Open data; big data; data, data, data…

La administración acumula y gestiona en la actualidad miles de millones de datos. No todos útiles para todo el mundo, pero sí muchos muy útiles para un determinado sector interesado (económico, político, social…). Podríamos definir información como un dato que en un momento dado resulta útil para los intereses democráticos, profesionales, empresariales o particulares de una persona privada o pública. La clave es pues el tratamiento y la reutilización de la información.

En definitiva, las informaciones y datos de los que dispone la Administración deben ser Open -accesibles a todo el mundo, esto es, abiertos, interoperables y (re)utilizables- y Big, que no debe entenderse en su literalidad como “grandes datos”, sino como datos a gran escala, datos masivos o grandes bases de datos.

En cuanto a open data, los datos a parte de accesibles deben ser interoperables y reutilizables. Accesibilidad, interoperabilidad y reutilización son tres conceptos complementarios. Históricamente la información ha estado en poder de unos pocas organizaciones, normalmente públicas, y haciendo buena la máxima de que “la información es poder” la han manejado con intención y cuentagotas para sus intereses (no siempre coincidentes con el interés general) y en ocasiones para los de sus allegados. Esa Administración opaca no es tolerable por la sociedad actual, sobre todo porque a la postre han salido a la luz prácticas de dudosa legalidad que un sistema transparente nunca hubiera permitido. La diferencia con aquella época es que ahora los datos se hallan o deben hallarse a disposición de todos y que sean útiles para los fines (por supuesto lícitos) de todos y cada uno de ellos, cuyo sumatorio equivale a decir que son útiles al interés general. Que un “emprendedor” del sector tecnológico maneje –estudie, reutilice…- cierta información de su sector para diseñar una solución o producto novedoso y crear una PYME es un ejemplo de iniciativa que beneficia a todo el mundo, es decir, “al sistema”.

Big data se puede definir como “datos masivos desestructurados”. En ellos hay mucha información. Big data no es tanto “grandes datos” como “muchos datos”. En general, la fase actual de la sociedad de la información, totalmente involucrada en la Internet of the things, representa una generación y multiplicación constante de los datos a través no ya solo de los móviles, sino de todo tipo de objetos, desde la camisa hasta el coche, todos los cuales incluyen un chip, un sensor u otro dispositivo capaz de emitir impulsos electromagnéticos más o menos complejos. En realidad algunos son bastante sencillos, como el dispositivo que nos permite circular por la “Vía-T” de la autopista, que simplemente consiste en un chip de radiofrecuencia; la parte buena es que abre la barrera y cobra de forma ultrarrápida, y la no tan buena es que está totalmente controlado el recorrido del coche, y, en el 95% de los casos, el de su conductor habitual. Al menos sé, si me lo roban, por qué autopista han circulado…

Sobre transparencia habla mucha gente, pero quien no mencione ni una sola vez los términos open data, big data, interoperabilidad o reutilización... quizá no sepa mucho
Sobre transparencia habla mucha gente, pero quien no mencione ni una sola vez los términos open data, big data, interoperabilidad o reutilización… quizá no sepa mucho. Foto: Diputación de Cádiz

No obstante, y a pesar de las necesarias cautelas en materia de protección de datos, este fenómeno no debe percibirse como un peligro sino como un reto apasionante, por ejemplo para los gobiernos locales alguno de ellos incurso en proyectos de Smart Cities. Todos estos dispositivos son muy interesantes para la mejora del servicio público. Desde los sensores térmicos que pueden detectar incendios; o los chips de los contenedores que avisan al camión cuando están llenos (si no éste no necesita pasar) o los de las plazas de aparcamiento que quedan libres e informan al conductor de que por fin puede aparcar; hasta los llamados wearables (digamos tecnología-ropa o “que llevas puesta”), como esos dispositivos que miden nuestro rendimiento deportivo o, pensando más en los servicios sociales, las útiles pulseras smart para personas con movilidad reducida.

Estamos pues rodeados de datos, porque estos se generan constantemente. De forma más concreta, se sabe que los gobiernos y las empresas privadas ya acumulan en la actualidad zettabytes de datos. Para entender lo que es un zettabyte imagine que el pendrive o unidad USB (coloquialmente “pincho”) que tiene clavado ahora mismo en el PC tiene 1 Gigabyte (coloquialmente Giga), aunque ya los hacen de bastante más capacidad, e imagine una cifra de pendrives consistente en un 10 seguido de 12 ceros. Es decir, un billón de “pinchos”. Piense que solo un millón le llenaría todo el despacho. O bien tome como punto de partida un simple documento de su ordenador, ese informe que tiene a medias y que ocupa unas pocas “kas” (Kilobytes), e imagine -sin agobiarse por la fugaz visión del trabajo acumulado de todos los técnicos y oficinistas del mundo-, una cantidad de estos informes consistente en la cifra 10 seguida de 18 ceros, es decir, un trillón (o bien 1021 bytes) –y ojo, que ya se empieza a hablar de yottabyte, que equivale nada menos que a 1024 bytes (un cuatrillón)-. Son muchos datos, incluso después de filtrar los de dudoso origen, y estas cifras cada día crecen. Hablamos de muchísima información. Esa información está ahí, existe; son datos la mayoría de los cuales son útiles para alguien, y están o deberían estar a disposición de los ciudadanos, las asociaciones y las empresas. Relacionando varias de las cuestiones que nos interesan, imaginen que un 30% de todos esos datos tienen algún nivel de protección, por lo que temas como el Esquema Nacional de Seguridad (ENS), el Esquema Nacional de Interoperabilidad (ENI), la privacidad, el archivo electrónico, la reducción de cargas administrativas (RCA), el ahorro neto y la eficiencia que supone no imprimir tal cantidad de documentos, la resiliencia del sistema, o la posibilidad de almacenamiento en nube adquieren una importancia capital.

Anuncios

One thought on “Open data; big data; data, data, data…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s