Apoyo a un compañero (urge cambiar el sistema)

No es que me preocupe más de lo que ya me preocupaba antaño, pero reconozco que últimamente hablo más que nunca de las taras más importantes del sistema, una de las cuales es sin duda la corrupción (como concepto, como delito, y también la corrupción de las instituciones). Y me preocupa más porque “con la que está cayendo” ya debería estar erradicada. Es un lujo que a estas alturas no nos podemos permitir, entre otras cosas porque peligra, y muy en serio, la estabilidad (política, económica y democrática) del Estado. Por eso últimamente insisto tanto en la necesidad de dar un giro hacia la legalidad y hacia todas las que acaban en “encia“: transparencia, eficiencia, inteligencia… Y también hacia esa palabrita nueva llamada EFICRACIA (que se puede definir, muy coloquialmente eso sí, como el gobierno de los legitimados por las urnas, controlados pero ayudados en un ambiente de buena sintonía en pos del interés general, por quienes saben y además no roban).

Cambiemos el sistema
Cambiemos el sistema
Y hasta que esto llegue, es decir, hasta que se imponga el sentido común, continuaremos denunciando aquéllas taras, ejemplificadas y personalizadas en casos concretos, alguno de cierta relevancia mediática, como la del fraude de los eres de la Junta de Andalucía. La Comisión de Investigación ha aprobado ya sus conclusiones, en las que considera al compañero Manuel Gómez, Interventor General de la Junta de Andalucía, prácticamente como uno de los responsables del mayor caso de corrupción de la historia de España. En cambio parece ser que el 99,99% de los responsables del fraude están fuera de dicho Dictamen (curioso cuando por ejemplo en el Informe de la Cámara de Cuentas hay ningún reproche a la Intervención General). Hay que tener cara para choricear a gran escala y encima pretender salir “de rositas” echando la culpa a los demás. Urge cambiar el sistema. La crisis es lo de menos. Mientras no se reformen las estructuras (políticas, organizativas e incluso sociales) siempre habrán “otras crisis”. 

Sin perjuicio de lo injusto y desagradable de la situación para Manuel, a quien mando mucho ánimo y un fuerte abrazo a título personal y también como representante de mi colectivo, es de aplaudir que haya tenido los arrestos para defenderse a través de una carta dirigida al Presidente del Parlamento de Andalucía, expresándole su opinión sobre el Dictamen. Hoy tengo a bien publicarla: para que se sepa la verdad, para defender al compañero, para que no se vuelvan a producir casos similares, y, finalmente, para avergonzar ante el ciudadano a los verdaderos responsables, que deben sufrir la reprobación social y, por supuesto, la sanción judicial.
La carta no tiene desperdicio. Se puede usted reír (aunque es para llorar) de la expresión “menoscabo potencial de fondos públicos“, original concepto que por lo visto se refiere a una especie de conducta irresponsable o mal ejercicio de la función interventora (aunque por supuesto no está tipificado) que “se sustenta” en el hecho de que si el Interventor intuye que una actuación puede causar un cierto daño o menoscabo de la Hacienda Pública debe emitir un informe previo advirtiéndolo, o si no todo lo malo que ocurra es culpa suya. No se haría nada entonces, ¿no?

Hay más “perlas” en el Dictamen. Lean la carta.
Ánimo Manuel.

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