Balance de los primeros meses tras la LRSAL: ir “pa ná”…

Ayer estuvimos en la Universidad, en una interesante Jornada sobre, cómo no, la #LRSAL. ¿Cuántos cursos, jornadas, preguntas, consultas, decretos leyes, informes, dictámenes, notas aclaratorias, guías interpretativas, artículos, libros, entradas de blog, tuits… ha generado ya la Ley? Miles… Esto es muy significativo. Muy clara, muy clara, no estará…

Para diferenciarla de otras jornadas y cursos en los que, increíblemente, los ponentes parecen dominar el tema en disertaciones y doctos soliloquios (¿quién tiene todas las respuestas?), decidimos articularlo a modo de debate, especialmente en la intervención conjunta que nuevamente compartimos mi compañero Lorenzo y yo (ver ponencia de octubre de 2013). Las primeras charlas sobre la Ley eran muy teóricas (explicaban qué dice el articulado), pero es ahora cuando realmente empieza lo interesante, lo que a todos nos importa, que no es otra cosa que las cuestiones prácticas relacionadas con la aplicación de la Ley. Y es que la gente no quiere saber lo que dice la LRSAL, sino lo que hay que hacer con ella. En este sentido, el “foro abierto” que tuvimos ayer al menos sirvió como terapia colectiva, que no es poco. A partir de dicho foro he tenido a bien, para quien le pueda resultar interesante, recopilar los puntos clave que en este momento, bien entrado abril, envuelven a la LRSAL y su tan temida aplicación. 

Un momento de la Jornada de ayer
Un momento de la Jornada de ayer
  • Contexto: cabe recordar una vez más que esta es una ley económica (de “racionalización”, de “sostenibilidad”), dictada en un contexto de crisis y de “deberes” de Europa a España que, a nivel jurídico, seguramente tienen su hito principal en la reforma constitucional del art. 135.
  • El lema de la ley es “una administración una competencia”. Suponemos que será al revés, pero ni aún así… ¿Por qué no puede haber competencias compartidas?
  • No se ha producido un cambio de sistema. Las competencias locales vienen establecidas en la legislación sectorial, y esta es mayoritariamente autonómica. La propia LBRL establece este sistema de determinación y la LRSAL no lo ha cambiado. Y no lo ha hecho porque no hubiera podido hacerlo sin un respaldo constitucional que ahora mismo, en mi opinión, no detenta en base al 149.1.18. El silogismo es simple: si el sistema era este, y no se ha cambiado, el sistema sigue siendo el mismo… ¿Qué competencias tienen los Ayuntamientos? las que les atribuyen las leyes autonómicas (sobre régimen local y sectoriales). ¿Cuáles si no?
  • Ahora las competencias son propias, delegadas e “impropias”. Me hace mucha gracia lo de las competencias impropias. Estamos rodeados de competencias impropias, algunas imprescindibles, otras absurdas… ¿sabían que en estas elecciones europeas el Estado ha decidido que el teléfono de las Juntas Electorales de Zona lo pague el Ayuntamiento? Esa qué es, ¿propia o impropia? El que quiera hablar de Ayuntamientos que trabaje en uno una temporada y luego que opine.
  • No demasiados cambios prácticos. Pero al margen de valoraciones jurídicas somos, no solo intérpretes, sino aplicadores de la Ley, por lo que habrá que aplicarla de la manera que buenamente podamos/sepamos. La idea subyacente es que las CCAA reciben una serie de competencias antes municipales que en la práctica no van a ejecutar. Se les atribuyen unos servicios que no van a prestar. En consecuencia, y por aplicación del nuevo artículo 7.4 de la LBRL, ahora vienen unos meses de acumulación de burocracia (ya saben lo que piensa un servidor de la burocracia, y más de la innecesaria): envío de documentación a través del correo ordinario o de plataformas que no funcionan; emisión de informes económicos de todo tipo (de sostenibilidad, de periodo de pago, de coste efectivo…); emisión de otros informes (jurídicos, de no duplicidad…); adaptación de estatutos de mancomunidades y otras entidades locales… Todo para justificar y acreditar que las cosas se deben quedar exactamente como están. Y menos mal, porque el día que determinados servicios dejen de ser prestados por la administración más próxima, serán los ciudadanos y no cuatro juristas “rebeldes” (cuatro o más, la verdad), los que se comerán al legislador.
  • ¿Para qué se ha aprobado la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local? (Guillermo Lago – Diario La Ley). Este es el artículo que más me ha gustado de los ríos de tinta que han corrido estos meses sobre la cuestión que nos ocupa. Sin perjuicio de que recomiendo su lectura íntegra, tengo a bien reproducir la conclusión de mi compañero Guillermo (no puede ser más explícita): “si lo que se quiere plantear ahora es que las competencias locales, el aspecto más relevante de la Ley de Bases de Régimen Local, se mantengan igual que antes de la reforma entonces la pregunta es: ¿para qué se ha tramitado y aprobado la LRSAL?”
  • Aspectos anímicos de la aplicación de la Ley. Como dije en octubre, es el momento de llevarnos bien. Algunos compañeros están asustados, pero sugiero que nadie se agobie por las “consecuencias” que derivan de un incumplimiento que no sabemos en que consiste ¿cómo se incumple esta Ley en cuanto a la cuestión de los servicios? Si no sabemos cómo se cumple no sabemos cómo se incumple. En este caso sugerimos pecar más bien por omisión que por acción. A mi nadie me puede culpar por no tener clara la aplicación de una Ley prácticamente inaplicable. No solo la LRSAL sino las últimas normas del Estado ponen totalmente el acento en los Interventores de los Ayuntamientos. Algún compañero preguntaba (con tino): ¿cómo fiscalizar a quien decide tu sueldo y, en algunos casos, tu cese? Dicho esto, sugiero que nadie se pelee en los Ayuntamientos, porque es precisamente en los peores momentos cuando mejor debe ser nuestra actitud. También dice algún político que los Secretarios y, sobre todo, los Interventores quieren hacer de Alcaldes. Eso es falso. A mayor abundamiento: nosotros no hemos redactado la Ley. Modestamente, la habríamos hecho, no ya mucho mejor (que también), sino de una forma totalmente distinta y con otro enfoque.
  • En efecto, esta es una ley hecha, supongo que con toda la buena intención, por un catedrático de derecho administrativo y un asesor económico del ministerio, y filtrada por un letrado del estado antes de su aprobación como Anteproyecto. Un Anteproyecto que superaba en horror a cualquier película de Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street.  El Consejo de Estado y la FEMP, instituciones que no se caracterizan precisamente por ser “rebeldes”, fueron totalmente críticas con aquel primer texto inicial. Un ley hecha, con toda la buena fe, sí, pero dejada caer como un jarro de agua fría en plan “ahí la tenéis”. El legislador ha perdido una vez más la oportunidad de quedarse quieto. Una ley hecha por quien no conoce el régimen local práctico, es decir, “lo que se cuece” día a día en los Ayuntamientos. Hecha, como decimos, por administrativistas teóricos y matizada (menos mal) por la FEMP, COSITAL y, digamos, “otros interesados en el expediente”.
  • Y quien no ha sabido hacerla evidentemente tampoco ha sabido explicarla. La guía interpretativa del Estado da risa y pena a partes iguales. Que nadie se ofenda, pero es francamente floja. Al final las competencias “no propias” rebotarán en el frontón de la CCAA por la vía de la delegación o de la no duplicidad. Serán exactamente igual que las delegadas “de toda la vida” y también un poco como las antiguas complementarias. El problema para las CCAA es que tendrán que dotarlas de medios, pero la anterior regulación de las competencias delegadas ya exigía esto, como no puede ser de otra manera. Nada nuevo bajo el sol.
  • Diputaciones… En mi opinión no ha sido muy buena idea sobrecargar a las Diputaciones (había que justificar a toda costa su importancia, si bien el legislador italiano o el francés no han pensado lo mismo, y este es un criterio igual de válido). Malo es que a uno le menoscaben, pero casi peor que le refuercen únicamente sobre el papel y sin acompañar los medios. No tengo absolutamente nada en contra de las Diputaciones, pero me gustan más las mancomunidades y comarcas…
  • CCAA. Y sobre todo no ha sido buena idea “provocar” (si se me permite la expresión) a las CCAA en un contexto difícil políticamente, y, hablando de dinero, en el que su déficit público era muy superior al de los Ayuntamientos. Hace bien de la Serna en recordar que España cumplirá con Europa gracias a los municipios. Los datos que manejamos están plenamente contrastados: el superávit municipal es del 0,4% del PIB. Si esto es así: ¿era realmente necesaria una reforma local como esta?
  • ¿Qué criterio interpretativo aplicar en caso de conflicto entre la LRSAL y una Ley autonómica? Hay que tener en cuenta los siguientes principios:
    • El principio de subsidiariedad (EU) y autonomía local (CE), por un lado.
    • El principio de competencia, por otro. Es la esencia del sistema de determinación de las competencias locales, desde el principio de la LBRL, teniendo en cuenta que hoy día casi todas las competencias son autonómicas (sistema constitucional de distribución + Estatutos de Autonomía + normativa autonómica). En cuanto a la legislación básica, el 149.1.18 no recoge una competencia del estado, sino compartida.
    • Los principios rectores de la política social y económica, por otro (p.ej.: 51 CE, consumo). Hablamos de “servicios que son derechos”. Además, estos arts de la CE se desarrollan en leyes, como les leyes de protección de los consumidores ¿quién les defiende? A veces olvidamos que tras los servicios públicos hay personas (a ambos lados del servicio).
  • A pesar de todo lo anterior, al final saldremos de esta: Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución. (Proverbio chino).

En conclusión, tenemos que la intención de la LRSAL era ahorrar dinero, y ya adelantamos que la cantidad que va a ahorrar es exactamente cero euros, que es el resultado de sumar “nada” para la administración local (¿por qué en lugar de reducir sus servicios no se han aumentado sus ingresos para su buena prestación?), y otro “nada” para el sistema (¿qué ahorro supone al erario público jugar a ping-pong con las competencias?). Otra de las intenciones era clarificar las competencias locales a través de una ley básica estatal, pero no se ha conseguido porque no se ha tenido en cuenta la legislación sectorial autonómica.

Además del legislativo autonómico (incluyendo estatutos de autonomía, leyes sobre régimen local y leyes sectoriales) también se ha incidido notablemente sobre el ámbito ejecutivo de las CCAA. Ya lo hemos dicho en más de una ocasión: la LRSAL es una ley “del régimen local” que afecta mucho a las CCAA. En medio de ese huracán está el régimen transitorio de la Ley, el cual presenta dudas de todo tipo.

Pero algunas CCAA ya se han dado cuenta de esto, y de ahí que en abril de 2014 ya podemos dar cuenta de diversas iniciativas autonómicas de desarrollo normativo o interpretación de la LRSAL. En este sentido destacamos:

Hemos intentado transmitir tranquilidad. Esta reflexión ha sido tan psicológica, o si quieren, emocional, como técnica. No tiene sentido preocuparse más de la cuenta por la aplicación de una Ley que seguramente es la más inaplicable de la democracia. Y no nos atrevemos a decir que también es una de las más innecesarias, porque el legislador aquí lo pone francamente difícil con otros casos de leyes inútiles. Estaremos unos meses tramitando expedientes de no duplicidad, adaptando Estatutos, y remitiendo información al MINHAP, pero al final de la película nada (o muy poco) cambiará.

In fine, como decía el humorista: ir “pa ná” es tontería.  ANEXO. Otras expresiones y refranes populares “aplicables”:

  • Matar moscas a cañonazos
  • Para este viaje no hacía falta alforjas
  • Consejos vendo y para mí no tengo
  • Ido el conejo me das el consejo
  • Pagar justos por pecadores
  • Pastor avariento, por una oveja pierde ciento
  • Pagar en tres pagas: tarde, mal y nunca
  • Pesar ajeno, no quita el sueño
  • Para el verano te espero, pollo tomatero (verano de 2015, en alusión a las transitorias).
  • Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu (dicho popular)
  • La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados (Groucho Marx) 

ANEXO II. Documentos de referencia.

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2 thoughts on “Balance de los primeros meses tras la LRSAL: ir “pa ná”…

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