La necesidad de innovar… y cómo hacerlo

A continuación adjuntamos, para su difusión, la crónica oficial de nuestra conferencia del pasado día 18 de febrero pronunciada en la Escuela de Liderazgo y Alto Gobierno GOBERNATIA. La charla, de aproximadamente hora y media, llevaba por título “La necesidad de innovar… y sobre todo cómo innovar. Nociones básicas sobre liderazgo”.

Fuente original: Gobernatia   

El pasado miércoles 18 de febrero, Víctor Almonacid, Secretario de la Administración Local y Vicepresidente de COSITAL, impartió la segunda Jornada de los Seminarios gratuitos de Gobierno Abierto: “Presente y futuro del Open Government” desarrollando la ponencia titulada “La necesidad de innovar… y sobre todo cómo innovar. Nociones básicas sobre liderazgo”.

Víctor comenzó contextualizando la realidad en la que vivimos: “Hay que ser conscientes del momento que nos ha tocado vivir. Muchos hablan de cambios y avances, pero no se trata de simples “cambios”, sino de una nueva realidad condicionada por la tecnología a nivel sociológico, y por la crisis a nivel económico. La crisis no es buena… Luego hay que innovar, cambiar… No estamos ante una época de cambios, sino ante un cambio de época”, sentenció. Esta nueva realidad afecta absolutamente a todos los ámbitos de la vida, y como no puede ser de otra manera afecta, y mucho, a las administraciones públicas: “Vean el título de la ponencia… No hemos venido hoy aquí para convencer de la necesidad de innovar, sino para explicar cómo se hace. Todo pasa por una palabra “liderazgo”… Solo se puede liderar el cambio, no se puede liderar la rutina (el liderazgo es un acto creativo. No hay liderazgo sin innovación, pues no se puede liderar la rutina). Hay que explicar y hacer entender que la innovación no es un capricho, sino una necesidad”.

"La administración de los papeles constituye un caldo de cultivo ideal para la corrupción..."
“La administración de los papeles constituye un caldo de cultivo ideal para la corrupción…”

El ponente indicó que el cambio tiene su origen y su fin en el mismo sitio: la ciudadanía: “debemos dar el mejor servicio público posible, permitir la presentación de todo tipo de escritos, solicitudes y sugerencias por medios electrónicos, tanto en relaciones de procedimiento administrativo como de participación ciudadana. Esta es la administración, moderna y próxima, que exige la sociedad de la información, que entre otras cosas está informada de sus derechos. Los ciudadanos son más exigentes que nunca y no van a permitir una administración de ventanillas y manguitos. La puerta de la administración siempre estará abierta, pero la puerta virtual es la que nos permite conectar con toda una generación que se desenvuelve en los dispositivos móviles (ni siquiera ya en los ordenadores) y que no va a tolerar que le obliguemos a hacer cola ni que le pidamos una fotocopia del DNI. Si alguna administración aún no está adaptada a esto, debe cambiar inmediatamente. La administración electrónica es más legal, eficiente y transparente. Y mucho más económica, lo cual no viene nada mal para combatir el déficit público. Por todos estos motivos la innovación es, insistimos, una necesidad”.

Cambiar una administración pública es implantar la administración electrónica. Algunos pensarán que esto simplemente supone implantar la tecnología y que innovar, quizá, va mucho más allá. Pero Almonacid recordó la amplitud de la definición oficial de administración electrónica, que en este sentido cubre todos los aspectos y exigencias de la innovación: «La administración electrónica es el uso de las TIC en las AAPP, combinado con cambios organizativos y nuevas aptitudes, con el fin de mejorar los servicios públicos y los procesos democráticos y reforzar el apoyo a las políticas públicas.» (Comisión Europea)

Se debe, pues, innovar, pero Víctor dejó bien claro que la gestión y ejecución de estos procesos de innovación no era un camino de rosas: “El gran enemigo de la innovación es la resistencia al cambio… ¿por qué se produce? En parte es una reacción natural del ser humano ante las novedades, pero en las organizaciones públicas puede tener alguna connotación adicional: por ejemplo, la administración de los papeles constituye un caldo de cultivo ideal para las malas prácticas e incluso para la corrupción. Sin embargo lo electrónico deja rastro. Que se pierda un expediente es imperdonable, que se queme el archivo municipal justo cuando el juez ha decretado un registro al día siguiente es aún mucho peor: nada menos que un delito que tapa otro delito. Pero los documentos electrónicos no se pueden hacer desaparecer…”

No obstante, el ponente se mostró optimista y recordó que existen técnicas para vencer o al menos minimizar este obstáculo: “…la resistencia al cambio tiene los días contados: estamos en 2015, pocos discuten la aludida nueva realidad socio-tecnológica salvo que vivan en Marte. Ya hemos salvado el “no sé” con formación e información, el “no puedo” con apoyo técnico y económico hasta donde se ha podido, e incluso el “no quiero” con involucramiento y motivación… ¿Qué queda entonces? Pues la fase más radical del “no quiero”, la de la falta de ética y vocación de servicio público, la irracional, la desconectada de la realidad, la que llevaría al paro a cualquier trabajador del sector privado… Afortunadamente la gran mayoría de empleados públicos no son así y podemos seguir avanzando con un bajo porcentaje que se mantiene firme y contrario a cualquier cambio, personas cuya razón para vivir parece que es la de boicotear todos los proyectos, el avance y la innovación”, concluyó Almonacid, fiel a su estilo de exposición que mezcla el discurso técnico con un sentido común abrumador y un punto de ironía políticamente incorrecto.

Pero quedó patente que lo importante no es “ganar la guerra” sino “adeptos para la causa”. Una buena técnica para ello es involucrar a todo el mundo, pidiéndole aquello que mejor sabe hacer. Almonacid insistió: “El cambio se gestiona con liderazgo. Pero no todos pueden ser líderes, lo importante es que cada uno sepa asumir su rol. Precisamente el líder es la persona que asigna roles. Se deben optimizar las plantillas, porque hay mucho talento oculto. Las organizaciones deben ser horizontales, no verticales. Hasta los niños superdotados se aburren en el colegio. Y hablando de superdotados: Einstein dijo que no puedes juzgar a un pez por su capacidad de trepar un árbol. En consecuencia se debe pedir a cada uno aquello que puede dar, lo que mejor sabe hacer, incluso atendiendo a sus preferencias, ¿por qué no?”. Explicó que de esta manera se consigue involucrar a las personas: “La gestión de los procesos de cambio no es otra cosa que la gestión de las personas. No se lideran proyectos, se lideran equipos de trabajo compuestos de seres humanos. Hay que humanizar la administración, tanto de puertas hacia afuera (la transparencia “de verdad” nos debería reforzar en nuestros principios y valores) como desde luego internamente: debemos eliminar la burocracia interna, trabajar en equipo, hacer mejores a los demás, tratarlos bien, motivarlos… Puede que la motivación sea lo más importante de todo”.

La charla estuvo salpicada de divertidos ejemplos prácticos, la mayoría relacionados con el mundo del deporte: “¿se imaginan que me nombran entrenador del Barça y pongo a Messi de portero?”, y de frases célebres: “La única manera de ser seguido es correr más deprisa que los demás” (Francis Picabia), o nuestra preferida: “Al que no sabe bailar no le gustan los tambores” (popular).

GALERIA DE IMÁGENES DE LA SESIÓN

Presentación utilizada: La necesidad de innovar…

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