Green city: la protección del medio ambiente es lo más importante

El cambio climático es algo más que un simple “cambio”. El último verano ha vuelto a ser el más caluroso de la Historia. Así las cosas, mientras todavía nos peleamos por un trozo de tierra, resulta que a medio plazo es posible que no haya Tierra por la que pelear. Pero la política actual va por un lado y los problemas reales de la Humanidad por otro totalmente distinto. Es cierto que no solo es importante el medio ambiente, sino, incluso más a corto plazo, la economía y el empleo, pero el nivel de gobierno adecuado para enfrentar estos problemas no es el Estatal, sino el mundial y el municipal a partes iguales (y complementarias). En unas pocas décadas la mayor parte de la población mundial residirá en las grandes ciudades. Hay personas que opinan, con parte de razón, que el término Smart City tiene un alto componente de marketing político, pero si vamos a su esencia, es una realidad y una necesidad que viviremos en ciudades basadas en los pilares fundamentales de este tipo de gestión de la ciudad: Gobierno abierto (Open Government); incorporación de las TIC a los procesos internos (eGovernment y eProcurement); incorporación de las TIC a los servicios públicos (Smart City); promoción económica de las PYMEs y los emprendedores pertenecientes al tejido empresarial y social de la localidad; y medio ambiente (Green City).

Sobre Smart City y Green City (en realidad la segunda forma parte de la primera), querría dar cuenta de un proyecto medioambiental que tiene muy presente la importancia de la cuestión en los términos en los que introducíamos la presente entrada. El Ayuntamiento de Alzira acaba de recibir el Premio al mejor proyecto de Smart City en la modalidad de “Urbanismo y TIC” en el XV Encuentro Iberoamericano de Ciudades Digitales, concedido por la Asociación Iberoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones (AHCIET). Sobre el premio en sí, simplemente declarar que estamos muy contentos pero que lo importante de los galardones es saberse interiormente merecedores, y sobre todo seguir trabajando. Cuenten con ello. Respecto de la noticia en los medios adjunto unos cuantos enlaces para ampliar la información:

Momento de la entrega del Premio AHCIET a Alzira, Oviedo y Santander
Momento de la entrega del Premio AHCIET a Alzira, Oviedo y Santander

Sobre el proyecto, que es realmente lo importante, decir que se denomina exactamente PROYECTO DE IMPLANTACIÓN DE UNA SOLUCIÓN DE DETECCIÓN AUTOMÁTICA DE INCENDIOS FORESTALES EN LOS PARQUES DE “LA MURTA”, “BONAIRE” Y PARTE DEL “VALLE DEL BRU”. Lo más relevante del mismo es su gran impacto y transversalidad. Se trata en realidad de un subproyecto que en nuestro caso se incardina dentro de un proyecto superior denominado “Alzira Inteligente”, del cual es uno de sus hitos. Hablamos en definitiva de un proyecto de Smart City en toda regla, en el que como sabemos la protección del medio ambiente juega un papel fundamental. Alzira dispone de un extenso término municipal copado por monte y difícilmente podría avanzar hacia la buscada sostenibilidad sin un plan específico de protección del mismo. Como decíamos en el trabajo premiado (se adjunta), en las últimas décadas, fruto de la creciente conciencia ambiental de la sociedad, el fenómeno de los incendios forestales ha cobrado una gran relevancia social. La relación de la sociedad con el entorno forestal en el ámbito mediterráneo ha variado notablemente, desde una concepción del monte como fuente de recursos a una demanda casi exclusiva de usos recreativos. El deporte al aire libre también es fundamente en la sociedad desarrollada, y por supuesto en los Proyectos Smart City. Desde este punto de vista se perciben los incendios forestales como una de las amenazas más graves a las que se enfrentan los ecosistemas mediterráneos, ya que provocan la regresión y pérdida de valor, entendido en su sentido más amplio, del sistema forestal.

Enfocado así el problema, y dentro precisamente de un proyecto de Smart City, la solución no puede venir sino desde la tecnología. Lo mejor de este proyecto es sin duda que da perfecto cumplimiento a su objetivo principal –prevención de incendios- al tiempo que presenta algunos beneficios adicionales como valor añadido. Concretamente, desde un punto de vista de la tecnología implantada, se provoca un doble efecto beneficioso sobre el servicio público y la ciudadanía –prevención de incendios (1-2) y evitación de otros actos infractores (3-4) -, los cuales se dividen a su vez en dos beneficios cada uno. A saber:

  • Prevención de incendios: el conocimiento público de la mera existencia del sistema, basado en una tecnología que contiene sensores y sobre todo cámaras que graban todo lo que ocurre en su radio de acción, tiene un claro efecto disuasorio sobre los infractores habituales.
  • Extinción de incendios: para el caso de que el incendio, intencionado o no, por la mano del hombre o no, llegare a producirse, los sensores de calor y las cámaras que captan el humo son capaces de detectarlo con un tiempo de reacción de entre 3 a 5 veces más rápido que de ordinario, lo cual supone la puesta en marcha de los servicios de extinción con unos minutos de adelanto que a la postre son vitales para minimizar el impacto ambiental del fuego.
  • Prevención de actos vandálicos y otros contra el medioambiente: El mismo efecto disuasorio ya expuesto puede tener en relación a infracciones y delitos como robos en chalets, caza ilegal, vertido ilegal de residuos, y otros que se cometen en el monte.
  • Identificación de los culpables en caso de comisión de las conductas anteriormente descritas, teniendo las grabaciones valor probatorio en juicio.

    Momento de la explicación del proyecto premiado (se adjunta como Anexo el ppt utilizado)
    Momento de la explicación del proyecto premiado (se adjunta como Anexo el ppt utilizado)

Este no deja de ser un proyecto más, pero entendemos que es por aquí por donde “deben ir los tiros” en la moderna gestión municipal. Es cierto que no todos los Ayuntamientos tienen el tamaño y los medios para abordar proyectos como este, y de hecho la prevención y extinción de incendios es una competencia obligatoria sólo en los Ayuntamientos de más de 20.000 habitantes, y el medio ambiente lo es en los de más de 50.000. No obstante la tierra que pisamos no entiende de número de habitantes, y merece ser protegida se ubique en el término municipal que se ubique. A nivel jurídico pensamos también en la ayuda de las Diputaciones provinciales y la propia gestión mancomunada de este tipo de servicios (ojo, mancomunada no significa necesariamente “a través de una mancomunidad”).

Pero por encima de estos matices jurídicos está nuestra obligación (legal pero también moral) de prestar de la mejor manera los servicios públicos, proteger el medio ambiente, la calidad de vida… En resumen: “hacer las cosas bien”, pero no porque nos vayan a premiar (algo que evidentemente muy pocas veces va a ocurrir) sino porque como profesionales con supuesta vocación de servicio público así debemos hacerlo. Y ahora un apunte sobre eso que llamamos “habilidades directivas”, y es que en realidad lo de presentarse a los premios (la mayoría de veces hay una convocatoria oficial a la que hay que presentar un texto explicando el proyecto) forma parte de eso otro que llamamos “gestión del cambio”. Qué duda cabe de que cuando un Jurado de expertos valora nuestro trabajo y lo reconoce con un galardón esto supone una gran alegría al tiempo que una inyección de moral (para los funcionarios, para los políticos, y en un mundo ideal para las empresas y los ciudadanos). Es mejor que todos estemos contentos y convencidos de lo que hacemos. Repito que personalmente estoy muy satisfecho, pero sobre todo animado para seguir trabajando en la misma línea. Y hablo también por mis compañeros, con quienes comparto y reparto totalmente el mérito, si es que todo esto lo tiene (quien piense que se pueden implantar proyectos sin la ayuda e implicación de los empleados de la organización es que no tiene ni la más remota idea de coordinar o, como decimos ahora, liderar). Es cierto lo que dicen de que los premios se deben recibir con cierto grado de prudencia, sobre todo porque hay personas e instituciones que lo hacen muy bien y no los reciben, e incluso, en sentido inverso, otros con menos méritos que rentabilizan muy bien su “buena imagen”. Yo siempre he dicho que “debemos serlo y parecerlo” -no entiendo lo uno sin lo otro- y creo sinceramente que este es un proyecto modélico que sí merece al menos difusión, aunque no tuviera premios, porque España es un país en el que por desgracia se producen muchos incendios y la protección del medio ambiente es en mi opinión el problema número uno de la Humanidad en el siglo XXI.

Anexo I. Proyecto premiado Ayuntamiento ALZIRA_Premios Ahciet 2014

Anexo II. Presentación utilizada en la exposición del Proyecto (FYCMA Málaga – 2 de octubre de 2014). ALZIRA_Ponencia para TIKAL

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