10 razones para no implantar el Gobierno abierto

Desde un planteamiento que podríamos denominar como “totalmente inverso”, a continuación listamos 10 razones o argumentos que puede dar un responsable público (suponemos que más para sí y los suyos que públicamente) para convencer o más bien autoconvencerse de que NO es necesario implantar políticas de transparencia y participación que consoliden el modelo de Gobierno abierto en una Corporación.

Titulamos la entrada “10 razones” (no hemos dicho que sean buenas, ni legales, ni éticas, ni de peso), pero en este momento, atraída ya su atención, cabe reconocer que se trata de un título de impacto y que lo más preciso sería hablar de 10 excusas o pretextos:

pretexto.

(Del lat. praetextus).

1. m. Motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo o para excusarse de no haberlo ejecutado (Fuente RAE)

Sea como fuere, aquí van:

1.- No sé lo que es (ni me interesa). Alguna vez hemos hablado de burrocracia e ignocracia (ver). La legitimación democrática es sin duda lo más importante, pero cuando por hache o por be, se cuela en la cúspide de lo público una persona especialmente necia o desinformada (curiosamente no suele ser tanto vía elecciones como vía nombramientos), hace mucho daño aunque no tenga exactamente mala fe. También es cierto que una cosa es no saber y otra no querer saber, lo cual es mucho más criticable porque implica no dedicar ni un minuto a quien con mucho gusto te lo quiere explicar. No todo el mundo ha tenido la suerte de estudiar, pero el sentido común, incluso la sabiduría, camina por otro conducto.

2.- Soy corrupto. Malo es un ceporro pero mucho peor es un delincuente. La ignorancia subyacente en el pretexto anterior es inexcusable, pero bastante más grave es el caso del responsable que, conociendo de las bondades del Gobierno abierto (o al menos sabiendo en qué consiste), precisamente huye de ellas porque sabe que traerían como consecuencia la salida a la luz de las prácticas corruptas, que con el sistema opaco y burocrático actual se mantienen a salvo, bien resguardadas y alimentadas, pero que con un sistema de rendición de cuentas, publicaciones, controles, concurrencia en los contratos, preguntas e intervenciones de todo tipo sería imposible.

Panel de mandos del DeLorean (en Regreso al futuro II se viaja desde 1985 a 2015)
Panel de mandos del DeLorean (en “Regreso al futuro II” se viaja desde 1985 a 2015)

3.- No tengo implantados (ni pienso implantar) procedimientos administrativos electrónicos. Es muy compatible con cualquiera de las dos anteriores, o ambas al mismo tiempo. Lo electrónico es mucho más eficiente e inteligente, lo cual descoloca al zopenco; lo electrónico es mucho más legal y transparente, lo cual enoja al mafioso. Por otra parte, dentro  de esta tendencia se pueden encontrar incluso los defensores del Gobierno abierto que, desde una ignorancia casi comparable a la exhibida en el primer punto, piensan que no tiene nada que ver con los procedimientos electrónicos, e incluso que se puede implantar (porque se quiere implantar, al menos la intención es buena), dentro del modelo burocrático o “de manguitos”. Interoperabilidad, accesibilidad, reutilización, archivo electrónico, RRSS… Todo eso no va con la administración; ya seremos abiertos, si eso, con alguna asamblea ciudadana de vez en cuando, o pinchando el presupuesto en el corcho del Tablón de Edictos. El acceso a la información está muy bien, pero que rellenen una instancia, la firmen, y ya se les contestará en 30 días si se les da la fotocopia… Y es que algunos gobernantes piensan que estamos en 1985 (quizá porque llevan en el poder desde 1985!).

4.- Me da igual el ciudadano. No tengo vocación de servicio público; estoy aquí por otros motivos. Donde dice interés general entiendo interés particular, o directamente desinterés. Solo me importa el ciudadano cada cuatro años, en ese momento en el que no se le llama ciudadano sino votante. El resto de la legislatura me da igual lo que piense, lo que diga, lo que haga y por supuesto lo que necesite. Cuando falten un par de meses para los próximos comicios ya lo volveré a manipular, perdón, convencer, para que me vote. Mientras tanto que me deje hacer…

5.- No hace falta implantarlo, solo parecer transparente. Me doy cuenta del tirón del tema. A la gente, por lo que sea, le hace gracia esto. Está harta de la corrupción (no entiendo muy bien por qué), y parece ser que esto se percibe como algo que es todo lo contrario. Por tanto para no parecer corrupto debo parecer transparente. No sé exactamente en qué consiste y por supuesto, en mi fuero interno, no me lo creo, pero vamos a decir que la transparencia es buenísima, y que somos transparentes. Y lo haremos mediante una campaña de impacto que integre varias medidas como un Congreso de transparencia, varias ruedas de prensa y la inauguración de un Portal de transparencia (en realidad Portal de apariencia) en el que publiquemos lo que desde hace 30 años ya obliga la ley a publicar. Transparencia, curioso… Por lo que sea parece que el pueblo quiere esto; démosle opio al pueblo!

6.- No me da tiempo en cuatro años. Aquí lo que importa es esta legislatura. El que estaba antes no lo hizo y ¿resulta que me toca a mí lidiar con todo un complicado proceso de gestión del cambio? Administración electrónica, reingeniería de procesos, reorganización interna, portales, RRSS, interopera… interopera…. interoperatirivirilidad (o como se diga)… ¡Me canso solo de decirlo! Aquí lo importante es lo cortoplacista, como inaugurar parques… ¡Solo faltaría que yo hiciera todo aquello, luego no repitiera mandato, y le dejara una administración mejorada al que venga después para que se luzca!

7.- La gente no es participativa. Yo hacerlo lo haría, pero ir pa ná es tontería… La gente no está acostumbrada a participar, y menos por medios electrónicos. En cuanto a las RRSS, no las utilizan para participar, solo para insultar, con lo cual mejor es no tener presencia institucional en las mismas (así seguro que no nos critican). En cuanto a publicar, cuanto más publiquemos peor. ¿Open data? Mejor “Open rata“! Además, a la gente solo le interesa los sueldos de los políticos. Pues como no tengo nada que ocultar publicad un PDF con mi nómina y ya está. Publicad otro PDF con el Prespuesto, no hay problema, que eso igualmente era público. Otras cosas, como las adjudicaciones de los contratos de concesión de servicios públicos no les interesan; esto es muy complicado para ellos. En cuanto a dar información, cuanto menos demos mejor, no vaya a ser que, como la gente es malvada, lo tergiversen, se vayan a la prensa y alguien quede mal. El gobierno abierto es muy bonito en la práctica, pero es muy peligroso porque la gente es muy ignorante y no está preparada, no lo entiende o directamente le da igual, ¿para qué implantar un servicio que van a utilizar cuatro gatos?

8.- Los funcionarios son muy resistentes a los cambios. Si tenemos una administración burocrática, opaca, distante, llena de trámites y papeles es porque los funcionarios quieren y se sienten cómodos en ella. Cambiar esto es imposible. El gobierno abierto se apoya en una administración totalmente distinta: ágil, electrónica, empática, amable… No se puede implantar un modelo de Gobierno abierto sobre la base de montañas de expedientes (que incluso a veces se pierden) tras las que se oculta un ejército de zombies que solo miran con interés una cosa, el reloj: quedan diez minutos para almorzar, queda media hora para salir, quedan dos días para el finde, quedan tres meses para vacaciones, quedan 10 años para jubilarme… Puede que el ciudadano viva en el siglo XXI, pero la Administración se quedó en el XX y no hay mecanismos para hacerla avanzar. Los que piensan que sí son unos optimistas inconscientes, pero ya caerán.

9.- Ya lo implantaré más adelante. Trámites electrónicos, transparencia, participación, gobierno abierto en definitiva… Todo eso está muy bien. Implantarlo hay que implantarlo, pero hoy no… Mañana!

10.- Diversas combinaciones las anteriores. P.ej.: soy corrupto, quiero parecer transparente (desde luego sin serlo), y me da igual el ciudadano. Una joya vamos.

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6 thoughts on “10 razones para no implantar el Gobierno abierto

  1. Escuchado a un Concejal de “modernización” a ver si con tanta internet vamos a acabar liando a la gente. Está bien la enumeración de las excusas más importantes. También hay quevtener las cortapisas de lacrealidad y como superarlas.

  2. Carne cruda, con la que desayunamos cada día. En quienes políticos o técnicos se apoyan en estos argumentos no hay más que debilidad y miedo.

  3. Me declaro admiradora de este blog (y del autor jiji). Creo que esta es la mejor entrada porque tiene mucha segunda y tercera intención. Deja a los políticos sin argumentos.
    Todas son muy buenas pero esta es la mejor.

  4. Saludos desde Bogotá- Colombia. Estimado Víctor excelente la ironía. Si bien es cierto nos hace reír, indudablemente ayuda a tomar conciencia sobre la necesidad del Gobierno abierto para una sociedad mejor.

    Un abrazo

    Jairo Augusto Ortegon Bolivar

  5. Muchas gracias Jairo Augusto. Sí, la ironía, y la lógica abrumadora, son otras formas de concienciar a las personas. A ver si entre todos lo conseguimos.
    Un abrazo para Colombia. Ayer todos íbamos con Nairo Quintana en su gesta heroica del Tour.

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