Un viaje apasionante

“Saber mucho no es lo mismo que ser inteligente. La inteligencia no es sólo información, sino también juicio, la manera en que se recoge y maneja la información” (Carl Sagan)

Faltan solo unos días para que vea la luz la que, con toda seguridad, va a ser nuestra obra más renombrada hasta la fecha: MANUAL PARA LA GESTIÓN INTELIGENTE DEL AYUNTAMIENTO. Hoja de ruta hacia la Administración Inteligente: de la Administración Electrónica a la Inteligente, y más allá. Vaya por delante y como adelanto esta parte de la presentación, a modo de presentación, valgan las redundancias…

¡Viajeros al treeen! PRÓXIMA PARADA: ADMINISTRACIÓN INTELIGENTE…

Diez años después de la primera vez que lo dijimos nosotros –y por supuesto no fuimos los únicos- en junio de 2013 se anuncia por fin un paquete de medidas para la reforma de la administración y la eliminación de la burocracia basadas esencialmente en la administración electrónica.

La reforma que plantea el ejecutivo estatal se basa en cuatro ejes básicos: evitar duplicidades; simplificar los trámites administrativos y rebajar burocracia; mejorar la gestión de servicios y de medios comunes; y analizar la estructura completa de la administración española. Sobre el papel se trata de un paquete de medidas impecable y muy necesario, y desde luego más vale tarde que nunca. En dos palabras: administración electrónica. En una palabra: eficiencia…

Y en dos palabras otra vez: administración inteligente, a la que nos referiremos con las siglas AI, las mismas que en inglés designan el famoso concepto de ciencia avanzada “inteligencia artificial”, lo cual parece algo más que una simple coincidencia.

Venimos de implantar la administración electrónica (AE), llamada también administración 2.0, por lo que este camino u hoja de ruta hacia la Administración inteligente (AI) sería en cierto modo la fase 3.0, que se asienta ineludiblemente sobre la base de la anterior. Pero como en muchos casos no tenemos totalmente –en ocasiones ni siquiera inicialmente- implantada la fase 2.0, vamos a presuponer el peor de los escenarios y teniendo esto en cuenta hemos preparado un manual que responde prácticamente a todos los estatu quo posibles en cuanto a la fase de implantación en la que se halle cada Ayuntamiento. En este sentido, lo bueno de “estar muy mal”, es que no se van a repetir muchos de los errores cometidos por otros, digamos pioneros. Conocemos atajos para ir más rápido partiendo incluso de cero. Al final, tengamos la línea de salida donde la tengamos, todos tenemos la misma meta: AI (“ahí”, valga de nuevo el juego de palabras).

¿Pero cuál es esta hoja de ruta? Partimos de la premisa de que la AI evidentemente no es monopolio de los municipios de gran población o “ciudades”, por lo que más que de Smart Cities, hablaremos de “municipios inteligentes”, o bien, si nos referimos a la forma de funcionar y no ya tanto a la organización, de “gestión inteligente”. En todo caso quede claro que estamos hablando de lo mismo cuando manejamos casi indistintamente los términos Smart Cities, Smart Towns (o Villages), Smart Government, AI… Centramos el debate en la gestión inteligente, en cualquier nivel territorial o institucional de la administración y en cualquier tamaño o modalidad posible de administración local, y que consiste en replantear, redefinir e incluso reelegir las estructuras y servicios para que estas a su vez funcionen de manera más eficiente, lógica y ecológica.

Pero llegar hasta ahí no es fácil. Hay un método (planificación) y diversas técnicas: formación, benchmarking, participación ciudadana, motivación de los empleados públicos… en y entre Entidades Locales. Un aspecto sobre el que solemos insistir es que el intercambio de buenas prácticas es mucho mejor “negocio” que la contratación con empresas, por el mimetismo existente entre Entidades Locales (y sus funcionarios) y por el coste cero. Esto no quita de que en todos los casos haya que hacer un esfuerzo intelectual de autodiseño del modelo propio, porque tampoco hay dos ayuntamientos exactamente iguales, si bien quizá dicho modelo no sea a la postre más que una adaptación personalizada de otros, una versión hecha “a retales” a partir de buenas prácticas, softwares, servicios, libros y cursos que encontramos fuera del ayuntamiento. Este modus actuandi es perfectamente válido.

Una administración inteligente hace cosas inteligentes
Una administración inteligente hace cosas inteligentes

Dicen que el fin justifica los medios y aunque esto no es exactamente cierto, en este tipo de procesos debemos tener presente todo el tiempo el fin, el objetivo final, a dónde queremos llegar (AI). Mas este fin quizá no sea el “fin de trayecto”, sino probablemente una parada más del viaje hacia la excelencia, algo que se podría traducir en un diez en términos académicos, es decir, la perfección. Pero como dicen que no existe esto significa que el viaje no terminará nunca, de modo que nuestro deber es mantener el tren en marcha y apearnos en la parada que corresponda llegado el momento, no sin antes mirar con orgullo hacia atrás por el camino recorrido y con esperanza hacia delante, allá por el tramo de vía por el que segundos más tarde desaparece el tren a toda máquina. Y es que desde hace varios años las administraciones públicas, especialmente los ayuntamientos, vamos subidos en este tren, uno cuyo trayecto se ve continuamente boicoteado, por situaciones pero sobre todo por personas al estilo del malvado Pier Nodoyuna, y que en ocasiones hemos visto como casi se detiene completamente por culpa de diversos factores, de los cuales ahora mismo lo más políticamente correcto sería destacar solo uno: el de la crisis económica. Pero hay más, y los hay peores…

En definitiva de lo que estamos hablando en este momento es de viajar desde la eAdministración -o desde una parada anterior en el sentido explicado- hasta la iAdministración, que es tanto como decir que pasamos de lo interno (eServicios) a lo externo (iServicios).

Subidos en este tren miramos por la ventana y vemos un cartel entre las dos paradas: “contratación electrónica”. Llamémosle empalme o parada de transbordo. La contratación electrónica es sin duda el remate de la administración electrónica y la punta de lanza hacia la administración inteligente. Si hemos llegado hasta aquí, ya hemos hecho mucho. Esta pequeña parada no es nuestro destino pero tiene “caseta” y restaurante, por lo que podríamos seguir de un tirón o bien salir a estirar las piernas a reponer fuerzas. Propongo tomarse un respiro. Podemos tomar un café o pasar por la tienda de souvenires a adquirir una taza para el desayuno de esas que llevan una palabrita: “transparencia”, “seguridad jurídica”, “concurrencia”, “economía”…

Paramos diez minutos pero no se alejen mucho del tren, pues queda lo mejor y más apasionante del viaje. Próxima parada: ¡¡Administración inteligente!!

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