El “Equipo A” y la administración local

En 1972, cuatro de los mejores hombres del ejército americano que formaban un comando, fueron encarcelados por un delito «que no habían cometido»: el coronel John Hannibal Smith (George Peppard), el sargento Bosco A. (en España M.A.) Baracus (Mr.T), el capitán H.M. Loco Aullador Murdock (Dwight Schultz) y el teniente Templeton Face (en España Fénix) Peck (Dirk Benedict). No tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos. Hoy, todavía buscados por el Gobierno, sobreviven como soldados de fortuna. Si usted tiene algún problema y si se los encuentra, quizá pueda contratarlos… Ellos son: EL EQUIPO A.

Admito que me emociono al recordar estas famosas frases -y supongo que a los “jóvenes cuarentones” de mi generación les ocurre lo mismo-, así que creo que misión conseguida (y es que me encanta que los planes salgan bien) en cuanto al objetivo de evocar aquella mítica serie y revivirla en las mentes de los que la siguieron con entusiasmo. Dicho esto, que nadie se haga ilusiones (estoy pensando en el lector mayoritario de este blog, el directivo público “funcionario”) creyendo que el Secretario, o el Interventor, o el Tesorero, o el TAG, o el Jefe de un servicio… es Hannibal porque manda. Si se trata de repartir roles, y considerando específicamente a los Secretarios y/o Interventores, qué duda cabe de que el Alcade es Hannibal… y nosotros Fénix…

Aquello eran series (y no moría nadie)
Aquello eran series (y no moría nadie)

Pero no por guapos, sino por eficientes. Si lo piensan, la clave del éxito del fantástico Equipo A la tiene siempre el animoso rubio. Hannibal es tremendamente inteligente, pero sus ideas son mucho más perfectas en la teoría que realistas, y aunque luego “los planes siempre salen bien” es gracias a Fénix. A ningún fan de la serie escapan los méritos del resto, pues los cuatro son francamente extraordinarios, pero en mi opinión nadie era tan decisivo y fiable como Fénix, pues M.A, un toro, es no obstante demasiado impulsivo y temperamental,  mientras que Murdock tiene un gran talento pero está como una regadera. Seguro que en nuestras organizaciones todos tenemos a gente así. Pueden ser muy válidos, como los M.A y Murdock originales, pero necesitan a alguien cerca que los vaya templando (Templeton Peck, valga la cacofonía). Volviendo a Hannibal, que es quien manda y decide, se trata sin duda de un jefe mucho más eficaz que eficiente, pues de repente concibe un plan con todas las posibilidades de triunfar pero para el que necesita cinco camiones de basura, quince AK-47 del ejército soviético, veinte maniquíes que pasen por humanos, y 2.000 kg de nata montada. Se lo pide a Fénix y ante el inciso de éste (“necesito al menos 5.000 dólares para conseguir todo eso”), su coronel le replica que solo se gaste 300, porque ha aceptado esta misión de forma totalmente altruista, sin cobrar, y que además lo quiere para dentro de 17 minutos… Fénix, desafiando las leyes de la lógica (por ejemplo habla idiomas que ni siquiera ha estudiado), lo consigue! Y por tanto el Equipo A (tras los oportunos mamporros) también lo consigue, una vez más… Todo eso con el coronel Decker, que es Montoro, respirándoles en la nuca. Cualquier descuido de nuestros héroes puede acabar con sus huesos en la cárcel militar. Al final del capítulo, los cuatro miembros del equipo se disponen a partir en su famosa furgoneta comentando la misión que, aunque exitosa, se ha saldado con un tiro de bala en el hombro de M.A (con su robusta naturaleza se solía curar en 5 minutos) y con 750 dólares de pérdidas (curiosamente Fénix es quien lleva la contabilidad). Ante esas tímidas quejas Hannibal se ríe y se fuma un puro.

Somos, por tanto, Fénix, el que hace posibles cosas a priori imposibles. La única diferencia con el verdadero Fénix es que no ligamos nada, y ya tiene mérito si aún le caemos bien a alguien con el papel de “poli malo” (eso sería otra película) que últimamente nos ha tocado desempeñar. No es como para volverse loco como dicen medio en broma (y medio en serio) algunos, pero sí como para pedir cierta empatía y comprensión a un sistema (Ministerio, Alcaldes, otros cargos públicos, resto de compañeros…) que, por utilizar un término administrativo, no nos acaba de “justipreciar” en relación a nuestra importancia dentro de dicho sistema.

P.D.: Ánimo Javier

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One thought on “El “Equipo A” y la administración local

  1. Muy bueno Víctor !
    Me consuelo pensando que en la serie había tiros a miles… pero nunca moría nadie… Recuerdo que se aducía a que si no hubiese sido demasiado violento para la TV…Y Decker nunca les pillaba. En fin no diré más.

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