#oGov II: hacia la democracia real efectiva

Como ya dijimos en la entrada #oGov, el Gobierno abierto (open government), bien articulado, está muy cerca de la verdadera democracia. Esto es tan claro y sencillo como entender que partiendo de la transparencia, de los datos abiertos (open data), y de la reutilización de esa información; y articulando simultáneamente todos cauces participativos posibles (con la empatía suficiente de acudir a los que suele utilizar el ciudadano, como los móviles o las redes sociales); y en tercer lugar escuchando al ciudadano cuando utilice esos cauces, el gobierno será de verdad, por primera vez en la Historia, del pueblo. Si esto no es democracia real efectiva se le parece mucho.

Y mucho estamos hablando últimamente de Gobierno abierto, no solo nosotros, sino todo el mundo. No siempre se hace con propiedad y sobre todo no con “realidad”, pero es bueno que se hable, para que vaya sonando. Se trata de un tema evolutivo, y no concebimos otra forma de política que la política 2.0 (y el gobierno municipal, como más adelante subrayaremos), si bien queden claros dos matices:

  • El “2.0” no significa que la tecnología sea el único cauce de participación. Mecanismos como los presupuestos participativos o la tan poco utilizada iniciativa legislativa popular son clásicos y desde luego muy democráticos.
  • Hablamos de política 2.0, si bien dicha política, en sentido amplio, se divide en dos subconceptos: ciberpolítica, más relativo a una campaña electoral, y cibergobierno, cuyo ámbito natural estaría más cercano al Gobierno abierto, pues consiste en una manera concreta de gobernar.

Por nuestra parte tuvimos el placer de apuntar estas y otras ideas recientemente en dos foros precisamente públicos y participativos (por aquello de unir fondo y forma): el I Congreso Internacional sobre Open Government organizado por AVAPOL y el programa de RTVV A2 Europa, presentado por Eva Altaver, precisamente una gran estudiosa del tema que, en un reciente artículo publicado en El Economista titulado Una persona un voto ya no nos vale, imaginaba el escenario siguiente:

¿Qué pasaría si los ciudadanos pudiésemos opinar y trasladar posibles soluciones a los problemas que nos atañen, por ejemplo, sobre los productos financieros que en este país han dejado a algunos sin sus ahorros de toda la vida? ¿Qué pasaría si además de opinar, pudiésemos proponer medidas para que esto no vuelva a suceder? Y, lo más importante, que se nos escuchase y tuviese en cuenta a la hora de dar una respuesta a esa demanda.

Muy descriptivo, y muy deseable… Y es que efectivamente ya nadie se conforma con votar cada cuatro o cinco años (Parlamento europeo). La vida va muy deprisa y, por qué no decirlo, los políticos mienten, y no sería la primera vez que nos arrepentimos de haber votado a un partido (¿por qué no a un candidato por cierto?) a los dos meses de elecciones.

Un momento del programa A2 Europa, de RTVV. Las privadas no hacen este tipo de programas divulgativos
Un momento del programa A2 Europa, de RTVV. Las privadas no emiten este tipo de programas divulgativos por cierto.

En cuanto a lo que yo mismo dije en los citados dos foros se puede resumir en el siguiente texto:

Una vez definido Open government, si hablamos de su contenido, tenemos que se basa en la transparencia para llegar a la participación y la colaboración. Sobre “transparencia” aparece sin duda un nuevo escenario tras la revolución de las TIC a principios del siglo XXI. La red ofrece los datos, la información (no siempre veraz, desde luego), pero lo hace con o sin Ley de transparencia, y en consecuencia la gente se ve incitada a opinar y participar, precisamente a través de la misma red. Hablando de Gobiernos, hemos visto como el ciberactivismo y la propagación de la información real (frente a la manipulada) ha sido capaz de rerrocar regímenes antidemocráticos en este mismo siglo. En un nivel más cercano, los diferentes niveles de gobierno de la administración española han desarrollado webs institucionales, creado televisiones y radios digitales, entrado en las RRSS, mecanismos que avalamos pero que deberían haber sido más “Portal de transparencia” y menos “Panfleto propagandístico”. En la actualidad la ciudadanía demanda open data y reutilización de la información para poder a la postre participar. La gente está en los móviles y en las RRSS, y aunque no todos lo están esta tendencia solo puede crecer de forma geométrica. Me preguntaron en el Congreso de Open Government si creo que esto es una moda o ha venido para quedarse. Con una certeza del 99% diría que ha venido para quedarse. Quizá un día twitter ya no tenga seguidores, pero la red que la sustituya los tendrá en un porcentaje mayor en términos relativos a toda la población. Se debe invertir pues en transparencia e información, por lo que no parecen buenas medidas fomentar la burocracia, la opacidad o, sinceramente, cerrar una televisión autonómica.

En cuanto a la colaboración/participación, según el ordenamiento jurídico y sobre todo, según la realidad social, la Administración municipal es sin duda la más próxima al ciudadano, y esto se plasma en la práctica en dos tipos de relaciones bidireccionales del ente público con la sociedad, articuladas según el actor que toma la iniciativa de la relación, y que citamos a continuación:

1. Relaciones de servicio público. Son las que parten de la Administración hacia el ciudadano, normalmente ex lege, o bien más allá de este por la propia demanda ciudadana dentro del crecimiento, quizá excesivo, del Estado del bienestar. Se trata de los servicios públicos, la mayoría por cierto municipales. En la actualidad estos servicios deben ser sociales (en el sentido más amplio del término) y deben ser electrónicos. El porcentaje de población que va a realizar sus trámites administrativos por la vía telemática crecerá, insistimos, de forma geométrica. Se generalizará el uso de la firma electrónica poniendo en valor el ahorro de
tiempo. Las gestiones se realizarán mayoritariamente a través de dispositivos móviles (iphones, ipads, smartphones, cristales inteligentes…). En una fase más evolucionada los servicios públicos deberán ser inteligentes” (sensorizados, eficientes, sostenibles, ambientales…) producto de la incorporación de la ciencia y la tecnología a dichos servicios públicos, con el consiguiente ahorro para el sistema y mejora de la calidad de vida. A mitad de siglo la mayor parte de la población mundial vivirá en ciudades medianas, grandes o muy grandes (megaciudades) que optarán por el modelo de gestión propio de las Smarts Cities. Administración electrónica y Smart Cities son temas que dejamos apuntados por su relación con el cibergobierno.

2. Relaciones de participación ciudadana. Son las que demanda el ciudadano moderno (“del conocimiento”) a la Administración, la cual debe a su vez habilitar los cauces, siendo además transparente (open data). No siempre se dirije el ciudadano al Ayuntamiento para aperturar un expediente administrativo. Existen muchas relaciones y comunicaciones informales que no deben ser nada burocráticas. No todas las relaciones telemáticas son, pues, administración electrónica, y por tanto se deben relajar los formalismos, que electrónicos o no son necesarios cuando los exige la ley. Pero también se deben articular los cauces para otro tipo de solicitudes, quejas, sugerencias y aportaciones. Este tipo de relaciones, dentro del contexto más bien medioplacista que estamos abordando en nuestro enfoque, se van a desarrollar principalmente a través de los mecanismos de participación 2.0 (solo cuando se utilizan los medios electrónicos se puede hablar de cibergobierno, si bien como decimos existen más medios de participación), la cual nos llevará al Gobierno abierto práctico, fase subsiguiente al Gobierno abierto teórico, aquel que se autodenomina como tal sin tener en la realidad aplicación positiva práctica, y que en mi opinión puede considerarse la tendencia predominante en la actualidad. La participación 2.0, y su evolución natural, aún no concebida pero cuya nomenclatura podría ser cibergobierno efectivo, participación 3.0, o, como nos gusta, democracia real efectiva, en la cual gobernará realmente el pueblo a través de numerosísimos mecanismos de participación ciudadana puestos a su disposición, principalmente por medios electrónicos. En la actualidad nos encontramos a medio camino entre las simples elecciones cuatrienales como mecanismo exclusivo de participación política y dicha democracia real efectiva, si bien la brecha teconológica y democrática entre los diferentes niveles de gobierno y entre gobiernos del mismo nivel es muy importante, defecto del sistema que habrá que corregir, porque de nada sirve al hito de la democracia total que unos gobiernos sean absolutamente abiertos, y otros no.

Puedo decir con orgullo y “la boca grande” que en mi organización, el Ayuntamiento de Alzira, estamos implantando medidas de Open Government: desde un mecanismo extremadamente simple, pero efectivo, que consiste en la puesta a disposición de ciudadanos y asociaciones de una cuenta de correo para que estos envien sus aportaciones en la fase de elaboración del presupuesto: presupuestos2014@alzira.es, hasta alguna otra medida, más popular, como el inminente Portal de Transparencia, o más sofisticada, consistente en una moderna APP para todo tipo de dispositivos móviles que:

  • Es una herramienta de comunicación y transparencia en constante actualización y, con el valor añadido, de que sus contenidos son elaborados por funcionarios y técnicos del Ayuntamiento. Ejemplo de ello son los apartados de noticias, agenda, canal de vídeo y un amplio archivo fotográfico.
  • Favorece la participación ciudadana, ya que abre un espacio tanto en las redes sociales públicas como en la colaboración ciudadana individual. Permite el acceso a todos los perfiles sociales del ayuntamiento en las redes sociales, acceso al buzón ciudadano y múltiples vías de contacto con el Consistorio.
  • Aprovecha funcionalidades específicas de los dispositivos móviles, incorporando nuevos servicios y dotando de valor añadido a los ya existentes en las distintas webs municipales. La aplicación cuenta con un lector de códigos QR enlazados a contenidos de promoción turística, un geo localizador del patrimonio urbano a través de GPS, una sección de reportes de incidencias urbanas (muy valorado por los ciudadanos) y un reproductor de audio con el que escuchar la emisora local Alzira Ràdio y sus podcasts informativos.

Como resumen de todo lo anterior, si tenemos, por un lado, que el municipio es el cauce inmediato de la participación ciudadana en los asuntos públicos (así lo dice la ley), y, por otro, que el gobierno abierto, el que se basa en la participación, es el gobierno del futuro, la conclusión irrefutable es que el municipal es el nivel de gobierno del futuro, por lo que tendremos que seguir profundizando en conceptos tales como “municipalismo”, “proximidad”, “subsidiariedad”, Open government, eGovernment, eProcurement y Smart City, entre otros… Es puro darwinismo.

Anexo: normas de interés sobre Open government:

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