Un Ayuntamiento es un coche

Después de más de quince años en la Administración local me he percatado de que un Ayuntamiento es un coche.

Siendo así las cosas, partimos de la base de que hay muchos tipos de coches, entendiendo como tales a los “turismos” o vehículos de cuatro ruedas de tara inferior a lo que sería una furgoneta grande, si bien, todo sea dicho y dicho de paso, muchos conocemos a esa administración lenta y burocrática, sobredimensionada, que tiene más de camión o de autobús que de vehículo ligero.

Pero volviendo a los coches, en efecto encontramos una gran diversidad: utilitarios, rancheras, deportivos, superdeportivos, 4×4, clásicos, modernos, familiares, descapotables, compactos, limousines… y cuadriciclos, que son vehículos de cuatro ruedas muy pequeños (un servidor ya ha comprobado que no cabe) y destinados casi exclusivamente para la ciudad. Y desde luego deben entrar en esta tipología porque el municipio predominante en España es el pequeño o “de carácter” rural. Curiosamente una marca de cuadriciclos es Smart, coincidencia/paradoja muy curiosa cuando precisamente es el de Smart City un proyecto que en principio queda lejos de las posibilidades de los municipios más modestos (como saben yo he matizado muchas veces esta afirmación).

Pero a pesar de las grandes diferencias entre ellos, todos tienen aproximadamente las mismas piezas. La clave son pues las piezas, y al igual que en un vehículo en un Ayuntamiento encontramos una serie de elementos, que de igual modo, bien conectados, engranados y engrasados, hacen que la máquina funcione. Analicemos este interesante paralelismo con un breve comentario de cada una de estas piezas, incluyendo algunas “piezas humanas”: como el conductor, los pasajeros, el bebé y el mecánico:

  • Motor: ningún vehículo, por bello que sea, tiene razón de ser si no se mueve. Las organizaciones se deben mover, desde luego en una dirección, y aunque siempre hay alguien que “tira más del carro” (nunca mejor dicho) en un Ayuntamiento debería haber más de una persona que ejerza de motor.
  • Freno: Ayuda a moderar la velocidad, y, si fuera necesario, a parar el coche por completo. Una conducción eficiente no precisa que el conductor utilice mucho el freno. En cualquier caso, no deja de tener gran importancia el tener unos buenos frenos para los casos en los que el conductor se embala.
  • Freno de mano: Es bastante más inútil. Si se comete el despiste de arrancar el coche con el freno de mano puesto, bien no se moverá o bien le costará Dios y ayuda. Echar el freno de mano puede tener sentido en algún momento, sobre todo con el coche estacionado en pendiente, pero por lo general es una pieza de la que podríamos prescindir. Como mucho se puede tener un freno de mano en una organización. Ningún coche tiene dos.
  • Dados o pinos ambientales: se colocan colgando del retrovisor central, siendo un elemento decorativo y/o ambiental. Lo malo es que a partir de una semana ya no huelen, y a partir de un mes incluso molestan. Es cierto que no son un gran incordio, pero su aportación es mínima y fugaz.
  • Volante: es el timón de un coche, sobre el que las manos del conductor reposan y ejercen el mando, y sin el cual el vehículo no podría direccionarse y se estrellaría en la primera curva. En un Ayuntamiento sería la persona que conecta al conductor con el resto del vehículo, y viceversa.
  • GPS: nunca está de más saber por dónde vamos, o directamente preguntarle al GPS qué dirección tomar. En una organización hay personas que tienen esa perspectiva, y desde luego son muy valiosas. También podría ser un buen Plan de actuación. Eso sí, el GPS debe estar actualizado porque de lo contrario nos meterá por una calle errónea o directamente no conocerá el destino (ocurre mucho cuando se trata de una nueva avenida y en los procesos de modernización avenidas nuevas hay muchas).
  • Conductor: Es el que toma las decisiones (en sudamérica conducir es “manejar”). El vehículo está a su disposición y hace lo que el piloto le manda. No sirve cualquiera para hacer de conductor. Debe saber dónde se dirige, y debe conducir muy bien: sin gastar demasiada gasolina, sin pisar demasiado el pedal del acelerador ni el del freno, sin equivocarse de camino, sin maltratar la mecánica (salvo que tenga dinero para para hacer reparaciones constantes). Debe ser eficiente en la conducción y esquivar los obstáculos, y no debe beber nunca. Muy importante: debe respetar el código de circulación, es decir, las normas. De todas formas, todo sea dicho, los coches del futuro no necesitarán conductor.
  • Asiento del conductor: es imprescindible para que ponga el culo encima y vaya cómodo. No parece un rol muy agradable pero nadie duda de su necesidad.
  • Otros asientos: están para que se sienten los pasajeros, es decir, los amigos o la familia del conductor. En todo caso, quede claro, un vehículo no necesita de pasajeros para desplazarse y llegar a su destino (salvo quizá si junto al conductor se sienta un gran copiloto). Más bien al contrario, los pasajeros y sus equipajes pesan y ralentizan.
  • Asiento del bebé: si viaja un niño muy pequeño se debe contar con este accesorio específico y por supuesto extremar las medidas de seguridad, porque el pobrecito es frágil e inconsciente.
  • Cinturón de seguridad: deben ponérselo tanto el conductor como todos los pasajeros, siendo el principal mecanismo de seguridad junto con el freno o el airbag. En todo caso está demostrado que el principal medio de seguridad del vehículo es la prudencia del conductor. En un Ayuntamiento, por supuesto además de la citada prudencia, son imprescindibles la seguridad jurídica y la seguridad informática.
  • Alfombrillas: tienen un papel aún más desagradable que los asientos. El conductor y los pasajeros las pisotean y siempre dejan alguna colilla o chicle. Lo peor es cuando vienen de pisar barro o residuos orgánicos. De todas formas se lavan.
  • Parachoques: hablando muy coloquialmente, siempre hay alguien que se lleva las hostias.
  • Retrovisores: es muy importante saber lo que viene por detrás ya que en un Ayuntamiento, como en otras entidades y situaciones de la vida, se debe vigilar la retaguardia. En una organización siempre hay gente atenta a estas cosas, y son valiosos, eso sí, sin olvidar que lo más importante es mirar hacia delante.
  • Maletero: sirve para colocar el equipaje, coloquialmente “los paquetes”, lo cual en un coche es práctico porque si no tendríamos que viajar con lo puesto. Son  útiles pues los maleteros. Ahora sí, lo realmente negativo es tener vocación no de maletero sino de equipaje/paquete, es decir, de bulto que otros transportan. Y es que los bultos no aportan nada, porque ocupan un espacio y no producen. En un viaje real, casi siempre el equipaje es ropa. Siempre he dicho que es mejor no llevar mucho equipaje, porque nos dirigimos a un paraíso tropical.
  • Gasolina: es fundamental porque sin ella el vehículo no funciona. Sin una gota de gasolina ni se movería. Podría ser el Departamento económico o el Presupuesto. Eso sí, la gasolina que mayoritariamente utilizamos es bastante cara y contamina (también el diesel aunque un poco menos), por eso ya se tendría que haber implantado totalmente el vehículo eléctrico, o al menos el híbrido, que son muchísimo más baratos y ecológicos. Volviendo al paralelismo, diríamos que un Ayuntamiento moderno es más electrónico, eficiente y respetuoso con el medio ambiente (Smart City).
  • Ruedas: tienen una importante triple misión: soportar todo el peso del coche, dirigirlo en la dirección que marcan el conductor y el volante, y canalizar la potencia del motor en la carretera, alcanzando grandes velocidades. De vez en cuando hay que hincharlas, ponerles cadenas, revisarlas y por supuesto cambiarlas (cada cuatro años más o menos salvo que por el kilometraje recorrido se hayan desgastado antes). Son cuatro, aunque también se pueden cambiar en turnos de dos, sobre todo teniendo en cuenta que se desgastan más las que soportan la tracción. Podrían ser los concejales, que también cambian cada cuatro años o antes si se desgastan.
  • Cuentakilómetros: marca la velocidad y la distancia recorrida, es decir, información de gran utilidad para la conducción. Es necesario en una organización la figura de al menos una persona o mecanismo que dé información útil. Un medidor.
  • Batería: proporciona la energía eléctrica para que el motor arranque. Si el coche es eléctrico es aún más importante. En una organización hay empleados que desbordan energía, tanto que la contagian y la transmiten a los demás. Hablamos del importante aspecto anímico y emocional. Del entusiasmo.

    #ÁnimoSchumi
    #ÁnimoSchumi
  • Tubo de escape: el motor quema el combustible y por el tubo es expulsado el monóxido de carbono, que por cierto es muy tóxico e inhalado en grandes cantidades produce la muerte por intoxicación, por lo que volvemos a defender el vehículo eléctrico. En todo caso el tubo de escape es necesario, precisamente porque expulsa la contaminación.
  • Amortiguadores: en ocasiones la carretera está llena de baches y sin unos buenos amortiguadores peligra no solo la comodidad del conductor y los pasajeros, sino la integridad del propio vehículo, que bien podría averiarse. En un Ayuntamiento, sobre todo cuando vienen más dadas, es muy importante tener personas que absorban la mayor parte del impacto de los baches.
  • Cambio de marchas: en primera solo se puede arrancar. En segunda llegar hasta el semáforo. En carretera difícilmente bajaremos de cuarta y a veces el coche “te pide” la quinta. Dicho esto, quede claro que muchos coches hoy en día son automáticos, y por tanto solo hay que pisar y olvidarse. La tecnología lo hace todo más fácil.
  • Transmisión: de nada sirve un motor potente sin un sistema de engranaje que transmita toda esa energía a las ruedas. En una organización podría ser un departamento transversal, como Secretaría, Recursos Humanos o Informática; o bien un Comité directivo multidisciplinar, como el de Modernización.
  • Ventanillas: son de cristal, si estás dentro sirven para ver el exterior, y ni que decir tiene que la luna frontal permite visualizar el horizonte. Para los de fuera, sirve para ver el interior del vehículo, que debe ser transparente. No somos partidarios de cristales ahumados u oscuros, ni por supuesto de blindajes en la chapa. Para no gastar aire acondicionado la ventanilla debe estar mejor un poco abierta, y dentro del pueblo (o ciudad) totalmente abierta. “Ventanilla” es la única parte del coche que se denomina exactamente igual en el Ayuntamiento, por lo que en este caso el paralelismo es total (y habrán escuchado también las expresiones “ventanilla virtual” y “ventanilla única”).
  • Escobillas limpiaparabrisas: estos cristales deben estar limpios, por lo que hay que lavar el vehículo de vez en cuando. Pero a veces no podemos parar en la estación de lavado por lo que si estamos en marcha y la luna frontal está muy sucia o tiene acumulación de mosquitos se debe lanzar el chorro de agua y dejar que las escobillan hagan tres o cuatro pasadas. Igualmente cuando llueve (o truena) despejan el campo de visión. Útiles.
  • Aire acondicionado: aunque es cierto que los coches antiguamente no lo llevaban, en ocasiones hace mucho frío o mucho calor, condiciones extremas que perjudican la conducción. Siempre hay alguien que hace las cosas más fáciles y por supuesto es de agradecer.
  • Luces/faros: sirven para ver cuando está oscuro. Fundamentales. En una organización muchas veces hay gente especialmente miope y se la pegarían si no es por otros que ven y permiten ver el horizonte sobre todo cuando es de noche o hay niebla.
  • Intermitentes: son otras luces que indican la intención de girar a la izquierda o a la derecha. Un buen conductor pone el intermitente antes de maniobrar, pero algunos no lo hacen y esto puede ser causa de accidentes. Un buen conductor tampoco va siempre a la derecha o a la izquierda, porque quien hace eso acaba dando vueltas en círculo.
  • Mecánico: es muy importante. A veces las piezas salen defectuosas, si bien lo más frecuente es que las buenas piezas simplemente se desgasten y haya que sustituirlas o repararlas. Es cierto que en la administración es muy difícil sustituir una pieza averiada o desgastada, por lo que la consigna del mecánico es reparar y reaprovechar las existentes (formación, promoción, movilidad, motivación), por lo que el taller bien podría ser el Departamento de Recursos Humanos y el mecánico su máximo responsable.
  • Piedra en el camino: por último debemos hacer referencia a los que directamente no quieren formar parte del coche, ya que no se sienten identificados con ninguna pieza o parte del vehículo. Son peores que los dados, porque ni siquiera adoptan una postura neutral o inocua, sino que se colocan en medio del camino y nada les haría más felices que accidentar el coche, deteniendo la marcha por completo o al menos ralentizándola… Pero se esquivan y ya está!

Post data: no podemos hablar de coches sin dejar de desear la recuperación del gran Michael Schumacher. #ÁnimoSchumi

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