Implantación práctica de la Ley de #transparencia en los Ayuntamientos

En unos días saldrá al mercado el libro digital, “Implantación práctica de la Ley de #transparencia en los Ayuntamientos” (ed. El Derecho – Francis Lefebvre), de cuya aparición y presentación volveremos a dar cuenta. Sirva no obstante este pequeño adelanto, que coincide con el “Prólogo” de la obra, para “abrir boca”, o si se quiere, crear cierta expectación. La calidad y dedicación de los autores, muy por encima de la labor del coordinador, junto con su comprensión total del proyecto como una guía práctica -al fin y al cabo lo que el profesional espera de un Manual-, han conseguido que la obra sea, antes de nacer, una referencia. Como explicamos precisamente en las líneas finales del Prólogo: “Si la intención del lector es implantar la Ley de transparencia durante 2015 le sugiero que lo estudie minuciosamente. En caso contrario simplemente disfrútelo, porque con toda seguridad le servirá para entender mejor la realidad en la que vivimos.”

“El contexto sociopolítico en España viene marcado ya desde hace años por dos lacras enormes –y como tales han sido percibidas por los ciudadanos-: la crisis y la corrupción. Cabe indicar que ambos han existido siempre, pero es desde hace algo más de un lustro cuando han alcanzado límites intolerables para el ciudadano. En dicho contexto la palabra “transparencia” ha adquirido fuerza y relevancia como la contraposición natural a la mala gestión pública, y este también es el motivo por el que el “buen gobierno” se ha colado en la misma ley. Digamos que ahora todo el mundo quiere ser transparente. Pero como la mujer del César, las cosas deben ser además de parecer.” (Del Capítulo I de esta misma obra).

La Ley 19/2013, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno (LT) se aplica a la administración local, incluyendo sus entes dependientes de todo tipo (entes públicos y privados de capital público, empresas concesionarias e incluso otras entidades subvencionadas). Esto quiere decir que, más allá del debate, dentro de poco infructuoso, sobre la entrada en vigor de la norma para la administración local, los Ayuntamientos deben como mínimo comenzar en este momento a activar los mecanismos para hacer efectivas las obligaciones directas (publicidad activa) e indirectas (derecho de acceso a la información) que derivan de la citada ley. Bien es cierto que el debido cumplimiento de las normas preexistentes, las “administrativas”, como la Ley 30/92 o el Texto refundido de la ley de contratos, y las de administración electrónica, va a facilitar una natural ejecución de la LT. Dicho de otro modo, si en el Ayuntamiento existe una cultura de normalización del derecho de acceso a los expedientes; un pulcro cumplimiento del principio de publicidad (por ejemplo, a través del perfil de contratante); y un grado de implantación avanzada del expediente electrónico, del archivo electrónico, y de los esquemas nacionales de seguridad e interoperabilidad, el cumplimiento de la LT debería producirse por pura inercia (en realidad no hacía falta una ley de transparencia para ser transparente). Y dicho en sentido inverso, si usted es un responsable público preocupado simplemente por la estética institucional y política, no se esmere en dar un cumplimiento meramente formal a la LT a través de vistosos portales y de buenas cifras (y buenos rankeos) procedentes de auditorías más o menos oficiales, porque transparente se debe ser, no solo parecer. Imposible ser transparente sin ser legal, y viceversa. La transparencia es un medio para un fin llamado gobierno abierto, es decir, democracia.

"Implantación práctica de la ley de transparencia en los Ayuntamientos"
“Implantación práctica de la ley de transparencia en los Ayuntamientos”

En este libro, “IMPLANTACIÓN PRÁCTICA DE LA LEY DE TRANSPARENCIA EN LOS AYUNTAMIENTOS”, nos centramos en el impacto de la LT en la administración municipal, con referencia también a la provincial en su rol de desarrollador de las competencias locales en esta materia.

En el Capítulo I, “Nociones sobre Gobierno Abierto. Su aplicación a los gobiernos municipales”, introducimos la cuestión contextualizando el concepto de la transparencia, el cual ni es nuevo ni es único, sino que más bien va en un pack llamado Gobierno abierto, junto con la participación y la colaboración. Precisamente el Ayuntamiento es el cauce inmediato para la participación ciudadana; gobierno abierto es también participación, por eso es tan importante la transparencia en los Ayuntamientos. Open data, big data, reutilización, interoperabilidad, protección de datos… son conceptos relacionados.

En el Capítulo II, “La Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno y otras leyes autonómicas. Una visión práctica”, Salma Cantos examina y desbroza la LT desde un punto de vista muy práctico. La LT es una norma cuya mayor virtud seguramente es que se ha dictado, pues con todo qué duda cabe de que es mejor para un sistema que aspira a ser transparente contar con una ley de transparencia, la cual además ha provocado un efecto dominó que ha llevado a la mayoría de CCAA a dictar su propia ley de transparencia, sobre todo a fin de adaptar la legislación básica estatal a sus propias peculiaridades.

Precisamente por el mismo motivo también es necesaria una adaptación o adecuación de la norma a la administración local, y esta es la finalidad que cumple la Ordenanza de transparencia que deben aprobar los Ayuntamientos. Una de las personas coordinadoras -junto con un servidor- de la Ordenanza tipo de la FEMP, Concepción Campos, se encarga de desarrollar con un estilo absolutamente legible este y otros aspectos jurídico-prácticos en el Capítulo III: “Implantación de la LT en los Ayuntamientos (I). Aspectos jurídicos y organizativos”.

El silencio administrativo negativo de la LT no es precisamente transparente
El silencio administrativo negativo de la LT no es precisamente transparente

En el Capítulo IV, “Implantación de la LT en los Ayuntamientos (II). Aspectos técnicos. Especial referencia a los datos abiertos”, Xavier Sancliment completa el Capítulo anterior con la vertiente técnica –portal de transparencia, datos abiertos- que acompaña a los “deberes” jurídicos y organizativos inherentes a la aplicación de la Ley. Sin la habilitación de los cauces y mecanismos adecuados para dar efectividad a los derechos de los ciudadanos y el resto de las obligaciones derivadas de la ley, la LT es papel mojado. Y el ciudadano no quiere papel mojado, porque ni siquiera quiere papel. Su reutilización es la que da el sentido a la publicación de la información.

Sin duda la LT instaura un derecho de los ciudadanos de acceso a la información cualitativamente superior al clásico derecho “administrativo” de acceso al expediente y a los archivos. Existe un debate doctrinal, totalmente abierto, sobre si se trata de un derecho fundamental. Lo que pocos dudan es que estamos ante un derecho fundamental –al menos, si no en el legal, en el sentido coloquial- del ciudadano moderno, que este va a ejercer esencialmente en sus dos vertientes principales: el control democrático y la utilidad socioeconómica de los datos e informaciones. En el Capítulo V, “El derecho de acceso de los ciudadanos a los expedientes y archivos administrativos. La transparencia, los ciudadanos y el buen gobierno: el acceso a expedientes, archivos y a la propia acción de gobierno”, Lorenzo Pérez Sarrión analiza esta y otras cuestiones relacionadas, desde un punto de vista jurídico, práctico y crítico pero totalmente constructivo.

Sin una informatización y automatización consolidada del flujo de documentos podría costar un mundo dar cumplimiento a la LT, una ley casi imposible de cumplir “desde el papel”. En el Capítulo VI, “Administración electrónica y transparencia. LT, LAESP y Ayuntamientos. Especial referencia al ENI”, Ignacio Alamillo repasa conceptos clave comunes y transversales en la legislación sobre transparencia y administración electrónica, haciendo especial hincapié en el importante principio de interoperabilidad, que es absolutamente esencial en ambas leyes (LT y LAESP).

El contrapeso natural de la transparencia es la protección de datos. Es cierto que en ocasiones se utiliza de forma recurrente pero qué duda cabe que debe ser tenido en cuenta no solo por lo que respecta a las webs institucionales, las sedes electrónicas, los perfiles de contratante y los portales de transparencia, sino en general en un mundo absolutamente abierto y 2.0. Los datos deben ser al mismo tiempo abiertos y seguros. En el Capítulo VII, Eduard Chaveli y Jordi Bacaria nos hablan de “Seguridad en los sistemas y en los datos. LT, LOPD y ENS”.

No podía faltar un Capítulo – el VIII: “El papel de las Diputaciones Provinciales en los procesos de implantación de la LT en los Ayuntamientos”- en el que se abordara el rol de las Diputaciones Provinciales, Consejos, Cabildos y CCAA uniprovinciales en relación a la implantación de la LT en los Ayuntamientos. Borja Colón expone esta cuestión apuntalando el importante papel que la entidad supramunicipal desempeña en la ejecución normativa que nos ocupa.

La obra se cierra con el Capítulo IX, probablemente el más atractivo para el lector curioso (además de práctico, claro está): “Participación ciudadana 2.0: Ayuntamientos y RRSS”, en el que Amalia López y Fermín Cerezo dan un verdadero baño de realidad a los responsables públicos que tienen miopía social a partir de datos y ejemplos del día a día “2.0” a los que difícilmente se puede dar la espalda. La llamada “escucha activa” comienza por empatizar con el ciudadano. Este se encuentra en las RRSS y en los móviles. Habrá que ir donde él está y estudiar lo que dice (y lo que no dice). El gobierno abierto es sobre todo, aunque no exclusivamente, gobierno 2.0. En este interesante Capítulo, los autores nos explican cómo gestionar la información, la participación telemática, y la imagen reputacional de la entidad.

No quisiera concluir sin agradecer muy afectuosamente a los citados coautores su presteza y talento. Este libro ha sido escrito en un tiempo récord sin perjudicar por ello su calidad ni un ápice. Si la intención del lector es implantar la Ley de transparencia durante 2015 le sugiero que lo estudie minuciosamente. En caso contrario simplemente disfrútelo, porque con toda seguridad le servirá para entender mejor la realidad en la que vivimos.

Valencia, 8 de noviembre de 2014 

Víctor Almonacid Lamelas

Más información y compra del libro:

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2 thoughts on “Implantación práctica de la Ley de #transparencia en los Ayuntamientos

  1. Hola Víctor.

    En primer lugar, enhorabuena por la publicación!

    En el post comenta que la edición digital estaba a punto de salir, pero solo encuentro la versión en papel, ¿sabes si ya está disponible?

  2. Muchas gracias David. En efecto, el libro está disponible desde hace unas semanas. Para adquirirlo (además de comprarlo en la librería) lo más fácil es pedirlo on-line: http://www.efl.es/catalogo/manuales-de-el-derecho/implantacion-practica-de-la-ley-de-transparencia-en-los-ayuntamientos

    También en breve estará en e-book, para cuya obtención igualmente debemos dirigirnos a la editorial: Ediciones Francis Lefebvre – 91 210 80 00 | clientes@efl.es

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