este sentimiento es generalmente reemplazado con una sensibilidad aumentada ante las situaciones que resultan dolorosas (fuente: Wikipedia).
  2. Ira: «¿Cómo puedes decir que el ROF está derogado?», «¿cómo va a utilizar Internet una persona mayor?», «¿cómo podemos implantar tanta tecnología con la escasez de recursos financieros que tenemos?, «¿Cómo puedes hablar de Smart City cuando hay cinco millones de parados?». «Lo que dices no solo es imposible sino que además es indignante».
  3. Negociación (o condición): «Quizá haya que implantar la tramitación electrónica después de todo, pero podríamos hacerlo un poco más adelante», «solicitaré la subvención por medios electrónicos pero porque deseo la subvención», «facturaré electrónicamente pero solo si me garantizas que el periodo de cobro se reduce significativamente», «podemos utilizar la plataforma de licitación para los menores, pero solo si se elevan un poco los umbrales para su uso obligatorio», y una políticamente incorrecta: «puedo ayudarte a implantar proyectos y mejorar el servicio público pero eso es más trabajo y por tanto solo lo haré si a cambio se me paga más» («ah, y quiero dos informáticos en mi departamento»). Esta es una fase, digamos, de “sacar un empate” o de “morir con las botas puestas”…
  4. Depresión:  En lo laboral, no equivale exactamente a una “baja por depresión”. Según la doctora Ross, durante la cuarta etapa “la persona que está muriendo empieza a entender la seguridad de la muerte” (entiéndase extrapolado al ejemplo). Y prosigue: “Debido a esto, el individuo puede volverse silencioso, rechazar visitas y pasar mucho tiempo llorando y lamentándose…” 
  5. Aceptación.

En definitiva, vemos como todos los colectivos de personas, tanto los obligados como los no obligados; tanto los entusiastas, como los que simplemente “aceptan”, e incluso los que no aceptan, necesitan un empujón, desde luego algo más que una ley para cambiar totalmente su modus actuandi. Decía el gran Leonardo que hay tres tipos de personas: “Los que lo ven; los que no lo ven; y los que lo ven cuando se lo muestras”. La mayoría pertenecen al tercer grupo, lo que significa que a la gente hay que guiarla. En cuanto al ciudadano, el problema no es que una señora tenga 80 años como siempre se dice, sino la brecha digital. No se trata simplemente, pues, de fomentar o “poner a disposición”, sino también de llevar de la mano al ciudadano en este proceso de transición, incluyendo a los que tienen menos medios (y de ahí que los Ayuntamientos debamos poner WiFi público) y menos conocimientos (se debe dar asistencia o, si se entiende mejor así: formación), y menos capacidades físicas. La clave de los servicios tecnológicos es la accesibilidad (también hablamos de accesibilidad en las Recomendaciones), por lo que en nuestra opinión el libre (y fácil, y accesible) acceso a Internet es la piedra angular tanto de la administración electrónica como de los servicios Smart City (también hablamos de Smart Cities en el documento). Debemos pues, ayudar. Vale un curso. Vale una Jornada. Vale, y mucho, la interacción a través de Redes Sociales genéricas, y las específicas de empleados públicos como Novagob. Vale un vídeo-tutorial… Y aunque por supuesto también vale una Ley como la inminente LPA, pensamos que puede valer incluso más este “Manual de instrucciones” o “Código de buenas prácticas”. De hecho lo pueden considerar un “Código de Buen Gobierno” pues va dirigido particularmente a las nuevas Corporaciones que surjan tras el 24 de mayo. Ni que decir tiene que carece de valor jurídico, pero tiene valor práctico, pensamos que mucho, apoyado en la experiencia acumulada de sus 50 autores. Hoy mismo lo publicaremos para que todos ustedes lo tengan».

Los coordinadores del Manifiesto #100recomendacionesAE lo presentan en sociedad
Los coordinadores del Manifiesto #100recomendacionesAE lo presentan en sociedad. Foto: Antonio Díaz Méndez

Dicho todo lo anterior, he aquí el Manifiesto con las 100 recomendaciones en materia de administración electrónica. Gracias a todos los que lo han hecho posible:

Manifiesto #100recomendacionesAE

#ManifiestAOC (versió catalana)

La noticia en otros medios:

 

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